Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Continua Amodio contando la historia del MLN, luego de la caída de la casa de calle Almería, se le plantearon problemas con el plan Cacao. El plan de fuga desde el penal de Punta Carretas fue creado por los presos del MLN. Y muestra las divisiones entre los militantes del Interior y Montevideo. La Fiscal Sabrina Flores pide procesamiento de integrantes de la Armada. Pedido de información pública a la Fiscal de Corte. Tema obras de OSE y la posición del frente. Yamandú Orsi le gano a Mujica no dice nada. Vídeo en conferencia de UNESCO sobre educación y ciencia.
https://youtu.be/qxG7dcu5kgk?si=hiLn-nbqpam39IDl
Cernidor 138
Correspondiente al día 12 de septiembre de 2024.(Transcripción intervención apertura programa de Amodio)
Como vimos en programas anteriores, el Ejecutivo se había visto enfrentado a dos problemas muy serios: el plan Cacao y la proclama de apoyo al FA. Había quedado en evidencia su dependencia de los presos de Punta Carretas y eso cuestionaba su actuación.
Desde el Penal se envía un plan de fuga y la tesis sobre Dualidad de Poderes. Dicha tesis fue elaborada por José Harari, abogado de Candán, a pedido de este. Antes de enviarse al Ejecutivo como propuesta, fue muy discutida por Sendic, que mantenía con Harari viejas discrepancias ideológicas.
En realidad, dicha tesis no daba para grandes discusiones ya que era una síntesis del capítulo escrito por Trotsky en su Historia de la Revolución Rusa y aportaba experiencias recogidas en otros países por distintos movimientos revolucionarios.
Dicha tesis se envió como aporte teórico al Comité Ejecutivo, quien lo aprobó y la hizo imprimir para que se difundiera a todo nivel en el MLN, ya que sería la base ideológica en la que se sustentaría el accionar futuro. El Comité Ejecutivo informó acerca de un cambio en su integración. Simón Berreta fue sustituido por Píriz Budes.
En el informe se daban las razones para ese cambio: era necesario que la militancia del interior se ajustara a los lineamientos generales del MLN y de acuerdo a sus prioridades.
El Ejecutivo valoraba que el principal déficit del interior era precisamente en el aspecto organizativo y se hacían algunas apreciaciones críticas hacia la forma en que los anteriores comandos del interior encararon ese aspecto.
Los presos militantes del interior se reunían en el Penal, organizados en grupos de trabajo, elaboraban planes y documentos. Cada uno de los planes y documentos por ellos elaborados fueron enviados al Ejecutivo con el conocimiento de la dirección del MLN en el Penal.
Pero esos mismos planes y documentos eran enviados como aportes y sugerencias de trabajo a militantes de comando y de base del interior, quienes al recibirlos se lanzaban a aplicarlos, provocando así que muchas veces lo que ellos hacían estaba en contradicción con los planes generales que el Comité Ejecutivo elaboraba. El ejecutivo debía intervenir para corregir lo actuado, lo que fue contribuyendo a aumentar las diferencias entre el interior y Montevideo.
Pese a las dificultades, se había logrado reconstituir buena parte del aparato armado y se había trabajado en la puesta en marcha de un nuevo plan para secuestrar a tres embajadores y plantear un nuevo canje: los seleccionados fueron el embajador argentino, el francés y el británico.
Solo se produjo el del embajador británico, ya que las medidas tomadas por los servicios diplomáticos en cuanto a su seguridad los tornaron inviables.
El plan se puso en marcha sin esperar la respuesta de los presos, lo que se interpretó como un intento de abandonar la dirección compartida, hecho que contribuiría a agravar las diferencias con Sendic, Zabalza, Mansilla, Picardo, Bidegain y a través de ellos con los presos interior.
A mediados de enero, ya en el año 1971, se pone en funcionamiento todo el andamiaje necesario para concretar la fuga o Plan Gallo, que consistía en cavar un túnel desde los caños de la calle Joaquín Núñez hasta el hospital penitenciario.
El 5 de febrero, una lluvia torrencial arrastró parte de las herramientas que aparecieron en la costa, por lo que el plan fracasó. Como medida especial, nos fue prohibido el acceso a la cancha de fútbol, lo que en buena medida trataba de dificultar los intentos de fuga y nuestro relacionamiento con el resto de los presos.
Internamente surgieron varios planes de fuga sustitutivos, por lo que se resolvió formar una comisión que centralizara las propuestas y analizara las distintas posibilidades de cada una. Esa comisión estuvo formada por Juan Almiratti, Gabino Falero y Amodio. Desde afuera se nos comunicó que se daría inicio a un nuevo túnel, que luego debió abandonarse dado lo dificultoso de la obra, tanto por la distancia como por las dificultades de tipo práctico. Se abandonó a finales de junio, año 1971. Hoy sabemos que la obra se inició en la esquina de Montero y Guipúzcoa, donde está el restaurante El Berretín.
El MLN inició una campaña de propaganda armada: todos los días se hacían presentes en un comedor popular, obra en construcción, fábrica o cine un grupo armado que luego de una arenga política distribuía folletos de propaganda.
Estas acciones eran llevada por delante por los GAP (Grupos de Acción en Formación), que eran un escalón intermedio entre los CAT (Comandos de Apoyo Tupamaro) y los grupos de acción o militares, que se encargaban de las acciones de mayor envergadura.
Se lanzó la consigna «La Metropolitana con los ricos, los tupas con el pueblo» y de forma simultánea se inició una campaña contra los agentes y o?ciales de la Guardia Metropolitana, que consistió en allanarles sus domicilios, quitarles armas y uniformes, exigirles que abandonaran sus puestos, obligarlos a mudarse de barrio y culminando con represalias mortales cada vez que un tupamaro moría en un encuentro con la Metropolitana.
La comisión encargada de la fuga decidió iniciar los trabajos para unir las celdas entre sí, para lograr el máximo posible de fugados. Se decide hacerlo en las celdas más cercanas a la calle Ellauri, por su cercanía al muro perimetral. Se fabrican unas herramientas con alambre trenzado que se sacó de las cuchetas y a través de un agujero en las paredes se usaban como serruchos, un compañero de cada lado de la pared, siguiendo la línea de unión de los ladrillos. Se separaba un bloque lo suficientemente amplio para permitir el paso y la línea de corte se tapó con una pasta hecha con jabón y el material conseguido al realizar los cortes. Luego se pintaba encima.
La noticia del abandono del túnel hizo que se replantearan algunos planes de fuga menos ambiciosos, hasta que surgió la idea de hacer el túnel desde adentro del penal.
El Ejecutivo nos había dado el OK a la fuga, pero nos había comunicado que antes se iba a realizar la fuga de la cárcel de mujeres. El 7 de julio de 1971, pocos días antes de la operación Estrella, se produjo la detención, junto a otros compañeros, de Wassen y Blanco Katras. Miembro del Ejecutivo el primero y del comando de la columna 15 el segundo. Ambos habían compartido conmigo muchas horas de militancia y en las primeras conversaciones que mantuvimos manifestaron sus dudas acerca de las reales posibilidades que teníamos de organizar la fuga. Transmití esas dudas a Mansilla y Zabalza y decidimos que debían ser situados en la celda conmigo, para que yo pudiera explicarles las posibilidades de concreción del Abuso.
No fue fácil convencerlos, pero lo conseguí. Contar con su aprobación era fundamental para que el resto del Ejecutivo se volcara en nuestra fuga.
La llegada de Wassen provocó una tormenta interna. Los miembros de las columnas del Interior tenían, por primera vez, la oportunidad de discutir con un miembro de la dirección, las razones por las cuales el Plan conocido como el Segundo Frente o Plan Tatú había sido descartado o cuando menos, postergado.
En el próximo programa veremos las discrepancias planteadas en relación al segundo frente.