12.FEB25 | PostaPorteña 2458

Cuba en el sistema-mundo capitalista/moderno. tercera parte B

Por Rodolfo Crespo

 

Las ideas antisistémicas del periodo 1959-actualidad

Esta sección en cada una de las partes del ensayo no es para hacer un panegírico de las personalidades históricas seleccionadas, sino para resaltar el significado de las ideas y la acción de dichas figuras en la lucha por alcanzar un mundo anticapitalista.

Las ideas antisistémicas de este periodo están asociadas a dos de las más grandes figuras del pensamiento y la acción anticapitalista de América Latina y el mundo de todos los tiempos: Fidel Castro y Ernesto Guevara.

Asociado al Che Guevara hay una de las ideas más importantes para todos aquellos que emprendan la tarea de construir una nueva sociedad, distinta al capitalismo: el socialismo no se puede edificar utilizando para ello las herramientas del capitalismo. Asombra la clarividencia del Che por la época en que fue expresada, el año1965,    “Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida”9

Cuando visitó los países del campo socialista en la década de 1960, alertó sobre los riesgos del empleo de los mecanismos propios del capitalismo en la construcción del socialismo, y tuvo mucha razón, porque 25 años después se derrumbaba aquel bloque.

Vinculada a Fidel Castro hay una idea clave en la construcción de la nueva sociedad: en la construcción del socialismo el factor fundamental es la conciencia “El socialismo no se construye, desde luego, al estilo capitalista. En el capitalismo funcionan las leyes ciegas, la ley del hambre, la ley de la supervivencia que obliga al hombre a hacer enormes esfuerzos en cualquier sentido. En el socialismo el factor fundamental es la conciencia de los hombres y mujeres del pueblo”10

Ante las ofensas y ataques provenientes del enemigo (si ladran señal que avanzamos) y acusaciones de utópico desconectado de la realidad, por parte de amigos, diremos que ambas tesis son principios básicos que deben orientar la construcción de la nueva sociedad anticapitalista, lo cual no significa que en el camino hacia la misma, en determinadas etapas, sea necesario convivir e incluso utilizar determinadas herramientas con fines tácticos. Otra cosa es no tener un horizonte estratégico definido, ignorar las condiciones históricas concretas de cada lugar y desconocer la correlación de fuerzas existente.

Lenin que fue un maestro alejado de toda catequesis, dejó algunas lecciones de gran utilidad para la situación en que se desenvuelve Cuba hoy.

“Cada una de las fases se caracteriza por una coyuntura de lucha esencialmente distinta y un objetivo inmediato de ataque; cada fase representa, por decirlo así, un combate aislado en una campaña general. Nada podrá entenderse en nuestra lucha sin estudiar las condiciones concretas de cada batalla. Y, al estudiarlas, veremos bien claro que, en efecto, su desarrollo sigue la vía dialéctica, la vía de las contradicciones: la minoría se convierte en mayoría, la mayoría en minoría; cada beligerante pasa de la defensiva a la ofensiva y a la inversa, se ‘niega’ el punto de partida, pero luego empieza la ‘negación de la negación’”

Pero la gran dialéctica hegeliana, que el marxismo ha adoptado después de haberla puesto de pie, no debe confundirse nunca con el vulgar método de justificar los zigzags de los dirigentes políticos que se pasan del ala revolucionaria al ala oportunista (…) La verdadera dialéctica no justifica los errores personales, sino que estudia los virajes inevitables, demostrando su inevitabilidad a base del estudio más detallado del desarrollo en todos los aspectos concretos. El principio fundamental de la dialéctica es: no hay verdad abstracta, la verdad es siempre concreta… Y tampoco debe confundirse esta gran dialéctica hegeliana con la acomodaticia y vulgar sabiduría que expresa el proverbio italiano: mettre la coda dove non va il capo (meter la cola donde no cabe la cabeza)”11

División internacional del trabajo, actualización de la “ventaja comparativa” de Cuba dentro de la misma y el carácter pacífico o violento en que transcurrió dicho proceso. 1510-actualidad

Todo sistema histórico social (el sistema-mundo capitalista, pero también cualquier otro) está unido en torno a una división axial del trabajo que, en el caso del capitalismo, la constituyen tres áreas interrelacionadas entre sí (centro, periferia y semiperiferia); cada región, zona o país juega, dentro de esta división del trabajo, un rol específico, especializándose en la fabricación de un producto o en la prestación de algún servicio que es lo que conoce como “ventaja comparativa”, muchas veces relacionada con la posición geográfica, clima, recursos naturales y humanos del lugar en cuestión, pero en la mayoría de los casos constituye una imposición.

La perspectiva de sistemas-mundo siempre ha partido de la importancia y papel determinante que juega la división del trabajo en relación al resto de los procesos que acontecen dentro de un sistema social.

En el decursar histórico, dado que el equilibrio nunca es estático y siempre está en movimiento, cada región procura constantemente actualizar (para mejorar) su posición dentro de la división internacional del trabajo: esto puede lograrse por medios pacíficos (políticos) o, cuando lo anterior no es posible, por medios violentos (guerras, revoluciones armadas).

Repasando el caso cubano hasta nuestros días puede constatarse, que la posición de la Isla dentro de la división internacional capitalista del trabajo, desde su inclusión a la misma por medio de la fuerza a partir de 1510, se ha actualizado en cuatro ocasiones, dos de ellas por medios violentos.

La primera actualización tuvo lugar a fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX y se realizó pacíficamente; como España (su metrópoli) era en aquel entonces una de las zonas más atrasadas de Europa, no opuso obstáculo alguno a las demandas de la clase pudiente de la Isla, con vistas a aprovechar las posibilidades que ofrecía la ruina de la colonia plantadora de Haití, de hecho participó en el negocio azucarero y en el comercio de esclavos, una vez que Inglaterra lo abandonó.

Distinta sería la suerte que corrió la segunda actualización de la posición de Cuba dentro de la división internacional capitalista del trabajo, proceso que se inició en el último tercio del siglo XIX. Ante la carencia de un gran mercado interno español se precisaba, para el desarrollo total de la “ventaja comparativa” de Cuba como productora de azúcar de caña, de una integración más plena al mercado norteamericano; sin embargo, el incipiente desarrollo industrial en la España periférica (Cataluña) en esta época impidió, que las demandas cubanas fueran satisfechas de la manera que se hizo a inicios del siglo XIX (la burguesía catalana necesitaba proteger para sí el mercado cubano, no regalarlo a EE. UU.) de ahí que los cubanos no tuvieran otra alternativa que conquistarlas con las armas en la mano, periodo que correspondió a los treinta años de guerra revolucionaria que van de 1868 a 1898.

Al llegar los años 30 del siglo XX la actualización que tuvo lugar tras las guerras de independencia, con la firma del Tratado de Reciprocidad Comercial de 1903 que puso a disposición de Cuba el mercado norteamericano de azúcar, había completado todas sus posibilidades, al llegarse a la imposibilidad de seguir creciendo; el asunto ya no se podía resolver cuantitativamente, como en la actualización anterior, ahora la cuestión se torna estructural; la “ventaja comparativa” con la que Cuba se había insertado a partir de 1800 en la división internacional capitalista del trabajo como abastecedora de azúcar de caña, se había agotado al cabo de 130 años.

Ante la imposibilidad de una opción continuista (esto es seguir creciendo), la alternativa que quedaba era rupturista: nacionalista en el caso de la Revolución del 30 (con Guiteras en el gobierno de los Cien Días) o, abiertamente anticapitalista (la que representaba el Che Guevara y Fidel Castro en la etapa posterior a 1953). Como los canales democrático burgueses (hasta donde la democracia es posible en el capitalismo) estaban todos cerrados (dictadura de Gerardo Machado en 1930 y Fulgencio Batista en la década de 1950) el reposicionamiento de Cuba dentro de la división internacional capitalista del trabajo se produciría por medios violentos.

La integración durante 30 años (a partir del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959) con el bloque soviético, que llegó a ser plena desde su incorporación al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), a partir de 1972, dio otra oportunidad al azúcar que, de abastecer de manera cada vez más decreciente al mercado norteamericano (52% en 1929 a 32% en 1953) pasó a proveer de forma cada vez más creciente al mercado soviético y de Europa del Este (si en la década de 1950 Cuba exportaba 3 millones de toneladas métricas de azúcar, en la de 1980 enviaba hacia el nuevo destino 6-7 millones).

Cuando sobrevino el derrumbe del socialismo se produjo el último reposicionamiento de Cuba dentro de la división internacional capitalista del trabajo, proceso que ocurrió tranquilamente dirigido por Fidel Castro, orientando la economía de la Isla hacia el sector servicios y la industria de alto valor añadido, biotecnológica y farmacéutica. Si el curso de ese cambio siguió un derrotero pacífico se debió, a la gran unidad del pueblo cubano alrededor de la figura de un líder del carisma y atractivo como el de Fidel Castro, que a lo largo de toda su vida como conductor revolucionario solo tuvo un momento de aprieto donde el orden social se vio alterado, llegando al punto de desorden público, la llamada crisis de los balseros de 1994, que enfrentó en la calle y derrotó sin tirar un tiro.

El futuro del llamado socialismo cubano (en realidad gobierno cubano) y alguna recomendación desde el anticapitalismo

Si el gobierno cubano pretende construir el socialismo, tal como se evidencia en las declaraciones de sus representantes y en la lectura de los documentos programáticos de su Partido Comunista, porque el socialismo se trata de hechos no de palabras; no olvidemos aquello que decía marxista griego Luciano Canfora en uno de sus libros: “el impulso revolucionario no se transmite, ni por vía genética ni por vía pedagógica. Simplemente se pierde. Ya que la experiencia a lo sumo se puede explicar, pero no transmitir: es individual e irrepetible. Cuando obstinadamente se intenta prolongar por vía pedagógica su vitalidad de generación en generación, muy pronto esa pedagogía es percibida como retórica y, por tanto, rechazada”, debe demostrar lo siguiente.

La propiedad estatal, que es la más cercana al socialismo por lo menos en teoría, debe tener los salarios más altos de todos cuanto se paguen en Cuba, magníficas condiciones de trabajo y, en sus establecimientos de venta de mercancías y prestación de servicios, se deben ofertar los mejores precios (los más bajos), en relación a aquellos que ofrecen las empresas capitalistas privadas y el trabajo autónomo por cuenta propia que prolifera por toda la Isla. La preferencia, decía Lenin, es ante todo preferencia en el consumo (no consumismo que es diferente y totalmente opuesto). La ventaja y superioridad del socialismo sobre el capitalismo se demuestra en el bolsillo de la clase trabajadora de las empresas estatales, en sus niveles de salud, educación, disfrute, recreación y tiempo de ocio.

Y aquí hago un paréntesis para lanzar una advertencia al Partido Comunista de Cuba, considérenla proveniente de un amigo, casi estoy tentado a decir de un camarada: si lo anterior no lo alcanzan en el más breve lapso de tiempo posible, corren el riesgo de perder la hegemonía y legitimidad (recordar aquella frase popular de ver para creer) y, un gobierno sin legitimidad tiene poco recorrido.

La otra tarea a desarrollar es en relación al sector privado (capitalista básicamente) que eufemísticamente y, hasta en esto han retrocedido los comunistas cubanos, ha desaparecido del leguaje oficial de sus dirigentes y medios de comunicación, por el amorfo, ascético e “inocente” término de “formas de gestión no estatal”. Al mismo está vinculado medio millón de trabajadores (números redondos), que si tomamos en cuenta su familia agrupa una cuarta/quinta parte  de la población de Cuba; es decir, un número bastante significativo. Estos trabajadores son, a pesar de tener los salarios más altos (contradicción contraproducente en el socialismo que hay que resolver urgentemente) los más explotados de Cuba, si consideramos por explotación aquella proporción que recibe alguien respecto al volumen total de lo que ha producido. Pero la cuestión no estriba solo en el hecho que son aquellos trabajadores a los que más plusvalía se le extrae, sino las extenuantes jornadas de trabajo a la que son sometidos, muchísimos laboran 12 y más horas diarias, cuando desde hace más de cien años la clase obrera obtuvo y logró estipular, no sin lucha y elevadas cuotas de sangre, la jornada laboral de 8 horas diarias; les pagan lo mismo por horas extras que por horas normales, les retribuyen los domingos y días festivos al mismo nivel que los días habituales, prácticamente no disfrutan de vacaciones o sencillamente no las tienen y, el tiempo de descanso durante el día de trabajo “campea” por su ausencia, además de no estar escrito, firmado, ni aparecer por ningún sitio nada de lo anterior.

Eso no es solo algo impropio de un país que dice construir o defender el socialismo, eso es sencillamente un abuso y, como tal, hay que denunciarlo. Lo triste es que esto ocurre ante la vista de todos, y lo inaudito del caso es que el jefe de los sindicatos cubanos, el máximo representante de los trabajadores, y en teoría el defensor de éstos, tiene su asiento en el Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Este sector de trabajadores, cada vez más numeroso y desconectado del resto, al optar por la empresa privada (capitalista) en vez de por la estatal (socialista) hace tiempo hizo su primera elección, por tanto, la única forma de atraerlos como aliado natural en la construcción de un mundo más justo, es haciendo realidad en la empresa estatal lo expresado más arriba, pero en vista que Cuba no podrá prescindir por un periodo de tiempo, que a priori no podemos predecir, de este sector capitalista, al menos su gobierno y Partido Comunista deberían preocuparse por proteger y defender los derechos de este numeroso sector de la clase obrera cubana, lo que constituye, además, no solo una declaración de intenciones de cara al futuro, sino un acto humano con esa pobre gente.

rodohc21@gmail.com

Notas.

9. Che Guevara. El socialismo y el hombre en Cuba. Este artículo escrito en forma de carta fue enviada por el Che a Carlos Quijano, director de la publicación semanal uruguaya, Marcha. Fue publicada el 12 de marzo de 1965, bajo el título “Desde Argelia, para Marcha, La Revolución Cubana Hoy”. En la edición original el editor le adicionó la siguiente nota: “Che Guevara envió esta carta a Marcha desde Argelia.

10. Castro, Fidel. Discurso pronunciado por Fidel Castro, parque Céspedes, Bayamo, el 19 de diciembre de 1986. Sobre el enorme papel de la conciencia crítica en la construcción de la nueva sociedad resulta interesante esta observación de Robert Kurz (fundador de la escuela anticapitalista Crítica del Valor-Disociación para la que lamentablemente la Política tiene ninguna importancia en la trascendencia del modo de producción capitalista) “La dinámica ciega del capitalismo se despliega según sus propias leyes internas. Dicho proceso se vuelve ‘necesario’ y determinado sólo cuando las categorías y criterios fundamentales de este modo de producción y de vida no son cuestionados en la práctica. Una intervención adecuada habría permitido detener la marcha del capitalismo en cada etapa de su evolución. La socialización de la producción habría podido entonces adoptar una forma sobre la cual nada podemos decir porque realmente nunca ha existido”. Kurz, Robert. Teoría de Marx, crisis y superación del capitalismo (A propósito de la situación histórica de la crítica social radical). Entrevista realizada en mayo de 2010  .file:///C:/Users/cresp/Downloads/mbote,+350851-Texto+del+art%C3%ADculo-1186771-2-10-20190724.pdf

11. Lenin, V. I. Obras Escogidas. Tomo I. Algo sobre dialéctica en su obra Un paso adelante, dos pasos atrás. Pág. 247-248. En otro lugar expresó: “Todas las naciones llegarán al socialismo, eso es inevitable, pero no llegarán de la misma manera; cada una de ellas aportará sus elementos peculiares a una u otra forma de democracia, a una u otra variante de la dictadura del proletariado, a uno u otro ritmo de las transformaciones socialistas de los diversos aspectos de la vida social. No hay nada más mezquino en el aspecto teórico ni más ridículo en el aspecto práctico que, ‘en nombre del materialismo histórico’ imaginarse el futuro en este terreno pintado de un uniforme color grisáceo: eso no sería más que un pintarrajo”. Lenin, V. I. Obras Escogidas. Tomo VI. Sobre la caricatura del marxismo y el ‘economismo imperialista’. Pág.46.


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