18.SEP.20 | PostaPorteña 2148

POSTALINAS

Por posta

 

LA LUCHA CONTRA EL AJUSTE DE LOS FERNÁNDEZ

La crisis que atravesamos hoy, no nació con el coronavirus Pero no es menos cierto que el gobierno de los Fernández utilizó como excusa la pandemia para profundizarla y hacérnosla pagar a los trabajadores. Desde la hora cero de su gobierno, le metió un hachazo a las jubilaciones. Ahora se congelan paritarias (y las que se negocian siempre terminan a la baja), se suspende con recortes salariales, el aguinaldo estatal se pagó en minicuotitas y hasta se avanza en despidos y cierres. Estamos ante una verdadera ofensiva patronal. Naturalmente, para esto Alberto cuenta con la complicidad de los gremios y las centrales sindicales, que no se cansaron de garantizar la paz social.

La ganancia capitalista está por sobre la vida. Eso es el capitalismo.

Se pedía que nos quedáramos en casa, pero lo único que se ofrecía a los trabajadores en negro y que viven de changas era una miseria que no compra nada. Mientras tanto la desocupación y la pobreza crecen. Los resultados están a la vista. Las tomas de tierras muestra el acuciante problema de la vivienda para una masa de trabajadores hundidos en la miseria absoluta. Contra eso, el Estado no pone en pie un plan integral de vivienda, sino un operativo de desalojo.

Este escenario explosivo da pie a una rebelión de los trabajadores que ya empieza a mostrarse. La huelga de la policía bonaerense arrancó un aumento salarial al gobierno que puede generar un efecto contagio en todos los estatales. Ya hay, de hecho, sectores movilizados: docentes, personal de salud y estatales. Alberto y los burócratas que lo bancan ya tomaron nota. El ensayo, otra vez, lo vimos en el marco de la huelga policial: de “extorsivos”, “golpistas”, “destituyentes” e “irresponsables”. Así nos van a atacar a todos los que nos movilicemos. Los trabajadores tenemos una sola alternativa, si es que no queremos pagar la crisis y ver como se degrada nuestra vida: poner en pie un movimiento independiente que enfrente el ajuste hasta hacerlo caer

Pero lo que es realmente urgente es una gran Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, que ponga en pie un plan de lucha para derrotar el ajuste de los Fernández. Vaya si lo necesitamos. (EXTRACTOS DE COMUNICADO DE LA Hoja Socialista 17/9/20

 

Un Poco De Política Ficción

La Argentina está metida en una de sus crisis típicas como resultado de la falta de dólares. Por delante hay restricciones a la importación (y por ende, caída industrial), desocupación, estancamiento y ajuste. Es decir, la consolidación de la situación actual. Hay un elemento que juega a favor, el ascenso del precio de la soja. Eso puede mejorar levemente la situación, pero difícilmente permita una recuperación muy amplia.

Esto produce la salida de capitales productivos, lo que se refleja en un desplome duradero de la tasa de inversión. Es decir, el país ha comenzado, de nuevo, a comerse a sí mismo. Como consecuencia, el kirchnerismo va hacia una catástrofe electoral, si es que el gobierno logra llegar a las elecciones del año que viene.

¿Hay una salida? Sí, se llama China. Esta es una de esas situaciones en las cuales se produce un cambio de alineamiento internacional duradero. Si la dirigencia china tuviera la decisión tomada de poner un pie en la Argentina en forma definitiva, reemplazaría el capital extranjero que opera en la aquí por el suyo, al precio inicial de un flujo de recursos mayor a las perspectivas inmediatas. Dicho de otro modo, la nueva deuda de la Argentina se contraería en moneda china. De hacerlo, la Argentina se desconectaría del área del dólar, e iniciaría una nueva etapa de estabilización sobre la base de la expansión del sector primario.

Eso presupondría una masacre de pymes y una masa de desocupados a un nivel muy alto. La consecuencia sería un orden cotidiano en un nivel represivo muy elevado. Veríamos al kirchnerismo acercarse a las formas políticas del madurismo cuya función sería desarmar el capital sobrante que opera en el mercado interno, a costa de una enorme regresión social. Se cumpliría el sueño de Álvaro Alsogaray y el general Lanusse: el peronismo desarmando al peronismo.


Eduardo Sartelli  17/9/20

CARTA ABIERTA (2)  Realidad

Sin cuarentena y sin mascarillas, los casos de coronavirus en SUECIA bajan rápidamente. SUECIA nunca ordenó una cuarentena estricta ni promulgó leyes draconianas sobre el uso de mascarillas, pero el país nórdico tiene ahora una de las tasas de infección más bajas del mundo. «SUECIA ha pasado de ser el país con más infecciones en Europa a ser el más seguro», dijo el Dr. Anders Tegnell, epidemiólogo superior de SUECIA, al periódico italiano Corriere della Sera.Los comentarios del sueco siguieron a los de los principales científicos de HOLANDA, que han examinado los datos y la investigación sobre COVID-19 y declararon que no hay pruebas claras de que el uso de mascarillas proteja a nadie. De hecho, los científicos dicen que el uso de mascarillas puede en realidad obstaculizar la lucha contra el virus. «Las mascarillas en lugares públicos no son necesarias, basándose en toda la evidencia actual», dijo Coen Berends, portavoz del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de HOLANDA. «No hay ningún beneficio e incluso puede haber un impacto negativo». Traducido de The Gateway Pundit por TierraPura.org

Como en SUECIA, ARGENTINA, debió actuar racionalmente con una cuarentena flexible instando a la población en llevar una vida normal, usando el transporte público permitiendo las reuniones acotadas, reafirmando un sistema de salud con un aumento de camas, terapias intensivas con turnos en la emergencia sin apartarse de lo científico y no abocarse a una política/seudocientífica.

Pero al contrario de SUECIA, los funcionarios responsables, en ARGENTINA, se abocaron en imponer una política/seudocientífica, autoritaria desdeñando el área epidemiológica, eliminando inconstitucionalmente la libertad con un terrible confinamiento, uso de mascarillas, cerrando comercios, restaurantes, gimnasios, fronteras, etc. perdiendo lo oportuno de lograr un bajo nivel de transmisión con brotes locales ocasionales.

Esta imposición apartada de la realidad científica con esta política/seudocientífica, en ARGENTINA, ha provocado que la población, hoy, este vulnerable a los picos, pues la irracionalidad e incompetencia de los funcionarios responsables, privaron a la población de un nivel adecuado de inmunidad con el uso de mascarillas.

Al contrario de Suecia, en ARGENTINA, taladran a la población con el discurso mediático, persistente y constante minuto a minuto aterrándola e induciéndola a esperar una presunta vacuna como la solución, sin considerar la realidad científica apartándose de la realidad conceptual epidemiológica.

Es de considerar la responsabilidad absoluta de los funcionarios, en ARGENTINA, en esta gravísima situación que, han provocado irreversiblemente sobre la población.

Es irracional, en ARGENTINA, no comprender los aspectos de la inmunidad colectiva, que no es desatender ni permitir que un agente viral siguiera su naturaleza, pero sí estar atentos en lograr que un grupo conveniente de la población sea expuesta y así la tasa de infección empiece a bajar, pues la inmunidad es imprescindible para bajar los casos. Pero lamentablemente esta imposición política/seudocientífica nos ha llevado a la situación de desastre que ARGENTINA debe padecer, hoy.

Es incomprensible, que se carezca de un equipo transdisciplinario de epidemiólogos en el área gubernamental de ARGENTINA, sobre un tema de esta naturaleza.

Es esencial, que los responsables de la política/seudocientífica deban responder, en ARGENTINA e internacionalmente, el haber irreversiblemente, hecho desaparecer: La estructura comercial oferta/demanda: La estructura de fabricantes y proveedores: La capacidad crediticia/financiera de comerciantes, de fabricantes, de proveedores de todo tipo y orden; Un inconmensurable daño psicológico sobre la población de toda edad; Eliminar el ordenamiento educativo de todos los niveles; Etc.

La realidad es inevitable, independientemente de la percepción.

En esta peligrosa manipulación siniestra solo simulo seguirles el juego, al no sentir identificación absolutamente alguna, ya, con ningún integrante de esta “civilización”, en ningún orden social; si vivir es un experimento seguiré en él.

Osvaldo V. Buscaya (OBya)

Psicoanalítico (Freud) 17 de septiembre de 2020 CABA Argentina

 

Comentarios sobre Kiberen

(aquí)

 Creo que hay una simple pregunta de todo este texto que resume los pobres pensamientos de esta gente y sus disparatados planteos: "¿Cuántos de ellos murieron de miedo o soledad?"

Pero bueno, que se puede esperar de quienes siguen con el mismo chamuyo de una "simple gripesiña" a lo Bolsonaro o tomando dióxido de cloro a lo Viviana Canosa. Ya ni hablemos de los terraplanistas, antivacunas y antiabortistas religiosos que están un escalón más arriba. Todos supuestamente unidos en su afán de "libertad". Me pregunto de qué libertad hablan? Libertad de salir a trabajar todo el día para un patrón que te explota la vida mientras él se refugia en su mansión? Libertad para tomar todos los días un transporte público abarrotado de gente después de cansarse de esperarlo? Libertad para salir a comprar, cuando hasta para un caramelo te están enchufando el IVA?

Esa es la única libertad que quieren, la libertad del Capital para seguir con la explotación al 100%, no les alcanza con el trabajo esencial. Y tampoco sólo al humano, para la naturaleza también fue corto el respiro, pero se pudo ver su consecuencia.

En todo momento, pero especialmente en este, lo fundamental es recurrir a los trabajadores. Y ahora los trabajadores de la salud son los que están a la vanguardia de la lucha. Toda esta gente tendría que escucharlos y apoyarlos para denunciar la explotación del trabajo del hombre por el hombre, que hoy los tiene a ellos superexplotados enfrentando al Capital y al virus al mismo tiempo.

Pero bueno, siempre es más fácil creer en los cuentos de ciencia ficción de vacunas con chips y demás por el estilo.

Saludos

Facundo

Conceptos Básicos: Devaluación

Arranquemos por el principio: ¿qué es la “moneda” (el peso o el dólar)? La moneda es una mercancía que funciona como equivalente general para todos los intercambios. Cuando la sociedad se desarrolla de tal manera que el mercado se hace tan grande –como en el capitalismo-, necesita una moneda que garantice transacciones a lo largo y ancho del país y un sistema de precios razonable.

Producir un billete de 5 y uno de 100 pesos cuesta lo mismo. ¿De dónde sale entonces su “valor”? De una institución que garantiza que tiene acumulado una cantidad de valor –recordemos, el valor lo genera el trabajo humano- que respalda ese billete: el Estado, a través del Banco Central. A veces, ese valor está en forma de moneda extranjera (el dólar) o a veces en oro.

Ahora bien, tener esa cantidad de valor significa que la economía es capaz de producirlo en forma de mercancías de todo tipo y color. Así, el valor de la moneda expresa el poder de la economía del país, o sea, lo que puede producir bajo un grado determinado de nivel tecnológico y de productividad del trabajo. Por eso, el dólar vale más que el peso: porque la economía norteamericana tiene una productividad mucho mayor que la argentina.

Avancemos. El capitalismo argentino es chico, esencialmente agrario y, salvo por el agro y alguna que otra rama, de baja productividad. Eso lleva a que sus capitales necesiten dinero todo el tiempo. El origen de esa plata son la renta agraria o el endeudamiento. Para pasar renta a los capitales no agrarios, el Estado puede hacerlo por dos vías: directas (retenciones) o indirectas (manipulando el “tipo de cambio”, o sea, tocar la equivalencia entre el dólar y el peso). Así, se puede “sobrevaluar” el tipo de cambio, como hicieron Menem (con el 1 a 1) o el kirchnerismo (cuando en 2011, 1 dólar se cambiaba por 4, en realidad, valía 6).

De ese modo, los exportadores liquidan en pesos los dólares que recibían y obtienen menos que los correspondientes por la paridad real. ¿La plata desaparece? No, esa plata compensa a otros capitales. Por ejemplo, aquellos –industriales y a veces hasta agrarios- que importan tecnología, que les sale barato. El dólar barato también favorece en parte la fuga de capital.

La realidad es que se quiera o no, el conjunto de la burguesía argentina necesita esa plata. Por lo tanto, no es tan fácil desmontar ese esquema sin que explote. Macri prometió “sincerar” el tipo de cambio, pero al mismo tiempo, sabía que no podía devaluar completamente y hoy busca contener las corridas. Al mismo tiempo, sostiene muchas transferencias directas del Estado a esa burguesía, incluso aunque quiera bajar el déficit fiscal.

Pero, ¿cómo se sostiene un tipo de cambio “alto”? ¿Con magia? No. Se sostiene con dólares en las reservas. El Banco Central tiene que poder respaldar que por cada dólar, se entrega tal cantidad de pesos. Si no tiene dólares suficientes, los tiene que conseguir. Por ejemplo, con deuda, como lo hicieron Menem y Macri. Por ejemplo, con retenciones más altas, como quiso y no pudo hacerlo Cristina. Y si no, siempre queda emitir pesos y comprar dólares por encima de la capacidad productiva de la economía, desatando así una escalada inflacionaria, como sí lo hizo el kirchnerismo. Todas, sin embargo, chocan con un límite: el del capitalismo argentino, que nunca se va a relanzar y a sostenerse por su propio peso productivo.

Naturalmente, eso lleva a las devaluaciones. Algunos sectores presionan por ella: los capitales industriales más concentrados (Techint, Arcor), que compiten contra las importaciones baratas y que reclaman protección aunque solo para ellos, y los capitales agrarios que quieren liquidar al precio real del dólar. Sin embargo, una sola clase se perjudica en su totalidad: la clase obrera. ¿Por qué? Porque la devaluación erosiona aún más los salarios en dólares y se vuelven “más competitivos”, mucho más si se traslada a la inflación. O sea, aumenta nuestra explotación. Ahora, que seamos más baratos, no significa que sea suficiente: la productividad mundial es mucho mayor y los costos laborales de otros países siguen siendo menores. O sea, nos devalúan para nada. Cualquier salida necesita, por lo tanto, sacarse de encima a esta burguesía planera: una salida socialista.

La Hoja Socialista - Archivo

 


 


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