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Elecciones presidenciales en Venezuela: 6 mitos “zurdos”

Por ManuelSutherland (CIFO)

 

Con los cuales se siembra el miedo, la desesperanza y la derrota

 

Manuel Sutherland 27/7/24 economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), Caracas

Archiconocidas figuras de la izquierda mundial suelen ofrecer enjundiosas opiniones relativas al proceso bolivariano. Por sus redes sociales suelen aplaudir al progresismo latinoamericano, con respuestas automáticas útiles para justificar cualquier acción. En las inmediaciones del evento electoral más importante en la historia reciente del país, progresistas famosos han elaborado sonoros llamados a defender al proceso bolivariano, que está en riesgo de perderse en las manos de la “ultra derecha fascista”. Aún hoy, algunos partidos políticos y movimientos sociales, siguen considerando a Venezuela como un país socialista que ha hecho milagros para sostener su economía y ofrecer bienestar. A lo interno, diversos factores amenazan con el surgimiento de monstruosas guerras civiles y baños de sangre, si el gobierno no continúa en funciones. En la Venezuela profunda, algunos amenazan con arrebatar los “generosos” subsidios que el gobierno entrega, congelar salarios (¡) e imponer pensiones miserables (¡).

En redes sociales abunda un sinfín de leyendas sobre la catástrofe atómica que sería la salida del poder del chavismo. Así como decían que la muerte de Stalin podría detener el advenimiento de la primavera, algunos personajes insisten en que un cambio de gobierno sería aterrizar en un infierno dantesco, por ende, si no son ellos, es tremendamente peligroso que otro grupo gobierne al país.

A continuación, podemos ver los seis mitos más llamativos de la narrativa apocalíptica que el populismo militarista y autoritario, inocula en las mentes de la progresía local y de las personas más ingenuas del orbe.

Mito # 1
Toda la oposición (con opción de triunfo) es fascista, neo fascista y de ultraderecha.

En términos generales, la ultra derecha reivindica políticas: xenófobas, racistas, homófobas, machistas, teocráticas o reaccionarias. Los partidos de extrema derecha tienen un ideario vinculado ideológicamente con el fascismo. Generalmente desarrollan una activa labor de deslegitimación de: la democracia liberal, las libertades individuales y de los derechos humanos. El fascismo levanta una fuerte exacerbación de lo patriótico y desborda en chovinismo. Suele tratar a sus adversarios como apátridas y promueve la exclusión política de todo aquel que no los siga a pie juntillas. El fascismo es militarista, hay una muy clara exaltación a la violencia y a la acción por encima del pensamiento y el consenso. El militarismo se contrapone a la sociedad civil y busca subyugarla. La fusión entre la patria, lo militar, el estado, el partido y el gobierno tiene que ser plena, todos los poderes tienen que estar sometidos a la venia del líder, quien es intensamente adulado por un culto a la personalidad descarnado, payasesco. El nuevo orden corporativiza a la sociedad por completo, y pretende imponer una visión totalitaria que reescribe la historia y distorsiona la realidad. El estado fascista crece de forma salvaje, de la mano de la fusión de una parte del empresariado más corrompido y asociado con la mafia estatal que se edifica.

Ninguno de los candidatos opositores calza con nada relacionado con lo anterior. Tratan de vender una falaz e interesada similitud entre fascismo y “neoliberalismo”. También se busca igualar al ultra liberalismo con el fascismo, siendo estos movimientos completamente opuestos. Los candidatos más liberales expresan políticas exactamente contrarias al: militarismo, la dictadura, el corporativismo de un estado gigante, etc. Los candidatos promueven la democracia y una enorme ampliación de las libertades civiles.

Mito # 2
Si gana la ultraderecha aplicará un ajuste brutal, disminuirá salarios y congelará pensiones.

El salario más el bono de alimentación en 2001 llegó a ser 401 dólares mensuales. Ahora, en julio de 2024, ronda los 30 dólares, es decir, el ingreso mínimo legal es 92,5 % más bajo que antes. Las pensiones apenas llegan a 3,5 dólares al mes, cuando en 2012 rondaban los 200 dólares. Es cierto que hay diversos bonos, como el “bono de la guerra económica”, que son distribuidos por el gobierno a través del carné de la patria. Pero, por ejemplo, los pensionados reciben apenas 20 dólares mensuales por ese bono antes mencionado. El gobierno ha acometido una política de “bonificación” del salario muy drástica. Ello ha destruido por completo al salario mismo, siendo este, como mínimo, 30 veces más bajo que los bonos que discrecionalmente entrega el gobierno. Los contratos y convenios colectivos laborales han sido destruidos. La fusión del partido-gobierno-estado, implica que es imposible que haya el más mínimo vestigio de equilibrio de poderes, y los millones de trabajadores estatales no puedan ni solicitar hacer una huelga, un paro o una fuerte protesta in situ. Hay penas de muchos años de cárcel por ello. En la actualidad, miles de sindicalistas han sufrido: persecuciones, amenazas, sicariatos, cárcel y demás procesos de hostigamiento.

Los candidatos opositores no tienen en sus programas nada parecido a esta cuestión. En ninguno se observa un atisbo de una virulencia anti obrera tan marcada.

Mito # 3
Si gana la ultraderecha los gringos se llevarán nuestro petróleo y nos pagarán una miseria.

Nunca antes en la historia se había tenido una política de sumisión petrolera tan fuerte como la actual, producto del esquema sancionatorio que EE.UU. impone a la nación, y que el gobierno no ha podido más que acatar a pie juntillas. Hoy día, la estadounidense OFAC decide todos los aspectos petroleros de nuestro país. Ellos deciden precios, tributos “aceptables”, regalías máximas, inversores admisibles, clientes a quien vender, etc. Con las licencias que otorgan, prorrogan o suspenden cuando ellos desean, determinan toda la política petrolera. Los intentos de saltarse las sanciones han fracasado estrepitosamente y los “aliados” han sido poco colaborativos. La extracción de petróleo ha subido y la inyección de dólares en el mercado cambiario se ha incrementado, pero ello ha sido por el limitadísimo, por las sanciones. Hoy se extrae alrededor de 73 % menos de petróleo que en 1997 y, el colmo, se tiene que importar petróleo y gasolina. Si, ello sucede en la mayor reserva mundial de hidrocarburos.

Con casi cualquier candidato opositor que triunfe, es absolutamente factible una eliminación rápida de las sanciones que permita recuperar la soberanía petrolera perdida. Incluso, con rápidas licencias se podría en breve tiempo volver a una situación de normalidad donde podamos decidir a quién y en qué precio vender el petróleo. La continuidad del gobierno actual asegura seguir perdiendo miles de millones de dólares por tres vías: descuentos otorgados por la venta bajo sanciones, imposibilidad de grandes inversiones para extraer más petróleo e incapacidad para lograr mejores contratos comerciales con empresas de todo el mundo que compitan por invertir en el país. Venezuela es un país rico en recursos naturales, que siguen sin aprovecharse.

Mito # 4
Si gana la ultraderecha la economía no mejorará, nada cambiará para los millones que están en la extrema depauperación.

En las redes sociales pululan videos donde aparece el presidente prometiendo (desde 2015) que este si va a hacer el año de la recuperación económica, que ahora si van a hacer los cambios que exige la patria y que ahora sí van a (por fin) prender los motores económicos. El bajísimo crecimiento económico, partiendo de una caída de +/- 75 %, es casi imperceptible para una sociedad que se hunde en la depauperación absoluta y suele optar por: emigrar (uno de cada cuatro venezolanos se ha ido) y la informalidad con multiplicidad de agobiantes labores. El escaso crecimiento puede ser atribuido al incremento de la limitada actividad petrolera que impulsa Chevron e inversiones pequeñas en áreas comerciales en burbujas en algunas ciudades. Ello es incapaz de generar las bases para la recuperación económica sostenida. Hace poco celebraron que, en 2024, en cinco meses, se ensamblaron 1245 carros, diríase, unos 3 mil carros al año. En 2007 se ensamblaron alrededor de 270 mil.

Los candidatos opositores podrían realizar las reformas económicas de manera inmediata, es decir, dejar a un lado la asfixia fiscal (Venezuela tiene la segunda presión tributaria más alta del mundo), la asfixia crediticia (Venezuela tiene el encaje legal bancario más alto del mundo), la asfixia monetaria (la cantidad de dinero por habitante es 16 veces más baja que en 2011) y derruir las mil y un trabas administrativas con la cuales el gobierno cercena la labor comercial, el emprendimiento y la producción. Es evidente que, así como el gobierno mira a los sindicatos como enemigos acérrimos, así mismo observa al empresariado que ya fue protagonista en el golpe de estado de 2002. Por ende, los miles de obstáculos parecen no estar relacionadas con un asunto de ignorancia económica, sino con la voluntad de querer imponer un severo control político y social, sobre potenciales adversarios en la gestión de la renta.

Mito # 5
La crisis es culpa de las sanciones, el bloqueo y las MCU que arruinan inexorablemente al país.

La pobreza ha llegado a niveles inusitados en el pico de la crisis. Según la ENCOVI, la pobreza, medida por la línea del ingreso, alcanzó al 90 % de los hogares, un drama humanitario sin parangón. Aunque ello ya no es así, en estos momentos, la situación de pobreza sigue siendo exageradamente alta y completamente inaceptable para un país inmensamente rico como el nuestro. El gobierno insiste en que todo es culpa de las sanciones de EE.UU. Sin embargo, las primeras sanciones financieras entran al país en agosto de 2017, ya cuando el PIB había caído en alrededor de 32 %, lo cual ya era la crisis más fuerte de nuestra historia y la segunda en América Latina. Por ende, la crisis es muy previa a las sanciones. Por varios años. En ningún país del mundo las sanciones han destruido a una economía del modo en que lo está Venezuela. Más allá de eso, lo que si es cierto es que es IMPOSIBLE recuperar la economía nacional con sanciones, aislamiento internacional, préstamos del mundo bloqueados, etc. Por tanto, la continuidad de un proceso político ampliamente acusado por funcionarios de EE.UU. y de Europa, por miles de violaciones a los derechos humanos, lavado de dinero internacional, narcotráfico y crímenes de lesa humanidad, garantiza la perpetuidad de las sanciones y de las dificultades comerciales y petroleras.

Lo anterior deriva en un pensamiento sumamente simple. Con casi cualquier candidato se podría empezar a recuperar económicamente al país, si se levantan las sanciones, se recupera la soberanía petrolera, si se reciben amplios financiamientos para el desarrollo y se reestructura la deuda externa de manera sólida, con un gobierno que ofrezca confianza y profesionalismo. Todo ello haría que las inversiones llovieran y los salarios y el consumo tenderían a incrementarse. Si el gobierno tiene razón en decir que todos los males del país se atribuyen a las sanciones, la eliminación de las mismas mejoraría la situación económica.

Mito # 6
Si gana la ultraderecha nos van a quitar las casas, las licuadoras y los carros chinos, que el gobierno nos regaló.

Los punteros del gobierno lanzan estos mensajes solapadamente. Como rumores inocentes. La promesa de cambios y transformaciones de quienes tienen 25 años en el poder, se suele aderezar con amenazas de baños de sangre y expropiación masiva de bienes personales que sólo haría la Gestapo en un gueto. Es evidente que ningún candidato ha prometido nada parecido, y que la factibilidad de tan criminal acción es nula, ya que jurídicamente sería mil veces más costoso emprender acciones legales formales, sin asidero, para recuperar bienes usados que fueron vendidos hace años, que comprarlos nuevos. Apelar al miedo y aprovecharse del desconocimiento de muchos, es un acto de una vileza tremenda.

Corolario práctico

En los últimos procesos electorales nacionales, la base oficialista ha mermado notablemente, por más que la situación económica haya mejorado con respecto a los peores años de la crisis. Desde los 8,2 millones (M) de votos de 2012, pasando por los 6,2 M de 2018 hasta los 4 M de las elecciones legislativas (2020) y regionales (2021), se aprecia una curva descendente muy fuerte. La oposición con partidos pequeños, y a pesar de que casi todos sus líderes más mediáticos se abstuvieron, sacaron alrededor de 4,8 M de votos, contra alrededor 4 M del gobierno. La división opositora los derrotó. Así las cosas, es cuestión de ver si el gobierno, con más años de crisis y luego de casi 3 años sin aumento salarial, puede arrear a su actual base social, los empleados públicos, y revertir la tendencia. Si la oposición, que no participa en “bloque” en unas elecciones desde 2015, donde derrotó por amplia diferencia al oficialismo, puede participar adherida en una campaña de unidad, tiene enormes oportunidades por aumentar, muy grandemente, la votación de 4,8 M que obtuvo en 2021.


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