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 Uruguay : EL ÁRBOL Y EL BOSQUE (1)

 

No fue un descuido. No fue un divague senil. No fue un momento en que se le escaparon palabras sin pensarlo. No fue algo malinterpretado. No. Lucía Topolansky sabía muy bien lo que decía y porqué lo decía.

Pero, una vez más, estamos viendo el árbol y no el bosque. Y una vez más, como la parábola del hechicero que desafío a Lucifer estamos gastando tiempo y energías en el objetivo equivocado. Sí, estoy diciendo que el problema no es lo que haya dicho o no Lucía. El problema es más vasto y complejo. El problema es que aún no hemos podido resolver adecuadamente la cuestión de la historia reciente.

¿Cuándo comenzó todo? Tal vez fue concretamente el 16 de marzo de 1963 cuando, tras el fracaso estrepitoso de la Unión Popular, Raúl Sendic escribió en El Sol (periódico socialista) el artículo “¿Revólver o Constitución?” una suerte de manifiesto a favor de la lucha armada. El germen de los Tupamaros ya estaba instalado al influjo de las pasiones que desató la Revolución Cubana.

Estamos de acuerdo que las acciones del MLN-T contribuyeron al golpe de Estado. Pero, curiosamente, hay algo que casi nadie se anima a decir: el MLN-t fue derrotado en democracia con las herramientas legales –el Estado de Guerra Interno y la Ley de Seguridad del Estado – aprobadas por un Parlamento legítimamente electo y por mayorías amplísimas (solo el Frente Amplio votó en contra) Sostener – como se ha afirmado – que el terrorismo de Estado comenzó el 13 de junio de 1968 durante el gobierno de Pacheco es un disparate histórico.

El terrorismo de Estado comenzó a partir de 27 de junio de 1973, cuando desaparecieron todas las garantías constitucionales y el gobierno dictatorial aplicó toda la maquinaria represiva contra la sociedad desarmada. El mismísimo Julio María Sanguinetti lo dijo: “Los tupamaros no tiraron un tiro contra la dictadura”

Digámoslo sin rodeos. Los militares que están presos en Domingo Arena no están ahí por combatir a los tupamaros. Sino por cometer actos de lesa humanidad contra hombres y mujeres que no eran combatientes.

Y no cometieron esos delitos por ser monstruos desalmados sedientos de sangre. Hubo dos problemas con las Fuerzas Armadas. El primero de ellos, es de larga data. Comienza durante la presidencia de Juan José de Amézaga (1881-1956), cuando decenas de militares que fueron perjudicados durante el régimen de Gabriel Terra (1933-1942) reclamaron reparaciones en sus carreras profesionales Ante esta situación el 29 de febrero de 1944 la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que no sólo buscaba el resarcimiento pecuniario sino también moral, esto significaba el reingreso a los cuadros castrenses. El 25 de abril de 1946 el Poder Ejecutivo promulgó la ley 10.726 que amparaba a los militares lesionados en sus derechos en el período comprendido entre el 1 de marzo de 1931 y 14 de setiembre de 1945. Esto resultó nefasto principalmente para el Ejército porque alteró su verticalidad y generó un persistente rencor en sus filas contra el batllismo que se extendería durante las décadas siguientes. La logia Tenientes de Artigas es hija de este malestar crónico.

El segundo problema está relacionado con la doctrina contrainsurgente que usaron para derrotar a los Tupamaros. La misma distingue claramente la sedición, que es la expresión armada, y la subversión, que implica a los partidos políticos, sindicatos, organizaciones sociales, culturales y religiosas, hasta los miembros de una comisión de fomento barrial pueden ser catalogados de subversivos. Dicho en otras palabras: para derrotar a la subversión se debía golpear sin piedad a todo el cuerpo social. Y esto fue lo que pasó a partir de junio de 1973 hasta 1984.

(De ahí que los actuales denunciantes sean miembros del Partido Comunista, el PVP y otros grupos de izquierda. Pero no tupamaros) 

En 1985 las autoridades electas de la democracia recién recuperada se enfrentaron a esta cuestión peliaguda. Estaba claro que los militares no aceptaban ser juzgados, por tanto había encontrar una solución que evitara un motín.

EL ÁRBOL Y EL BOSQUE (2)

¿Es la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado hija directa del Pacto del Club Naval? En parte sí. Ese acuerdo tuvo dos fisuras importantes. La primera es la no participación del Partido Nacional. La segunda es más delicada: pese a que el tema estuvo subyacente o sobrevolando no se trató el tema de las violaciones de los Derechos Humanos. Todos los participantes– militares y civiles – eran perfectamente conscientes que eso encallaría las negociaciones.

Cierto es que las elecciones de 1984 fueron con políticos proscriptos y partidos ilegalizados. Incluso se puede tener la impresión que Sanguinetti fue “el caballo del comisario”. Sin embargo, el Partido Nacional participó en esas elecciones. Si su Convención hubiese resuelto la abstención, sería otro cantar. Pero no fue así y aceptó gallardamente la derrota. Los resultados electorales demostraron el acierto del Partido Colorado en proponer “un cambio en paz”. Triunfó la moderación y Ferreira Aldunate tomó debida nota de ello.

Ahora bien. Digámoslo una vez más: los tupamaros no fueron amnistiados por el primer gobierno de Sanguinetti. El Partido Colorado se oponía firmemente a la amnistía general e irrestricta con el sólido argumento de que el MLN-T se había levantado en armas contra un régimen legítimo. La doctora Adela Reta ideó una fórmula jurídica que permitió su liberación sobre la base moral/humanitaria de que los guerrilleros presos habían sufrido a grados extremos en las cárceles de la dictadura. Pese a que las condenas no se habían cumplido, se entendió que ya ´habían pagado largamente sus culpas.

Y digamos también esto: los tupamaros no sufrieron el terrorismo de Estado, por la sencilla razón de que cuando se desató con toda su furia ya estaban vencidos. No hay ningún dirigente tupamaro desaparecido. O sea que, lo que se discutió arduamente en Uruguay entre los años 1985-1986, sobre el problema de la violación de los Derechos Humanos, nada tiene que ver con ellos. (Este detalle explica mucho las actitudes de Eleuterio Fernández Huidobro con los familiares de los detenidos desaparecidos cuando fue ministro de Defensa)

Una digresión que considero importante: en la elaboración del relato oficial del MLN-T – también llamado “relato hemipléjico” la cuestión del terrorismo de Estado no figura. Algo comprensible. En realidad lo que realmente importaba en esa construcción de la mística era responder a una pregunta crucial: ¿por qué recurrieron a la violencia armada cuando en Uruguay regía un régimen democrático pleno? Esta cuestión esencial estuvo presente muy tempranamente en los escritos que buscaron justificar la acción guerrillera. En el libro “La Guerrilla Tupamara” (1970-Premio Casa de las Américas) de María Esther Gilio un “tupamaro anónimo” que entrevista sitúa el germen de la guerrilla en los años 1951-1952 cuando se convencieron de la ineficacia de la izquierda legal para resolver los reclamos populares (Página 214). O sea que ubica los comienzos de los Tupamaros bastante antes del estallido de la crisis socioeconómica, de la Revolución Cubana y del fracaso de la Unión Popular. Los Tupamaros habrían nacido en la época de plena prosperidad, durante la euforia de Maracaná… ¿Sorprendente? No tanto. Era la justificación, en los años ’70. de su insurgencia contra la democracia. Un tiro por elevación al corazón mismo del Uruguay de Luis Batlle.

Pero lo que resulta más sorprendente aún es que la lista de la víctimas inocentes de la acción terrorista que confeccionó la “Asociación por Toda la Verdad” ¡comience en esas mismas fechas! (Un tema del que oportunamente hablé con dos de sus integrantes, en un frustrado intento de hacerles ver esa incongruencia histórica) ¿Cómo es posible que una asociación que busca quebrar el relato oficial del MLN-T tenga semejante coincidencia con ellos?

Volvamos a la Ley de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Hay un dato histórico olvidado; en los momentos previos a la aprobación de esa ley, los mandos militares de la época hicieron público un documento en el que reconocían “haber perdido los puntos de referencia”. Era una autocrítica elíptica, pero el general Seregni la consideró como muy importante. Comprendía que, esa tímida asunción de culpas, podía ser el principio de la solución.

Unas preguntas: ¿Por qué ese documento militar quedó en el olvido? ¿No podía haber sido el primer paso para una auténtica reconciliación?

No tengo respuestas.

 

Jorge Nelson Chagas Fausto (Facebook)

 

Programa El Cernidor Lunes 23.12.2024

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Continuamos con la novela del libro Indomables, el rechazo de la jueza al pedido de Perciballe y muchas cosas más.

https://www.youtube.com/live/306y4rNhzBw?si=MwV_a9bebBzGiVBu

 

Cernidor 167, Correspondiente al día 23 de diciembre de 2024.

Un retiro espiritual es un período de tiempo en el que una persona se aleja de la rutina diaria para reflexionar, meditar y recargar energía. Se puede realizar de manera individual o en grupo.

Los retiros espirituales pueden tener diferentes objetivos, como acercarse a Dios o a uno mismo, fortalecer la fe, conocerse más a fondo, desconectar de la rutina diaria, conectar con la naturaleza, rejuvenecer el cuerpo y la mente.

Yo he dejado de lado todos esos objetivos y realicé un retiro, más bien un retirito de 48 horas, para poder leer las 220 páginas que forman el libro Los indomables, de Pablo Cohen, que tanta polvareda ha levantado.

A mi entender, el libro es, desde el título, prólogo incluido, uno más de la extensa bibliografía que se ha escrito acerca de estos dos personajes, con el único fin de competir para ubicarse en el escalafón de aduladores sin freno que comenzó con Comandante Facundo, de Walter Pernas y que por ahora, termina con Los indomables, de Pablo Cohen, que a lo largo de sus intervenciones en el libro demuestra especialmente ante Lucía una devoción casi religiosa, solo comparable a la de los católicos en relación a la Virgen María.

Dice el diccionario que indomable es todo aquel que no se puede o no se deja domar. Creo que el adjetivo, tratándose de seres humanos, es inaplicable, ya que todos estamos sometidos a leyes y costumbres que nos impiden que nos guiemos por el libre albedrío.

Pero más inaplicable es sobre los dos personajes Topolansky y Mujica, cuyos ardores revolucionarios se apagaron hace décadas, aunque ellos y quienes les han hecho coro traten de ocultarlo.

De la misma forma que han tratado de ocultar el comportamiento de ambos en relación con otros compañeros y entre ellos mismos, lo que les ha permitido llegar a ocupar, al menos hasta el presente, un lugar que no les corresponde en absoluto.

Hemos especulado, una vez conocido el libro, acerca de las posibles intenciones que ambos pudieron tener al reconocer que hay casos de militares presos mediante pruebas y testimonios falsos.

La conclusión a la que he llegado es que no hubo intención alguna. Todo es fruto de la incontinencia verbal de Lucía Topolansky, que como dice en la página 18, se siente impune, dice que por las canas, palabras que son corroboradas por Mujica, ya que no la contradice.

Según el autor por los dichos en la página 203, el libro estaba casi terminado en octubre de 2024 y creo que su aparición luego de las elecciones del 24 de noviembre, corresponde a una decisión de la editorial Planeta, con el fin de que el libro no tuviera incidencia en el resultado.

Se dice que el libro es una gran entrevista. Creo que lo de gran tiene que ver con la extensión y no con la profundidad, ya que está llena de lugares comunes, a los que se les ha querido dar trascendencia luego de un este sí profundo, trabajo de edición.

Tras las respuestas de los entrevistados, el autor ha reelaborado sus preguntas, porque pretende competir con sus personajes en cuanto a la enjundia de sus intervenciones, y en el libro abundan sus palabras que ocupan a veces más de media página, lo que me demuestra que no ha sido una entrevista tete a tete, espontánea, sino todo lo contrario.

La editorial, Planeta en este caso, contribuye a esa competencia entre el entrevistador y los entrevistados tipeándolos en negrita, lo que hace que las preguntas y el autor tengan una relevancia exagerada.

Si no fuera por las páginas 118 y 119, Los indomables habría pasado inadvertido. Lo que se dice en esas dos páginas ha conmovido al país y con razón.

Quienes luchamos por el restablecimiento del estado de derecho, única garantía de los ciudadanos para la protección de sus derechos y sus libertades, encontramos en esas páginas la confirmación de cuanto tanto Álvaro Alfonso en su bibliografía como luego nosotros en El Cernidor venimos afirmando: la fiscalía especializada en crímenes de lesa humanidad ha propuesto el procesamiento de algunos militares mediante pruebas falsas o inexistentes, contando para ello con el beneplácito de jueces que tampoco cumplen con su obligación.

Quienes durante décadas ocultaron los comportamientos en los cuarteles de estos dos personajes hoy los llaman traidores, por haber cometido este sincericidio que ha puesto en jaque al sistema político y judicial.

Son los mismos que tratan de impedir que los archivos sean de conocimiento público, son los mismos que pretenden descalificarnos diciendo que defendemos a torturadores, violadores y ladrones de niños.

Para ello no han vacilado en imponer la falsedad de que la dictadura comenzó en 1968, pese a lo cual participaron en las elecciones de 1971, en total libertad y olvidan, de forma deliberada, que los crímenes y aberraciones que cometieron algunos, que nadie discute, ya que ellos mismos han reconocido, se cometieron muchos años antes que el Uruguay refrendara el Tratado de Roma, en el año 2006.

Dice la Fiscalía que Las personas que han sido procesadas, formalizadas y condenadas en estas causas han contado con todas las garantías del Estado de Derecho: el derecho de defensa en toda su expresión y la intervención de los jueces de la República en algunos casos llegando a agotar las vías recursivas hasta la Suprema Corte de Justicia.

No se menciona el carácter de no retroactividad de las leyes ni se hace mención a la entrada en vigor del Tratado de Roma, lo que desmiente lo afirmado por la Fiscalía.

Sin embargo y pese a lo afirmado, ha instado a que el fiscal al frente de la fiscalía especializada en crímenes de lesa humanidad, creada en 2017 y que juzga delitos inexistentes entre los años entre 1972 y 1984 y que además por razones de parentesco con el preso 1595, Dardo Maidana Perciballe, por razones éticas no debería ocupar esa responsabilidad, llame a declarar como testigo a la señora Lucía Topolansky.

Pasado mañana comienza la feria Judicial mayor, por lo que no habrá novedades hasta febrero. Nos mantenemos a la espera y alertas y les pedimos que ustedes también lo estén, porque de alguna manera estamos repitiendo la historia de 1973, cuando el sistema político se apartó de la defensa de las instituciones.

 

ROCK EN LA RESISTENCIA - 23/12/2024

Mesa de tertulia con Darío Falero, Facundo Cuadro, Juan Pablo Ojeda y Pablo Rud

https://odysee.com/@rockenlaresistencia:4/ROCK-EN-LA-RESISTENCIA---23-12-2024:e


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