17.FEB25 | PostaPorteña 2459

EL Cernidor : Declaraciones de Aníbal de Lucía, otro de los olvidados

Por AMODIO

 

Programa El Cernidor Lunes 10.2.2025

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

La falsedad del libro de Huidobro sobre el Abuso. Aníbal de Lucia su entrevista y la importancia que tuvo dentro del MLN.

https://youtu.be/72hm1FeFORA?si=uj6gq1HERsm12UH8

Cernidor 170, correspondiente al día 10 de febrero de 2025.

Tres ex compañeros del MLN me han pedido que dé a conocer las declaraciones que Aníbal de Lucía, al que algunos conocimos como Ariel, Raúl, Domingo y todos como El Kaki, por su breve pasaje por la Fuerza Aérea Uruguaya, realizara en el año 2004 a la historiadora Clara Aldrighi Cavani, grado 5 de la UDELAR, autoproclamada integrante del MLN sin ningún hecho que lo avale, salvo su matrimonio con Joaquín Lázaro Costanzo Ruiz, que regentaba el local conocido como El Complejo, una fábrica de detergentes de nombre Química Colón, sita en Av. Lezica 5808, en el que funcionó una de las cárceles del MLN y donde se celebró, la noche del 16 de marzo de 1972, la reunión en la que Huidobro y Raúl Sendic dieron un golpe interno, se hicieron con la dirección del MLN y así poner en práctica los planes de su autoría y que la dirección cesante había rechazado.

Hoy, no es un secreto, se sabe que la historia oficial que los responsables de la debacle del año 1972 han contado es falsa. A sabiendas de su falsedad, quienes desde la academia le dieron su aval, entre ellos la misma Aldrighi, guardan silencio.

Para falsificar la historia alcanzaron las mentiras de los portavoces oficiales de entonces, Huidobro y Mauricio Rosencof, con sus historias del martirologio de los rehenes y sus acusaciones llenas de contradicciones que nadie quiso investigar.

Pero otra forma de falsificar la historia es ocultar las voces de quienes fueron críticos con la historia oficial, especialmente con dos decisiones tomadas por el ejecutivo que asumió en marzo de 1972: el plan Hipólito, las acciones del 14 de abril y el planTATÚ.

Huidobro, el responsable del Plan Hipólito, pretendió hacer responsable de su propio error, a la dirección que él defenestró el 16 de marzo. Esteban Perroni, en su libro Los audios del ocaso, lo pone en su sitio, precisamente en las voces de quienes, cuando yo acusé al entonces ministro de defensa de mentiroso, dijeron que el que mentía era yo.

La historiadora Aldrighi publicó en el año 2009 en el libro Memorias de insurgencia las declaraciones de Aníbal de Lucía, bajo el seudónimo de Domingo, seguramente con la intención de infravalorar su opinión, ocultando su nombre.

Porque Aníbal de Lucía fue un hombre importante dentro del MLN, mucho más importante que quienes los que la historia oficial ha colocado en pedestales inmerecidos.

Veamos su curriculum y el inicio de sus declaraciones.

Integrante de la vieja guardia del MLN, escapó azarosamente a la captura en 1972 y se refugió en Argentina. Dirigió la organización en el exilio como responsable de su comité militar En 1974 intentó infructuosamente impedir la disgregación del MLN mediando entre las diversas fracciones enfrentadas. Su relato revive las peripecias de la militancia en Uruguay y Argentina y revela los tres secuestros realizados en 1973 por el MLN y el PRT como Junta de Coordinación Revolucionaria. En 1979 abandonó Buenos Aires para refugiarse en Suecia. Actualmente reside en Montevideo y se encuentra alejado de la actividad política.

¿En qué fecha partió de Uruguay hacia Chile?

Salí el 27 de setiembre de 1972 por Carrasco. El mismo día que Efraín Martínez Platero. Creo que con un vuelo de diferencia. Me acompañó una compañera “legal” hasta Buenos Aires: la mujer de [Luis Bolívar] Alemañy. Yo venía del Abuso, la fuga de Punta Carretas, y estaba clandestino. A esa altura de 1972, cuando salí, no teníamos un buen servicio de técnica, pero por lo menos algo había. Se tomaban casas y se sacaba ahí la foto para el documento falso. La compañera de Alemañy viajó como mi pareja, como cobertura. Llevaba una minifalda y la miraban a ella.

Mi destino era Buenos Aires. Alrededor de junio o julio de 1972, el ejecutivo del MLN en Uruguay decide sacar a 34 compañeros para afuera. Sendic también salía. Pero como no quería irse, perdió el contacto, a mi criterio. Cayó preso el día antes de salir. También salían [Julio] Listre y los demás, pero no recuerdo quiénes. Eran los que tenían o habían tenido responsabilidades en el MLN. Pero cayeron todos. De esa lista quedamos solo dos: Efraín [Martínez Platero] y yo. [Antonio] Bandera no estaba en la lista, salió mucho después.

Yo estuve en la reunión de la dirección, la que se hizo por julio de 1972 con [Henry] Engler y Sendic, cuando las tratativas con los milicos. Estaba en Paysandú cuando cayó preso [Jorge] Zabalza. Zafé del tiroteo, me salvé. Yo era el comando militar de Paysandú. Zabalza estaba en el “estado mayor” del interior. Todo esto alrededor de julio de 1972.

Cuando zafé del tiroteo en el que cayó Zabalza, llegué a Paysandú. Era un terrón de barro. Hacía cuatro días que no dormía. Entro a un cabaret y me voy con una mujer. Pido una grappa que me cayó como diez balazos. Llamo a un taxi y era el mismo que había apretado para el copamiento del aeropuerto de Paysandú. Subí con ella y me tapé la cara. ¿Qué le pasa? Me siento mal. ¿Se puede comprar algo para comer? Sí, allí hay un boliche abierto.

La mujer bajó, compró dos milanesas y nos fuimos a un mueble, el Caravelle, el único que había en Paysandú. Antes le dije: ¿Vos tenés máquina de afeitar? Sí, dice ella. Llevala.

Entonces llegamos al hotel, me afeité, me bañé como diez horas seguidas y me dormí. Al otro día, cuando me desperté, le dije a la mina: Vos tenés que hacerme el último favor, ya ves que esto es medio raro. Sí, sí, dijo la mina. Hoy por vos, mañana por mí. Decime qué precisás. Salí, tomá plata y comprame ropa. ¿Cuánto ganás en la noche? Tanto. Esto es tuyo. Le di la plata. ¿Llamamos un Taxi? me dice. No, taxi no llames, llamá un remise.

Porque con taxi no quería más. Bueno, vamos al centro, la mina me compra camisa, remera, campera, pantalón, zapatos, hasta un pañuelo... Ahora te llevo a tu casa, le dije. Pasamos por una florería y le compré un ramo de flores.

Y ahí me fui para fuera de la ciudad, me vestí y entré a Paysandú de vuelta. Estuve desde la una de la tarde. Fui al cine, al restaurante, me comí como cuatro platos de tallarines. El mozo me miraba: este no come desde hace cien años. Paysandú verdeaba de milicos. Yo andaba con una P.38.

El tren para Montevideo salía a las ocho de la noche. Me fui al boliche frente a la estación, compré la revista El Tony -no podías ser de izquierda si leías El Tony- jugué al billar solo y cuando vi llegar el tren fui caminando. Pasé delante de todos los milicos, había como cuarenta en la estación. Me senté en el tren y me bajé en Las Piedras. Eso fue alrededor de julio de 1972. Pasé dos meses enterrado en Montevideo y salí para Chile. Mi destino no era Chile sino Buenos Aires. Ahí me integré a la dirección del MLN.

¿En 1972, por lo tanto, participó en el plan Tatú?

Sí. Me acuerdo que cierta vez, en Paysandú, tomamos un campamento, a fines de abril de 1972. Fue la vergüenza nacional. Era de milicos, supuestamente. Habíamos cruzado el Queguay y habíamos subido a un cerro para ver cómo estaba la cosa. Cuando bajamos, uno de los muchachos que estaba con nosotros -aquello era como una guardería- había desaparecido. Los otros muchachos, que eran de Paysandú, dijeron: Pasaron tres cazadores y uno, Martínez, es milico de Comunicaciones. Se llevaron a éste que desapareció y nos van a hacer bolsa, dije yo.

Arrancamos todos para donde habíamos visto un camión verde. Rodeamos el campamento y entramos. ¡Todos al piso, documentos, pin, pum, pam! Lo tomamos, yo creía que era un campamento de milicos.

Les pedí documentos para ver quiénes eran. ¿Acá hay un Martínez? pregunté. Sí, mire, justamente ahí viene. Venían cuatro tipos de cazar. Yo andaba con una metra. ¡Martínez, levantá las manos le, grité! El compañero que estaba al lado mío levantó las manos. ¡Ahí me enteré que también era Martínez!

Era la barra de un boliche que había ido a cazar carpinchos. Mirá lo que era la guerrilla rural. Coincidía que el 1° de mayo era lunes. Si nos íbamos, nos mandaban presos. Les dijimos: Nos vamos a quedar aquí con ustedes. Hagan lo que quieran. Jugamos al truco, yo hice pareja con el milico, hablamos de política. Estuvimos tres días. Les prestamos el fusil M.1 para que cazaran carpinchos. Les dijimos que éramos tupas. Un tipo se me acerca juntando unas ramitas y me dice: Flaco, yo vivo en tal lado, cualquier cosa a las órdenes. Por suerte no lo fuimos a ver; si no, caía preso.

Cuando ellos se fueron apretamos una estancia y nos llevamos la camioneta. Éramos ocho o diez. Yo y el Tito [Ventura] Rébori. Los otros compañeros eran una guardería que nos habían dado para ir al monte. Que se les caían las armas por el piso y teníamos que volverlas a buscar. Estudiantes todos, un desastre.

¿Qué hicieron los cazadores sanduceros al ser liberados?

Nunca más me enteré. Yo les dije: Vayan y hagan la denuncia, porque si no marchan todos presos. Les regalamos la radio que teníamos, les sacamos fotos. Eran gente del Wilson. Le dije al Tito: Tito, andá a buscar una estancia cerca, que nos vamos, la tomamos y nos pelamos de acá.

En eso que estoy esperando que venga el Tito, los ayudamos a cargar la canoa. Pasamos bárbaro. ¡Él Bebe [Sendic] me mandó una carta felicitándome porque había asaltado un campamento por el Día de los Trabajadores! Nada que ver.

Al salir de Uruguay en setiembre de 1972 ¿se incorporó a la dirección del exterior?

Primero, en ese momento, había como regionales. Se había formado uno en Buenos Aires, donde había dos o tres compañeros nomás. Eran los que te recibían y te mandaban para Chile. Uno de ellos era [Giocondo] Ravagnolo.

En Montevideo el MLN se quedó prácticamente sin dirección. Cuando se va el Flaco Efraín [Martínez Platero], en setiembre de 1972, nombran a unos compañeros, como Pedro Ríos -creo que era estudiante de arquitectura- que vendrían a ser como un comando de Montevideo o del Regional Uruguay. En ese momento es cuando se forman los destacamentos.

Pedro Ríos y Emilia Carlevaro fueron representando a Montevideo al simposio de Viña del Mar [en febrero de 1973]. Él y los que quedaron no eran un ejecutivo del MLN, pero eran de alguna manera la dirección de Uruguay. Se habían formado siete destacamentos, ya no había columnas.

Cuando salí de Uruguay me integré a la dirección general del MLN, que estaba afuera del país. En ella estaban el Flaco Efraín [Martínez Platero], que venía de Montevideo, y [Lucas] Mansilla, que era responsable de Chile. Después se integra [Julio] Roccatagliata (que ahora sigue viviendo en Suecia), en representación de Buenos Aires.

Cuando se hace el simposio de Viña del Mar, cambia todo. Se hace una dirección orgánica. Se forman la comisión política, la comisión militar y el comité central.

¿Esos organismos se elegían democráticamente? ¿O se proponía una lista preconfeccionada a los militantes y se aprobaba por aclamación?

No, aclamar no te aclamaba nadie. Por ejemplo, me acuerdo cuando me encontré con el “Negro Marcelo”, Mansilla. Me dice: ¡Ah, yo te daba preso!. Bueno, gracias, le dije. Porque no se sabía ni quien había caído en Uruguay.

¿En qué momento partió de Argentina hacia Chile?

Me voy en octubre de 1972, a fin de mes. Estuve un mes en Buenos Aires. En Chile me quedo una semana y me voy para la dirección de Cuba. Vuelvo a Chile para el simposio de Viña, en febrero de 1973. Después vuelvo a Cuba por una semana o quince días. De vuelta a a Santiago, a organizar lo que es el interior uruguayo desde la Argentina. Lo que era la columna del interior pasa a llamarse Regional Interior. Estoy en Buenos Aires a mediados de 1973, después ando por Corrientes, por Entre Ríos.

¿Contaban con el apoyo de las organizaciones armadas argentinas?

Sí, sí. Yo iba todas las semanas al ejecutivo del PRT.

¿Con el PRT establecieron los vínculos más estrechos?

Sí, de lejos.

¿Qué relaciones mantenían con Montoneros y FAR?

Con los Montos nos juntábamos en los boliches, conversábamos. Con todos los compañeros conversábamos. Porque estaban la FAL en esa época, las FAR, los Montos, y otras chicas que se reabsorben en Montoneros. Pero la influencia política en el MLN es del PRT. Y del Negro [Mario Roberto] Santucho, además.

¿Santucho influía sobre el conjunto del MLN de Chile o solamente sobre los dirigentes?

A ver, en Chile, infuye la gente del MIR. Que tiene muy buena relación con la gente argentina, con el PRT. Por eso después se va a formar la Junta de Coordinación Revolucionaria.

El PRT, Partido Revolucionario de los Trabajadores, son los mismos compañeros del ERP. Tienen un Buró político. Ellos trabajan como PRT legal, digamos, pero de la misma dirección del PRT sale la dirección (llamada comité militar) del ERP, el Ejército Revolucionario de los Trabajadores. Es decir, el PRT tiene un comité político y un comité militar; este último es la dirección del ERP. Nosotros nos organizamos igual.

¿En qué momento se organizaron en forma similar al PRT?

En Viña del Mar se forma eso. Se hace el comité político, que nosotros llamamos comisión política, y la comisión militar. En la comisión política estaban Mansilla, Efraín [Martínez Platero], el Turco [Kimal] Amir y Prudencio, [Luis] Alemañy. En el comité militar están [William] Whitelaw en logística, en la parte de operaciones estoy yo y Ravagnolo en inteligencia. El cuarto ¿quién era? No me acuerdo Eso es lo que se deriva del simposio de Viña. Se forma un comité central de quince tipos y dentro de esos quince están la comisión política y la militar. Esta última funciona unida en Buenos Aires.

¿Usted se instala en Buenos Aires en 1973?

Sí. En Chile estuve poco tiempo. Porque andaba ahí en la vuelta, viajando. Mi mujer, por ejemplo, estaba en Chile cuando el “Tacnazo” [29 de junio de 1973]. Yo me había ido a Europa, a buscar al Flaco Efraín [Martínez Platero], que no venía más. Lo fui a buscar yo.

¿Dónde estaba Martínez Platero?

En Suecia. Hacía meses que estaba allá. Los puse en un tren a él y al Beto [Gabino Falero Montes de Oca] y los mandé a Italia, para que se tomaran un avión y se vinieran a Buenos Aires.

¿Podría ser Gabino Falero el cuarto integrante de la comisión militar del comité central?

Sí, el Beto estaba en la parte militar. Era el cuarto del comité militar. Pero me parece que estaba en Cuba, y de Cuba se fue para otro lado.

¿Martínez Platero se hallaba en Suecia en 1974 para establecer relaciones con el gobierno socialdemócrata?

No. Al Flaco Efraín lo agarra el golpe de Chile en Suecia, en Europa por lo menos. Después llegó Suecia un grupo de gente que sale de Chile unos meses después del golpe, como Rosario Cavagnaro, la médica. Es una de las mujeres embarazadas, que las saca de Chile este tipo que era un crack, el embajador de Suecia [Harald Edelstam]. Les salvó la vida a unos cuantos uruguayos. A fines de 1973 apareció en Suecia este grupo que venía de Chile. Yo fui a la Unión Soviética y de ahí a Cuba, mientras ellos -el Beto [Falero] y Efraín- se vinieron a Buenos Aires. No es que tuviéramos vínculos con la Unión Soviética, había que pasar por allá para ir a Cuba.

¿Dónde obtenían los recursos para financiar tan frecuentes viajes de los dirigentes?

De los secuestros. Yo tengo el record nacional. No tengo el sudamericano porque los Montos me hicieron el de 70 millones de dólares.

¿Qué secuestros?

En 1973, en Argentina. Tres secuestros, 22 millones de dólares. Tengo uno de quince millones de dólares, el de [Victor] Samuelson.

¿Fueron realizados, con el ERP o con la Junta de Coordinación Revolucionaria?

No, los hacíamos todos los de la Junta: el ELN, que no ponía gente, pero le dábamos guita; el MIR, que no operaba en Argentina, pero le dábamos guita también, el PRT y el MLN. Con Samuelson sacamos 15.600.000 dólares. Cinco millones con el de Swissair. Firmaba la Junta.  Se mandó plata a Chile para el MIR, se mandó al ELN, nos quedamos nosotros, y el toco grande se lo quedó el ERP. Nosotros habíamos evacuado prácticamente Chile en el primer semestre de 1973 porque veíamos que se venía el golpe. Todos los compañeros fueron para Cuba. En Chile quedó muy poco. Estaba el problema de las embarazadas, los cubanos no las aceptaban. Había muy pocos compañeros. Cuatrocientos fueron para la isla. Salían en los viajes nocturnos, los jueves o los viernes, no recuerdo. Aviones enteros.

Antes de 1972, los que llegaban a Cuba en 1970 y 1971, que habían salido de Uruguay por la opción constitucional, iban a cursos y después volvían a Uruguay. Estos no, iban a trabajar. Se arregló con los cubanos que fueran a trabajar a la construcción. Lo arregló el Negro Mansilla.

¿Cuántas personas se trasladaron de Chile a Argentina en el primer semestre de 1973?

Muy poca gente, serían 30 compañeros.

En 1973 y 1974 ¿cuántas personas integraban el MLN de Argentina? ¿Mantenían su verdadera identidad o se hallaban clandestinos?

Podrían ser entre 30 y 50 personas, no más. Estaban con documento falso.

¿Por lo tanto las casas operativas o “locales” eran cinco o seis?

Había más; porque había colaboradores. Los dirigentes vivíamos en apartamentos. Yo vivía con la Flaca, mi mujer, en uno; Efraín [Martínez Platero] con la mujer en otro; Mansilla con su mujer, que era hermana de Willy [Whitelaw], en un tercero; [Carlos] Pouso y su mujer, que era la otra hermana de Whitelaw, en el cuarto; Willy [Whitelaw] vivía con la compañera, Rosario Barredo. Es decir, esos eran los locales.

Además de la dirección ¿qué otros sectores del MLN existieron en Argentina en 1973 y 1974?

Lo que era la logística.

¿Qué significa?

Donde estaban haciendo la “metra”, en Buenos Aires..

Programa El Cernidor Lunes 13.2.2025

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Continuamos con el relato de Aníbal de Lucia. Conexión Ganadera una estafa del cuento del Tío. Archivo caso ANTEL Arenas. Caso Penadés. Velocidad de la Internet en qué lugar esta Uruguay

https://www.youtube.com/live/R3iCS8mmUT4?si=LlOH25hxQOOtacal

Cernidor 172, correspondiente al día 13 de febrero de 2025

¿En las provincias había tupamaros?

Había gente en Entre Ríos, en Concordia.

¿Se encontraban allí por circunstancias casuales o los enviaron ustedes?

Los mandamos nosotros.

¿Con falsa identidad?

Sí.

¿Quién firmaba los operativos en Argentina, por ejemplo los tres secuestros de 1973?

Los firmábamos como Junta de Coordinación Revolucionaria. ¿Saben quién era uno de los que estaba siempre en los secuestros? [Enrique] Gorriarán Merlo.

¿Quién condujo las negociaciones para el rescate y cómo les entregaron el dinero?

La negociación de los 15 millones la hice yo. Entonces el PRT -que eran medio esquemáticos los compañeros, tenían unas hojas membretadas del ERP, con la bandera azul y blanca con la estrella roja. Pedían. .. ¡vos no sabés lo que pedían! Como 40 palos. Querían una camioneta ambulancia para el pueblo tal, una escuela para tal otro... Hay otro secuestro más que no me acuerdo, pero que hicimos en conjunto con el ERP. La parte más sustanciosa de los rescates se la llevaba el ERP.

¿Por qué razón?

Porque los tipos hacen con nosotros el secuestro, pero fundamentalmente lo hacen políticamente para Argentina. Y entonces pasa lo que decía antes: piden una ambulancia para tal pueblo, un avión para tal otro, 20 pares de sábanas para aquel hospital...

¿Algo de dinero y el resto donaciones?

Claro. Cuando yo voy a hacer la relación con el jefe de relaciones públicas de la empresa de Samuelson -hicimos el contacto en el Hotel Presidente- el tipo me dice: Mirá, yo para hacer todo esto tengo que armar una empresa. Era como imposible. Entonces yo, con sentido común, le dije: Tenés razón. Vamos a arreglar una cantidad en plata”. Ta, me dice el peruano, sensacional. Era peruano.

Fui a la reunión de los “perros”: Miren, esto es así, nos dan 16 millones de dólares, contado, 15 millones con 600.000 dólares. Lo otro es imposible para ellos. Lo que pueden hacer es salir a comprar ustedes las cosas y las reparten”. Que tampoco querían. Me dijeron: Bueno, arreglalo así. Lo arreglé así, con los dólares.

¿Se arriesgaban a negociar en un hotel?

Bueno, nosotros teníamos al secuestrado. Se mandó plata a Chile para el MIR, se mandó al ELN, nos quedamos nosotros y el toco grande se lo quedó el ERP. De los 16 millones, 10 se los quedó el ERP.

¿Dónde depositaba el MLN ese dinero?

Nosotros no lo depositábamos. Lo teníamos en “berretines” en Buenos Aires mismo.

Volviendo al Chile de Allende ¿dónde alojaba el MLN a los militantes que llegaban de Uruguay?

Teníamos gente viviendo en la montaña.

¿Por qué no en Santiago?

Porque no teníamos donde ponerlos, no teníamos casas. Cuando yo llegué a Santiago ya había gente viviendo en las montañas, del lado chileno. Eran campamentos autorizados por el gobierno de Allende.

¿Cuántas viviendas tenía en 1972 y 1973 el MLN de Chile para alojar a los exiliados?

Yo que sé, habría 30 locales, apartamentos. No eran locales de guerra. En Chile no había guerra para nosotros. Era una cosa de paso. Como organización militar era Buenos Aires. Ahí teníamos desde 1973 los fierros, etcétera. Antes de 1973, Buenos Aires era de paso. Lo que pasa es que cuando nosotros en 1973 vamos a Buenos Aires, se forma la Junta de Coordinación Revolucionaria y ahí se empieza a organizar.

En Chile mucha gente vivía de a 20 o 30 en la cordillera, en campamentos. Trabajaban con los campesinos. De ahí se iba sacando gente para ir a la isla. Después se mandó en masa. Los campamentos eran como una especie de escuela de convivencia para gente con muy poca militancia. Íbamos a dar charlas a los campamentos. Aunque yo no fui nunca.

¿Cuánto tiempo permanecían en los campamentos?

Podían quedarse dos o tres meses. Mi mujer, la Flaca, estuvo dos meses. La llevó [David] Melián, que ahora vive un poco en El Pinar y otro poco en Suiza. En los campamentos el que estaba era Melián. Iban Mansilla y Willy [Whitelaw] a dar charlas, a informar cómo estaban las cosas. Iban sacando a los compañeros con más ganas, para engancharlos en los trabajos en Santiago y luego en Cuba. Por ejemplo, la Flaca fue para Santiago para ayudar en los trámites para la gente que salía. Ahí la conocí. El proceso era ese: los campamentos, de donde ibas sacando a los mejores para hacer cursos, o los tipos que tenían buena actitud para trabajar. Porque también había rayados.

La Flaca después era la que andaba con los pasaportes. Porque los cubanos nos mandaban los pasaportes y había que cambiarles la foto y eso. Pasaportes de todos lados. Yo viajé a Europa con uno griego.

En el sur de Chile un grupo de uruguayos fue detenido en 1973 con la acusación de robar ovejas para comer. Hubo lío con esas cosas en la precordillera. Mi mujer estuvo en un campamento a unos 200 kilómetros de Santiago, con otros compañeros. Había una casa nuestra en un lugar que se llama El Volcán, a 80 o 100 kilómetros de Santiago.

En los meses anteriores al golpe de Estado, los chilenos del MIR y del gobierno decían a los tupamaros que por favor se fueran. ¿Se aceleró la ida a Cuba y el pasaje a Argentina?

El toco de gente va para Cuba a trabajar. Porque entre esos 400 tupas había tipos que le habían comprado un churrasco a un carnicero del Frente Amplio y se exiliaron. Había de todo.

Sin embargo, la seguridad cubana exigía que la gente que se enviaba a la isla fuera segura.

Sí, pero “Seguro” estaba preso. No tenías muchas chances. Por más capos que sean de inteligencia los cubanos, averiguar de una piba que tiene 19 años...

Los cubanos siempre tuvieron una especial desconfianza hacia los militantes que liberaban de la prisión.

Claro, porque te compran adentro y todo eso. Pero por ejemplo la “Susana”, mi mujer, era militante del MLN y muy joven. Había entrado al 26 de Marzo e ingresó al MLN en 1972. Le llevaba la plata al Flaco [Jorge] Ramada, al Nino [Américo] Rocco, circulaban ahí con la Petisa [Emilia] Carlevaro, en una casa del Cerro. No fue para Cuba porque nos casoriamos. Entonces, los cubanos ¿qué van a saber de la Susana? ¿De dónde van a sacar datos de la Susana? Imposible. De los tipos presos sí, es distinto.

Como integrante de la dirección ¿se vinculó con los partidos de izquierda chilenos y conoció al presidente Allende?

No, en Chile no tuve relación ni con Allende, ni con el gobierno, ni con la gente. Yo tenía un sosías, que era un tipo del Partido Socialista chileno, que me había dado su nombre y datos para mis documentos. La llave de Chile era Willy [Whitelawl. Con los socialistas me vinculé, con compañeros que murieron. Había uno que se llamaba Máximo. Era fundamentalmente la gente del GAP, la guardia personal de Allende. Willy [Whitelaw] era del GAP.

Nos ha dicho otro entrevistado que vivió con Whitelaw durante ese período, que por razones políticas el escándalo que podía promover la derecha, ningún uruguayo integró jamás el GAP Tampoco Whitelaw. Ambos convivieron con miembros del GAP en la casa “El Cañaveral” de Allende, donde colaboraron en la construcción de un gran refugio subterráneo, prepararon automóviles con escondrijos para ingresar armas a Uruguay en 1972, hicieron cursos de tiro, etcétera.

Bueno, pero Willy [Whitelaw] era como de la familia con Allende. Porque su primera mujer, la Rucia, era secretaria de Allende. No me acuerdo como se llama. La chilena. Una muchacha que andaba con un bastón. El Willy entraba a La Moneda como yo entro a mi casa. Él tenía la vinculación con el gobierno de Allende.

Me acuerdo una tarde que el Willy me llevó a la Jefatura de Policía para hablar con el jefe de Inteligencia del gobierno de Allende. Estaban vigilando a [Eduardo] Frei, los tipos, y cuando salimos, Willy me dice: “Estos mañana nos torturan a nosotros”. Porque vos les ves las las caras... Eran tiras que habían cambiado ahí, y en la próxima se daban la vuelta. Los veías, esos tiras que son de colección. Nos trataban bárbaro, pero pensabas: ” estos mañana te la dan”. Vigilaban a Frei como igual te vigilan a su misma madre. No tienen problema.

Cuando descentralizamos, por cuestiones de sincronizar por el golpe que se venía, este muchacho, Máximo, que lo mataron, del Partido Socialista, de la parte de arriba, sería de la parte internacional o del aparato armado del Partido, me citaba a la una de la mañana.

Willy [Whitelaw] por lo que sé era de la guardia de Allende. Después, cuando se hace toda la parte de la dirección nueva del MLN, entonces el Willy viene para la dirección. Porque además había estado medio separado del MLN, porque hubo una dirección en Chile que fue medio tétrica, antes de 1972. Willy tuvo problemas y creo que “Marquitos”, Jorge Selves, también.

¿Qué ocurrió con esa primera dirección de la columna chilena?

Llegó Mansilla de Montevideo, los bajó e hizo otra con Willy [Whitelaw].

¿Dónde fueron los dirigentes destituidos?

A Cuba, se prepararon y me parece que todos volvieron a Uruguay en 1972.

¿Dónde tuvo lugar el simposio de Viña del Mar en 1973?

En una casa inmensa.

¿Estaban presentes observadores de otras organizaciones, como el MIR?

No.

¿Cuántos delegados de grupo participaron?

No, no. Tan democrático no fue. Habían venido compañeros de la isla, entre ellos [Antonio] Bandera, y de Montevideo Pedro Ríos, “Aquino”. Creo que vino [Jorge] Selves, que ya estaba en Montevideo. [David] Melián estuvo, a [Fernando] Garín no lo vi, estaba en Cuba y después salió para Europa. Bueno, ahí ya estaba el partido y toda esa onda del marxismo leninismo.

¿Quiénes lo promovían? Según otros entrevistados, fueron Mansilla, Kimal Amir y Luis Alemañy.

Y Willy [Whitelaw]. El marxismo leninismo fue adoptado en Viña del Mar como ideología del MLN, con el propósito de crear un partido obrero. Si, en Viña se resuelve todo eso. Porque además, te lo digo hoy, en la perspectiva de la cosa, no había una explicación de la derrota, nada. No sabías ni dónde estabas parado. Estos compañeros, fundamentalmente influidos por el MIR chileno y el PRT argentino, dan una explicación teórica a la derrota. Y ahí se sube todo el mundo, porque no hay otra.

¿No hubo voces discrepantes en el simposio?

No. Tampoco el viejo, [Andrés] Cultelli, que estaba ahí. Era uno de los vanguardistas del marxismo leninismo. ¡A muerte!

¿Cultelli estaba en la dirección?

No. Daba cursos de marxismo.

¿En los campamentos?

En todos lados. Porque le encantaba. Lo que pasa es que Viña del Mar es la respuesta a la derrota. Puede ser considerada equivocada. pero es una respuesta.

Llegados a este punto, voy a hacer una consideración que creo es muy importante. En el congreso de Viña del Mar, la mayoría de los participantes creen que la causa de la derrota es ideológica, que el MLN fue aniquilado en dos meses porque no era lo bastante marxista leninista. Quiero resaltar esto porque en ese momento no se consideran en su gravedad los hechos del 14 de abril y el error estratégico del plan tatú. Los milicos nos pasaron por arriba porque no éramos marxistas leninistas. Y esto es verdad, nunca lo fuimos, pero nos derrotaron por los errores estratégicos y no por otra cosa. Y es importante, además, porque se desmiente a quienes siguen insistiendo en que el MLN quería instalar una dictadura marxista


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