19.NOV24 | PostaPorteña 2441

Uruguay frente aun NO debate presidencial

Por varios

 

Uruguay debate presidencial: Orsi no debate, lee

 

No hubo debate

@Alfredolara29 18/11/24

 Álvaro Delgado, contundente y sólido en sus intervenciones, lo intentó, pero Orsi no quería debatir. Su equipo de asesores, pretendiendo esconderlo, entorpeció y puso condiciones para impedir un verdadero debate de ideas y propuestas. Sucede que el Frente Amplio no tiene ideas ni propuestas, ni siquiera tiene un programa de gobierno, sólo lo mueve su ambición de poder, por lo que no tenía nada para debatir. Pero además, el candidato en las sombras del Frente Amplio es Mujica. El líder tupamaro acaparó los medios de comunicación en los últimos días en una estrategia diseñada para sacar a Orsi y sus disparates del centro de la escena y minimizar los daños que provocan las declaraciones del ex intendente canario. Otro que "desapareció" es el candidato a ministro de Economía, Gabriel Oddone, después de anunciar un aumento de impuestos e intentar un acercamiento a comunistas y sindicalistas (pensando en el balotaje), quienes quedaron enojados y desilusionados con su magra votación en octubre. En especial, están molestos con Mujica luego de que el líder tupamaro dijera a El País que “el plebiscito le quitó al Frente Amplio caudal militante; se perdieron votos decisivos”, echándole la culpa al PIT CNT y al partido comunista, que fueron los impulsores del plebiscito. La interpretación de Mujica fue adelantada por esta cuenta en el post titulado "Fin del relato", publicado el pasado 16 de octubre, cuyo inicio informa que "El plebiscito de la seguridad social le cuesta la elección al Frente, sentencian algunas fuentes de la propia izquierda". En tanto,Oddone, afirmó que, pese al resultado negativo del plebiscito de derogación de las AFAPS, había que considerar al38% de la ciudadanía que lo votó e introducir cambios importantes en la reforma jubilatoria, por lo visto, sin tomar en cuenta al 62% que estuvo en contra. Lo mismo que había dicho el presidente del PIT CNT, Marcelo Abdala, con esa concepción tan comunista de la democracia, la que sólo sirve cuando les conviene. Orsi, durante el debate, intentó separarse del PIT CNT, pero lo hizo de forma abrupta, exagerada, sin espontaneidad. Se notó que era una tarea obligada que le habíanimpuesto sus asesores. En su entorno comentan que en los "focus group" realizados por la consultora contratada para sondeos de opinión pública, apareció muy nítida la mala imagen de los sindicalistas y el temor de muchos encuestados sobre la fuerte influencia de la central sindical comunista en un hipotético gobierno de Orsi. El ex intendente de Canelones también intentó desmentir a su candidato a ministro de Economía, Gabriel Oddone, al afirmar que no aumentaría impuestos. Oddone había dichoapenas unos días atrás que era irresponsable decir que no se aumentarían impuestos. Asimismo, desaparecieron de la escena de la campaña electoral, los asesores en seguridad de Orsi. Salvo loslugares comunes y las "buenas intenciones" que manifestó el candidato frenteamplista al respecto,sin presentar ni una sola propuesta, nunca más hablaron Gustavo Leal, Charles Carrera y Mario Layera, ex integrantes del equipo de Bonomi, y actuales candidatos a manejar el Ministerio del Interior de Orsi. Los mismos que fracasaron estrepitosamente con Bonomi durante diez años en dicho Ministerio, son otra vez los principales asesores en seguridad del ex intendente de Canelones. Orsi, es el mascarón de proa del MPP, el único que tenían para poner (lo cual explica la crisis dirigencial en el MPP), pero el que maneja los hilos políticos en nombre deMujica es el Pacha Sánchez, candidato a secretario de la Presidencia, además de primer senador de la lista más votada en el Frente Amplio. Orsi, obligado a debatir por la ley que lo establece para el balotaje, se dedicó a leer (mal) los papeles que le prepararon sus allegados, con un lenguaje gestual exagerado y nervioso. El aspirante a gobernar no es Orsi, sino Mujica a través de Sánchez y la barra del MPP, que ya controla a su antojo a todo el conglomerado de izquierda. A Cosse, en la sede del Frente Amplio, la llaman "cero a la izquierda", no existe, no habla, no la muestran y Orsi ni siquiera la nombra. Orsi, está vigilado por sus asesores de prensa y comunicación, Ernesto Tulbovitz y Martín Lees, que le dicen lo que tiene que hacer y decir, aunque el candidato es bastante "chambón" según Mujica y comete "errores y horrores" que obligan a tenerlo "escondido y con bozal", afirma un allegado a su entorno. Tulbovitz, ex Búsqueda y autor del libro de propaganda del líder tupamaro "Una oveja negra al poder" junto a Andrés Danza (actual director de Búsqueda), y Martín Lees (ex Subrayado Canal 10 y ex director de prensa de la intendencia de Canelones), son los que "custodian" las salidas de Orsi a la prensa y a eventos, intentando evitar que sus enormes carencias queden en evidencia. Mujica, moribundo, según él mismo, sale a la cancha en los últimos días de campaña electoral, más con la ilusión de generar un hecho mediático que con la vana esperanza de convencer a algún incauto. Entretanto, el "Pacha" Sánchez opera en las sombras intentando "comprar" dirigentes de la Coalición Republicana con cargos y algunas otras "yerbas". Otros personajes del MPP y el MLN, tienen la misión de "embarrar la cancha" en el característico estilo tupamaro de mentir, enchastrar, intimidar y prometer cualquier cosa. Los "periodistas" militantes en los medios tradicionales cumplen su tarea de torcer la realidad, repitiendo con desesperación las órdenes de Tulbovitz y Lees. El Frente Amplio no tiene un programa de gobierno, ni siquiera una propuesta seria para intentar convencer con argumentos. Por eso ante cada tema, Orsi repite "tenemos que...", como si por arte de magia la gestión de un gobierno se concretara por un deseo del candidato. El ex intendente de Canelones, con una actuación deslucida y paupérrima en el debate, evidenció una vez más su falta de preparación y de nivel político para el cargo que aspira. Por otra parte, la izquierda ha dejado nuevamente en evidencia que ya no le queda nada de lo que supo ofrecer en sus inicios y que es hora de buscar una renovación de su dirigencia, la que no pasa por los "repuestos" que imagina Mujica, el único líder que les queda, en el tiempo de su inevitable ocaso. Tienen dinero y cargos para ofrecer promesas de privilegios y las intendencias de Montevideo y Canelones convertidas en máquinas de clientelismo, dilapidando con fines electorales el dinero de los uruguayos que pagan sus impuestos. Apelan al juego sucio, a la trampa, a la mentira, como cuando los tupamaros escaparon de la cárcel de Punta Carretas en 1971, comprando o amenazando a sus principales jerarcas y luegoinventando una historia absolutamente falsa sobre el escape. Expertos enla simulación y la farsa, conocedores de las debilidades humanas y sin un solo escrúpulo, sólo buscan sus objetivos utilizando a personas como "repuestos", tal como reveló Mujica respecto a Blanca Rodríguez. "Hubo un momento en que había dudas que la señora (por Carolina Cosse) aceptara ir por la vice. Había rumores de que iba a tratar de repetir en la intendencia”, expresó. Dicha información fue publicada en exclusiva en esta cuenta el 19 de abril pasado en un post titulado "El as de Cosse" en el que señalábamos que "la otra posibilidad, que aparece como mucho más polémica y trascendente, es que Cosse, vuelva a su cargo como intendente de Montevideo y busque la reelección en 2025. En ese caso podría desatarse un escándalo de proporciones dentro del Frente Amplio, en plena campaña electoral para octubre, lo que Cosse entiende perfectamente y sabe que jugará a su favor para lograr sus objetivos". La información causó reuniones y fuertes movimientos en el Frente Amplio. Fue entonces que Mujica sentenció:“Hay que conseguir un repuesto". Así fue que empezaron a hablar con la lectora de noticias de Canal 10, Blanca Rodríguez. El líder tupamaro también reveló que tenían decidido que en la fórmula del Frente Amplio “había que poner una mujer”. Desde1963, cuando iniciaron sus actividades delictivas contra la República y la democracia, los tupamaros actuaron de esa manerautilitaria con el resto de la sociedad. Cada tanto a Mujica se le escapa alguna verdad, provocando que los adulones de siempre corran presurosos a tapar esos“deslices" verbales del "bondadoso anciano". Como corolario del debate, las diferencias abrumadoras entre Álvaro Delgado y Yamandú Orsi quedaron expuestas. Un político con estatura presidencial como Delgado, preparado, sólido, sereno, conocedor del país y su gente, probado en la gestión y en una crisis como la pandemia, frente a unOrsi balbuceante, inexperto,sin dominio ni conocimiento de los grandes temas nacionales, que apenas releyó los típicos eslóganes de una izquierda en decadencia, sin abordar seriamente ni uno sólo de los asuntos que deberá enfrentar el Uruguay de los próximos cinco años.

 

VOTO ANULADO

 

¿Cuántas veces pensé hacerlo? Muchas

 

Álvaro Diez de Medina 13/11/24 Facebook

Lo hice, al principio, cuando desesperé al ver que el gobierno por el que votara en 2020 no emprendía un programa de profundas desregulaciones y recorte de gastos como forma de impulsar, sobre bases ciertas, la inversión, la creación de empleos de calidad, el crecimiento.

Lo hice cuando me irritaran las mezquindades, los guiños demagógicos o las simples tonterías de muchos de aquellos por los que votara y malgastaran la energía y el tiempo que deberían haber dedicado a construir una coalición gobernante operativa, transformadora, moderna y abierta a los más jóvenes.

Y lo hice, claro, en momentos de enojo, renuente a dar mi apoyo a tanto cantamañanas, ventajero, cursi y arribista de los que buscaran refugio bajo las banderas de la Coalición.

¿Y por qué no voto, entonces, hoy anulado?

Primero, porque no creo que mi voto sea tan trascendente como lo pintan: no hay nada más estúpido, he terminado por comprender, que el voto fundado en cálculos "inteligentes".

Segundo, porque aun aceptando que mi voto llegó a sumarse a otras intrascendencias el pasado octubre, de forma de conformar un escenario parlamentario que un mes después no es otra cosa que el ganapán de muchos zonzos que el tiempo se encargará de dispersar, este noviembre decidirá con los otros una cuestión crudamente alternativa: Delgado u Orsi.

Y un tercero: porque esa alternativa ya sabemos que dista de ser -como insisten en vendernos- entre dos "modelos de país", sino que es un simple plebiscito sobre la posible instalación de un gobierno del Frente Amplio. Si algo no hay por aquí son "modelos".

Mis tribulaciones, pues, han sido claramente inútiles.

Porque si la mayoría de los sufragios le impone a Uruguay un gobierno frenteamplista, sé a ciencia cierta lo que eso significa.

Supone un programa de gran expansión del gasto público, fundado en las villas de los "derechos" y los castillos de las transformaciones públicas, pero en realidad reducido a impulsar un vivero de grises empleos estatales e improductivos.

Supone expandir la ofensiva educativa, comunicacional y extorsiva con la que se quiere adoctrinar a la sociedad en la superación de las familias, el envilecimiento del lucro y el esfuerzo, la cantonalización del porvenir en feudos beligerantes de etnias, edades, clases, sexos, regiones o barrios.

Supone abrir la puerta a la premeditada experimentación con la cosa pública: la de los menos capaces en no otra cosa que la militancia ruidosa en todos los ámbitos de la vida civil, esterilizando con ello empleos, emprendimientos, la posibilidad de formar familias o diseñar un proyecto de vida propio.

Y supone, por todo ello, la inevitable andanada de tributos, reglamentaciones, costos asociados a servicios no deseados, con los que se financiarán experimentos, caprichos, propinas políticas, sin importar costos ni respetar medidas.

Por todo ello, no votaré anulado en noviembre. No votaré en blanco. No dejaré de votar.Y lo haré por Álvaro Delgado.

En la certeza de que me aguardan nuevas decepciones, sí, iras y desesperanzas aún desconocidas.

Pero también la posibilidad de seguir en pie cinco años más, confiado en haber evitado el ojo de esos huracanes que bien conozco, y que sé que los pueblos sólo logran olvidar con la desaparición de varias generaciones.

Y porque "las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra"

 

¿Será suficiente? El debate fue de Delgado

 

Solo por aciertos de la campaña desarrollada por el Frente Amplio, y errores en la del Partido Nacional, puede explicarse que a esta altura Delgado no tenga un claro favoritismo

Ruben H. Díaz UyPress 18/1124

 

Todavía no se valora en su justa expresión, la formidable gestión que tuvo el gobierno de Lacalle Pou. Pueden contarse con los dedos de una mano, los resultados de gestión positivos en el mundo que debió enfrentar la pandemia del COVID. Lo de Lacalle no solo fue bueno, fue ejemplar. Enfrento la crisis con éxito sin destruir la economía ni la sociedad.

Uruguay tuvo dos grandes tragedias en lo que va del siglo. La financiera, que asolo la región, y la sanitaria, en los dos períodos que no gobernó el Frente Amplio.

Lo gesta de Batlle ya se mira con respeto y no se discute. De tener que recibir en avión y en un domingo mil cien millones de dólares a un catorce por ciento del crecimiento del producto en su último año de gestión, fue la crisis.

Lacalle Pou termina con todos los números positivos, los que se busquen, inflación, crecimiento del producto, producto per cápita (el mejor de América Latina, y el más alejado del segundo que se conoce), pobreza, aumento de la calidad de vida en sus distintas expresiones. Empleo, recaudación fiscal, riesgo país (mejor incluso que el de Estados Unidos).

A los tres gobiernos del Frente Amplio les toco tiempos con viento a favor. Siempre a favor. Sus grandes méritos, que los tuvo, fue no agredir la institucionalidad, y dejar de lado aspectos fundamentales de su ideología. Es menester indispensable recordar como permitió el mayor proceso de extranjerización de la propiedad de la tierra que se conoce en nuestro país y los efectos positivos que son indisimulables. También hay que reconocer que en algunos asuntos evolucionaron de manera positiva. Por ejemplo, en seguridad, donde empezaron liberando presos y terminaron mejorando en medios y salarios a la Policía. Lo que no impidió, que los indicadores de delitos y homicidios fueran los peores que se registraron en la historia del Uruguay.

Al Uruguay le fue mal cuando aplicaron sus ideas a rajatabla. En la Enseñanza, por ejemplo, gastaron fortunas (justo lo que nos dijo su candidato ayer que iban a volver a hacer) en aumentar sueldos y reuniones con los gremios de educación. Sus resultados están a la vista. La crisis, que venía de antes, se profundizo. No aumentaros los días de clase, ni bajo la deserción en secundaria, ni termino esa fiesta de despilfarro con ningún aspecto positivo con la excepción del Plan Ceibal.

La idea de Mujica de promover nuevas oportunidades en empresas fundidas con gestión autogestionaria termino en desastre. Ni una de ellas pudo sobrevivir. Todas quedaron con números en rojo que al final pagamos los contribuyentes.

Los vientos favorables, disimularon un hecho notorio, para el Frente gobernar bien es dar plata. Esto no es verdad. Gobernar es asumir responsabilidades, organizar, trabajar para que el mercado funcione. Si funciona el mercado los recursos se distribuyen de mejor forma y se promueve el crecimiento.

Orsi en el debate dejo claro, que todo lo que se hizo mal durante las administraciones frenteamplistas se va a volver a hacer. Empezando por el cogobierno en la enseñanza. No presento una sola iniciativa novedosa, inteligente, que permita reflexionar y encontrar caminos de progreso.

El talante de Delgado fue muy otro. Se le vio sereno, claro, con entusiasmo, e insistiendo en ideas que, aunque todavía no han resultado, es evidente constituyen el camino que el país debe transitar. Me refiero a la apertura de la economía y los mercados.

El debate, que solo se pudo hacer al final del proceso electoral, demostró lo que sabíamos todos, que la diferencia de ideas y capacidades es notoria a favor del candidato de la coalición de gobierno. Quedo patente esta situación. Es lógico pensar entonces que Delgado será el presidente elegido por los uruguayos el próximo domingo.

 

¿Quién nos trajo a la dictadura?

 

 Los historiadores de la derecha acusan a la izquierda de traer a la dictadura, y los historiadores de la izquierda acusan a la derecha de traer a la dictadura.

Marcelo Marchese, UyPress – 18/11/24

En realidad, los historiadores no abundan en este País, y lo que abundan son pseudo historiadores que parten de una idea predeterminada, buscan las pruebas acordes a esa idea predeterminada, y desechan la pruebas en contra de esa idea predeterminada, y esto corre para la derecha y para la izquierda, y corre desde el día que Inglaterra y Brasil decretaron en 1828 que debíamos constituirnos en un Estado independiente de Argentina.

La derecha y la izquierda tienen toda la razón del mundo al acusar a la otra parte, y al mismo tiempo, mienten, pues decir una media verdad es la peor de las mentiras.

Habría que preguntarse si esto que se considera derecha es de verdad derecha, y si esto que se considera izquierda es de verdad izquierda, pero suspendamos, sólo por esta vez, nuestra incredulidad, para manejarnos con el lenguaje usual.

Al término de la segunda guerra mundial emergieron, como se sabe, dos imperios. En ese momento, los filosofastros podrían haber hablado de multilateralismo, ya que un imperio era marcadamente de derecha y el otro marcadamente de izquierda, y por ahí boyaba una tercera posición, pero en aquel momento, si bien la humanidad estaba bastante hundida, no estaba hundida al grado en que está hundida ahora, donde alegremente se aplaude una farsa como la del multilateralismo.

Esos dos imperios, en realidad, eran títeres del imperio único que, para gobernar, necesita pegarte ora con un garrote que tiene en la mano derecha, ora con un garrote que tiene en la mano izquierda, ya que siempre es mejor pegar con dos garrotes que pegar con uno sólo, pues cuando estás distraído con uno ¡zas! te pegan con el otro, y cuando estás distraído con el otro ¡zas! te pegan con el uno.

Si miramos los hechos como personas razonables y no como fanáticos de un cuadro de fútbol, resulta que los dos imperios operaron de tal manera, que el resultado fue la dictadura.

Primero, se nos acabó aquel mercado constituido por soldados que necesitaban carne vacuna para llevar a cabo una carnicería humana. Esto no hubiera sido fatal si hubiéramos transformado nuestra economía, pero eso no ocurrió, y lo que ocurrió fue, precisamente, lo contrario, así que se firmó un acuerdo con el FMI, y más tarde, se hundió al CIDE, que fue un proyecto para planificar nuestra economía metiendo mano, primero que nada, a nuestra estructura agraria.

Mientras se generaba este caldo de cultivo, a pocos kilómetros del imperio de derecha ocurría flor de revolución de izquierda, una revolución que, misteriosamente, nunca fue aniquilada por el imperio de derecha, y eso que con apretar un botón la borraban del mapa. Esa revolución, que llegó al poder por medio de una guerrilla fulminante, fue el semillero de futuras revoluciones, primero, por su ejemplo, y segundo, por su adoctrinamiento militar.

Para la izquierda, la cosa era bastante sencilla: simplemente había que seguir explicando pacientemente por qué motivos el País se había ido al cuerno, en tanto se organizaba a la gente para defenderlo. Sin embargo, ese asunto de apostar a las ideas no prosperó, ya que vinieron unos que pensaban reeditar la experiencia guerrillera, pero no en la selva tropical, sino en la selva de cemento.

Hay una regla en este Universo que dice que si un alfeñique quiere vencer a un gigante, no debe apelar a la fuerza, sino a la astucia, lo que traducido a lo nuestro significa que si el alfeñique pretende provocar con armas a quien tiene el monopolio de las armas, será borrado del mapa y arrojado, en caso de sobrevivir, a las mazmorras.

Al mismo tiempo, el otro imperio debía cumplir su papel, así que si un imperio entrenaba a los guerrilleros, el otro imperio entrenaba a los militares encargados de reprimir a los guerrilleros, lo que incluía muy eficientes métodos de tortura. Para eso nació la Escuela de las Américas.

Tenemos entonces a los tupamaros que salieron a jugar con sus escopetitas, cosa que, según el juego de la dialéctica hegeliana, traería al Ejército para que los deshiciera y deshiciera a todos los demás que ni por asomo se les ocurría salir a jugar el juego de las escopetitas.

La derecha, por supuesto, ayudó, ya que votó las medidas prontas de seguridad que auspiciaban al ejército, y luego, la izquierda, en febrero del 73, saludó al ejército progresista que venía a acabar con la rosca, ya que la contradicción, según la izquierda, no era dictadura versus República, sino oligarquía versus pueblo, y nadie mejor que los militares para defender al pueblo y enfrentar a la oligarquía.

Para colmo, veníamos de unas misteriosas conversaciones de los tupamaros con los militares, conversaciones por la cuales los tupamaros entregaron la información que habían recabado sobre la rosca económica y sus compinches políticos, lo que no significaba otra cosa que darle a los militares las tenazas adecuadas para tener agarrada de los testículos a la rosca económica y a sus compinches políticos.

Vino la dictadura y nos hizo pelota, por lo que marchó en el plebiscito del 80 y recibió el golpe de gracia con la caída de la tablita en el 82, así que devino un movimiento ascendente que para enero del 84 decretaba un paro nacional en el que no salió un alma de su casa. Fue un paro absoluto, radical, total. La dictadura estaba muerta, pero ojo, ese era el momento ideal para que accionaran la derecha y la izquierda que, unidas, jamás serán vencidas.

Las consignas de toda aquella marea ascendente era un abajo la dictadura, amnistía general e irrestricta y elecciones libres y sin exclusiones ¿Qué hicieron la derecha y la izquierda? Pactar con el cadáver de los militares unas elecciones con exclusiones, y en especial, con la exclusión del que la gente quería votar.

El sólo anuncio del inicio de las conversaciones fue un tsunami de agua helada sobre aquel movimiento ascendente que comenzó un descenso penoso, lo que liquidó la posibilidad de una amnistía general e irrestricta, y poco más tarde, instauró la Ley de impunidad.

¿Qué rol cumplió la dictadura? Por un lado, bajó el sueldo de los trabajadores e incrementó la concentración de capital. Por el otro, hundió a la sociedad de tal manera, que Benedetti, al volver, dijo que la dictadura había hecho a los uruguayos más egoístas y cobardes. Ahora, no sólo para eso vino la dictadura.

Hoy podemos ver otro objetivo de la dictadura: preparar el terreno para la destrucción de la soberanía nacional ¿No apelan los militantes de los derechos humanos a cualquier organismo internacional? ¿No reclaman los ambientalistas en defensa del medio ambiente a los organismos internacionales? ¿No está pidiendo el mundo entero a la ONU que intervenga para defender los derechos humanos de los palestinos y de todo árabe que ande en la vuelta?

Si el Estado tiende al terrorismo de Estado, donde tortura, viola y castra gente, ergo, el Estado es una porquería y deberíamos mandarlo al basurero de la historia. Para eso vino la dictadura: para que saquemos conclusiones estúpidas que nos conduzcan derecho a la dictadura global.

Esta es la gran contradicción: repúblicas soberanas versus dictadura global. Con el telón de fondo de esta contradicción universal, el domingo 24, el pueblo uruguayo elegirá a uno de los títeres que maneja El Titiritero para conducirnos a la dictadura global.


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