La Chacra, 15 de abril, 2024
(I)
Cuando resolvimos en Marzo tener nuestro “NN” de Abril, precisamente el domingo 14, nada más ni nada menos que con el tema: Raúl/Bebe Sendic, su historia(perfil personal, pensamiento, práctica militante)y vigencia, creo que no dimensionamos todo lo que podía implicarnos dicha reunión…en especial para varios que ya pintamos canas y tenemos el lomo curtido con mucha cosa vivida. ¡Realmente es así! Intentaré transmitirle a la barra “necia”, lo que sentí y pensé a partir de las 12.30, cuando se fueron todos...Ya con la Chacra sola y en silencio. Me senté en el banco de madera que está afuera, en el alero de la cabaña, y un torbellino de ideas y sentimientos me coparon enteramente; al punto de sumirme en una suerte de tristeza mezclada con nostalgia, rememorando cuánto había quedado por el camino, y cuán lejos todavía estábamos de esa UTOPÍA que tanto nos inspiró para dejarlo todo por hacer la REVOLUCIÓN SOCIAL!
Lo más probable es que en la reunión, a cada uno de nosotros nos haya pasado lo mismo: que nos quedaron atragantadas una montaña de cosas por contar, por decir, lo que lógicamente era imposible hacerlo sin acaparar la palabra y excluir al resto. Conclusión, algunas plantearé ahora, máxime teniendo en cuenta que resolvimos “BEBE II” para la próxima.
Empiezo por la historia con “Joaquín”, que al pasar algo mencioné ayer. ¿Quién era? Gabriel Schroeder Orozco, con quien en los años 1969 compartimos no solo luchas estudiantiles sino guitarreadas y unas cuantas mateadas juntos; construyendo esa solidaridad, ese afecto que solamente en circunstancias de ese tipo puede darse, ese “coco a codo” en las calles que nos ponía tras sueños comunes a muchísimos “más que dos”, sintiéndonos plenos porque entregábamos todo por la causa! Después compartimos, ya en el año 1971, momentos de clandestinidad juntos, y momentos de mucha discusión política, entre cros. , pero fuerte como solíamos darla en aquellos tiempos, al punto que él rumbeó para el MLN y yo para los GAU.
La misma utopía de siempre, UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES, pero cada uno por caminos diferentes. Hasta que en aquella aciaga mañana del 14 de Abril, en que el MLN pretendió noquear al Escuadrón, me entero que Gabriel/Joaquín era uno de los 8 acribillados ese día. Inolvidable lo que sentí: bronca y rabia de verdad!, porque el asesino de Castiglioni y sus secuaces lograba exterminar cros. otra que valiosos, en particular un compinche… pero también impotencia por no haber podido convencerlo de que opciones tácticas erróneas, tendrían nefastos costos políticos, incluyendo vidas humanas. Ese día me corrió una amargura por dentro, indescriptible. El tropezón ya estaba dado, y las consecuencias resultaban evidentes: dura represión concentrada sobre el MLN, pero no solo; también contra el movimiento popular en su conjunto.
Y casualidades (¿?) mediante, hoy de mañana abro la máquina y ¿con qué me encuentro?: con un artículo sacado por “blog El Muerto”, que trata sobre el 14 de Abril del 72, y justamente comienza hablando de Joaquín/Gabriel. Según el relato, lo que allí se pinta de Gabriel coincide exactamente con lo que conocía de él: su alegría, su ánimo, su fuerza. Es más, parece que le dice a sus otros cros.: “Yo tengo un culo bárbaro, quédense tranquilos”. Leía esto hoy de mañana, y así como ayer, volví a SENTIR(no pensar) un revoltijo de tripas real…¡Cuántos costos y sacrificios vienen teniendo nuestras luchas!!
Entonces, además de ponerme a escuchar la canción “Pobre Joaquín” cantada por Larbanois/Carrero, que me sensibilizó aún más, incluso pensando en los nuestros de la OLLA(Joaquín el de la canción muere de frío por estar en situación de calle), pensaba- ya no sentía- que importante es agregarle a la grandeza que demostró con su propia vida Gabriel/Joaquín, una teoría (digo teoría con todo lo que implica!) que oriente la acción, para que ésta logre ser efectiva y potente en la destrucción del enemigo y del sistema...sobre todo porque en la desigual lucha que damos desde el llano, no se ¡nos perdona ni una! Y hasta el mínimo error, puede resultar fatal. Compartiendo vivencias y anécdotas en la cana de cómo caímos y porqué caímos, lo que acabo de decir, quedaba más que comprobado. Sin duda que para quienes decidimos hablar de derrota (porque entre los peladitos estaba muy dividida la cosa) uno de los grandes aprendizajes, era el riguroso encare de la relación pensar/hacer. Tanto en el balance o “autocrítica” de lo hecho, como para el trazado de una nueva perspectiva. Concluía entonces que fue un acierto ayer, la resolución de darnos una instancia más de reflexión sobre el tema en cuestión (“BEBE II”), profundizando todo lo que tiene que ver con la teoría y práctica política a partir de la profusa experiencia vivida. Como militantes revolucionarios que pretendemos ser, es deber ineludible en homenaje a los muchísimos rostros que como el de Gabriel/Joaquín han quedado por el camino, que aprendamos de los errores para poder mejorarnos...para no ser los eternos derrotados, que resistimos heroicamente, pero no logramos triunfar en lo que nos proponemos!!...o que terminemos bajando brazos, por el desgaste o la impotencia que produce ir de caída en caída, de porrazo en porrazo. El desafío es clarito:¡ IMPERIOSO meterle pienso y astucia al COMPROMISO irrestricto con la REVOLUCIÓN!!
Cerrando esta “entradita”, otra increíble coincidencia: allá por finales de los 80, principios de los 90, en uno de mis grupos de 5to. año, figuraba una gurisa llamada Gabriela Schroeder. El primer día de clase al revisar la lista para conocer a los estudiantes, me choco con ese nombre; el impacto que me produjo fue indescriptible. Era ni más ni menos que la hija del mismísimo Gabriel/Joaquín. ¡Parecía cosa de mandinga!...parecía que la vida se empecinaba en juntarnos nuevamente. Como para olvidar, renunciar, o simplemente ignorar zafando a la lucha. Recordando el decir de otro de los que se nos quedaron por el camino, que como Gabriel entregó su vida por la causa, el compadre Jorge Salerno en una de sus icónicas canciones, sentenció: ¡“la senda está trazada”! Desde siempre pensé que semejante consigna merecía una aclaración: está “trazada la senda” del INCLAUDICABLE compromiso con LA Revolución; no la de los caminos para realizarla, porque ese ha sido y es , el gran...gran problema a resolver!!
(II)
La Chacra, 25 de abril de 2024
Once días después, retomo la escritura...con mayor frialdad; sin el calor emocional del pasado 14. Y empiezo por la obvia pregunta que me quedó colgada en la reunión, y que puede ser el disparador de una próxima reflexión:¿Cual fue mi discrepancia, EN SU MOMENTO(no con el “diario del lunes”; 52 años después!) con la operación de aquel 14 de abril? ¿Por qué lo consideré un error táctico? ¿Solo táctico? Intentaré ser lo más fiel posible para reproducir las discusiones que ya en aquella época manteníamos, no solo con Gabriel, sino con un variado espectro de cros. de lo que llamábamos “izquierda combativa” (revolucionaria y no reformista, así nos autodefiníamos) Sintetizándolo, para mí era- y sigue siendo- un problema de CONCEPCIÓN GENERAL(mirada política!) o como definíamos en aquellos tiempos, un problema de “LÍNEA POLÍTICA”; entendiendo por esto la articulación de: PRINCIPIOS, ESTRATEGIA y TÁCTICA.
Los primeros constituyen el marco teórico de referencia en que se sustentan las otras dos. En uno de los NN del pasado año, encaramos el tema que denominamos: “métodos de lucha”. El título nos quedó reduccionista, pero la discusión estuvo interesante porque arrancamos analizando lo que entendíamos por principios básicos de lucha, y entre otros, estuvo un material que escribí al respecto. Sin reiterarlo todo porque sería estancarnos, creo que vale la pena retomar algunos aspectos de ese material, porque en él se resumen los principios que ya en el pasado me hicieron discrepar con el MLN, y que lógicamente fundamentan mi mirada actual ,en retrospectiva .El principio primero del material, creo que resume lo sustancial de la diferencia; dice así: “EL PUEBLO ES LA FUERZA MOTRIZ DE LOS CAMBIOS (en la jerga maoísta “línea de masas”; estrategia de “multitudes” o “amuchamientos” hoy en día).Las acciones deben ser no solo comprendidas, sino PROTAGONIZADAS por la gente(ni “iluminismos” ni “foquismos”...).Y agrega: la categoría pueblo tiene una connotación de diversidad y amplitud que es fundamental (policlasismo);conjunto de explotados; de excluidos o marginados.” Creo que queda más que claro que para definir el carácter revolucionario o nó de determinada línea de acción(no de una acción puntual y concreta),hay que considerar el QUIÉN/QUIENES la llevan adelante, quienes son sus “protagonistas”, y si van promoviendo(proceso) una conciencia COLECTIVA de lucha. Esto para evitar lo que plantea el segundo principio, que critica la histórica tendencia al “vanguardismo”, es decir que un grupo, sector, movimiento o partido, autoproclamado “vanguardia”, “en lugar de generar o promover, caiga en la sustitución; en hacer POR la gente, y no CON la gente”.
Ya en aquellas épocas, en que la llamada “lucha ideológica” ocupaba un preponderante lugar (¡hasta demasiado!), confrontábamos con cros. del MLN (además de Gabriel) sosteniendo que no se trataba de hacerse los “Robin Hood” para redimir o salvar a los pobres, sino que era imprescindible incorporar una visión de LUCHA DE CONJUNTO de las clases explotadas En aquel entonces para la discusión, tenía un caballito de batalla: el ejemplo del francés Augusto Blanqui (1805-1881), el famoso “Encarcelado”, ya que pasó 37 años de su vida preso. Sin duda un verdadero EJEMPLO de vida, un auténtico REVOLUCIONARIO, un verdadero titán, como me gusta decir entre los “Olleros” del Tole. En 1868 llegó a escribir: “Una estúpida costumbre de nuestros tiempos es lamentarse en lugar de reaccionar...dejemos estos candelabros de la elegía, a los enterradores de la libertad. El deber de un revolucionario es siempre la lucha, luchar siempre, luchar hasta la extinción”. Después de la revolución de 1848, en su análisis sobre la lucha de clases en Francia, el viejo Marx llegó a escribir lo siguiente: “...el proletariado se agrupa cada vez más en torno al socialismo revolucionario, al comunismo, para quien la propia burguesía ha inventado el nombre de Blanqui. Este socialismo es la declaración de la revolución permanente”. Y si habrá trascendido su práctica rebelde y militante, que cuando en 1871 se levanta en armas la COMUNA DE PARIS, se nombra como presidente a Blanqui, siendo que estaba preso. Sus 37 años de prisión, con condena a muerte luego transmutada por cadena perpetua, su participación decisiva en dos insurrecciones armadas (1839/1870) y su postura de vida, jugándose el pellejo a cada instante de forma INCLAUDICABLE, fueron las razones que a una generación como la nuestra, nos impulsó a considerarlo un “titán”, así como con al Che o al propio Bebe. Pero este reconocimiento no invalidaba ni la crítica, ni el cuestionamiento a lo que algunos creíamos un profundo error de línea o concepción. Por un lado Blanqui en su confrontación con corrientes más marxistas o “positivistas” (deterministas), caían en una apología de la práctica, de la lucha o de la acción, que se traducía en el más absoluto VOLUNTARISMO ajeno a cualquier tipo de límites reales. En 1851 Blanqui escribe uno de sus tantos manifiestos (traducidos al inglés y al alemán por Marx y Engels), refiriéndose a las doctrinas socialistas y los socialismos de su época, con afirmaciones como: “...el único elemento práctico asegurado es la fuerza, las armas y la organización”.
O ésta otra: “...todas las atrocidades del vencedor, la larga serie de sus atentados, son transformadas de manera fría, en evolución regular, ineluctable. Como la de la naturaleza. Pero el engranaje de las cosas humanas no es fatal, como el del Universo .ES MODIFICABLE A CADA MINUTO” (las mayúsculas son mías).En uno de los pasajes de “CRÍTICA SOCIAL”(recopilación de sus escritos), afirma: “...la cuestión social solo podrá discutirse seriamente y ponerse en práctica, DESPUÉS(ídem may.)de la solución más enérgica y más irrevocable de la CUESTIÓN POLÍTICA, y a través de ella”. Para Blanqui y el “Blanquismo”, la clave era la toma del Poder Político por parte de un grupo (¡proletarios explotados!) lo suficientemente decidido y bien organizado, lógicamente armado, para luego iniciar el proceso de educación política del Pueblo ;al que en líneas generales consideraba ignorante(no olvidar que su extracción de clase era pequeño burguesa y tuvo formación intelectual universitaria).Por eso su visión era catalogada como “putchista”; en la primera internacional, no solo por Marx y Engels, sino hasta por la propia Rosa Luxemburgo. Entonces creo que el caso del “encarcelado” puede ayudarnos a despejar de la discusión lo que refiere por un lado a compromiso y entrega, que en su caso está fuera de toda discusión posible ,y por otro lo que refiere a enfoque o concepción. Obviamente que también podrían tenerse en cuenta aspectos estratégicos o tácticos del Blanquismo, analizarse los porqué de sus derrotas en el campo militar y/o político, pero en mis discusiones de aquellos convulsionados años, particularmente con cros. Tupas a quienes respetaba mucho, lo medular del debate se centraba en la cuestión de concepción y principios. No era la discusión entre “lucha armada o lucha legal” como sí solía darse con los militantes del PCU. Puertas adentro de la llamada “izquierda combativa o revolucionaria (tendencia, luego Corriente; anarquistas variados; etc.) por fuera de la ortodoxia(PC/PS)la coincidencia en la necesidad de una instancia armada, violenta, como parte de la lucha de clases, resultaba -en la teoría- un principio indiscutible. La cosa consistía en cómo se concretaba, articulándose con los anteriores principios ya mencionados. Además del plano puramente estratégico, en que la discusión pasaba por: si ejército regular, guerrilla o insurrección; si complementarias o alternativas, etc. Pero, tal como lo he afirmado, el eje central de nuestras diferencias pasadas remitía más que nada a un tema de concepción de la lucha .De mi lado los choques los tenía ante el eterno voluntarismo; ante un “heroicismo” más declarado que demostrado; por abrazar el fetichismo de la acción como tal; por desplegar prácticas redentoristas; por el menosprecio del trabajo de base en los movimientos sociales (sindicatos, gremios, estudiantes, cooperativas, etc.); y fundamentalmente por creer que el carácter revolucionario de una acción, dependía de que fuese armada y violenta, mientras que por ejemplo si era masiva y/o “pacífica” ,dentro del marco legal burgués, ya pasaba a ser reformista y subsidiaria. El protagonismo político, lo tenía el aparato armado; no las luchas del pueblo en las calles. Las polémicas que con Gabriel y otros tantos de su palo manteníamos, giraban en torno a estos puntos. Por último, la visión INSTRUMENTALISTA del movimiento de masas, pretendiendo ponerlo siempre “al servicio” de la vanguardia armada (cantera de cuadros; logística; cobertura de acciones) era el tema desencadenante de constantes confrontaciones. Como casi insignificante-pero muy ilustrativo- ejemplo de esto, fue el episodio (que conté en la reunión)de la placa sobre Rohn y Zabalza que la AEA colocó en el callejón de la Universidad, que la firmó como gremio integrante de la FEUU, y que a algunos del Secretariado nos costó un par de días de Punta de Rieles. Lo menciono como ejemplo, no por su costo que resultó-repito-insignificante, sino porque evidenciaba un estilo de trabajo que ponía a la organización política en primerísimo lugar, y a las organizaciones sociales a su servicio!
(III)
Comenzando ésta parte del análisis en que me propongo retomar, ya con mi mirada actual, aspectos de lo que fue el pensamiento político del Bebe, creo que es necesaria una brevísima aclaración sobre mi postura respecto a los GAU...para que no se crea que mi crítica recalaba exclusivamente en el MLN. ¡Todo lo contrario! No es materia para plantear ahora, pero vale que se sepa que mi primera decisión luego de “volver a la vida”(en el Boisso Lanza), fue cortar drásticamente con el movimiento(los GAU se definían movimiento, y no partido!).Decisión que no compartí con otros porque después mío no cayó nadie más, y nunca acepté ante los milicos, el funcionamiento orgánico del GAU en Dictadura. La ruptura la llevaba en las entrañas, y adoptarla conscientemente, aún en soledad, fue un acto de coherencia interior que me permitió, en parte, restañar algunas heridas producidas por los dos añitos (añitos porque en comparación con los del Bebe...) de militancia clandestina. Asumiendo grandes responsabilidades y viviendo una clandestinidad resuelta más personal que orgánicamente. Justamente mi bronca y punto de quiebre con el GAU en ese período tan especial, tuvo que ver con lo que mejor representó la figura del Bebe: la convicción rotunda de que hay que mandar al carajo la legalidad burguesa. Máxime cuando los primeros en romperla -Golpe de Estado mediante fueron nuestros enemigos de clase, apoyados por el imperialismo. Es lo que el Tambero-con razón- llama “mirada de guerrillero”; que quizás yo lo cambiaría por “instinto subversivo”...es esa rebeldía, ese coraje, esa IMPRONTA (ADN) que se lleva en la piel, que lo lleva a uno al choque con el sistema, con lo legal, con el verso de lo “democrático”, de lo que hoy bautizamos como políticamente correcto. Que es anterior a la acción misma, al tipo de acción, sea ésta pintar un muro, conversar/convencer a alguien, o expropiar las armas del Tiro Suizo. Que es una mezcla de coraje con sensibilidad que lo lleva a uno a despreciar “lo permitido”, y a vencer los miedos para entregar la vida por una causa que uno ¡SIENTE JUSTA!...con una fe militante similar a la de los Hutíes, los Talibanes, o los Yihadistas.
Ese fue el gran diferencial del Bebe (como el de Artigas o de Aparicio) en comparación con históricos dirigentes de izquierda-caso de Héctor- encorsetados por la mentada y clásica institucionalidad sistémica. Un solo ejemplo basta para comprender mejor esto, y el porqué de mi “disruptiva” ruptura con los GAU: 27 de octubre de 1973, estalla la bomba en la Facultad de Ingeniería. Se reune de forma urgente el Secretariado Nacional, para ver qué resolvíamos ante la situación, ya que el cro. muerto- Marcos Caridad Jordán-era de los GAU. Larguísimo debate, finalmente se decide por mayoría apostar a la legalidad, quedándose en sus casas. Los discrepantes en minoría fuimos solamente dos; dos que resolvimos no acatar, y que por ello no caímos presos en la madrugada del 28. Los restantes, con el viejo Héctor a la cabeza, sí cayeron. Este fue el origen de dos clandestinidades “mal paridas”, y por supuesto el “crack” interior mío con respecto al sentido de pertenencia a la organización. Más allá de posibilidades reales, de “condiciones” organizativas de los GAU para bancar una dirección en la clandestinidad, muy previo a eso, durante toda la discusión sobrevoló ese sentimiento de ampararse en la legitimidad social que otorga la institucionalidad...de no tener la suficiente entereza personal, la dureza, como para bancarse la persecución policial y social, cotidiana, como la que soportaban por esos días, los “guerrilleros” del MLN.
En contraste con este hecho, queda claro que lo que más me importa destacar de la figura del Bebe, no es precisamente su “pensamiento”, sino su POSICIONAMIENTO. Fue, vivió, hasta el último minuto, hasta no entregarse, como auténtico revolucionario. ¿Su pensamiento? A cuenta de que no se vaya muy, muy, largo este relato, simplemente mencionaré algunas cosas. Por empezar, tuvo claros y oscuros como el de cualquiera. En las 30 preguntas a un Tupamaro, escrito por Raúl en 1968, incluido en el libro del Tambero, tiene afirmaciones de un simplismo político que me asombran. Que me ayudan a entender mis históricas confrontaciones y divergencias con Gabriel, y otros más…Ya en las primeras 5 preguntas, se pone de manifiesto esa suerte de mirada mágica sobre el valor de la ACCIÓN misma, que por ser armada y romper con la legalidad, es de por sí “revolucionaria”; y lo que es peor, está convencido que este tipo de acción “genera conciencia” en el pueblo, en los demás, en la sociedad. Cero análisis sobre la diferencia entre actor/espectador; sobre las condiciones sociales e ideológicos que hacen posibles cierto tipo de acciones y los grados de comprensión /adhesión (ya no digamos integración/participación) que pueden despertar en los “espectadores”; y ni qué hablar de la miopía política que, en materia de elaboración estratégico/ táctica implican visiones tan reduccionistas y pragmáticas como ésta. El Bebe trasunta, además de desprecio a la teoría, una cierta saturación ante los rasgos más característicos de la izquierda uruguaya, bien capitalina, muy pequeño burguesa por su estilo intelectualoide, siempre rápida en altisonantes discursos pero muy cortita en su práctica, lo que le juega en contra a la hora de trazar una perspectiva. La respuesta que da en la pregunta 5, lo deja más que en evidencia: “Para el pueblo-realmente disconforme con las injusticias del régimen- la opción es mucho más fácil. Quiere un cambio y tiene que elegir entre el improbable y remoto que le ofrecen algunos por medio de proclamas, manifiestos o acción parlamentaria, y el camino directo que encarna el grupo armado y su acción revolucionaria”. ¡Cerrá y vamos!
Ahora entiendo mejor porque en aquellas viejas discusiones, nos enfrascábamos rabiosamente; si el “supremo Jefe” en el 68 se mandaba semejantes afirmaciones, con los vientos sublevados que corrían por entonces, era evidente que con coraje, compromiso, e inteligencia puesta para organizar la acción guerrillera (¡viva la práctica!), tendríamos en nuestras manos las llaves de la Revolución. Hoy después de releer las 30 preguntas, no me sorprende porqué tuve tantas discusiones con Gabriel, como tampoco porqué me integré a los GAU, y no al MLN. Si algo aprendí del viejo Héctor, a quién considero mi padre político a pesar de los permanentes choques y fricciones que tenía con él, es que la Revolución requería un profundo trabajo al interior de la clase obrera y del movimiento popular, para generar esa conciencia colectiva, revolucionaria, que pondría la sociedad “patas arriba”. Y ni qué hablar, que aun coincidiendo con él Bebe en el rechazo al aire intelectualoide y discursero de la izquierda capitalina (me crié en el campo y eso me marcó a fuego!), no obstante me formé como militante plenamente convencido de que “no hay acción revolucionaria, sin teoría revolucionaria”...agregándole, claro está, un viceversa! Consiente también, que ya en esos años sesentistas, me marcaron mucho la escuela de los Jesuitas (teología de la liberación) y la Educación popular con Paulo Freire a la cabeza .Una última cosa que me asaltó al releer el libro del Flaco Z. respecto a la postura del Bebe, ya pos la cana. La palabra autocrítica, parecía no formar parte de su diccionario personal. Al menos explicitada hacia afuera. Tanto cuando M.E.Gilio le pregunta por los hechos del 14 de abril del 72, como cuando se le pregunta por la ocupación en Argentina (23-01- 89) por parte del MTP del cuartel de La Tablada, en ambos casos él Bebe no cuestiona ni critica ni refiere a la oportunidad o no de la acción guerrillera. Sencillamente las justifica abundando sobre las causas-obviamente más que justas (escuadrón/golpismo de los carapintadas)- pero sobre acierto o error, su respuesta es el lapidario silencio.
(IV)
La Chacra, 29 de abril, 2024
Me propuse terminar hoy de noche este mamotreto .Con las vivencias muy fresquitas de lo que hicimos ayer en el Cementerio...Ya conversaremos el 26 alguna cosilla a modo de balance. Pero “en de mientras” me interesa cerrar lo del Bebe, con algunas reflexiones/preguntas. Nunca hasta mediados del 87, había tenido un mano a mano con el susodicho. En la pasada reunión conté, lo grande que fue mi sorpresa cuando me manda llamar para una conversa, que sostuvimos en la casa de la calle Ejido. Pero mayor mi sorpresa cuando el Rufo guerrillero, rehén nro.1, se predispone a escucharme ( no a dar línea!) para conocer lo que estábamos haciendo en Paso Carrasco, con una Intersocial que se llevaba el mundo por delante. ¡Sin exagerar! A medida que le transmitía la experiencia me hacía alguna pregunta, hablando con dificultad, siempre insistiendo en lo mismo: en cómo lográbamos que se movilizara tanta gente en el barrio...Conclusión: ya no estaba frente a un sujeto que sobreestimaba las posibilidades políticas de movilizar al pueblo, que simplificaba las cosas al punto de reducir la práctica a una gimnasia militante; que representaba el emblema del voluntarismo. Más bien lo opuesto. Alguien interesado en indagar, rascar a fondo en cómo se gana la cabeza de la gente; era como otro Bebe, Raúl y no Rufo, no sé...Quizás porque ese Raúl que tenía enfrente, el exrehén, había modificado algunos de sus rasgos dominantes, y ya tenía en su horizonte, un Movimiento Por La Tierra,...interiormente ya había hecho su balance del pasado. Quizás, no lo sé. Muy tangencialmente hablamos de la tierra, de nuestra chacra en Empalme Sauce, de la experiencia colectiva entre los 6 que éramos, de lo que implican los procesos de colectivización como en la URSS de Stalin, y claro está de lo que implicaba políticamente (correlación de fuerzas; necesidad de un poder popular armado) poner en práctica su propuesta de una Reforma Agraria que tuviese por límite 2.500 hás, expropiando SIN INDEMNIZAR a todo aquel que superase tal superficie.
Ayer en el Cementerio mientras esperábamos para iniciar el “miniacto”(ritual), contento por haber podido llenar un “ómnibus” con “Olleros”, disfrutando que Gabi hablaría en nombre de las Ollas y Silvia cerraría cantando CUANDO TENGA LA TIERRA, me sentí en paz conmigo mismo porque logramos homenajearlo como realmente se lo merecía. Aunque me queda la gran, gran pregunta: en este mundo posmoderno, tan materialista, tan individualista; en esta sociedad de Consumo, Líquida, Paliativa, digitalizada y adicta a la comodidad; en este mundo en que el capitalismo parece imbatible;¿cómo carajo hacemos para se multipliquen por miles, los Gabriel/Joaquín, los A. Blanqui, o los Raúl/Bebe?...Hace unos años, escribí en una vieja agenda: ENCENDER LA MECHA DE LA REVOLUCIÓN INTERIOR ES EL ÚNICO CAMINO PARA CONSTRUIR CON OTROS Y HACIA AFUERA, UNA AUTÉNTICA REVOLUCIÓN.
¡Salud Bebe! ¡Arriba los que luchan!
Álvaro Jaume (cada día más redomón!)