Conflitti&Strategie G.P. 9/3/25
Todos los políticos que en los últimos años han impuesto reglas presupuestarias rígidas, incluso incluyéndolas en la Constitución, deberían ser arrestados. Para ellos, el presupuesto equilibrado se había convertido en un principio casi metafísico, un dogma intocable cuya violación habría desatado la ira del dios económico que gobierna las finanzas públicas. Sin embargo, hoy en día, esas mismas restricciones pueden eludirse sin demasiados escrúpulos para financiar la compra de armas inútiles, en un contexto en el que la distinción entre amigos y enemigos es cada vez más difusa, sino incluso se ha visto invertida. Dejaron morir a los griegos, obligaron a la gente a no buscar atención médica, recortaron todo porque no podían superar el presupuesto y ahora se preparan para financiar el plan de rearme más estúpido de la historia de la humanidad. ¿Y cómo se puede conciliar todo esto con la descarbonización y la sostenibilidad ambiental? O bien se burlaron de nosotros antes o bien lo hacen ahora, peor aún: lo han hecho siempre de todas formas.
Frente a una Rusia que nos supera en capacidades militares y doctrinas de guerra, la OTAN y Estados Unidos representan dos espinas en nuestro costado que impiden incluso discutir acerca de una verdadera seguridad europea. Europa, ocupada militarmente desde la Segunda Guerra Mundial, ahora pretende desarrollar una estrategia de defensa común, mientras permanece subyugada a un amo no perteneciente a la UE. Esto sólo hace que los pro-europeístas sean aún más ridículos, convencidos de que son parte de una clase dominante que, en realidad, no gobierna nada, siendo sólo una excrecencia de una década de dominación extranjera.
Los verdaderos obstáculos para una Europa capaz de entrar con lucidez en la nueva era histórica, en lugar de permanecer anclada en los patrones del pasado, son precisamente esos canallas que dirigen la UE. Mientras Estados Unidos da claras señales de una decadencia lenta pero inexorable, el viejo continente debería haberse liberado del yugo yanqui y vuelto su mirada hacia aquellos países que están configurando el nuevo orden multipolar: Rusia y China. En cambio, estos acróbatas, estafadores y defraudadores prefirieron declarar la guerra a Moscú en un intento desesperado por salvarse.
La aparente retirada estadounidense del conflicto ucraniano y la consiguiente implicación cada vez más directa de Bruselas en el apoyo a Kiev nos exponen inevitablemente a represalias rusas. Ahora estamos en guerra, sin peros ni condiciones, a menos que haya un repentino retorno a la razón. Ya no podemos pretender que la responsabilidad por la muerte de soldados rusos o por los ataques al territorio de la Federación no nos concierne sólo porque nos limitamos a financiar a Zelensky y su banda de pseudonazis.
Debemos prepararnos para lo peor: los accidentes cada vez más frecuentes ya no serán algo que se pueda archivar con un encogimiento de hombros, atribuyendo toda la culpa al enemigo de turno. Todo lo que queda es la esperanza de deshacerse de estos locos antes de que nos arrastren a sus planes fuera de control del Dr. Strangelove. (Dr. Insólito)
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Conflitti&Strategie G.P. 14/3/25
Continúa el duelo a distancia entre María Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, definida recientemente por Dagospia [conocido portal de noticias italiano] como “puta” sin que nuestros periódicos hayan dicho ni una palabra, y el presidente de la República. Pero, al mismo tiempo, esos mismos medios se indignaron porque el periodista Soloviev había llamado al vicepresidente del Parlamento Europeo “una boca que apesta a tiranía” por haberle impedido hablar en la televisión estatal italiana.
Una vez más, Zajarova ha confrontado a Mattarella con sus declaraciones, que son aún más graves teniendo en cuenta que fueron hechas en Tokio. El Presidente de la República declaró:
“La Federación Rusa ha promovido una narrativa nuclear renovada y peligrosa, a la que se suman el bloqueo del Tratado de No Proliferación, la retirada de la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y las amenazas dirigidas a Ucrania, inculcando la idea inaceptable de que las armas nucleares pueden convertirse en una herramienta común en la gestión de conflictos, como si no condujeran inevitablemente a la destrucción total”.
Palabras pronunciadas en el país que sufrió el único ataque atómico de la historia, debido al lanzamiento de dos bombas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki. Naturalmente, Mattarella tuvo cuidado de no mencionar a Washington, pero no tuvo reparos en señalar a Moscú, aunque sus afirmaciones sean claramente falsas.
Más aún cuando es la propia Europa la que prepara un plan de rearme basado en la mentira de un peligro ruso inexistente. Este plan, junto con la narrativa del “coco ruso”, es el único elemento que mantiene con vida a una clase dirigente europea incapaz de una visión autónoma y hoy reducida a una jauría de monos aulladores sin la inteligencia de ésta. En su cerebro colectivo hay una rueda de hámster sin mascota que la mantenga girando. Y serán precisamente ellos, los pro-europeístas, quienes nos llevarán a la ruina, porque en la historia no han sido tanto los criminales los que han destruido a la humanidad, sino los idiotas en puestos de mando.
http://www.conflittiestrategie.it/idioti-ai-posti-di-comando
Conflitti&Strategie G.P. 15/3/25
Recuerden, la línea oficial de los bombarderos occidentales era declarar la guerra a Putin sin humillarlo. Le hicieron una guerra, perdieron y sufrieron una humillación histórica que será recordada durante mucho tiempo. El Occidente colectivo ha perdido lo que lo ha caracterizado en su larga afirmación epocal: la luz de la razón. El faro del conocimiento ahora se ha apagado y en su lugar se alza el monumento en ruinas de una grandeza que se ha convertido en arrogancia. La ciencia política también está muerta.
Este último episodio no es sólo el fracaso de una estrategia militar o la derrota en una guerra, sino otro síntoma de una crisis más profunda. Occidente ha perdido la capacidad de analizar críticamente la realidad. La ilusión de tener razón, de tener una fórmula para todo, apoyada en una narrativa autorreferencial, ha llevado a tomar decisiones repetidamente equivocadas, basadas en ideologías reaccionarias como negación de una evaluación racional de los hechos. La misma racionalidad, reducida a una fórmula mágica, ha dejado de ser útil para comprender la vida.
La autorreferencialidad de sus élites políticas y mediáticas ha minado la capacidad de Occidente de tratar con el mundo de manera pragmática, de acuerdo con el primer principio verdadero consolidado de toda ciencia que, como dijo Galileo, es: observar la naturaleza. Y esto también se aplica a las ciencias sociales. No es casualidad que Maquiavelo, cien años antes de Galileo, tuviera el cuidado de advertir que era necesario describir y juzgar el mundo por lo que era, no por lo que el corazón quería que fuera.
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Traducción: Carlos X. Blanco