19.MAY24 | PostaPorteña 2407

Hipocresía

Por SilviaGuzmán/ÁlvaroJaume

 

¡LOS TRAPITOS SUCIOS SE LAVAN EN CASA!

 

Me crié en medio de la miseria. Dije: miseria, que no es lo mismo que pobreza.

Es una mezcla de carencias de lo básico, sumado a un estado de degradación de todos los valores.

Algo así como que tus valores éticos se diluyen como las pocas monedas que traes a la casa al final del día.

Muchas cosas feas, pasaban dentro de esas cuatro paredes grises en donde vivimos diez personas en un solo cuarto.

Mi madre repetía muchos "Dichos" que de chica había escuchado seguro de sus padres. Yo, los odiaba a todos y los cuestionaba uno por uno.

- Como que más vale malo conocido que bueno por conocer?

- eso me parece horrible, limitante, condenatorio.

A esa altura, ya tenía doce años. Hacía mucho que venía anotando dichos en una libreta, y me dedicaba a analizarlos para luego discutir, sobre todo con mi madre.

Llevaba años de verla taparse las marcas de los golpes que recibía por parte de mi padre, para llegar al trabajo sin que se le notarán.

- No cuentes nada en la escuela de lo que anoche pasó acá !!!

Los trapitos sucios los lavamos en casa. Sentenciaba.

Solo era pisar la calle, y comenzaba mi tarea de contar a los cuatro vientos lo sucedido. Tarde me di cuenta, que a pocos les interesa.

Generalmente, nos horrorizamos con lo que hacen los demás, y cuando nadie lo ve, hacemos lo mismo.

En el mejor de los casos, simplemente decimos que nos importa, y nos damos la vuelta para vivir nuestra vida, sin jugarnos ni una ficha por el otro.

La iglesia católica, fue desde temprana edad, mi aliada.

Encontraba ahí, un poco de afecto, y más adelante, un espacio en dónde trabajar desde lo social con los de mi clase , con los gurises que sufrían lo mismo que yo.

No paso mucho tiempo, que descubrí que allí la Hipocresía tiene una cómoda cama… y también me alejé .

Digo / pero no práctico.

Sé que dar es bueno / pero no doy.

Perdonar es sanador / pero juzgo .

No. De ese plato como en mi casa… eso no es lo que buscaba.

Y que buscaba?

Y que busco?

Coherencia.

La misma que me falta a mí en cantidad de ocasiones.

Lo poco que aprendí de lo que llevo vivido (que no es poco) es que la madre de todos los males es la desigualdad de posibilidades.

Si arrancáramos todos desde el mismo punto de partida, la carrera sería más justa .

Luego (por supuesto) vine lo que uno le ponga... las ganas, el esfuerzo etc. etc.

Hoy, la olla Popular de Toledo pasó a ser el escenario de lucha.

No solo trabajamos por el plato de comida. Se trata de que cada uno de los que ahí van, se den cuenta que el de arriba es cruel, muy cruel.

Para el poder somos algo así como: El plan perfecto que ha salido mal.

Y mientras el barro y la miseria nos carcomen, tratamos de correr a los manotazos la Hipocresía que nos rodea.

Agradecemos los aportes de alimentos por parte de las autoridades… claro que sí, pero queremos trabajos DIGNOS para poder tener el derecho de cocinar en casa.

En años electorales, ves cómo se manejan los números y las cifras de la pobreza, mientras vez sus sacos y chaquetas que luchan por llegar a unirse botón con ojal… mientras en la cola de las ollas populares, los huesos danzan tiritando de hambre y frío.

Y me encierro un rato en mi Rincón cómodo...y le agrego

Un tronco más a la estufa... y se me pasa el frío...pero me agarra la culpa. La culpa de pensar que gurises como José!!! Que sí entraron en el consumo!!! Hoy duerme a la intemperie.

Cuantos hijos de Poderosos entraron en el mundo del consumo??? Tal vez el Presidente pueda darnos algún dato.

Durmieron a la intemperie alguna vez, o se recuperaron en Clínicas privadas de altísimo costo???

Si vamos a medir, poniéndonos de Jueces, que sea con la misma vara.

A seguir intentando ser menos Hipócritas. A seguir caminando junto a los más jodidos. 

A seguir cantando con los que no tienen voz.

A tratar de ser más Coherentes cada día...hasta por egoísmo casi ...para sentirnos mejor con nosotros mismos, y poder abrazar transmitiendo al otro(que también soy yo) un poco de amor y esperanzas.

Y cantar… cantar y cantar…

Silvia Guzmán 

 

HIPOCRESÍAS VARIAS

 

La chacra, 7 de mayo 2024

 

A lo largo de estos 4 años de Olla, madrugamos, y cada miércoles antes de cargar para ir a la cancha del Tole, mateamos en un mano a mano con Silvia. En ese ir y venir de temas, dos por tres el de la HIPOCRESÍA se instala en nuestra conversa. Con insistencia… porque en ese compartir las vivencias de la Olla, conductas, actitudes, discusiones, broncas y gestos, que todos los miércoles se dan entre nosotros, reiteradamente surge el análisis de cómo reaccionamos, qué dijimos, qué postura adoptamos, cuan franco o sinceros fuimos, cuan frontales o escurridizos, en fin, cómo encaramos la dinámica colectiva. Esta es la razón por la que el temita de la hipocresía es tan volvedor! Conclusión, nos propusimos hincarle el diente. Y aquí estamos, prontos para jugar el truco echado. Ella ya escribió su parte, ahora es mi turno.

Un último agregado en estas palabras de arranque: sin duda para ambos, el trasfondo del tema es la notable canción de Rubén Blades, justamente HIPOCRESÍA, que desde siempre- y no por casualidad-la cantan la propia Silvia y su cro. Julio(dúo “Conde/Guzmán”). El final de la misma, además de lapidario, es más que desafiante:

“Y todo el mundo insiste en que no entiende/porqué los sueños se vuelven mierda y hablamos del pasado en el presente/dejando que el futuro se nos pierda, viviendo entre la HIPOCRESÍA

¿Vivimos entre la hipocresía? ¿No escapamos a esa regla? ¿Callejón sin salida??

(I)

LAS HIPOCRESÍAS DEL LENGUAJE....

Los Sres. de la RAE (Real Academia Española), todos varoncitos, quizás patriarcales dirían nuestras amigas feministas, aciertan definir la palabra Hipocresía (proveniente del griego), de la siguiente forma: “fingir cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

No está mal. La clave radica en el verbo fingir; pero no fingir cualquier cosa; fingir exactamente lo contrario de lo que se vive o siente. Entonces me pregunto cómo seguir escribiendo, sin fingir, sin caer en la hipocresía, ya que hoy en día, el dilema está al rojo vivo: cuando se trata del fenómeno humano, del SER, ¿con qué lenguaje abordarlo? Si hablo del “hombre” en genérico, el conjunto del feminismo(más allá de diversas corrientes)en nombre de la “ideología de género”, me condenarían al paredón, e ipso facto adiós lectura. Si procediese a “contrario sensu”, feminizándolo todo, poniendo “mujer” en lugar de “hombre”, caería en el mismo error.

Entonces ¿ qué hacer? Las alternativas parecen ser: o el mentado “lenguaje inclusivo” al que me niego rotundamente porque sería entrar en la trampa sistémica, además de ser prácticamente insustentable, e inentendible para la gran mayoría de los seres comunes que trillamos calles , no gabinetes, ni oficinas ni salones! O cuando esté implicado el género de un sustantivo, duplico el discurso conjugando ambos, cayendo en el “sonsonete” de moda: las/los a cada instante, por ejemplo cros. y cras., uruguayas y uruguayos, etc. Con un discurso tan manipulado que nunca se saltea la doble conjugación, y que se ha convertido en el recurso demagógico de políticos, periodistas, intelectuales, y de otros tantos, que no son “Juan Pueblo”. 

Queda finalmente, cuando de escritura se trata, el recurso simbólico de la “x” abarcando tanto a unas como a otros, que tampoco me convence, porque además de llenar de jeroglíficos el discurso, trasunta una enorme debilidad ante la presión de la actual ideología dominante. Porque entendámonos bien, el capitalismo que vivimos hoy, el 4.0, el posmoderno digitalizado, este capitalismo de las finanzas avarientas y consumo desenfrenado, que no quiere que se hable de otra economía que no sea la de maximizar ganancias, que no quiere que se hable de PODER, de clases dominantes y lucha de clases, este capitalismo progre(“Woke”) es el que precisamente promueve la renovación del lenguaje, la nueva agenda de derechos (femeninos, infantiles, raciales, sexuales, etc.), el cuidado del medio ambiente y la democracia cívica. ¡Mejor ejemplo de hipocresía, imposible! Se simula, se finge, todo queda en la apariencia. La verdad es la contraria: individualismo feroz que aplasta lo colectivo, depredación ambiental implacable, explotación entre clases y Dictadura del Capital!

Me resta entonces, como única alternativa, para no ser hipócrita en el lenguaje, para no falsear la realidad con nuevos fenotipos, intentar ser lo más honesto y transparente posible con “las palabras y las cosas”(MF).Por ejemplo si tengo que hablar de la pobreza infantil, bandera tan agitada en esta campaña electoral por los políticos(Milei me robó el término casta!), cayendo en la hipocresía de ocultar que se trata de hogares decididamente pobres, sin duda que más bien conjugaré el femenino, hablaré de ellas, de las madres , por ser las que en su gran mayoría sostienen esos hogares. Si en cambio quiero referirme a la vergüenza que es tener en un minúsculo país como el nuestro más de 15 mil presos, conjugaré el masculino, hablaré de ellos, no porque no existan mujeres presas, sino porque más del 90% son varones jóvenes, obviamente marcados por la pobreza. Síntesis final de la metodología lingüística que intento emplear: la que no fomenta hipocresías, apelando a discursos manipuladores que buscan el aplauso o la aprobación. La que, como dice la vieja despedida de la Falta, de años atrás, se propone “no disfrazar la realidad”!!

(II)

LA HIPOCRESÍA POLÍTICA

Me animaría a decir que es al anti oxímoron por excelencia. Tenemos claro que un oxímoron es la articulación de dos indiscutibles contrarios: arroyo seco, cerro chato, silencio tronador, etc. ¿Entonces ? Lamentablemente para la Humanidad de estos tiempos, y sobre todo para los oprimidos, hipocresía y política, parecerían ser la misma cosa .¡Siempre de la mano! Se me agolpan en la mente millones de ejemplos sobre connotados políticos profesionales, del signo que fuere, que a lo largo de su trayectoria se han convertido tenaces adictos de la HIPOCRESÍA.

Marketing que vende imágenes, cara publicidad que difunde buenísimas intenciones sociales y agradables realidades, todos con discursos políticamente correctos, civilizados y democráticos; y no sigo, para no redundar en lo que -por lo menos- un 4%(+/-) de los uruguayos creemos, de que la política oficial a cargo de gestores especializados en gobernar o legislar, es verdaderamente una ¡FARSA! Demagogia, manipulación, acomodo en lugares de Poder, privilegios, y cada vez más corrupción. Si tenemos en cuenta los sinónimos que la RAE indica para hipocresía, “falsedad, fingimiento, simulación”, matemáticamente hablando, la semejanza entre hipocresía y política, se convierte en una identidad demostrada por la práctica misma. Con hechos más que contundentes y reales! Vale explicar que nuestra generación 68, que soñó en revolucionar este mundo de mierda (como dice la canción de RB), en que “se anula la conciencia y los ideales se desvanecen”, partió de un supuesto: la izquierda (muchas de las organizaciones integrantes del FA del 71) debía ser sinónimo de auténtica renovación de la política!

Denunciando las prácticas electoralistas, demagógicas, clientelísticas, de los partidos tradicionales… considerándonos “lo otro”, diría el amigo Foucault. Pero a medida que se fue domesticando en su afán por ganar y gobernar, progresivamente fue adoptando las conductas sistémicas, y la denuncia y la lucha contra la hipocresía política, quedó por el camino. Cuando en el 2005 comenzó a gobernar el Frente/Encuentro Progresista (término y alianza mucho indican!) tenía dos preguntas emblemáticas: ¿por qué teniendo mayoría parlamentaria, como primerísimas medidas, no se anula la Ley de “Caducidad”/IMPUNIDAD, y por qué no se aprueba una nueva ley que equipare el salario de parlamentarios y gobernantes, al salario mínimo nacional??

Lógicamente eran preguntas destinadas a quedar sin respuesta, porque la loable utopía de la renovación política que acunó la generación 68, yacía lamentablemente enterrada en el cementerio de los recuerdos. Así de simple; así de triste! Para redondear lo de la hipocresía política, viene a mi memoria, una inolvidable frase de Luce Fabri: “En Uruguay, como en todas partes, cuando la Izquierda se aproxima al Poder, (va) perdiendo sus características originarias; adquiriendo los rasgos que en su nacimiento había combatido. Parece suficiente el olor del Poder, para corromperse”.

Por desgracia la dupla política/hipocresía-por ahora- no es un oxímoron. ¡Hasta el momento, la ética continúa faltando a la cita!

(III)

LA HIPOCRESÍA HUMANA

Quizás debería haber empezado por aquí... porque es lo que más hemos encarado en nuestras mateadas -pre Olla- con Silvia, incluso con Diego (aunque solo té), cuando llega temprano. Un terreno complejo, complicado para establecer definiciones tajantes. Planteo una de las tantísimas preguntas o dudas que nos asaltan: ¿solamente al callar, uno ya está siendo hipócrita? Creo que bien vale la pena que analicemos el problema, en el mundo común que entre los tres, venimos construyendo desde hace 4 años: el de la Olla del Tole. Por lo que nos importa como opción militante y por lo que nos implica como compromiso material, físico, pero sobre todo “espiritual”.

¡Es todo un desafío al que nos estamos entregando de lleno!

Es un desafío a nuestra coherencia personal; a nuestra transparencia, justamente para no ser hipócritas! Porque es un mundo que vive enfrentado a las situaciones límites más crueles que pueden darse, desde la miseria, la exclusión absoluta, hasta la drogadicción y la vida en calle, y que por lo mismo es una prueba permanente a los valores humanos y a la ética propiamente dicha. Y porque nos hemos propuesto encararlo desde una solidaridad real (ni conmiseración ni piedad), el afecto, y fundamentalmente desde la transparencia y la frontalidad. Lo opuesto a la hipocresía.

Antes de analizar un solo caso( en 4 años serían interminables!), el del robo en La Chacra, me parece necesario hacer dos precisiones. Una, sobre la definición misma de hipocresía: actitud, postura, o conducta, lo inherente a ésta, es un determinado grado de conciencia respecto al callar, simular, ocultar o disfrazar. La hipocresía implica-en grados-la conciencia de que actuamos así, en función de cierto interés personal. Con la mira puesta en obtener alguna ganancia: evitar un conflicto, ganar una platita o faso o sexo; incluso sano afecto, pero ganancia al fin! .La hipocresía como tal, siempre tiene un trasfondo. La otra precisión, es que el capitalismo, su cultura, sus relaciones humanas, llevan en su ADN , la hipocresía como componente esencial. Y ni qué hablar, como ya lo dije antes, éste capitalismo posmoderno. El clasismo, el culto a la individualidad, la competencia, la meritocracia, etc., etc., llevan el sello de la hipocresía como lógica inevitable. Razón por la que romper con la hipocresía, como práctica social, exige intentar, apostar a una total REVOLUCIÓN CULTURAL. 

Trataré de ser lo más breve posible con lo del robo en La Chacra. El “Toti”, así como muchos otros, era un asiduo asistente. Compartía con nosotros trabajo y cotidianeidades de todo tipo: desayunos, almuerzos, baños, charlas profundas sobre la vida. Bien sabía que somos un pequeño núcleo cooperativo. A tal punto la transparencia, que los números los hacíamos delante de él y luego la plata colectiva se guardaba en una carpeta azul, atrás de la estufa. Cosa sabida por él, y muchos más. Como también, de que en La Chacra TODO ESTÁ ABIERTO Y A LA VISTA. ¡No hay un solo candado, cierre o tranca de nada! Un buen día, nos robó el capital colectivo (11.800), la garrafa de la Olla ,y unas cuantas herramientas más. ¿Qué hacer? 

Nos reunimos más de 40 personas de la Olla, en la cancha del Tole, y se planteó la situación. Obviamente un paso inicial era encarar al Esteban (así se llama), aunque ya imaginábamos que las cosas serían irrecuperables, porque lo primero que hacen estos jóvenes, en situación de calle, carcomidos por la pasta base, es pasarlas a cobre , aún por dos chirolitas. Lo segundo:¿qué hacer con La Chacra? 

Tanto los consejos que venían “de afuera”(cros., flia), como los surgidos en dicha reunión, propuestos por los mismísimos “olleros/olleras” (por única vez duplico para congraciarme con las contundentes damas que tiene la Olla!) resultaban todos coincidentes: empezar a trancar, cerrar, vigilar, poner cámaras, etc., etc., ¡El camino de la hipocresía: el del encerramiento, fingimiento y ocultamiento! Eso que tan bien hacen en los barrios privados, en las casas de Carrasco, o en las propias casitas humildes y destartaladas de Toledo y sus villas circundantes.

Pues el que elegimos fue el contrario; el de no traicionarnos. Mantener todo abierto como siempre ha estado, clavar una cartulina en la puerta de la cabaña fustigando con que es indigno robar un lugar colectivo, y divulgar en el mundo de la Olla, en Toledo, lo sucedido. Confiando en una reacción colectiva de autocontrol. Resultado: por ahora, al cabo de dos años, jamás volvió a darse un hecho de este tipo. Y agreguemos: no son pocos los rostros olleros que dos por tres “aterrizan” por La Chacra.! Pero más allá de resultados, lo que vale es el camino elegido, el de esquivar los montajes hipócritas apostando al cambio. Apostando a las mini revoluciones. Poniendo toda nuestra energía humana en demostrar que es posible la coherencia y la REVOLUCIÓN SOCIAL… DE QUE EL MUNDO, LA VIDA, SE PUEDEN TRANSFORMAR, POR MÁS DE QUE QUIERAN CONVENCERNOS DE LO CONTRARIO!

REIVINDICANDO QUE NO SOMOS ESCLAVOS DE LA HIPOCRESÍA!! 

Cierro con una indemostrable hipótesis, una conjetura casi emocional, pero muy válida: quizás los que están del “otro lado”, los que vienen a la Olla o la Chacra, respetan; valoran que en lugar de condenarlos y encerrarnos, de corazón buscamos integrarlos… Mejor aún: integrarnos todos, en lo que ellos mismos llaman “gran familia”. Como quien dice, otro cuadrito además del Toledo Jr., ya no para jugar al “fobal”, sino para disputar luchas y seguir soñando con un mundo mejor.

Para terminar, contarles con alegría que Esteban volvió a la Olla, que hablamos descarnadamente con él, sin hipocresías, que pidió disculpas, y de que intentamos con hechos reales, convencer y auto convencernos de que se equivoca la canción, cuando afirma que “los sueños se vuelven mierda”... Especialmente convencer a Silvia- que tanto las sufrió ayer, como los Olleros hoy-, a Diego, a Luisito (que junto conmigo, en 4 años, nunca faltó un Miércoles), a los motores de nuestro emprendimiento loco, DE QUE SOLO ASÍ VALE LA PENA VIVIR!!

Álvaro Jaume; siempre REDOMÓN!


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