El “fracaso” de la política militar, llevada adelante en los tres gobiernos del Frente Amplio, y el éxito de quienes han pactado desde lo profundo del Batallón Florida, en plena dictadura, los tupamaros, generó el espacio para el partido de Manini Ríos. ¿Casualidad?, no, para nada, y trataremos de demostrarlo.
Está más que claro, que Guido Manini Ríos, con sus 11 diputados y 3 senadores, conseguidos en las elecciones de octubre de 2019, se había convertido en un poderoso interlocutor hacia la interna de la coalición de gobierno que asumió el domingo 1 de marzo de 2020.
También está claro que hizo la mejor campaña posible, en poco tiempo, para lograr esa posición, y que no fue errática o plagada de desaciertos, cosa esperable de quién salía de una estructura vertical y cerrada, como el ejército, y que debía mostrarse como candidateable político, ante el electorado uruguayo.
Cuando apareció a la vida política, después de su tardía sanción como comandante en jefe del ejército, allá por marzo del 2019, debido a “sus serios cuestionamientos” a la Justicia, Manini Ríos, mostró que de inexperiente no tenía nada.
Basta recordar el video grabado desde su oficina (y subido a las cuentas oficiales del Ejército, en YouTube y Facebook, aunque borrado rápidamente) vestido de fajina, explicando las razones que lo alejaban del mando y de su condición de militar, dirigido a todos sus subalternos y colegas, con un cuadro del general José Gervasio Artigas, detrás de él, dónde, entre otras cosas, anunciaba:
“En lo personal, al retirarme del servicio activo, si en el futuro yo entendiera que la trinchera política es la única que me permite lograr para la Institución militar, y para los más frágiles de nuestra sociedad, la justicia que no he podido lograr desde otros puestos de lucha, no renunciaré a recorrer todos los caminos posibles y necesarios. Si por algo me he caracterizado a lo largo de más de 46 años de servicio a mi Institución, es por ocupar siempre la primera fila en la lucha por las causas que he creído justas. Así lo podrán atestiguar los miles de subordinados, compañeros y superiores con los que he interactuado en todo ese tiempo”.
También quedó en evidencia, desde ese momento, que Luis Lacalle Pou iba tejiendo lo que terminó siendo la coalición de gobierno. Afirmó que el general había respetado la Constitución, mientras Sanguinetti y Larrañaga, sus dos socios, hasta el momento, apoyaron la decisión del gobierno de destituirlo. Lacalle demostró una mirada a más largo plazo, al menos, que sus aliados.
Por si faltaba algo que explicara aquello de la “trinchera política” afirmado por el ex general, inmediatamente de su cese, el partido Cabildo Abierto, en la voz de Guillermo Domenech, le ofrecía integrarse al mismo, reconociendo que ese sector nacía “por la expectativa que había creado el ex comandante entre nosotros y el país“, agregando que era “una de esas personalidades que se dan poco en la historia de un país“.
En otras palabras: Se le puso el moño a una operación política que nada tuvo de inexperiente.
Y uno se pregunta: ¿Había espacio para un partido de estas características? Había, y lo generó la desidia del Frente Amplio en el tratamiento del tema militar, que pasaba por los derechos humanos y la firmeza en el hallazgo de los desaparecidos, pero también por tratar en tiempo y forma el sistema de retiro militar, la educación y formación de sus oficiales, y, por qué no, la discusión seria y profunda sobre la necesidad o no, de tener FFAA.
Para resumir: El fracaso de la política militar, llevada adelante por el Frente Amplio, generó el espacio. Aunque quizás “fracaso” sea una cara de la moneda. la otra puede ser el “éxito” de quienes han pactado desde lo profundo del Batallón Florida, en plena dictadura, con esos mismos militares.
Y sobre este mismo tema: No se puede soslayar la permanente defensa de las FF.AA., de su existencia y su “transformación”, realizada por el ex ministro de la cartera, Fernández Huidobro, despedido, casualmente, por Manini Ríos, a su muerte, como el “mejor ministro de Defensa de la historia del Uruguay”.
El nacimiento del partido tuvo una reacción honesta, aunque con tufillo interesado: Julio María Sanguinetti, desde sus entrañas republicanas y democráticas expresó que “lo peor que podría hacer el comandante sería liderar un partido político militar”.
Manini Ríos, concitó los apoyos esperados: el Círculo Militar y el Centro Militar, que expresaron, ambos, sentirse “representados” por el ex militar, que había actuado de forma “digna y firme”.
Terminó aquél marzo de 2019, mientras Lacalle Pou lanzaba su campaña con la promesa de no aumentar impuestos, tarifas públicas ni combustibles, al tiempo que los uruguayos nos enterábamos de cómo Gavazzo había asesinado a Roberto Gomensoro, y el posterior escándalo sobre las actas del tribunal de honor militar, cese del ministro de defensa y de algunos militares, con manoseo inaudito de Jorge Menéndez, mediante.
¿Y Manini? No bien comenzó abril presentó su candidatura por Cabildo Abierto, y cómo era de esperar, usó como catapulta el mencionado tema de las actas:
“Me sorprende y me duele que el presidente quiera eludir su responsabilidad actuando con total ligereza de procedimiento al relevar a un Tribunal de Honor, que hizo exactamente lo que tenía que hacer”, para agregar, “tal vez quiso demostrar firmeza pero solo demostró debilidad al cobrar al grito de una tribuna que lo único que quiere es hacerle daño a las Fuerzas Armadas”.
Antes de terminar abril, Manini siguió usando, lícitamente, la caja de resonancia y campaña gratuita que le brindaban los medios. Y tocó un tema sensible para su base social y para las derechas del mundo: la inmigración.
“No se puede permitir que haya desocupados uruguayos para darle mano de obra a los de afuera”, declaró en una Sociedad Criolla, referencia cultural de lo más tradicionalista de nuestro país. ¿Error? Para nada. Incluso abundó en el tema:
“No somos contrarios a que haya inmigrantes, pero aquí hay algo que es una injusticia. Les estamos dando beneficios a los inmigrantes que muchas veces no tienen los uruguayos. O porque están en negro o por alguna otra razón. Hay que darle prioridad al trabajador uruguayo”.
En mayo, mientras los demás partidos políticos se enfrascaban en la lucha interna para definir sus candidaturas a la presidencia, el ex general y su partido, Cabildo Abierto, sin puja interna (utilizarían las elecciones para “medir fuerzas”), lanzaban su campaña presidencial en Artigas, según dijeron, porque es “la tierra que lleva el nombre de nuestro prócer”.
¿Error? No. Todo un símbolo.
Y precisamente allí, Manini, habló de la seguridad pública: “el Estado no es capaz de garantizar el principal derecho, el derecho a la vida. O ver a miles de uruguayos enrejados, con miedo a salir, porque el gobierno no garantiza el derecho a la libertad”.
Y habló de las cárceles: dijo “son una vergüenza nacional”, y agregó: “vamos a hacer que en las cárceles manden los guardias y no los presos”.
Cerrando su discurso de esta manera: “al Uruguay el quedan sólo dos opciones: o será una tierra donde sus hijos vivirán libremente y del fruto de su esfuerzo, o será un territorio fragmentado en mil pedazos, con una población alienada, sin esperanza, que vive de la limosna”.
En Paysandú, el exgeneral y CA se negaron explícitamente a responder preguntas sobre el torturador Gavazzo y el pasado: “Cabildo Abierto no se expide en ese tema, no tenemos por qué hablar de temas que pasaron hace cincuenta años”.
Toda esta estrategia tuvo su primer resultado:
Opción Consultores, en su encuesta de opinión pública, presentada la primera semana de mayo de 2019 daba cuenta de una “novedad”: Cabildo Abierto alcanzaba un 2% de la intención de voto, en plena caída del PI, y empate técnico de FA y PN en 28%, y un esperanzador 12% del PC. Sucederán, hasta las internas, otras encuestas de otras consultoras, y todas mostrarán el ascenso de Cabildo Abierto.
Al mismo tiempo, la Corte Electoral validaba las firmas presentadas por “Vivir sin Miedo” y confirmaba que se plebiscitaría la reforma. Entonces, el discurso de Manini, apuntando a la inseguridad, a las políticas sociales y la inmigración, no eran casualidad. Pese a que se manifestó contrario a dicha reforma, en plena campaña hacia octubre, ya que no comparte la idea de crear una Guardia Nacional a partir de militares, que “más que una solución es un problema”, y agregó “que esa propuesta genera un problema porque está creando una nueva Guardia Nacional y hoy existe una Guardia Nacional, en base a la Republicana”.
Pero volvamos a mayo. La oposición, en el Parlamento, le dio una mano al negar los votos para el pase a retiro de los militares que integraron el tribunal de honor de Gavazzo. Mientras tanto, Cabildo Abierto inscribía 70 agrupaciones en todo el país, para las elecciones internas de junio, al tiempo que, en Artigas, recibía un desprendimiento del Partido de la Gente, encabezado por el referente local, Rodolfo Riani.
Guido Manini Ríos se movía por todo el territorio nacional, y generaba adeptos rápidamente.
En junio, inaugurando uno de sus locales en Montevideo, el ex general afirmaba: “Parecía una quimera, pero en estos tres meses demostramos que la quimera se hizo realidad”.
Y habló de la integración de su partido y el perfil de sus votantes: CA “reúne a la gente del pueblo, que no son profesionales de la política, pero tienen muy claro a dónde ir. Aceptaremos y aceptamos a aquellos buenos orientales que vienen de la tradición saravista, batllista y seregnista”.
Y sobre la caracterización del partido, cuestionó que se los tilde de “encubridores de criminales, fascistas, retrógrados” y dijo que todos estos “ataques” muestran la “impotencia que tienen ante sus ojos”. “CA no es más de lo mismo y ellos lo saben”, afirmó. Subrayó que no les cabe ninguna etiqueta. “Nos quieren etiquetar, nos quieren decir que pertenecemos a la derecha, a la extrema de derecha o que somos el partido militar, algunos nos comparan con la izquierda, con Chávez. Buscan debilitar nuestra posición porque están nerviosos con el avance del CA”.
Y tenía razón. En los demás partidos se manifestaba “la incomodidad” por esta nueva presencia, que articulaba una estrategia y táctica política, del que sabe que no tiene nada por perder y mucho por ganar. Por eso se dirigía a todos los militantes y votantes de todo el espectro: “aceptamos a aquellos buenos orientales que vienen de la tradición saravista, batllista y seregnista”
Ya se sentía tan seguro, que tuvo tiempo de “atender” a Sanguinetti: “También han aparecido sesudos políticos, con muchísima experiencia, que con aire de semidiós del Olimpo nos critica de fragmentar a la oposición y poco menos sugieren que somos un invento del Frente Amplio para debilitar a la oposición”.
Evidentemente, el ex militar no era un inexperiente. Sabía lo que hacía, cada gesto, cada expresión iba dirigida a dónde debía ir. Por si faltaba alguna muestra de esto, consultado sobre las negociaciones con los partidos que integrarán el bloque opositor, Manini señaló que “hoy no están hablando de negociar con nadie”, porque han elegido una opción “independiente” “Nosotros estamos convencidos que vamos a ser parte de la opción de la alternativa y vamos a ir al balotaje de noviembre y después veremos con quién haremos algún tipo de acuerdo”.
Desde el punto de vista declarativo, más que correcto, sobretodo en el momento de marcar votos y fuerza en las internas.
A tal punto, llegaba “el susto”, que empezaron a surgir las denuncias de que en la lista de Cabildo Abierto figuraba un “asesino”, en referencia a Eduardo Radaelli, coronel retirado, procesado en Chile por el secuestro y asesinato de Eugenio Berríos, durante el gobierno de Lacalle padre, que figuraba en el lugar 4 de una lista de ese partido por Montevideo. Gabriel Mazzarovich, del Partido Comunista, había realizado la denuncia en “La Mesa de En Perspectiva” y ante Emiliano Cotelo, Manini respondió “que la crítica no era de recibo ya que la misma persona que la hacía -Mazzarovich- había apoyado y votado a personas procesadas por homicidio”. También se supo que estaba el ex coronel, Enrique Mangini, señalado por el asesinato del estudiante Santiago Rodríguez Muela en 1972.
En esos días, en medio de la recta final hacia las internas, Lacalle Pou arengó a sus adherentes para que tendieran puentes hacia los demás partidos de la oposición. En recorrida por Melo afirmó: “El Partido Nacional tiene la divina posibilidad de encabezar un acuerdo y tener un presidente de la República. La interna del Partido Nacional, con respeto a los otros partidos, elige el presidente de la República“. Y en Pando, Canelones, auguró: “Todos sabemos que más temprano que tarde las coincidencias van a saltar el muro del Partido Nacional. Las coincidencias van a ser con miles de uruguayos. La necesidad de una gran mayoría de uruguayos de tender puentes“.
Aún no se había producido el abrazo con Manini Ríos, al menos, públicamente. Tomando en cuenta que Cabildo Abierto era una incógnita, era más que factible que el candidato nacionalista aguardara los resultados de las internas.
Y antes de las mismas, el 20 de junio, la consultora Radar divulgó su última encuesta, y ubicaba a CA en un resonante cuarto lugar, con un 7% de adhesión de voto hacia el 30 de ese mes. Cifra, una semana después, le adjudica mucho menos, un 2%, pero, de todas maneras, el fenómeno CA ya estaba instalado en la política uruguaya, restaba saber qué dirían las urnas.
Pocos días antes de la elección, sucede un hecho que no hace otra cosa que llevar agua al molino de la inseguridad. Rocco Morabito, líder de la poderosa Ndrangheta, de Milán, conocido como el “el rey de la cocaína”, uno de los 10 delincuentes más buscado del mundo, detenido en Uruguay desde 2017, a espera de extradición a Italia, se fuga caminando de la ex Cárcel Central, en Montevideo.
El día de la elección, Manini votó, augurando que los votos a su partido van a ser muchos más de los que se esperan, “van a ser miles”, y dijo que su partido, Cabildo Abierto, no ha evaluado la posibilidad de una coalición opositora para enfrentarse al Frente Amplio.
En unas internas en las que votó el 39% de los habilitados, con la más baja votación en Montevideo, 35% de votos, y la más alta en Cerro Largo, 53%, Cabildo Abierto confirmó el cuarto lugar que le daban las encuestadoras, con 46.887 votos, casi un 5% de los emitidos, en elecciones no obligatorias.
En julio, después de las elecciones, Ernesto Talvi, neto triunfador en la interna del Partido Colorado, era el único que ponía una piedra en el camino de reunir a toda la oposición para derrotar al Frente Amplio, al referirse a Cabildo Abierto: “Manini ha dicho que los venezolanos tienen que ir al banco de suplentes o que son ciudadanos de clase B. También dijo que él viene a oxigenar la democracia”, y sentenció: “No precisamos mesías que vengan a oxigenar nuestra democracia”. Para plantear, también sus dudas: “queremos ver qué opinan; en la mayoría de los temas no tienen opinión porque no tienen programa”.
Con el tiempo, la piedra terminó siendo apenas un granito de arena, pero, en aquél momento, electoral, sonó con firmeza.
Manini, por su parte, insistió diciendo que no pensaba, “en este momento, en ningún gobierno de coalición”, y apuntó que “esperaba disputar ese lugar en el balotaje”
También devolvió el golpe, al decir que le llama la atención que le digan que está “invitado” a un lugar en donde él no pidió estar: “Yo no pienso hacer ninguna coalición en este momento. Cabildo Abierto quiere sus caminos libres sin ningún tipo de ataduras. Nosotros no vamos a ser coalición con nadie, vamos a hacer nuestro proyecto”, remarcó.
Y auguró que su partido va a votar “mucho más lejos” que el 7% que se le adjudica: “Creo que vamos a estar disputando ese lugar en el balotaje, pero si el pueblo nos quiere en el Parlamento vamos a estar”, señaló. En ese sentido, contó que encabezará la lista de CA al Senado, y dijo que esa bancada será “numerosa”. “A mí me gustaría ser presidente y para eso juego, si soy legislador después cuento si me gusta o no”.
Promediando ese mes, la Cámara de Senadores, con 17 votos en 31 (votos del FA y el PI a favor), aprobó la reforma de la ley orgánica militar, que establece una reducción en la cantidad de efectivos en los altos mandos (los oficiales generales del Ejército pasarán de 16 a 12 y los coroneles de 198 a 130, en la Armada, los Almirantes -equivalente a general- pasarán de 7 a 6 y los Capitán de Navío -equivalente a Coronel- de 97 a 76, en tanto, en la Fuerza Aérea se mantienen los 6 generales y aumentan los coroneles de 39 a 45), y elimina los Tribunales de Honor, entre otras medidas.
Manini salió al cruce y afirmó que “fue una irresponsabilidad, que afecta a muchos integrantes de las Fuerzas Armadas y perjudica al país”, según dijo en el Informativo Carve. “Es una ley hecha desde la revancha, desde el rencor, con prejuicios”, concluyó.
Sobre el resultado de su partido en las elecciones internas, desestimó que haya habido “orden” de votarlo y sostuvo que “el soldado vota lo que quiere”, y que los votos logrados en la interna “no son el techo de la votación, sino el piso de los pisos”.
Graciela Villar, la candidata elegida por Daniel Martínez para completar la fórmula frenteamplista, había comparado a Manini Ríos con Hitler y con Jair Bolsonaro, y sorpresivamente, le salió al cruce Yamandú Orsi, quién afirmó, de Manini, que tiene una “visión histórica muy latinoamericanista” y un “perfil nacionalista”, a la vez que recordó, que en 2018, Manini Ríos, hizo una discurso, en homenaje a Ansina, que describió como “el más anti oligárquico“ que había escuchado en mucho tiempo.
Para terminar, el entonces intendente de Canelones, (hoy presidente electo) recordó que el ex general fue nombrado comandante en jefe del ejército, por José Mujica y Fernández Huidobro, y dio a entender que era mejor que Jair Bolsonaro, al decir que este es un militar “de cuarta”.
Manini concedió una entrevista a Montevideo Portal, en la que declaró “que no desea incorporarse a la coalición”, cosa que había sido sugerida por Luis Lacalle Pou, en solitario, mientras colorados y blancos manifestaban su idea de aliarse, de cara a un posible balotaje de noviembre. “Ahora no tenemos pensado acoplarnos a ningún proyecto de otros partidos ni formar una coalición con nadie. Vamos a seguir con nuestro proyecto propio, independiente, sin ningún tipo de compromisos ni ataduras ni tener que rendir cuentas de nada del pasado”, añadió. Y agregó: “Yo no estoy pidiendo que me inviten a ningún lado. Es una discusión media boba si me van a invitar o no me van a invitar”.
Sin embargo, Manini señaló que “todo el mundo percibe cuáles son” los problemas del país y aseguró que, en este sentido, podrá encontrar coincidencias con los partidos tradicionales, por lo que “será más fácil acordar en determinadas áreas”. “Pero hoy por hoy nosotros no hablamos de coalición, no tenemos interés de integrarnos a ninguna coalición”, y sentenció que no va a negociar “por cargos en el gobierno”.
Por entonces circuló una foto del ex general, posando con jóvenes que se habían ido del Partido Nacional, para sumarse al ex comandante en jefe del ejército, en la que uno de ellos, lucía una remera con la inscripción HKNKRZ, que en alemán significa “esvástica”, pero sin vocales (HKNKRZ por Hakenkreuz). La foto desató la polémica y se recordó la opinión de Graciela Villar, candidata a vicepresidenta por el Frente Amplio, quien había comprado a Manini con Adolf Hitler. Rivera Elgue, coordinador de la campaña de CA, posteriormente a octubre de 2019 propuesto como sub secretario de Defensa, señaló: “Vamos a sacar un comunicado rechazando totalmente ese tipo de actitudes, de esa ideología que nosotros no compartimos, como ninguna otra ideología totalitaria y antidemocrática”.
Agosto comenzó, para el bisoño partido, con nuevas incorporaciones: el ex diputado colorado, Daniel García Pintos, que abandonara la actividad política profesional, después de las elecciones del 2009, cuando no reunió los votos necesarios para ser elegido. Manini afirmó, sobre la incorporación, que su partido “es la pista por la cual transitan todos aquellos que quieren empezar a hacer los cambios impostergables que nuestro país necesita y, por lo tanto, acá lo recibimos como a tantos más que vienen de todas las tiendas políticas”.
En el mismo sentido que Yamandú Orsi, el expresidente Mujica, que había elegido a Manini Ríos comandante en jefe del ejército, durante su mandato, pareció tender un puente y se manifestó sobre la exitosa irrupción de Cabildo Abierto (CA) en el escenario político: “El estamento militar es grande, están las familias. Y tienen un sentido de la organización superior a cualquiera; no es casualidad que los retirados militares tengan sus clubes, porque la propia carrera militar les crea una impronta de organización en equipo. No es algo deliberado, pero ha funcionado“.
Sobre las estimaciones de voto que le daban las encuestadoras, dijo: “Veremos cómo se da, pero como viene la cosa a Manini se le puede presentar el sueño que tenía el Partido Independiente: ser una minoría decisiva. Apuesto a que va a jugar como una balanza”.
Y agregó que el “estamento militar” es una parte “constitutiva” del país, y que la izquierda no debería “regalárselo así nomás a los contrarios“. “Y los soldados componen el sector social por el que he luchado toda mi vida. Los soldados no son hijos de papá y de mamá. Los soldados son hijos del pobrerío del Uruguay y vienen de las zonas más subsumidas. No los quiero regalar, así que despacito por las piedras. El factor militar no explica la historia de la humanidad, pero tampoco se entiende la historia humana si no se entiende que ese factor existe y pesa en determinadas circunstancias“, indicó. En su opinión, el ex comandante en jefe del Ejército es un “personaje” al que conoce bien, pero “el problema no es Manini, sino lo que se le ha juntado ahí“.
El día 4 de ese mes, Manini fue de los pocos ciudadanos que votó para habilitar la derogación de la Ley 19.684, conocida como Ley Integral para personas Trans, intento que, finalmente, fracasó.
El ex presidente Julio María Sanguinetti, en una reunión con dirigentes colorados de todo el país, volvió a arremeter contra Guido Manini Ríos, ante las declaraciones de éste acerca de que no integraría una coalición de gobierno. Sanguinetti afirmó que votar a Cabildo Abierto “es un voto perdido”: “Sepan quienes lo van a votar que es un voto inútil, un voto perdido” ya que Manini “no quiere integrar el gobierno”. “Él se queda al margen del gobierno” agregó.
En otro pasaje dijo “eso es malo para él, para el sistema, pero lo tenemos que decir con todas las letras y con todo el respeto al general: usted resolvió esto, está en su derecho, pero sepa quienes lo van a votar que es un voto inútil, un voto perdido, porque alguien que se presenta en la elección y dice ‘yo no voy a integrar al gobierno’, le está dando un mensaje a la gente”.
Y Manini le respondió, duramente, a través de las redes sociales: “Sanguinetti ya está diciendo que el voto a CA es un voto inútil. Sí, es verdad, no es útil para seguir con más de lo mismo, no es útil para seguir con los privilegios de algunos, con la corrupción en el poder. Ya empezó la estrategia de los que se resisten a los cambios en serio”.
Como fenómeno nuevo, en la política nacional, era toda una incógnita que características tenía un votante de Cabildo Abierto o quiénes votarían por el ex general. Por entonces, dos encuestas nos daban una idea, al respecto.
Primero, Equipos Consultores presentó, en Subrayado, un estudio de opinión pública que trataba de abundar sobre las características sociales y políticas de los votantes de Cabildo Abierto, y concluía que, el 46% de sus votantes tienen entre 30 y 49 años, que el 70% vive en el interior y el 54% son hombres. Establecía, también, que el 39% tiene un nivel económico bajo, el 22% medio bajo, el 17% medio, mientras que el 22% alto y medio alto.
Desde el punto de vista político, según lo votado en 2014, el 31% lo había hecho por el Partido Nacional, el 18% por Frente Amplio y el 13% por el Partido Colorado.
Y unos días más tarde, la consultora Cifra, trató de encontrar una respuesta a la pregunta “¿A quién votan los ciudadanos vinculados a las FFAA y la Policía?”, y si bien, según sus resultados, Cabildo Abierto es el partido político que genera mayor adhesión entre este electorado, también queda demostrado que no es un partido militar: Sólo el 36% de quienes votarían a Cabildo Abierto tienen vínculos con la Policía o las FFAA. Mientras tanto ese porcentaje en el Partido Nacional es de 21%, en el Partido Colorado, de 20%, y en el Frente Amplio del 10%.
En plena campaña, Cabildo Abierto se manifestó contrario a la agenda de derechos instalada en el país durante los tres períodos de gobiernos frenteamplistas. Y fue su candidato a la vicepresidencia, Domenech el encargado de afirmar que su partido “tiene otra agenda de derechos”, que tiene como su punto principal “el derecho al trabajo” y “terminar con la inseguridad”. Y criticó directamente la agenda aprobada en estos 15 años: “Esa agenda se podría resumir en el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de la marihuana, y alguna otra cosa… Dentro de poco nos van a imponer una ley por la que la homosexualidad sea obligatoria”.
Desde este momento, se notó una salida más violenta, en el discurso, a enfrentar aspectos del gobierno de izquierda, no encarados por Manini Ríos, que había mantenido la campaña en “un cauce normal” sin generar excesivas polémicas.
Pero el propio candidato, recién iniciado setiembre, salió a embarrarse, como se dice, y en un evento organizado por jóvenes de la Iglesia Metodista, para recibir a todos los presidenciables, dijo que estaba en contra de la ley de cannabis, y en contra de la ley del aborto -aunque dijo que no impulsará su derogación, pero sí un control de la gestión de los equipos de salud que atiende a las mujeres que se asisten.
También se manifestó en contra de “algunos aspectos de la ideología de género, en cuanto a que establece que el sexo es una construcción social y no es algo biológico. Yo tengo mis diferencias. En un gobierno de Cabildo Abierto revisaremos los programas y los textos que están en uso y si van en ese sentido, vamos a modificarlos”, dijo Manini Ríos.
Sobre la ley de personas trans afirmó que no piensa derogarla, pero adelantó que haría cambios en la ejecución a otras leyes, como la del aborto. “Hay un equipo multidisciplinario que debe actuar según la ley. En nuestra visión ese equipo debe hacer lo posible para que la madre desista de su interrupción del embarazo. Creo que tiene que ser algo en última instancia. No tenemos previsto derogar esa ley, la única ley que tenemos previsto derogar es la ley de la marihuana recreativa”.
Cuando estalló el escándalo, por la llegada a Europa, más precisamente al puerto de Hamburgo, en Alemania, de 4500 kg de cocaína, en un contenedor que había pasado por Uruguay, el ex general jugó fuerte, y acusó: “Hay bandas poderosas de narcotraficantes con conexiones a alto nivel del gobierno que pudieron hacer posible que ese cargamento récord llegara a Europa”. Y si bien al otro día admitió no tener pruebas de tal vínculo, la denuncia quedaba sonando en el imaginario colectivo de los uruguayos.
Ese mes tuvo también a Manini protagonista a nivel judicial, ya que la fiscalía lo acusó como único responsable en el caso de la información sobre el contenido de las actas del tribunal de honor de Gavazzo, lo que propició que el ex general declarara que el fiscal Rodrigo Morosoli, encargado de la investigación, archivara todas las causas menos la suya, “porque estaba mandatado”. En momentos, además, que su partido, Cabildo Abierto, empataba al Partido Colorado, y en algunos departamentos de frontera, como Artigas y Rivera figuraba en segundo lugar en la intención de voto.
El día que debía presentarse en la Fiscalía, Manini llamó sus seguidores a no concentrarse en el lugar, al tiempo que su defensa presentaba un recurso de inconstitucionalidad específicamente contra dos normas: la Ley 19.334, que crea a la Fiscalía como un ente autónomo, y la ley 19.293 que es el Nuevo Código de Proceso Penal y varios artículos de esa norma, bajo el fundamento del “apartamiento del estado de derecho”, tratando de suspender la audiencia, a lo que la jueza dio lugar. A partir de ese momento, le corresponde a la Suprema Corte de Justicia, analizar la situación, que se resolvería, después de que Manini sea electo senador, lo que ya implicaría que la cámara le levantara los fueros para presentarse ante la justicia, cosa poco probable, desde el momento que el electo senador, José Mujica declaró, en noviembre, en el programa “Quién es Quién”, de Diamante FM, que él “no votaba” dicho levantamiento, ya que el fiscal “lo había victimizado“, y qué el no colaboraría con eso.
De todas formas, la Suprema Corte desestimó los dos recursos presentados por Manini.
En pleno octubre, el referente en economía, de Cabildo Abierto, contador Enrique Peés Boz, elogió el modelo económico de Chile que, si bien recordó que fue impuesto durante la dictadura de Pinochet, “nadie se animó” a cambiarlo. “Pasaron partidos políticos de todos colores después de Pinochet: socialistas, más de derecha, más de izquierda. Todo fue modificado en más o en menos, pero nadie se animó a tocar la economía”, sentenció.
En este mes se dio la desvinculación de uno de sus asesores, Michael Castleton, quién aseguró que tomó la decisión después de darse cuenta que detrás de la figura de Guido Manini Ríos hay “un grupo de militares” que “baja línea” sobre las propuestas que puede hacer la agrupación, según declaró a El Observador.
Castleton consideró que los adherentes de Manini Ríos votan al partido porque se ven atraídos hacia su figura de manera genuina: “ven en Manini un nuevo caudillo y es verdad: es un tipo que tiene condiciones excepcionales, es inteligente, de buena presencia, trasluce rectitud y honestidad y habla relativamente bien”, valoró. “La gran mayoría de los militantes de Cabildo quiere el orden que representa el Ejército, pero no les consta que el manejo total del partido sea por parte de militares. Es un grupo de gente que quiere un poco más de orden, en el sentido de más seguridad, y eso es lo que le ofrece Cabildo. No creo que la gente perciba que el partido es manejado por militares”, agregó el expresidente de AFE, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle.
Sobre la posibilidad de que un fiscal decidiera la prisión de Manini, en este mismo octubre, Domenech, en un acto en Mercedes, afirmó, según consignaba Agesor: “No habrá ningún fiscal bien mandado que lo meta preso porque acá estamos los cabildantes, acá estamos los orientales para impedirlo”.
En otro pasaje de su discurso, sostuvo: “Tenemos al mejor candidato a la presidencia de la república, al único candidato que ha demostrado que puede administrar bien porque ya lo ha hecho, al único candidato que tiene coraje para decirle mentiroso a un mentiroso y canalla a un canalla”.
En este panorama, Manini Ríos, de recorrida por Paso de los Toros, en declaraciones a Radio Uruguay, afirmó que, de no ganar las elecciones, “vamos a apoyar al gobierno que sea en busca de las soluciones a los grandes problemas del país. No vamos a ser parte del problema, vamos a ser parte de las soluciones”.
Y concluyó: “Hay que ver la conducción política en clave de patriotismo, pensando en el futuro del país a largo plazo y no pensando en la chacrita política o la política propia”.
Declaraciones que escuchó Luis Lacalle Pou, ya que un día después, entrevistado por Radio Sarandí afirmó: “Políticamente me siento más afín a Manini Ríos que al Frente Amplio. Ideológicamente es más complejo, porque el FA tiene un abanico de posiciones ideológicas bastante encontradas […] Yo no podría hacer una coalición con el Frente Amplio debido al programa que tiene“.
Y si bien Lacalle Pou no quiso decir con precisión con quién se sentirá más cómodo, si con Manini o con Talvi, a la hora de negociar una coalición, sí afirmó que en este acuerdo no debe haber “excluidos” y que si se consolidara la alianza política, esta dejaría “aislado” al Frente Amplio.
En el cierre de su campaña para la primera vuelta, en Pando, el día 21 de octubre, Guido Manini Ríos dijo “que Martínez diga que espera recibir en noviembre los votos de Cabildo Abierto es una demostración más de que está totalmente ajeno a la realidad del país. […] Los votantes de Cabildo Abierto jamás votarían a quienes prometen continuidad”.
Chile y su delicada situación institucional no estuvo ajena al discurso de Cabildo Abierto, “los orientales no queremos, como dice un candidato, parecernos a Chile. No queremos parecernos a un país de Europa, no queremos parecernos a la desangrada Venezuela, ni a esa atormentada Cuba. Queremos parecernos a Uruguay porque no necesitamos parecernos a nadie. Por eso somos un movimiento nacionalista”, dijo el candidato a vicepresidente Guillermo Domenech.
Manini cerró su primer campaña, en Montevideo, planteando que vivimos una crisis que no es solamente económica, sino que es de seguridad, social y cultural, y recordó que el pueblo el próximo domingo 27 de octubre votará para elegir quién será el que dirigirá al país por los próximos cinco años. “Es una crisis cultural consecuencia de un proceso de deterioro de varias décadas. En ese contexto el pueblo uruguayo elige el conductor para este país hacia su destino. El pueblo elige el domingo entre dos opciones que van a ser la más importantes de la historia. Podrá elegir entre las políticas que se vienen aplicando en los últimos 15 años, si eligen al candidato del gobierno no se esperen cambios. El candidato del gobierno no va a frenar el derrumbe del país”, sostuvo. “La otra opción es votar por cambiar, por terminar con esto que estamos viviendo y el cambio verdadero lo representa Cabildo Abierto. Ese cambio verdadero no es un maquillaje, es un cambio en un momento complejo para el país y la región”.
También hizo referencia a lo que en su momento planteó la candidata a vicepresidente por el Frente Amplio, Graciela Villar, quién que estas elecciones serían “entre oligarquía y pueblo“. “¿Cuál es la oligarquía hoy?”, se cuestionó Manini: “La oligarquía hoy seguramente sean aquellos que están atornillados al poder. La oligarquía hoy son los que mandatan fiscales para su servicio, son los que usan los resortes de poder para negocios propios, la que viola la constitución todos los días haciendo política. Esa es la oligarquía. Los que ganan cientos de miles de pesos y no se ponen a rigor. Somos conscientes de los que tenemos voz debemos defender a los miles de uruguayos que no pueden. Somos conscientes que tenemos que librar la batalla por el futuro, hasta cuando los uruguayos de que se asesinen a cientos de compatriotas por año”, agregó.
Por último, Manini finalizó: “Cabildo Abierto es un llamado a la acción, a la responsabilidad porque somos conscientes de que este país lo sacamos adelante entre todos. El próximo domingo está al alcance de la mano, en estas 72 horas que quedan debemos todos, redoblar nuestro esfuerzo, hablar con nuestros conocidos compañeros, hacerle llegar nuestro mensaje de esperanza, decirles a todos que hemos venido a cumplir”.
El jueves 24, previo a la veda de la primera vuelta, el ex general recurrió, una vez más, a un video, de casi 6 minutos, dónde afirmaba que acataría la resolución judicial, pero se despachaba con duras acusaciones al Poder Ejecutivo: “Como comandante en jefe del Ejército actué en todo momento bajo los límites de mi mando, realicé las comunicaciones correspondientes en el debido momento y a quien debía hacerlo. Miente quien dice que se ocultó información”. “Hoy les digo, desde la tranquilidad de mi conciencia, que yo, Guido Manini Ríos, aceptaré el fallo de la Justicia sea cual sea“.
El domingo 27 hablaron las urnas, y nos mostraron un país distinto: Ningún partido o lema, tendría por si solo mayoría parlamentaria, casi el 60% de los uruguayos expresaron su deseo de cambio y/o su descontento con el partido de gobierno.
Y en ese contexto, emergía Cabildo Abierto, un partido con pocos meses de creado, que poseía, por decisión popular, una fuerte bancada, con tres senadores y once diputados, que haría pesar, sin ninguna duda, en la conformación de un futuro gobierno.
Y Manini volvió a utilizar un video, que se vitalizó casi sobre la veda electoral, el jueves, dónde hacía un llamado a sus ex subalternos para que votaran contra el candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez. Lo que provocó, una vez más, que se alzaran algunas voces, que argumentaron sobre “la inexperiencia política del ex militar”. Incluso hubo quién llegó a suponer que fue un error. Y no es así. El video sustancia, con su sola existencia, la posibilidad de “dos sustos distintos”. El que provocó la remontada de la militancia frenteamplista, tratando de descontar la diferencia de la primera vuelta, y que bien pudo ser interpretado por Manini, y ello justificaría su alegato contra Martínez.
Y provocó el susto a miles de descontentos que pensaban anular o votar en blanco, y disparó el mediocre resorte de votar “al menos malo”, en este caso, para esa lógica, Daniel Martínez.
En uno u otro caso, parece ser, por declaraciones de sus socios de la coalición, que el video de Manini no habría sido consultado con el candidato, al menos, de la coalición multicolor. Quizás nunca lo sabremos. Pero lo que si podemos afirmar, es que el ex general Guido Manini Ríos, constituye un elemento difícil de “manejar” para los políticos tradicionales, lo que quedaría demostrado en el quinquenio 2020-2025.
Del balotaje emergió un nuevo gobierno, presidido por Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón, que desde la firma del acuerdo de la coalición multicolor, a días de la primera vuelta, consiguió articular 58 diputados y 18 senadores, entre los cuales, 3 senadores y 11 diputados eran de Cabildo Abierto, que puede, si se lo propusiera, dejar al gobierno en minoría en cualquiera de ambas cámaras.
No ocurrió. Sin embargo hubo leyes y planteos que perfilaron a Cabildo Abierto en una posición distinta a la de la coalición gobernante, y que llegó incluso a votar con la oposición, el Frente Amplio, que abordaremos en siguiente trabajo para eXtramuros.
En resumen, “nuestro Dr. Frankenstein”, ya sea Mujica, Fernández Huidobro, o el MLN-T (el que usted elija, amable lector) ayudó mucho a crear “su monstruo”, el general Manini Ríos, el senador o el futuro aliado para conseguir mayoría simple en la cámara de diputados a partir de este 15 de febrero de 2025, cundo asuman los integrantes de la nueva legislatura en el Palacio Legislativo (como analizamos en esta revista)