Desde las primeras medidas, los bolcheviques dejaron lo esencial del aparato represivo del zarismo intacto. Así por ejemplo, mantuvieron en sus cargos a los principales comisarios interrogadores zaristas, aunque en algunos casos, a éstos, les pusieron al lado algún “comisario político” que supuestamente debiera ejercer el control de la línea política [1]Dicho comisario, era un SÚPERMILICO del partido. Pero como desde el principio se reprimió a los grupos revolucionarios y ácratas, estos comisarios se hicieron seres todavía más monstruosos que los otros.
La tortura y la masacre era la forma por excelencia que imponía la dirección bolchevique (Trotsky escribiría “Terrorismo y Comunismo”) como método de imponer el “comunismo”. Dzerzhinsky que también desde el principio hizo la apología de la tortura y la muerte como bases del “hombre comunista” decía :
«La coacción proletaria bajo todas sus formas, empezando por las ejecuciones capitales, constituye un método encaminado a crear el hombre comunista»
Esta mentalidad criminal y reaccionaria no era una excepción, sino que quien sería jefe de la Cheka no pararía de hacer declaraciones de ese tipo para mostrarse lo suficientemente consecuente con el leninismo y con el gran jefe de la represión durante los primeros años: León Trotsky. Toda la jerarquía de lo que sería la Cheka, era tan consecuente como Dzerzhinsky, aunque desde el principio, como pasó en todos los regímenes de TERRORISMO DE ESTADO de la historia los más despiadados torturadores también tienen miedo de que terminen cortándoles la cabeza a ellos, como sucedió en todas partes.
Martín Latsis declaraba:
«A la Cheka le corresponde el trabajo más sucio de la revolución. En este caso se trabaja con cabezas. Si el trabajo se hace bien, son las cabezas de los contrarrevolucionarios las que caen. En caso contrario, podemos perder las nuestras»
¡Y efectivamente fue así! Latsis también terminó liquidado en las purgas posteriores.
Otro de los subcomisarios de Dzerzhinsky, el señor Peters, en la más tierna infancia de la República de los Soviets, también declaraba sin miedo:
«Aplicar implacablemente el Terror rojo en todas las familias, rebeldes o no, detener a todas las personas de más de 18 años y, si la rebelión continúa, fusilarlos para ejemplarizar. Exigir de los pueblos y villas contribuciones suplementarias; en caso de impago, confiscar las tierras y los bienes»
Y para mostrar que lo más importante del terror era el terror mismo con el que se paralizaba a toda la población, gracias a las torturas y cabezas cortadas, colgaba esa citación a título de orden pública a ser aplicada en cada pueblito que se arrasaba.
A esta altura el querido lector se pregunta, pero ¿desde cuando empezó esa barbaridad? ¿Cuándo crearon un aparato de Estado para eso? Desde cuando llegaban a cualquier ciudad o pueblo y arrasaban con todo lo que era producción y reprimían a todos como culpables o como cómplices de los culpables. La gran culpabilidad del proletariado agrícola era comer el grano que había cultivado. ¡O defender su comida como su vida! No y no, la represión no empezó luego de los primeros meses de fracasos económicos o el bloqueo, empezó desde el primer día que Lenin/Trotsky controlaron el poder del Estado ruso.
La respuesta es la que figura más arriba, NO crearon un nuevo aparato de Estado, sino que utilizaron EL VIEJO ESTADO ZARISTA. Aunque, eso sí, lo perfeccionaron haciendo mucho más generalizada la tortura y la muerte. Los cuadros bolcheviques se transformaron en jefes milicos.
Desde los primeros días, muchos de los viejos presos revolucionarios fueron encerrados en los mismos calabozos de la Lubianka en MOSCÚ adonde habían estado encerrados durante años por la Ojrana (ver datos concretos al respecto en los extractos publicados más adelante) ¡También utilizaron para reprimir, aprisionar el famoso Instituto Smolny desde adonde planificaron Trotsky y los suyos la toma de los lugares claves del poder!
Lo que sí hicieron, desde el principio los bolcheviques fue cambiarle la jeta a la Ojrana dándole otro nombre y otra forma, como si fuera propio del “socialismo” el crear una policía política que llamaron Cheka. Desde noviembre, los jefes bolcheviques consideran indispensable la creación en secreto de una jefatura general de todas las policías políticas de la Gran Rusia. En diciembre de 1917, es decir un mes después de tener el poder del Estado (zarista) se aprobó y promulgó (entre el 7 y el 20 de diciembre) el decreto que constituía la Cheka (Zvecheika) ¡Aunque el decreto mismo de creación de la Cheka fue secreto de Estado durante 7 largos años! Desde ese preciso momento ese aparato controló toda la sociedad.
O mejor dicho, desde el origen mismo de la Cheka toda la población es sometida al chequismo. Toda la sociedad se hace policial. Todas las decisiones se toman e imponen desde la Cheka ¡Quien controla la Cheka controlará la vida del país, los verdaderos jefes de la Cheka serán los jefes del partido y del Estado, como sigue siendo hasta el día de hoy, ¡100 años después!
Sin embargo, la Cheka obedece más que a tal o cual personaje al que efectivamente se ejecutan sus órdenes inmediatas, a las necesidades del capital internacional. Es él quien dirige el país que los bolcheviques administran. En efecto por más monstruosos que hayan sido los Jefes bolcheviques la política global obedece en grandes líneas a la ley de valorización del capital y en particular a los acuerdos internacionales de los bolcheviques basados en las exigencias del capital internacional (Memorándum Robins)[2] Concretamente fue a eso que se redujo la lucha leninista: a imponer la mayor tasa de explotación posible para atraer capitales.
El Estado bolchevique, fue desde el origen un Estado policial. Por eso lo único que progresó en esos primeros años fue la policía, las cárceles, los campos de concentración.
¡Extraordinaria muestra del “socialismo” leninista!
Dos años después de la fundación de la Checa el «Pravda» confesaba: «Todo el poder para los soviets» se ha convertido en «Todo el poder para las chekas».
Para los proletarios urbanos, pero sobretodo agrícolas, fue la burocracia bolchevique y la propia policía la mayor potencia restauradora y contrarrevolucionaria de la historia Primero se perseguía principalmente a quienes querían seguir la revolución social que los bolcheviques habían traicionado, pero muy pronto se perseguía simplemente para hambrear e imponer mejores condiciones de explotación y en unos años la situación que vivía el proletariado pasó a ser la más brutal de la historia de la Gran Rusia, siempre con un aumento sostenido de la policía, las prisiones, los campos de concentración
El 16 de diciembre de 1927, afirmaba el historiador Pokrovsky también en la oficialista «Pravda» que «la policía secreta forma parte «de la esencia misma de la revolución proletaria» y que el terror era una «consecuencia inevitable de la misma».
¿Podía alguien vivir en Rusia sin saber que todo el sistema era terrorismo de Estado? De ninguna manera, imposibilidad total, ni cualquiera que pasaba de turismo podía visitar una gran ciudad rusa sin darse cuenta que era una sociedad totalmente policial y carcelaria.
Para terminar esta parte quisiéramos subrayar aquí algún dato comprobado acerca de la población carcelaria y el desarrollo del número de establecimientos de reclusión.
En 1924 había 434 cárceles centrales y los campos de concentración por todas partes ocupan ya decenas de miles de hectáreas.
No debe olvidarse que el sistema mismo ocultaba y guardaba en secreto lo esencial. Por eso nunca se han conocido cifras muy exactas. A pesar de eso todos los que estudian el sistema de campos de concentración y exterminación bolchevique intentaron enumerar, cuantificar, conocer cifras de los asesinados, los encerrados, los desaparecidos…Sin embargo la primera tentativa hecha en 1923 por S. P. Melgunov en su obra El terror rojo en Rusia (1918-1924) de cuantificar el desastre es la primera fuente de quienes siguieron. Por supuesto que en lo que pudimos también cotejamos las informaciones que Melgunov da con otras fuentes.
ESQUEMA DE LA TRANSICIÓN DE LA OJRANA A LA CHEKA
La CHEKA es, desde todo punto de vista (orgánico, programático, personal…) continuidad total con la policía zarista, la terrible OJRANA.
El cuadro programático de la Cheka fue definido de esta manera:
+ Nombre: comisión extraordinaria para combatir la contrarrevolución y el sabotaje.
+ Lenin definió así sus objetivos: «limpiar la tierra rusa de toda clase de insectos nocivos»... [como] a «los obreros que muestren pasividad en el trabajo»
+ Trotsky sintetizaba el objetivo de la Cheka en su consagrada fórmula: “trabajo, disciplina y orden”
Aunque la represión comenzó desde el primer día, en términos de masividad será el decreto del 22 de julio de 1918 el que permitirá arrestar y eliminar más cantidad de gente: «Los culpables de vender, comprar o almacenar con miras comerciales productos alimenticios monopolizados por la república... sufrirán privación de libertad por un plazo no inferior a 10 años, acompañada de los más rigurosos trabajos forzados y de la confiscación de todos los bienes».
Cualitativamente la Cheka logra muy rápidamente liquidar toda amenaza de asesinar a los burgueses y líderes políticos en el poder estatal, cosa que la Ojrana nunca había logrado: en menos de 5 años se jactan de que no haya más atentados.
Cuantitativamentel a Ojrana contaba con unos 1500 agentes y había sido considerada como la más potente policía política de todo el antiguo mundo.
La Cheka reclutará a una velocidad impresionante: a principios de 1918 en Petrogrado tiene 600 agentes, en julio tiene 12000, a fines de ese mismo año ya posee 40.000 hombres y a principios de 1921 ya contaba con 280.000.
La Ojrana zarista habría ejecutado unas 14.000 personas en 35 años de existencia, es decir unas 400 personas anuales.
La Cheka leninista habría ejecutado unas 200.000 durante los 6 años de su existencia es decir unas 33.333 personas por año.
Solo las ejecuciones, efectuadas por la Cheka, a principios de setiembre de 1918 (luego de las grandes revueltas internacionalistas contra la Paz de Brest y los atentados contra los imperialistas y los jefes del poder bolchevique) ascienden a 10000 a 15000 muertos. El caos, la locura, la arbitrariedad es tal, que la masacre generalizada hace imposible toda cuantificación. Pero no cabe dudas que en un solo mes los bolcheviques se vengan ejecutando directamente más personas que durante, 100 años de zarismo. [3]
No puede caber dudas de que, si la Cheka también reprimía a minorías que habían sido privilegiadas durante el zarismo, y a representantes políticas de ese régimen o en general de partidos burgueses como los cadetes; el peso fundamental de la represión cayó sobre la gran masa de la población que vivía de vender su fuerza de trabajo, el proletariado agrícola y urbano. Mientras la Ojrana reprimía básicamente a los militantes políticos antizaristas (socialistas revolucionarios, anarquistas, maximalistas, internacionalistas, comunistas anarquistas…), la Cheka además de reprimir a los grupos y organizaciones a intención revolucionaria, reprimía cualquier resistencia social del proletariado: huelgas, trabajo a desgano, esconder alimentos… Mientras la primera reprimía una práctica política, la Cheka reprimirá sin piedad toda tentativa de sobrevivencia frente a la sociedad burguesa que hambreaba a toda la población.
La cifra de asesinados por la policía política de Lenin/Trotsky, no tiene en cuenta la cantidad enorme de desaparecidos, los condenados a prisión perpetua, los deportados a los campos disciplinarios y los campos de trabajo, cuya esperanza de vida, la Cheka acortaba por todos los medios: hambre, torturas, insalubridad, amenazas permanentes…
En cuanto al poder de la Ojrana con respecto a la Cheka, merece subrayarse que mientras la primera no posee poderes extrajudiciales y por ejemplo investiga, arresta, interroga, aprisiona por un período corto, remitiendo al detenido al poder judicial; la Cheka posee un poder inconmensurablemente más vasto no solo para investigar, arrestar, interrogar y aprisionar sino para tenerlo el tiempo que quiera, para seguir interrogando y torturando, para juzgar, ejecutar y deportar…
La Ojrana era algo así como los trapitos sucios del zarismo, se conocía que dicha policía torturaba, la dominación zarista escondía todo lo que podía ese accionar, como si estuviera avergonzado de tener que emplear dichos métodos que eran considerados “no democráticos”.
En cambio, la Cheka era el centro del poder de los bolcheviques, la crema de la crema. Todo el poder se concentra en los miembros del partido y todo miembro del partido es parte de la Checa. El poder atribuye al milico el mayor de los honores, como sinónimo de verdadero comunista. Lenin resumirá así esa sentencia que guía todas las instancias del Estado bolchevique: “un buen comunista es al mismo tiempo un buen chequista”. Al mismo tiempo esto es una advertencia: no se puede considerar un buen comunista, un buen militante del “partido revolucionario” a quienes no colaboren por todos los medios con la Cheka, la Cheka es la verdadera esencia del “comunismo” para los leninistas.
[1] La reconstitución del ejército ruso se hará con ese mismo modelo. Los oficiales eran en su mayoría los oficiales zaristas (¡más de ¾!), los que obedecían y eran fusilados por no obedecer, eran también los mismos proletarios (en general reclutados a la fuerza entre los “campesinos”) que se habían opuesto a la Guerra Imperialista. Al mismo tiempo a los ex oficiales zaristas, del ejército como de la policía, se les comunicaba que su propia familia era considerada rehén del Estado bolchevique: si no cumplían con la obediencia debida exponía a la más furibunda represión a su propia familia.
[2] Raymond Robins, economista y militar de Estados Unidos, presidente del partido progresista americano y jefe de la misión de la Cruz Roja americana en Rusia en 1917, que desde principios de 1918 negocia con Lenin y sus súbditos acuerdos comerciales y de inversión. El coronel Robins así como William Boyce Thompson, Olof Aschberg, Alexander Gumberg fueron los intermediarios más importantes entre Lenin/Trotsky, el aparato financiero y bancario de los bolcheviques (Rusokombank) y los banqueros e inversores de Wall Street como Morgan, Rokefeller… y sus empresas y monopolios. Más allá del significado político derivado del hecho de que estos fueron los sectores que financiaron “la revolución bolchevique”, lo chocante es comprobar la brutal contradicción entre las excelentes relaciones de amistad que prevalecen entre los jefes bolcheviques y los banqueros, por un lado, con las relaciones de terror que impusieron los bolcheviques frente a todas las organizaciones socialistas revolucionarias, por el otro.
[3] En su libro Lenine, “L'invention du totalitarisme” Stéphane COURTOIS dice:
«Durante el otoño 1918, fueron asesinadas al menos 15000 personas, en general de una bala en la cabeza. El terror se concentró en prioridad en los militantes S.R de derecha como de izquierda, mencheviques, anarquistas, KD (kadetes) y también los antiguos responsables zaristas. ¡Qué contraste entre este régimen que entre 1825 y 1917 había pronunciado 6321 sentencias por razones políticas…» Y agrega: « Mientras muchos bolcheviques protestan contra esta carnicería y el comportamiento de la Cheka, Lenin, Stalin y Trotsky la defienden a fondo prohibiendo toda crítica contra ella en una reunión del 19 de diciembre» (pag. 760)
COMUNISMO Numero 67: LENINISMO Y CONTRARREVOLUCIÓN (III) marzo 2018
Grupo Comunista Internacionalista
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