5/ El “problema palestino” y el “no problema judío”
A lo largo de la hora y media de su “Conversatorio” sobre “La identidad republicana: la laicidad y la política de identidades en época de transición” aquí el señor Spektorowski, al igual que en sus entrevistas mediáticas, se esfuerza en situar “el problema”: en identificar en dónde está “el problema”, quiénes lo tienen o quiénes son “el problema”, y, simultáneamente situar dónde no está “el problema”, quiénes no lo tienen, quiénes no son “el problema”.
Más allá de lo llamativo de algunas afirmaciones con pretensiones históricas que hace Spektorowski –“Estados Unidos y este es un país de inmigrantes todos son inmigrantes” (16:29)- afirmaciones que claramente ignoran a las poblaciones indígenas y consideran a los esclavos africanos como inmigrantes, importan las conclusiones a las que busca llegar: “en EEUU nunca hubo un problema realmente importante porque los latinos estaban dentro del juego ese de quiero ser más americano que los americanos, vine para trabajar y ser más americano que los americanos punto” (16:08-16:24). (Copio la transcripción de la charla que ofrece el propio video “Conversatorio”; corrijo reiteraciones en aras de facilitar la lectura; agrego las referencias temporales.)
La afirmación del señor Spektorowski es grosera e interesada, al ocultar el robo de territorios que sufrió México a manos de EEUU y al borrar de un plumazo el lugar central que ocupan en la política estadounidense las migraciones que arriban desde el sur del río Bravo (véase el muro de separación que intenta contenerlas, cuya construcción fue iniciada por Bill Clinton en 1994 y fue continuada por los sucesivos presidentes). Sin embargo, esta tosquedad histórica y política está al servicio del mapa que va trazando Spektorowski, mapa de los problemas y de los no problemas.
Desde los primeros momentos del “Conversatorio”, Spektorowski vincula “haber problemas” y “haber inmigración”, dictaminando que en EEUU nunca hubo “un problema realmente importante”, mientras que en Francia “tienen un problema con el pluralismo de aquí hasta el fin del del mundo” (5:53). Tampoco lo hubo en Canadá, declarada “multiculturalista”
El problema, explica Spektorowski, “medio ambivalente era porque los que venían no eran (16:57) latinos sino que eran musulmanes y mejor dicho ya no era tanto el problema con (17:03) los musulmanes que venían, que eso dentro del plano sociológico de la inmigración, los musulmanes que venían, (17:09) los primeros que llegaban (eran) worker class; no, eso no era problema, porque (17:15) claro era el mismo patrón de todos: vengo a trabajar, no me (17:20) importa más nada. No (me importa) que no me respeten. Yo lo único que quiero es trabajar y (17:25) y que mis hijos crezcan”.
En resumen, en EEUU “nunca hubo un problema realmente importante” con la inmigración, dado que los latinos solo tenían como único propósito “ser más americanos que los americanos” ; en cambio, en Francia, si bien los primeros musulmanes que llegaron desde las colonias solo querían trabajar y que los hijos crecieran y no les importaba no ser respetados, esto luego cambió:
“Mis abuelos, un momentito, mi padre era argelino, mi (18:06)
padre sufrió la colonización de Francia. Tengo un problema con eso. Eh no del todo, (18:11) no tan tremendo, pero sí tengo un problema y esa identificación, esa búsqueda de identidad empezó a ser (18:19) canalizada por un islam que se estaba transformando, se estaba (18:24) transformando, pero como religión no había ningún problema con el islam, pero ya empezaba a entrar en la parte de (18:30) religión- identidad-identidad-religión-religión-identidad. Repito Francia no (18:36) tenía problema con el islam antes, (en) los años 20, la primera mezquita grande, (18:42) la famosa mezquita de París, fue creada por los franceses mismos. Por (18:48) que en señal de gratitud a los soldados musulmanes que lucharon con Francia (18:53) en la Primera Guerra Mundial. No hay ningún problema A ver, más que eso, había una (18:59) comunidad musulmana, perfecto, con un líder, ningún problema; que exigía a Francia y (19:07) acá vamos al punto. Bueno, sí, líder de la comunidad musulmana está muy bien, está relacionado con el Estado francés, está (19:13) todo bien, no hay ningún problema mientras está relacionado con el Estado. Está todo bien: poné tu mezquita, poné tu (19:19) gente, problema, pero yo controlo. O sea lo que quedaba implícito era que el Estado controla lo que pasa ahí dentro (19:26) de esa mezquita. Qué se estudia, qué valores, que esto, que el otro; en una palabra: no tenemos ningún problema con (19:32) el islam francés. Pero como ya les digo, ya en los años 90 y fines de los años 90 empieza a haber un (19:39) islam identitario”.
Es decir, según Spektorowski, en los años 90, “desafiando la laicidad” empieza a haber un “islam identitario”. Hasta entonces, siguiendo a Spektorowski, había habido musulmanes dóciles que solo querían trabajar y morir por Francia, siendo o no siendo respetados; musulmanes dóciles que el Estado había premiado con la hermosa mezquita de París. A partir de los años 90, por influjos filosóficos y sociológicos un poco difíciles de desentrañar en la exposición de Spektorowski, empieza un “islam identitario” y “desafiante”.
Por cierto, en la explicación del paso del “musulmán” al “islam identitario” y “desafiante”, en ningún momento Spektorowski evoca ni la sombra de la cruenta guerra de Argelia (1954-1962), en la que historiadores franceses estiman que murieron alrededor de 250 000 argelinos aquí y dos millones de argelinos, en una población de diez millones, fueron enviados a campos de “agrupamiento”, mientras morían cerca de 25 600 militares franceses. Menos aún evoca Spektorowski el tratamiento que durante la guerra de Argelia el Estado francés propinó a los trabajadores argelinos en Francia quienes, lejos de desinteresarse por el respeto que (no) recibían, manifestaban en apoyo a los argelinos que luchaban por la independencia en Argelia. El antecedente más inmediato del toque de queda que se impuso en Francia en 2020-2022, cuando se declaró la pandemia de covid, fue el toque de queda absolutamente selectivo, impuesto en el marco de la guerra de liberación argelina exclusivamente a los trabajadores argelinos emigrados en Francia. Esto, en octubre de 1961, dio lugar a una manifestación pacífica en París, que arrojó un número impreciso, entre cien y doscientos, de argelinos asesinados “por las fuerzas del orden”, arrojados al Sena, aquí :
https://fr.wikipedia.org/wiki/Massacre_du_17_octobre_1961.
Estos “musulmanes” que solo querían trabajar y morir por Francia, de acuerdo a la caracterización del señor Spektorowski, con sus apoyos al Front de Libération Nationale argelino y con su multitudinaria manifestación de trabajadores endomingados -así los muestran las fotos-, al desfilar por la noche, por cierto estaban desafiando al Estado francés y su toque de queda que los obligaba a encerrarse, al salir del trabajo, en los barracones en donde se hacinaban. En otras palabras, no se sostiene la historia, contada por el señor Spektorowski, acerca de los mansos musulmanes de antaño que no presentaban problemas, hoy devenidos desafiantes islamistas. No se sostiene, pero sí sirve a su mapa de “problemas” y “no problemas”.
Tampoco Spektorowski, en su presentación de los latinos emigrados que quieren ser “más americanos que los americanos”, considera las cifras que ponen en duda esa afirmación, por ejemplo, los números de encarcelados en EEUU: en 2016, había 274 Blancos sobre 100 000, mientras había 1608 Negros y 856 Hispanos. Aquí
Ninguna de estas objeciones podría importunar al señor Spektorowski, decidido a dejar asentado que “el problema” está en Francia/Europa, por el desafiante “islam identitario”, que transformó a los dóciles musulmanes dispuestos a morir por Francia en desafiantes islamistas portadores de “terror islámico”:
Aunque, para el señor Spektorowski, no solo existe el problema del “terror”, también existe “el problema cultural” y “el problema social”:
“hubo terror, como ustedes (20:28) saben, las Torres Gemelas y después el terrorismo que se dio también (20:34) mucho en Francia, digo, en Inglaterra se dio, en Holanda se dio, prácticamente en casi todos los lugares de Europa había
(20:40) terror islámico, pero no, ese punto lo agranda, pero aunque no (20:45) hubiese ese punto, como decía: saquen el terror del camino, también el problema cultural iba a (20:52) quedar, también el problema cultural y el problema social. A ver, vamos a ver, el problema social cómo se va agrandando, el (20:59) problema social se va agrandando”.
Varias veces asestada la idea de que “el problema” es el “terror islámico”, “el problema cultural” (islámico) y “el problema social” (islámico), solo queda dar algunos ejemplos. Así el señor Spektorowski presenta el caso de las muchachas que para asistir al liceo en los 90 cubrieron sus cabellos con un pañuelo, y de los clamores por “laicidad” que levantaban:
“(42:55) definitiva los que atacaban a las chicas las atacaban no por atacar a las chicas, era por simplemente decir: me (43:01) están desafiando. Están desafiando, yo no tengo ningún problema, quítense esto, vienen a estudiar, son iguales que todos
(43:07), y después se lo ponen en la calle y se acabó. Después de eso empezó el asunto con el burka y con el burkini burka, creo”.
Este “problema cultural” propio del “islamismo” a menudo se prolonga en “los actos de terror”:
“así sencillamente, y siguió después, obviamente con asuntos (44:18) que tenían que ver con el terror, cuando empezaron los actos de (44:23) terror. El acto más famoso de terror, no sé si ustedes se acordarán, 2015 en (44:29) Charlie, la revista Charlie. Qué pasaba con Charlie Hebdo y que era un fenómeno también europeo total (44:36). Pero qué pasa con los musulmanes no está bien, pero ahí empezó también el debate (55:16), el debate empezó con el terror. Pero fíjense y esto (es) lo interesante del (55:22) asunto, cuando uno tiene terror combate el terror”.
Contrapuestos al “problema” que es el islamismo, Spektorowski muestra “los no problemas”: los latinos que quieren ser más americanos que los americanos, los musulmanes que solo quieren, aunque no los respeten, trabajar y morir por Francia, y, sobre todo y antes que nada, los judíos. Vean si no:
“y cuando yo les digo laicismo en frente del desafío del islam también (1:05:52) en eso entra una problemática que uno puede decir: bueno, pero cuál era el desafío (1:05:58) famoso. Está bien, lo entendimos, lo entendimos; eso es un poco extraño la (1:06:04) religión, la religión, la religión. Pero uno dice: bueno, yo no quiero decir, me imagino e imagino (1:06:10) al islam como un grupo comunitario que quiere vivir separado, entonces, como ya les dije, la gran mayoría de los judíos se asimilaba pero quedaban esos judíos que no se asimilaban (1:06:17). Uno puede decir: bueno, la laicidad no quiere esa clase de separación (1:06:23) pero cuando tratamos el asunto judío, la laicidad con los, o sea primero de (1:06:30) todo eran que querían mantener su identidad de refugiados en su pequeño (1:06:43) gueto, en lo que sea. ¿Había problemas con eso? No, no había problema con eso, no había problema con (1:06:50) eso. ¿Por qué no había problema con eso? (Es) muy interesante: porque no exigían nada del Estado (1:06:55), como diciendo “déjeme vivir nada más, no me…, yo no (1:07:01) quiero ni trabajar en el Banco Central de Francia o en el Banco Central de Holanda. No les pido que me respeten el (1:07:07) sábado, y no me respeten el sábado, no, ni me paguen, ni… Me dejen ahí, está, ningún problema, no tengo, no tengo exigencias (1:07:15). Pero lo que pasaba con los musulmanes con la segunda y tercera generación, y eso lo manifestó muy claramente un gran (1:07:21) filósofo musulmán suizo, no sé si sintieron el nombre Tarik Ramadán.”
Con creciente nitidez, el señor Spektorowski contrapone el problema que son los musulmanes/islamistas que piden respeto para sus costumbres y cargos en la burocracia financiera capitalista (y que, según Spektorowski, con Tarik Ramadán piden contribuir con Francia manteniendo/imponiendo su condición de musulmanes) con el no problema que son los judíos, ya sea asimilados, ya sea ghettizados, pero que no piden, no tienen “exigencias” para absolutamente nada. ¿Puede haber mejor no problema que los judíos? La contraposición se prolonga entre “el problema con la mujer musulmana” y “el no problema que es la mujer judía”:
“De dónde viene el problema con la mujer musulmana (1:21:15) en fin etcétera etcétera y no poner el concepto de la mujer feminista liberal (1:21:20) imponiéndole a lo musulmana al estilo de Susan King, como diciendo: “tenés que (1:21:26) ser así, así”. Está el debate, está ahí, puede ser tomado por (1:21:32) ese lado, yo lo veo como bueno, no el debate perdido, por supuesto musulmana observa esto. (1:22:27) (Es) interesante que con la mujer jaridy o la mujer judía no
(1:22:33) se meten, pero no se meten porque tampoco crean problemas Ese es el asunto. La verdad que (1:22:40) vamos a ponerlo claro, es como decir: me meto con el que me desafía (1:22:47), si no me desafía, si te ocultas ahí, hacés lo tuyo en tu rincón ¿no? Bueno, te (1:22:53) dejo ahí tranquila, no pasa nada”
6/ Un enemigo a la medida de nuestros sueños
“El problema palestino”, “el problema de Gaza”, “el problema de la mujer musulmana”, “el problema del islam”, “el problema musulmán”, “el problema cultural (del islam)”, “el problema del desafío del islam”, “el terror islámico”: frente a estos problemas, se yergue el poderoso no problema: los judíos que, aún ghettizados, son siempre no problema y, en esta medida, son parte de la solución. Por cierto, tampoco en ningún momento hay alguna referencia al decreto Crémieux que en 1870 otorgó la nacionalidad francesa a los 35000 judíos de Argelia, y mantuvo como “indigènes”, a los musulmanes de Argelia, a la sazón colonia francesa. Aquí
Llegando a su fin, el planteo, tosco, despierta en la audiencia toda oídos del “Conversatorio” comentarios amplificados, todavía más gruesos, por lo que el señor Spektorowski se siente obligado a matizar:
“sociológicamente la gran mayoría de los musulmanes en Europa están completamente integrados y se comportan como seculares, (1:35:21) a pesar de que, o sea, es como decir: bueno, está, me (1:35:30) comporto igual casi, pero están también esos sectores que son (1:35:36) los sectores islamistas que son los que levantan, te digo, repito: no son terroristas, (1:35:42) pero son desafiantes y te desafían en un ángulo que justamente no quiero ser (1:35:50) desafiado. O sea, desafiame con el socialismo, vale, venga, pero el (1:35:58) abuso socialista con comunistas, no hay problema, aceptado (1:36:03) el discurso, pero no me desafíes ni con religión ni con el racismo”
Matizar, sí, pero no demasiado: “sociológicamente la gran mayoría de los musulmanes en Europa están completamente integrados y se comportan como seculares” pero ¿serán efectivamente “seculares” o solo se “comportan” como tales? ¿Se comportan “igual” a seculares o “casi como seculares”? Además de los que están completamente integrados y se comportan casi como seculares, están “los sectores islamistas” que “no son terroristas, pero son desafiantes”. Estos musulmanes, que no están integrados y ni siquiera se comportan casi como seculares pero no son terroristas, sí son desafiantes donde “no quiero ser desafiado”. “Vale, venga”, te diré en qué puedes desafiarme y en qué no puedes desafiarme, tú, musulmán que ni siquiera te comportas como casi secular, islamista no terrorista desafiante con lo que no admito que me desafíes.
El señor Spektorowski que, siguiendo la vieja tradición sionista, en la prensa desresponsabiliza al Estado genocida de Israel trasladando toda la responsabilidad a los palestinos que han rechazado la paz, que no quieren convertir a Gaza en Las Vegas, que se hacen matar por el gusto de destruir a Israel, es el mismísimo señor Spektorowski que en su Conversatorio universitario prosigue esa desresponsabilización construyendo “el problema palestino” y el no problema judío (es decir, la solución es judía). Y, con el autoritarismo colonialista y supremacista que protesta porque los palestinos no aceptan sus “soluciones” para Gaza y Cisjordania (“Las Vegas”, “plaza financiera”, “Punta del Este”, etc.), con ese mismo autoritarismo, les señala a “los islamistas desafiantes” en dónde él admite ser “desafiado” y en dónde no lo admite. Se trata del mismo planteo propagandístico, destinado a justificar el genocidio que el Estado de Israel comete contra el pueblo palestino con el fin de apoderarse de sus tierras y de sojuzgar, en régimen de apartheid, a los sobrevivientes.
Porque, ¿qué son para el señor Spektorowski los palestinos, sino esos musulmanes que lo desafían donde él no quiere ser desafiado, es decir, que desafían al Estado genocida de Israel?
Esta propaganda, esencialmente colonialista y supremacista, está destinada a justificar lo que Israel lleva adelante desde hace 76 años, la Nakba, y lo que pueda seguir haciendo: “si Hamas vuelve a hacer un acto así, creo que no lo va a hacer porque no tiene ninguna posibilidad de hacerlo, si llega a pasar hipotéticamente algo así la reacción de Israel va a ser inclusive mucho más fuerte. Entonces estamos hablando de miles y miles de muertos”.
Entre explicación, justificación y amenaza, el señor Spektorowski simplemente está reclamando el derecho del colono a sojuzgar a quienes les conviene, y la obligación del ocupado de aceptar los designios del ocupante, apoyado en un fabuloso arsenal militar y propagandístico.
Miserables, harapientos, muertos de hambre y de sed, enfermos, escuálidos, oscuritos de piel y de cabello oscuro, misóginos, poligámicos, homofóbicos, llenos de hijos, viviendo las familias enteras en una casa, autoritarios que obligan a las mujeres a esconder sus cuerpos bajo abundantes vestimentas y en sus casas, testarudos de ceño fruncido; ¿por qué no entienden que Punta del Este o Las Vegas es mucho mejor que andar errando entre escombros? ¿Por qué no aceptan que podrían ser “un verdadero paraíso terrenal” (sic Spektorowski) fabricado a la medida del gusto genocida?
Los “palestinos/musulmanes/islamistas/árabes” parecen el enemigo hecho a la medida de las fantasías de un “occidente” autosatisfecho con el auto atribuido papel de consciencia moral y civilizatoria planetaria.
En virtud del Cap. I, art. 2º de la Ley Orgánica de la Universidad de la República no corresponde contribuir a la propagación de una ideología colonialista, supremacista y genocida.
(Quedará para la próxima vez la consideración de cómo el sionismo fue definido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 3379 (XXX) del 10 de noviembre de 1975 como una “forma de racismo” y cómo esto fue revocado por otra Asamblea General, dieciséis años más tarde, el 16 de diciembre de 1991, año sugerente entre los sugerentes.)
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