La resistencia proletaria a la contrarrevolución bolchevique fue, a pesar del impresionante terrorismo de Estado dirigido por Lenin/Trotsky muy grande, aunque solo en algunas ocasiones superó la resistencia local y el atentado individual contra los principales torturadores y llegó a generalizarse: contraposición a la paz de Brest Litovsk, movimiento Maknovistas, huelgas de Petrogrado y rebelión de Kronstadt… Pero incluso en estas ocasiones no lograron una centralización suficiente para vencer la fuerza concentrada del Estado Zarista y sus aliados imperialistas. En todos los casos se concluyeron con masacres de la gran mayoría de los proletarios revolucionarios, que la Cheka se complacía en exterminar.
La historia de esa resistencia no se ha escrito, la mayoría de los textos y comunicados de esos grupos se ocultaron, se quemaron o enterraron en los archivos de la Cheka. Nosotros hemos publicado algunos textos y comunicados de los Socialistas Revolucionarios de Izquierda Internacionalistas, que se encontraron al frente de la lucha del proletariado frente a la enorme traición bolchevique, hacia el fin de nuestro libro La contrarrevolución rusa y el desarrollo del capitalismo. Los mismos explican la lucha abierta que se desarrolló contra el poder en los días 5 y 6 de julio de 1918.
A continuación, presentamos otro capítulo aislado de esa impresionante y clarividente acción de vanguardia del proletariado. Se trata de un comunicado del Comité revolucionario Panruso de los partisanos, organización que, organizada clandestinamente, atacó frontalmente a los bolcheviques. Los sublevados, buscando atacar el centro mismo del terrorismo de Estado, atacaron la sede central del partido bolchevique el 26 de setiembre de 1916. El comunicado, firmado por el Comité Insurreccional Panruso que presentamos a continuación, es de una claridad programática impresionante y deja en evidencia, a pesar de la enorme represión, que el proletariado revolucionario seguía enfrentando por todos los medios a la contrarrevolución y el terrorismo de Estado bolchevique. Aunque parezca increíble los documentos que se publican a continuación llegaron hasta nosotros porque fueron publicados por la propia Cheka en el famoso Libro rojo de la Checa Panrusa [1].
Empecemos por recordar los hechos tal como los relata «Izvestia» de 26 de septiembre de 1919: «Los representantes de la región de Moscú del Partido comunista, así como los militantes de Moscú del Partido comunista estaban reunidos ayer tarde en la asamblea del Comité de Moscú del Partido comunista, en la calle Leontiev. Hacia las nueve de la noche, dos bombas fueron lanzadas por la ventana que da al patio dentro de la sala de la reunión». El atentado se atribuía a un contrarrevolucionario desconocido y, al día siguiente, a guardias «blancos» terroristas. El edificio donde se celebró la asamblea de los dirigentes bolcheviques es la antigua residencia de la condesa Uvarova y antigua sede del Comité central de los socialistas-revolucionarios de izquierda. Entre los 150 asistentes a la asamblea, hubo 12 muertos y 58 heridos. De los muertos, los más conocidos fueron Zagorsky, secretario del Comité del Partido de Moscú, que presidía la reunión, y Kropotov, miembro del Soviet de Moscú. Entre los heridos figuraban algunas celebridades del Partido: Bujarin, Steklov, Olminsky, Pokrovsky, Yaroslavsky, A. F. Miasnikov (el armenio), Slutsky, Ya. E. Chliapnikov.
Este es el comunicado que aparece en el libro de la Cheka:
« ¡Ciudadanos y hermanos!»
En la tarde del 25 de septiembre, en la asamblea del Comité del Partido de Moscú se estaban examinando los medios de lucha contra el pueblo rebelado. Los amos bolcheviques se habían pronunciado unánimes en favor de las medidas más extremas contra los obreros, campesinos y soldados rojos rebelados, los anarquistas y los socialistas-revolucionarios de izquierda, hasta el punto de querer establecer un estado de excepción en Moscú, con fusilamientos en masa.»
En efecto, la situación es muy grave: Denikin marcha sobre Moscú, Yudenitch amenaza Petrogrado, Koltchak ocupa Siberia. Por otra parte, los bolcheviques han conseguido coaligar contra ellos a las restantes corrientes revolucionarias, así como a la inmensa mayoría de los obreros y los campesinos, por sus procedimientos autoritarios y brutales.
De modo que los dirigentes bolcheviques estudian la posibilidad de abandonar Moscú y de refugiarse en Finlandia. Pero los movimientos insurreccionales de los partisanos revolucionarios restablecerán la situación sobre el terreno, aplastando a los generales «blancos»…
«Nuestra tarea consiste en eliminar de la tierra el orden de la comisariocracia y de las checas y en instaurar una federación panrusa libre de uniones de trabajadores y de las masas oprimidas. Debemos instaurarla nosotros mismos desde ahora mismo, sin esperar a la pérdida definitiva de las conquistas de la revolución de octubre»
La tercera revolución social se aproxima.
El 17 de junio la Checa y el Tribunal Revolucionario Militar hicieron fusilar en Kharkov a los siguientes insurrectos: Mikhalev-Pavlenkov, Burbyga, Kostin, Polunin, Dobroliubov, Olejnik, Korobko y Ozerov. El 25 de septiembre, los revolucionarios insurrectos los han vengado, haciendo saltar el Comité de los bolcheviques de Moscú.
El Comité revolucionario Panruso de los partisanos.»
Esos compañeros revolucionarios internacionalistas se decían “anarquistas consecuentes” en oposición a los “anarquistas” que habían pactado con el Estado y los bolcheviques, y/o se habían sometido a ellos. No conocemos lo que publicaron salvo alguna mención reproducida por Skirda/Bynac. Skirda considera que “lo esencia de su posición se expresa bastante bien en un llamamiento dirigido a los bolcheviques:
«Estáis en el poder, pero, ¿qué ha cambiado? Las fábricas y las tierras siguen sin estar en manos de los trabajadores, sino en las del Estado-patrón. El asalariado, mal fundamental del Estado-burgués, continúa existiendo. Es por esto que son inevitables el hambre, el frío y el desempleo. A causa de tener que "soportarlo todo en aras a un porvenir mejor", de tener que defender "lo ya conseguido", ha aparecido un enorme aparato burocrático, el derecho de huelga ha sido abolido, los derechos de expresión, de prensa y de reunión han sido suprimidos.
Habéis engendrado un chovinismo militar rojo, pero, ¿qué tiene que defender la clase trabajadora? Decís que la burguesía ha sido marginada y que la clase obrera está en el poder. Nosotros decimos que sólo hay algunos obreros en el poder, pero se trata en realidad de antiguos obreros, separados de su clase. Es elemental que los oprimidos no pueden estar en el poder, incluso si el poder se proclama "proletario", lo que entonces resulta la más monstruosa de las mentiras. Vais a objetarnos que defendéis también la anarquía, pero que ante todo es necesario aniquilar al enemigo y luego el poder se desintegrará por sí solo.?
Nosotros creemos que podéis tener personalmente, subjetivamente, las mejores intenciones; pero, objetivamente, por naturaleza, sois los representantes de la clase de los burócratas-funcionarios, de un grupo de intelectuales improductivos.
No hacemos caso de vuestra enseña roja, sino de los hechos, y constatamos que vuestra política conduce a una verdadera reacción en el interior del país. Todavía no hay ningún objetivo alcanzado, ni tenemos nada que defender.
Llamamos a la insurrección inmediata por el pan y por la libertad y defenderemos la libertad con las armas de la libertad y no con las de la esclavitud.
La actitud de los anarquistas no puede ser otra que la mantenida en relación con cualquier poder "revolucionario". Aquí reside la diferencia entre el socialismo y el anarquismo. Para nosotros, en tanto que exista un poder, nada cambia. Los bolcheviques lo han comprendido muy bien. Por eso, en su folleto Anarquismo y comunismo, Preobrajensky escribe que sólo los anarquistas se comportan de ese modo, sin hacer concesiones, ni ante los poderes soviéticos ni ante cualquier otro, sólo ellos conservan la fidelidad a sus principios, si bien Preobrajensky considera estos principios como novelescos y "contrarrevolucionarios". »
Este comunicado contiene, en esos oscuros años, de contrarrevolución bolchevique e internacional, una de las mejores expresiones de la resistencia proletaria y de la perspectiva del partido histórico del proletariado. Para terminar este número queremos sintetizar/subrayar los elementos programáticos invariantes que consideramos decisivos:
Todo pacto con el poder del Estado o utilización de armas estatistas contribuye a la contrarrevolución.
COMUNISMO Numero 67: LENINISMO Y CONTRARREVOLUCIÓN (III) marzo 2018
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[1] Fue en el año 1920 que la Cheka Panrusa publicó el Primer Todo del Libro Rojo de la Cheka. Por supuesto que el libro fue concebido como justificación y propaganda del terrorismo de Estado, pero al publicar los comunicados de los insurrectos suscitó enseguida un interés inusitado en los castigados proletarios lo que se concluyó con la retirada inmediata de circulación de ese libro. Poco tiempo después hasta su tenencia era considerada delito.