Han pasado ya 5 años, CINCO AÑOS, desde que el Estado y el Capital occidental pusieron una maquinaria de terror para imponer una dictadura sanitaria sin la menor base científica, y desataron una campaña de acoso brutal contra quienes nos negamos a creer que sea posible encontrar una vacuna “100% efectiva y segura” en unos pocos meses contra un Coronavirus, algo que se lleva buscando en vano desde hace más de un siglo.
Tampoco nos fiamos de sus descubridoras, encabezadas por Pfizer, empresa conocida por sobornar para que se prescriban medicamentos nocivos para su salud, por lo cual fue condenada a pagar la mayor multa impuesta en la historia de EEUU. Y menos aún aceptamos inyectarnos un nuevo tipo de medicamento, que según el jefe de productos farmacéuticos de Bayer son en realidad terapias genéticas, y encima de carácter experimental, ya que nunca se había logrado que se aprobasen debido a sus efectos secundarios y toxicidad.
A pesar del brutal chantaje y acoso al que nos sometió un brutal totalitarismo cientifista, nos negamos en redondo a ceder, mientras quienes considerábamos nuestros compañeros callaban ante la salvajada de la que éramos víctimas.
Como no hay mal que cien años dure, esperamos al fin de la presión a que estábamos sometidos, creyendo que así regresaría la cordura y podría desde una perspectiva racional y científica, alejada de los argumentos emocionales vividos durante la dictadura sanitaria. Esta reflexión nunca vino.
En lugar de ello tenemos un silencio, entre cómplice y culpable, de quienes creíamos eran enemigos de toda autoridad y dictadura, personas que llevan muy visible el símbolo “Antifa” para que se les reconozca a un kilómetro de distancia. Esas personas, que durante la dictadura sanitaria desaparecieron o la apoyaron, cuando se desmanteló se han negado a reflexionar, en lugar de reconocer el engaño de la burla sangrienta que sufrimos.
Peor aún: los sindicatos que se proclaman anarquistas y callaron ante la salvajada que tenía lugar con medidas contra la clase trabajadora son los únicos que hoy se niegan a ayudar a las víctimas del totalitarismo que apoyaron por activa o por pasiva.
Cuando víctimas de efectos secundarios de las “vacunas” se han unido para reclamar indemnizaciones al Estado, los únicos sindicatos que han brillado por su ausencia negándose a apoyarles han sido los anarcosindicalistas.
Este silencio entre cómplice y soberbio está dando paso al miedo a una juventud cada vez más derechizada, fruto lógico de la siembra de represión y autoritarismo. ¿Qué esperabais?
Desde el Confinamiento Valladolid julio 12, 2024
por Giorgio Agamben - 07/10/2024 Quodlibet
En el mito de Pasífae, la mujer que hace construir a Dédalo una vaca artificial para aparearse con un toro, es legítimo ver un paradigma de la tecnología. En esta perspectiva, la tecnología aparece como el dispositivo a través del cual el hombre intenta alcanzar -o volver a alcanzar- la animalidad. Pero este es precisamente el riesgo que corre hoy la humanidad a través de la hipertrofia tecnológica. La inteligencia artificial, a la que la tecnología parece querer confiar su resultado extremo, trata de producir una inteligencia que, como el instinto animal, funcione por sí sola, por así decirlo, sin la intervención de un sujeto pensante.
Es la vaca laberíntica a través de la cual la inteligencia humana cree que puede aparearse felizmente con el instinto del toro, convirtiéndose o reconvirtiéndose en un animal. Y no es de extrañar que de esta unión nazca un ser monstruoso, con cuerpo humano y cabeza de toro, el Minotauro, que está encerrado en un laberinto y alimentado de carne humana.
En tecnología –esta es la tesis que pretendemos proponer– lo que realmente está en juego es la relación entre lo humano y lo animal. La antropogénesis, el devenir del homo primate como humano, no es, de hecho, un acontecimiento realizado de una vez por todas en un momento determinado de la cronología: es un proceso que aún está en curso, en el que el hombre no deja de hacerse humano y, al mismo tiempo, de seguir siendo un animal. Y si la naturaleza humana es tan difícil de definir, es precisamente porque toma la forma de una articulación entre dos elementos heterogéneos y, sin embargo, estrechamente entrelazados. Su implicación asidua es lo que llamamos historia, en la que todo el conocimiento de Occidente ha estado involucrado desde el principio, desde la filosofía hasta la gramática, desde la lógica hasta la ciencia y, hoy, la cibernética y la informática.
Es bueno no olvidar que la naturaleza humana no es un dato que pueda ser adquirido o fijado normativamente según la propia voluntad: está dada más bien en una praxis histórica, que -en la medida en que debe distinguir y articular juntos, dentro y fuera del hombre, lo vivo y lo que habla, lo humano y lo animal- sólo puede ser incesantemente puesta en práctica y cada vez diferida y actualizada. Esto significa que está en juego lo que es esencialmente un problema político, en el que está en juego la decisión de lo que es humano y lo que no lo es. El lugar del hombre está en esta brecha y tensión entre lo humano y lo animal, el lenguaje y la vida, la naturaleza y la historia. Y si, como Pasífae, se olvida de su hogar vital e intenta aplanar uno sobre otro los extremos entre los que debe permanecer tenso, solo pueden generar monstruos y, con ellos, aprisionarse en un laberinto sin salida.
Se necesita contar con una segunda planta potabilizadora para el sistema metropolitano, pero OSE carece de estudios técnicos, económicos y ambientales que justifiquen la localización, el costo y la conveniencia de instalar una toma de agua alternativa para el sistema metropolitano en Arazatí.
Eso se desprende de los informes de la propia OSE, producidos en respuesta a pedidos de acceso a la información pública realizados por MOVUS, que dejan en evidencia como la OSE carece de estudios de fuentes alternativas al Río Santa Lucía para el abastecimiento de agua a la zona metropolitana.
En especial la OSE no pudo presentar ningún estudio que pueda justificar la elección, hecha por el consorcio proponente, de la zona de Arazatí, para ubicar la toma de agua del sistema.
En el tema económico, OSE tampoco pudo presentar ningún informe económico financiero que justifique la reserva de US$ 810 millones para el pago del proyecto, lo que se hizo por la resolución del directorio 1042/2023.
Así podemos decir que no existe justificación económica ni financiera para el pago de más de 800 millones de dólares por una obra cuyo costo, de acuerdo a lo informado por el proponente, no supera los 250 millones.
En ese sentido expresamos nuestro beneplácito por la sentencia en primera instancia de no innovar en el tema de la "Iniciativa Privada" para instalar una toma de agua y planta potabilizadora en la zona de Arazatí.
A nuestro entender en la sentencia se expresan sólidos argumentos respecto a la ilegalidad e inconstitucionalidad del proyecto. A eso se suma la inconveniencia ambiental del sitio elegido por el consorcio proponente, ahora adjudicatario de la obra. Sobre eso el dictamen de la academia es unánime.
En nuestra opinión el Directorio de OSE ha actuado en contrario de los mejores intereses de OSE, del Uruguay y de los uruguayos.
11 de julio de 2024, MOVUS - Movimiento por un Uruguay sustentable
Más Información está disponible en nuestro Blog:
https://movusuruguay.blogspot.com/2024/07/porque-en-arazati.html
https://movusuruguay.blogspot.com/2024/07/ose-y-arazati-o-como-regalar-millones.html
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