Richard Wolff y Michael Hudson continúan su discusión sobre las perspectivas de Israel y la culpabilidad de USA, centrándose aquí en Israel como proyecto colonial.
VIDEO Richard D. Wolff y Michael Hudson: El fin del gobierno de Israel bajo el mando de Netanyahu
Por Nima ALKHORSHID de Dialogue Works. Publicado originalmente en su canal con subtítulos en español 9/10/24
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Transcripción
NIMA ALKHORSHID: seguimos la charla , con Wolff, y Hudson sobre lo que está sucediendo en Oriente Medio y especificamente quiero preguntarles sobre el gasto de USA en la ayuda a Israel, que según cifras de la universidad Brow, Les damos 3.300 millones de dólares al año y se asignó dinero adicional en el presupuesto complementario, son casi 3000 dólares por cada israelí o sea les damos mucho dinero, les damos mucha influencia, obviamente les damos mucha cobertura política en la ONU y en muchos otros lugares, etc. ¿De modo que no tenemos absolutamente ninguna influencia, ninguna presión? ¿No se les puede decir que hagan esto o que no hagan aquello?Ante esto el portavoz del Departamanto de Estado de US, Matt Miller dice “que son un país soberano con nuestros intereses, y ellos, Israel son un país soberano con los suyos”¿Cuál es la respuesta a esa pregunta?
RICHARD WOLFF: Irak era un país soberano cuando USA lo invadió. Afganistán era un país soberano cuando USA lo invadió. Vietnam era un país soberano cuando USA lo invadió. No le importó un bledo si ese país era soberano o no. No respetó su soberanía ni por un segundo. Simplemente, como parte de la guerra en Ucrania, se apoderó de 300.000 millones de dólares en oro ruso. Su soberanía no significaba absolutamente nada. Vamos. La respuesta a hablar de soberanía es una farsa transparente, como lo es toda la jerga sobre cómo calcular las cifras. La pregunta era sobre el apalancamiento, si se proporciona mucho dinero
La pregunta era clara y no tenía nada que ver con disputas sobre la estimación de la cantidad de dinero. Este es un gobierno que quiere la libertad de hacer en Oriente Medio lo que siempre ha hecho, es decir, operar un régimen colonial sin decirle al pueblo de los EEUU nada más que cuentos de hadas sobre el respeto a las diferentes religiones y la importancia de Jerusalén y otras tonterías que los futuros portavoces del Departamento de Estado sin duda repetirán en el mismo estilo de galimatías del señor Miller que acabamos de ver.
MICHAEL HUDSON: Bueno, si Israel fuera un país soberano, ya no sería un aliado de US, porque toda la guerra que US está librando, no sólo en Oriente Próximo, sino también en Ucrania, es una guerra contra la soberanía. De eso se trata toda esta guerra mundial entre USA y los países de la OTAN contra la mayoría global –China, Rusia y otros países BRICS–, una guerra para lograr un control unipolar de USA que impida que el resto del mundo sea soberano Así que toda la cuestión de la soberanía es una tontería, y obviamente si se mira de dónde proceden los armamentos de Israel, sin contar el dinero. Son bombas estadounidenses las que se lanzan sobre Gaza y el Líbano. Son barcos yanquis los que lo apoyan. Es dinero estadounidense el que también lo apoya. Y eso sin contar los bonos de Israel emitidos por autoridades no gubernamentales. Así que toda la idea de soberanía es irrelevante. Se puede considerar esta guerra contra la soberanía, y especialmente contra la soberanía -como acaba de mencionar Richard- de Irak y Libia, para utilizar a Israel como un satélite estadounidense para impedir que Oriente Próximo se convierta en soberano, en control, no sólo de su propio petróleo, sino del dinero de exportación que obtiene de ese petróleo.
WOLFF: Además, sólo una palabra más. Las Naciones Unidas permiten que Palestina tenga un asiento –no recuerdo exactamente cuál es el estatus–, pero tienen un asiento para participar al menos en cierto grado, y al menos una gran parte del mundo asignaría “soberanía” a los palestinos basándose en todas las nociones históricas de lo que implica la soberanía. Claramente, no respeta la soberanía de los palestinos. Por lo tanto, una vez más, este uso de la noción de soberanía es extraordinariamente selectivo. ¡Dios mío!vivimos en una sociedad en la que un grupo de periodistas, supongo, perfectamente razonables e inteligentes, se sientan a hacer esas preguntas y no se pelean por la absurda negativa a responder, ni por la absurda invocación de la soberanía, sino que permiten que la conversación absorba muchos minutos de disputas sobre los detalles de las estadísticas.Tanto Michael como yo somos economistas. Trabajamos con estadísticas todo el tiempo. Si lo haces, sabrás que son números construidos de manera vaga que tienen un millón de salvedades. Y que si no conoces los detalles de cómo se recopilan, cómo se ensamblan y cómo se editan, realmente puedes hacer prácticamente cualquier cosa con ellos.
Ya sabe, hay un viejo dicho entre los estadísticos: “Las estadísticas no mienten, pero los estadísticos sí lo hacen”, porque ellos eligen cuáles recopilar, cuáles asimilar y cuáles editar. Se trata de una manipulación infantil, y lo que más me impresiona es que los periodistas sean cómplices de esta teatralidad. Y no deberían serlo. Deberían tener un poco más de carácter, un poco más de esa parte de la tradición periodística que dice: “Hagan las preguntas difíciles que estos políticos están acostumbrados a evadir y evitar”.
HUDSON: Bueno, Richard está hablando de la soberanía del periodismo. Y creo que ya hemos hablado antes de lo que dijo John Kerry en el Foro Económico Mundial. Dijo: “Nuestra primera enmienda es un gran obstáculo para nuestra capacidad de acabar con la desinformación”.
La soberanía del periodismo es lo que hizo WikiLeaks, por eso su líder estuvo encarcelado durante tantos años. No tenemos soberanía sobre la prensa, como tampoco la tienen las naciones, y se podría considerar que todo el intento de la Guerra Fría estadounidense de impedir que otras naciones tuvieran soberanía política era un intento de asegurarse de que US tuviera una soberanía única y unipolar sobre la narrativa. ¿La guerra de Oriente Medio, la guerra israelí, tiene que ver con los prisioneros que se hicieron el 7 de octubre de hace un año? Creo que ahora hay unas pocas docenas. ¿O tiene que ver con las decenas de miles y cientos de miles de palestinos? Ni una palabra sobre los palestinos cautivos en las cárceles israelíes. Una vez más, la narración se desarrolla desde una perspectiva muy extraña. Es como el famoso cuadro de Hiroshige, con un gran árbol en primer plano y la ciudad a lo lejos, al fondo; el arbolito del primer plano tiene prioridad sobre todo lo demás. Esas son las noticias que nos llegan de Oriente Próximo, Ucrania y el resto del mundo. No la soberanía.
NIMA: Richard, ¿puedo hacerte una pregunta? La cuestión principal en este momento en relación con lo que está sucediendo en Oriente Medio es la forma en que Netanyahu se está comportando en este momento. Y cuando se analiza su comportamiento, ¿cuál es el objetivo final de Israel bajo el liderazgo de Netanyahu? ¿Cómo podemos definirlo?
WOLFF: Bueno, debo decir con todo pesar y tristeza que les contaré lo que he llegado a la conclusión de haber visto todo esto durante el último año, particularmente este último. Y concluyo haciendo referencia a un dicho que han planteado los líderes israelíes, al menos desde el tiempo de David Ben-Gurión. Y esto quiere decir que toda la historia se puede resumir diciendo que “al pueblo judío, un pueblo sin tierra, finalmente se le dio una tierra sin pueblo”. Esa es una cita, no la he inventado yo. Es una cita que se repite muchas veces: desde el Jordán hasta el Mediterráneo, desde el río hasta el mar, a un pueblo sin tierra –es decir, al pueblo judío– se le dio una tierra sin gente. Observen el pequeño movimiento que hay allí, el movimiento al final para sugerir que a la gente se le dio algo que ningún otro pueblo tenía ya, a pesar de que todo el que se haya tomado cinco minutos para observar la historia de esa parte del mundo sabe que ha estado densamente poblada durante miles de años por una gran cantidad de personas.
La realidad es que no estaba vacío. Es un poco como lo que descubrí cuando estaba empezando como profesor universitario y tuve la oportunidad de hablar sobre el período inicial de la economía estadounidense, cuando todavía éramos una colonia. Y descubrí que un porcentaje significativo de mis estudiantes entendió que los europeos que vinieron aquí descubrieron una tierra sin gente, que luego procedieron a habitar, moviéndose desde la costa este hasta llegar finalmente al océano Pacífico en el oeste. Cuando les recordé, bueno, no estaba vacío, entonces sí, recordaron de sus películas del oeste que había estos "salvajes" que estaban en algún lugar, pero que fueron rápidamente eliminados. Bueno, si conoces la historia, pasaron siglos antes de que pudieras arrear a los nativos que no mataste a las reservas que todavía ocupan en cantidades significativas en todo USA. Bien, me parece que el Sr. Netanyahu resume y expone la historia israelí exactamente como dije. Quieren establecer que la zona que ahora llamamos Israel, Gaza y Cisjordania es una tierra que no tenía gente y que, por lo tanto, ahora va a ser colonizada por una creciente población judía. Y la tarea de los palestinos es elegir una de las tres opciones siguientes: irse o morir.
Esas son las opciones, y los israelíes se convierten en los agentes de irse o morir, y están probando ambas. Y dependerán de cualquiera de ellas para resolver el problema, para hacer realidad la idea de que es una tierra sin gente en la que ahora pueden asentarse las personas que no tienen suficiente tierra.
Por cierto, esta noción de “hambre de tierra” es una réplica de lo que los nazis llamaban Lebensraum: espacio para vivir. Los nazis se desplazaron hacia el este de Europa para conseguirlo; los israelíes se desplazan hacia el oeste para conseguirlo. Pero en eso se ha convertido la situación, y para cambiarla será necesario un cambio radical de la mentalidad de los israelíes.
Último punto: cuando eres un agresor y también eres un colonizador, que es lo que es esto, nada es más común que justificar lo que estás haciendo con el argumento de que debes hacerlo, porque los salvajes –es decir, la gente que ya está allí– tienen la intención de hacerte eso. Y no importa si lo tienen o no, debes contar esa historia porque justifica lo que estás haciendo. Y lo ilustraré con una historia, y discúlpenme si les conté esta historia antes, pero cerca de donde está ubicada la Universidad de Massachusetts hay un pueblo llamado Deerfield, Massachusetts. Y tiene una parte antigua, que son las casas coloniales que se construyeron allí en los siglos XVII y XVIII. Y han rehecho estas casas para que se vean como en la América colonial. Así que se ha convertido en una atracción turística. Se conoce como "Old Deerfield".
Y si vas allí, como yo lo he hecho, y caminas por el antiguo pueblo y miras las casas reconstruidas, verás que delante de cada una de ellas hay una placa. Y si lees la placa, como hacen los turistas, dice cosas como: aquí estaba la familia Jones o la familia Smith, y llegaron en 1702 y bla, bla, bla, y luego, la noche del 14 de abril, los salvajes los atacaron. Y recuerdo la primera vez que vi esto. Me dije a mí mismo, sin pensar mucho, "qué cosa más notable: los europeos vienen de miles de kilómetros de distancia, toman la tierra, toman la costa, pescan en el agua, atacan a la gente local, los empujan fuera de la tierra. Y se refieren a ellos como los salvajes. ¡Qué acción asombrosa! Son los europeos los que eran salvajes, los que tenían las armas para ser salvajes. Pero hay que llamarlos salvajes porque lo que uno hace es tan salvaje que hay que justificarlo como una forma de autodefensa contra los salvajes. Y entonces uno llama al otro lo que uno es. En psicología, esto es tan común que se llama proyección. Y todo psicólogo lo sabe y trata de tratarlo. Pero en nuestro debate político sobre Israel y los palestinos, todos pretendemos no saber nada de eso.
HUDSON: Lo que Richard acaba de explicar es lo que realmente se entiende por una tierra sin pueblo. ¿Qué son las personas? Son seres humanos. Y los dirigentes israelíes han dicho una y otra vez que los palestinos no son humanos: son subhumanos. Eso es exactamente lo que dicen los ucranianos sobre el pueblo eslavo. Los pueblos eslavos no son humanos; las poblaciones islámicas no son humanas. En ambos casos, se les llama subhumanos y una especie diferente. Y este tipo de pensamiento se remonta a los EEUU de finales del siglo XIX. Los dirigentes estadounidenses pensaban que USA estaba creando una nueva civilización. Y esa nueva civilización, de alguna manera, en la década de 1930 comenzó a absorber el nazismo. Y era como si los nuevos países con su etnicidad fueran especies nuevas, biológicas y evolutivas. Y los estadounidenses eran una nueva especie.
Los israelíes afirman ser una nueva especie, exterminando a los subhumanos, para que no haya matrimonios mixtos, como los que hubo entre los Cro-Magnons y los Neandertales hace 40.000 años. Ese trato es exactamente el que experimenté en los US en los años 60. La Iglesia Católica me envió a Nuevo México para discutir cómo levantar a las tribus indias. Había un funcionario de la Oficina de Asuntos Indígenas que empezó a hablar sobre el "problema indio". Y me levanté de un salto y le dije a la Oficina de Asuntos Indígenas: "El problema indio es el problema de que son indios". Y así es como los israelíes y los ucranianos piensan sobre todos los que no son ellos. Cuando hablamos de un grupo político de colonos -o en USA, de constructores de imperios- que afirman ser una nueva especie, que limpian la biología de estas razas inferiores, eso es el nazismo. Y eso es realmente de lo que trata la lucha. Por eso ahora nos encontramos en una lucha de civilizaciones entre la OTAN, US y Occidente y sus aliados de gente que piensa como ellos y que trata a sus adversarios como subhumanos. O, como dice Biden, es la democracia contra la autocracia. Se considera que los autocráticos son subhumanos, una civilización diferente, y todo esto de alguna manera se ha convertido genéticamente en una nueva especie. Y lo que el resto de la civilización –la mayoría global– está tratando de decir es “No, todos somos humanos”. Los estadounidenses han dicho, como dije, “No, ustedes no son humanos”. Esa es básicamente la posición en esta Segunda Guerra Fría.
WOLFF: También se ve en esta tendencia muy triste: me estremezco cuando veo un videoclip del presidente de los US, en este caso, el señor Biden, refiriéndose al líder de la República Popular China como un matón. ¿Qué está haciendo? ¿Qué clase de comportamiento infantil es este? El señor Putin no se refiere al señor Biden como un matón. Él no hace eso. Uno no lo hace. No se ve a muchos líderes, incluso en privado, y mucho menos en una entrevista pública, haciendo esas cosas. ¿Qué es esta demonización de los... aquí vamos... es "todos son salvajes"?
Así que, si no estás de acuerdo con USA, si tu idea de una arquitectura de seguridad europea, que es lo que ellos están tratando de idear, es ¿cómo vamos a estar seguros cada uno en nuestras fronteras nacionales sin amenazarnos unos a otros? Eso es lo que ellos quieren decir con una “arquitectura de seguridad” ¿Cómo vamos a resolverlo? Rusia tiene que sentirse segura. Ucrania tiene que sentirse segura. Tienen que ser capaces de funcionar. Vale, eso es un problema. Tendremos desacuerdos. No lo veremos de la misma manera. Tendremos que llegar a algún compromiso. Pero, de repente: "No, no, no, no, no, no, no, no, no. Nosotros somos los buenos y los nobles y los convencionales, y ellos son el terrible imperio del mal". ¿Qué es esto? No es sólo una nimiedad de palabras. Detrás de estas palabras se esconde lo que acaba de decir Michael. Esta noción de que, en realidad, esta es una guerra del bien contra el mal y en nombre del bien, ¿qué se puede hacer?
A los palestinos que conocen algo de la Biblia cristiana les gusta recordarnos todas las ocasiones en que, en el Antiguo Testamento en particular, se habla de que Dios le dice a la gente que mate a este grupo y los mate a todos, y que asesine a los niños y... ¡vaya! Ahí tenemos ya el comienzo de una justificación. Sí, sí, sé que la Biblia está llena de otros sentimientos contradictorios sobre amar al prójimo y poner la otra mejilla y todo lo demás. Pero si eliges lo que más te convenga, puedes convertirte en el exponente de “yo soy bueno, ellos son malos, estoy llamado a deshacerme de ellos” –literalmente. Hay una cita de un miembro de las fuerzas de defensa israelíes en la prensa recientemente explicando a un periodista lo bien que se siente cuando le preguntan sobre bombardear mezquitas y hospitales. Mira al tipo y dice: “Pero estamos ganando, estamos ganando”. Vaya. Está ganando. No está preguntando qué está ganando –simplemente está ganando. Y esa es la lucha entre el bien y el mal cuando piensas así. En nombre de eso, tenemos 5.000 años de matanza y tendremos más si no la superamos.
NIMA: Michael, aquí viene la pregunta de cómo podemos, con la situación que estás teniendo en Ucrania junto con lo que está sucediendo ahora en el Medio Oriente y, en mi opinión, si Donald Trump gana, vamos a tener una gran pelea entre USA y China. ¿Cómo podemos lograr que la paz sea asequible para todos y cada uno de los actores de este ámbito político o del ámbito político nacional?
HUDSON: La única manera de resolver el problema de Ucrania es mediante la guerra. No se puede tener paz sin guerra. Hay quienes dicen que la guerra no resuelve los problemas, pero a veces la única manera de resolver un problema, como el de los US, la OTAN y Ucrania, que intentan atacar a Rusia, es mediante la guerra. Y por eso mencionaste los costos de esta guerra antes, al principio. Creo que la idea detrás de lo que está sucediendo en Ucrania es que los planificadores estadounidenses dijeron: “Miren lo que realmente quebró el poder de la Unión Soviética: fue la guerra en Afganistán. Agotó a Rusia. Tuvieron que gastar todo su excedente económico en el ejército y enviar a su población a luchar en Afganistán. Finalmente, esto creó tal austeridad, pobreza y empobrecimiento que los propios líderes de la Unión Soviética decidieron que no funcionaba”. De alguna manera esperan que si se supone que la guerra en Ucrania debe continuar tanto como sea posible, no para resolverla, sino simplemente para continuar agotando a Rusia hasta que su excedente económico se gaste en luchar en la guerra y la población diga, supongo, lo que decían los rusos en los años 80: “Queremos tener blue jeans como los tienen los yanquis. Queremos una sociedad de consumo y no podemos porque es una sociedad militar”
Así que la idea estadounidense en Ucrania es gastar todo lo que sea necesario de nuestro lado para mantener la guerra durante el mayor tiempo posible y gastar más que Rusia hasta que el descontento en Rusia alcance un grado que permita traer a un nuevo Yeltsin ruso. Bueno, Putin también está elaborando una estrategia y dijo que no tiene prisa por entrar y terminar rápidamente la guerra en Ucrania marchando hacia las zonas más profundas y más allá. Está dispuesto a ir despacio porque hay algo que, según él, está más allá del costo a corto plazo del presupuesto militar.
Y cuanto más se prolongue la guerra en Ucrania, más se desintegrará Europa. Ya hemos visto las últimas tres elecciones alemanas, en las que los partidos pacifistas anti guerra vencieron a los demócrata-cristianos y a los socialdemócratas. Ya hemos visto las elecciones de la semana pasada en Austria. Una vez más, ganó el partido pacifista del NO a la guerra y, como hemos señalado antes, los partidos pacifistas de hoy están en la derecha, no en la izquierda. Pero estamos viendo la idea de los costes reales tanto desde el punto de vista estadounidense como desde el de la mayoría global (los BRICS): el coste va a ser cómo va a acabar todo esto, cuál va a ser la estructura de la economía mundial, y la lucha en Israel y Ucrania es sólo un aspecto secundario, un capítulo particular, un lugar, en esta guerra mucho más amplia. Y la verdadera forma de ver el coste es: “¿Quién va a apoyar a qué países?”. ¿El coste de la guerra en Ucrania, como cree Putin, acabará dividiendo a Europa, desmembrando la Unión Europea y allanando el camino para que, en 30 años, creo que Putin dijo, se restablezcan finalmente los vínculos alemanes y europeos con Rusia y la mayoría global, momento en el que, según su esperanza, el mundo entero estará bajo un Estado de derecho unipolar? Así es como hay que pensar en los costes que estamos asumiendo ahora y en el motivo de la guerra.
WOLFF: Sí, déjame abordar esto desde una perspectiva ligeramente diferente que puede ser de interés para la gente. El capitalismo como sistema tiene incorporado en su estructura el imperativo de crecer. Todos los capitalistas entienden que, a menos que puedan expandir sus negocios y, por lo tanto, obtener mayores ganancias, corren el riesgo de que alguien que sí pueda y quiera hacerlo los deje sin poder competir. Por lo tanto, todos tienen que crecer. Y sabemos que esto ha sido internalizado por los líderes políticos de todos los países capitalistas.
Utilizaré el ejemplo que enseñan en la escuela primaria: si una economía es como un pastel, y diferentes personas y diferentes grupos tienen diferentes porciones, si haces crecer el pastel, la porción de cada uno puede hacerse más grande y todos seremos felices. Si no se aumenta el tamaño de la tarta, el crecimiento de algunos sectores exige una disminución de los demás y entonces estaremos peleándonos entre nosotros. Es una idea muy antigua que ha existido durante siglos.
Y en el capitalismo, esa idea, junto con la forma en que funciona el capitalismo, significa que los países con empleadores y empleados y empresas que producen y compiten en los mercados tienen un impulso para crecer. Por eso es una emergencia nacional si las estadísticas muestran que el PIB no está creciendo lo suficientemente rápido. Oh, Dios mío, alarma, alarma. Bien, ahora detengámonos un momento y demos un paso atrás. Por razones ecológicas y relacionadas con el cambio climático, sabemos que tenemos que dejar de crecer, porque está amenazando nuestra supervivencia. Los habitantes del mundo ya se han dado cuenta, porque la tasa de natalidad de nuestro planeta es ahora cero. Ya no estamos creciendo. USA, Asia. Sólo en África hay una tasa de natalidad neta positiva, y también allí está disminuyendo. Bien, ahora tenemos un problema: una parte del mundo reprimida durante mucho tiempo, el sur global, quiere que su nivel de vida sea el que debería haber sido hace dos siglos. Ya no esperan más, así que exigen una porción más grande del pastel. Esto, por supuesto, amenaza a EEUU porque no puede crecer como quiere porque ahora tiene un competidor serio. China y los BRICS ya son una entidad más rica que USA y el G7. Bien, entonces aquí hay una solución. Cuestionamos –no griten todos– cuestionamos el capitalismo. ¿Por qué no cambiamos a un sistema que no tenga un imperativo intrínseco de crecimiento, porque nos está matando? Nos está matando ecológicamente, pero también nos está matando porque la demanda genuina y merecida del sur global de un lugar al sol para criar a sus familias, tener una educación, ser atendidos decentemente, médicamente, etc., no se va a detener, con o sin una guerra mundial. Muy bien, entonces acomodémonos: démosles una porción más grande y reorganicemos –en la forma en que los socialistas siempre han defendido– una distribución mucho menos desigual de los recursos del mundo. De esa manera podemos dejar de crecer, enfrentar así nuestro peligro ecológico y acabar con la competencia que amenaza con una guerra entre un nivel de vida en aumento en el sur global y una redistribución que el resto de nosotros aquí en el norte global tendremos que experimentar. Pero lo hacemos porque salva nuestro planeta y nos salva de la guerra, y eso vale la pena. Es un plan, pero exige romper el tabú. La relación entre empleadores y empleados no es la única forma de organizar la producción y distribución de bienes y servicios. Es la forma capitalista. Fue lo que obtuvimos cuando nos deshicimos de los señores y los siervos, de los amos y los esclavos: los reemplazamos con empleadores y empleados. Pero podemos hacerlo mejor que eso y estamos en un punto en el que debemos hacerlo. Y por eso la cuestión de un socialismo más allá del capitalismo vuelve a estar en la agenda. Nunca se fue realmente, solo necesita un poco de empuje por parte de aquellos de nosotros que lo vemos para que vuelva a ser lo que todos estamos hablando y luchando por descubrir cómo lograr
HUDSON: Lo que Richard describe está ocurriendo en varios planos. Habla de que el motor del capitalismo es el crecimiento. Bueno, esa es ciertamente la dinámica del capitalismo industrial, pero de alguna manera no ha sido el motor de los EEUU recientemente. Richard, ¿cómo se crece compitiendo más que los rivales? Se reducen los costos, se hacen las cosas más baratas, o menos costosas, y mejores. Pero USA ha estado perdiendo la carrera. Es verdad. El mes pasado el PIB de USA va a crecer y el mes que viene va a crecer mucho porque los huracanes azotaron Carolina del Sur y ahora van a azotar Florida. Eso va a ser un gran salto en el PIB. No va a aumentar el dominio de US ni su competitividad
La idea estadounidense de crecimiento actual –creo que sin duda la idea neoconservadora, la idea demócrata y republicana– no es el tipo de crecimiento del que habla Richard sobre el capitalismo. Es un crecimiento puramente explotador: EEUU sólo puede crecer organizando el orden económico internacional de manera que absorba el crecimiento real de otros países –China, Rusia, el sur global– y tome su excedente económico y se lo transfiera a sí mismo. No se trata de un crecimiento de una parte del sector de producción de la economía, sino de un crecimiento del sector de circulación de la economía. Marx trazó esas dos distinciones: producción y circulación, que es parte de la distribución. El crecimiento estadounidense ha sido parasitario. La unidad OTAN-EEUU es como un parásito en el cuerpo de la mayoría global y a eso lo llaman crecimiento de USA en Europa, pero es parasitismo. Todo eso, como acaba de decir Richard, nos enfrentamos a los efectos secundarios del calentamiento global. ¿Cómo se puede evitar? Bueno, China ha tomado la delantera, según el Wall Street Journal de ayer, en la reducción de las emisiones de carbono y del carbón, y en la creación de energía solar y atómica. La posición de EEUU es oponerse a la importación de paneles solares chinos porque esa no es su filosofía. Los lobbistas del petróleo están respaldando ahora a ambos partidos políticos de EEUU para asegurarse de que ningún acuerdo, como el Acuerdo de París que firmó USA, se cumpla en la práctica.
US y Europa están impulsando el crecimiento y la contaminación. El Partido Verde de Alemania dice que el carbón es el combustible del futuro. No es carbón y tala de bosques. No es petróleo, no es gas, no es energía. Es simplemente eso. Y se logra este arreglo global mediante la guerra. De alguna manera, se supone que el partido pacifista es un catalizador clave para todo este cambio ambiental. Se está produciendo una extraña combinación de ideas entre USA y la OTAN, en contraposición al resto del mundo, tal como ha señalado Richard
NIMA: En este momento, Michael, en tu opinión, en lo que respecta a la administración Biden, parece que están tratando de ejercer algún tipo de presión sobre Netanyahu. Pero, en tu opinión, ¿por qué no tienen éxito? ¿Por qué no tienen éxito en sus intentos de ejercer presión sobre Netanyahu? La última vez que hablamos aquí, usted dijo que US está al mando. Richard, quiero que usted también haga algún comentario al respecto. He tenido una especie de división entre los analistas como usted y Richard y otros analistas. Algunos de ustedes creen que USA está al mando en Oriente Medio y otros piensan que el lobby israelí en EEUU está al mando. ¿Quién está al mando en estas guerras interminables?
HUDSON: Creo que la semana pasada hablamos de este mismo tema. Netanyahu está haciendo exactamente lo que US quiere. El sueño de Netanyahu es el mismo sueño de los neoconservadores estadounidenses: la guerra con Irán. Porque si se puede conquistar Irán, entonces basta con cerrar todo lo que esté entre Israel e Irán. Se ocupa Siria, Irak, Kuwait y Arabia Saudita. Se toma el control de todo el Oriente Próximo. Obviamente, Netanyahu está haciendo lo que US quiere, porque US le está dando las bombas cada semana para que las arroje, le está dando el dinero cada mes para que pueda continuar.Así que lo que estamos viendo es un juego de policía bueno y policía malo. USA no quiere que la repugnancia mundial le eche la culpa de lo que está pasando en Israel. Así que finge decir: “No somos nosotros; queremos ser los buenos; le dijimos que fuera cuidadoso cuando lanzara sus bombas y que no matara a nadie”. Pero él está matando gente. Y nosotros seguimos dándole bombas y diciéndole que sea cuidadoso con ellas. Bueno, ¿qué podemos hacer? No tenemos el control; es un “país soberano”, como dijiste al principio. Así que todo esto es sólo una farsa
WOLFF: Sí, yo diría algo muy parecido. No veo esta gran lucha entre los dos como algo más que un teatro mal montado que no lo es. Sí, tal vez para algunas personas en todo el mundo sea conveniente creer que pueden resistir, pero yo lo consideraría desde una perspectiva estratégica a largo plazo, de la siguiente manera: durante muchos, muchos años –básicamente durante el período posterior a la Segunda Guerra Mundial– esta alianza entre US e Israel ha funcionado muy bien para ellos. Ha permitido que Israel pasara de ser un lugar atrasado, pobre y en gran medida agrícola, a convertirse en una importante potencia económica moderna; ha permitido que su población crezca mucho más de lo que podría haber crecido internamente por sí sola. Y ha permitido que EEUU tenga –justo en medio de Oriente Medio– su propio agente especial que depende de él y es leal a él. No quiero repasar todas las formas turbias en que Israel desempeñó extraños papeles de intermediación en lo que respecta a la supervivencia del apartheid en Sudáfrica; en lo que respecta a la financiación de los Irán-Contras en América Central. En muchos de ellos están presentes agentes israelíes, que han prestado un servicio leal. Operan un sistema de inteligencia muy bueno en Oriente Medio, como nos han demostrado los asesinatos de Nasrallah y otros. Probablemente sean mejores que los que podrían prestar USA, de modo que ese es un servicio que pueden prestar, pero que USA no podría o no quiere que se le descubra haciéndolo. De modo que son todos los israelíes los que tienen mala reputación.Pero quizás lo más importante sea lo siguiente: la economía israelí está muerta, acabada. Le llevará mucho, mucho tiempo recuperarse de lo que está haciendo. Una enorme parte de su fuerza laboral adulta está ocupada en el ejército. No trabaja en sus fábricas ni en sus oficinas ni en ningún otro lugar.Un gran número de personas han abandonado el país –no se informa de ello, pero sé que es así–, etc., etc. Israel va a depender enormemente de la ayuda de US en términos económicos en los próximos años. Por lo tanto, US tiene un agente fiable y probado que lo necesitará en el futuro y, por lo tanto, no está en posición de negarle a US nada de lo que éste insinúe que quiere. No veo que US no tenga influencia, como dijo ese funcionario Miller, USA tiene mucha influencia, y la razón por la que no la está utilizando es que no hay razón para hacerlo. O, permítanme decirlo de otra manera: no sabemos dónde la están utilizando, porque no quieren que lo sepamos, y los israelíes no se atreven a revelarla si los yanquis no lo quieren, por todas las razones que acabo de exponer
Si no existiera Israel, USA buscaría un agente alternativo en Oriente Medio. Y cualquiera que sea el agente que se imaginen que podría desempeñar ese papel, han decidido que ese agente, si lo hay, sería menos fiable, menos maleable y tendría menos influencia que el que tienen. ¿Tienen influencia el AIPAC y los demás partidarios internos de Israel dentro de los EEUU? Seguro que sí. El profesor Mearsheimer y sus colegas lo han demostrado durante muchos años con innumerables estudios. Pero no creo que eso sea suficiente, ni mucho menos, para explicar lo que está sucediendo. Se trata de una alianza que ha servido a los intereses de quienes gobiernan Israel y de quienes gobiernan USA. Y por eso la mantienen. No es para tener influencia. Ellos tienen influencia. Por eso la mantienen. Y lo único que frena a los israelíes, cuando no están de acuerdo con US, es el hecho de que saben que esa influencia está ahí. No van a correr ese riesgo. El mayor problema para los israelíes es la gran parte de judíos en USA que no apoyan a Netanyahu, que no apoyan las políticas actuales. Y la forma en que manejan eso es enfocar su política exterior, no en los judíos en los EEUU, quienes en general son inalcanzables para eso. En cambio, van tras los cristianos fundamentalistas, para construir la idea de que Jesús va a regresar, y que para que regrese, Jerusalén, la Tierra Santa, tiene que estar en manos de los judíos. La Biblia dice eso en alguna parte. Ellos se aferran a eso. Y ahí es donde el gobierno israelí tiene sus festivales de cine y sus intercambios y su turismo. Quiero decir, todo eso está muerto. No han ganado dinero con el turismo durante el último año, y es probable que no haya sucedido nada. Pero esos son cristianos que están yendo allí hospedados por los judíos en una campaña muy cuidadosa, para que obtengan el apoyo que necesitan para que el Sr. Biden haga lo que quiere hacer. Este es un plan acordado por ambos para maximizar la libertad que tienen para hacer lo que están haciendo. Y las personas que quieren abrir una brecha entre los dos, a menos que tengan algo muy poderoso, eso no va a suceder. Hay demasiados factores que los unen. Ciertamente no los van a avergonzar diciéndoles que "el Sr. Biden no quiere que invadan..." y lo invaden de todos modos. Como dice correctamente Michael, esto es un teatro. Esto es un teatro: así es como manejan el acuerdo que tienen. Es como un trato entre un policía bueno y un policía malo, o cualquier tipo de trato en el que las dos partes incluyen en el trato la pretensión, a la que ambos contribuyen, de que ese trato no se lleva a cabo.
NIMA: Sí, hace poco, para finalizar, Macron dijo algo en contra de la guerra. Dijo que tenemos que controlar las armas y la ayuda que llegan a Israel para ejercer algún tipo de presión sobre Netanyahu. Después de eso, Netanyahu le respondió: “Qué vergüenza” y “¿Cómo puedes decir eso?”¿Cómo cree usted que va a cambiar la situación en la Unión Europea respecto a Israel, o seguiremos teniendo la misma vieja política hacia Israel y su actitud?
WOLFF: Bueno, déjenme hablar un poco de Macron y citaré al cineasta estadounidense Michael Moore, quien anoche, cuando le preguntaron sobre las elecciones, dijo lo siguiente: “Donald Trump está acabado”. Esa fue la declaración de Michael Moore. Predijo correctamente que Trump ganaría en 2016, por lo que la gente debería tener cuidado antes de descartar lo que Michael Moore tiene que decir. No hago ninguna predicción, así que no lo estoy haciendo. El señor Macaroon, como lo llama mi familia francesa, es el presidente Macaroon. En otras palabras, es una galleta. Está acabado, no hay duda: está acabado políticamente. Nunca fue un político serio. Lo demostró antes de convertirse en presidente y, por si acaso alguien no lo había notado, lo volvió a demostrar mientras era presidente. Tuvo la distinción de ser un presidente en ejercicio cuando a principios de este año se celebraron las elecciones nacionales en Francia, divididas entre los tres partidos principales, y su partido –el partido del presidente en ejercicio– quedó en tercer lugar de los tres. Ese es su logro. Adiós, señor Macron. Pero está desesperado. Todo lo que hace está guiado por la desesperación de último minuto de alguien que no tiene base. Es odiado por los viejos conservadores. Es odiado por el partido socialista del que una vez fue miembro y ministro. El hombre fue ministro de educación, si no recuerdo mal, en el último gobierno socialista. Todos lo odian porque es un tipo que cambia de opinión y que siempre está pendiente de cómo sopla el viento político. Ahora tiene que hacer un último esfuerzo desesperado. Va a apelar principalmente a la gente de la derecha política –que está en contra de la posición de Israel por una gran cantidad de razones– y a la gente de la izquierda –que está en contra de la posición de Israel por una gran cantidad de razones diferentes– y va a tratar de atraerlos de alguna manera. Pero ya lo odian. No confían en él. No hay razón. Me gustaría recordarles que hace menos de un año, Macron era el principal político europeo que abogaba por el desembarco de tropas europeas en Ucrania y luchaba junto a los ucranianos contra los rusos, lo que llevó a Putin a hacer una de sus declaraciones: “Si otros líderes de Occidente estuvieran pensando en esa línea, él quería dejar muy en claro que esto sería un ataque a Rusia al que Rusia respondería con todos los medios a su disposición”. Tendrías que estar muerto para no entender lo que estaba diciendo. Ahora bien, este hombre quiere dejar de matar gente en Oriente Medio. No es nada serio y, para disgusto no sólo del señor Macron, sino de todos los franceses, nadie lo toma en serio. Y en eso le ayudó, porque el Sr. Netanyahu no sólo lo reprendió por decir estas cosas, sino que continuó diciendo –y no lo inventé, estoy prácticamente citando al Sr. Netanyahu– que “del lado de Israel está la civilización, y del otro lado está la barbarie”. Bueno, esa es nuestra conversación de hace unos minutos. Ahí la tenemos de nuevo: “Los salvajes y la gente buena”. Y el Sr. Macron –en la mente del Sr. Netanyahu– acaba de cruzar el puente de los buenos a los malos, y la próxima vez oiremos que se refieran a él como “un matón”