Falso patriotismo. Cuando nuestros gobernantes confrontan al imperialista Donald Trump, tratan de salvar su pellejo, no la patria. Más allá de la cantidad de desfalcos y todo tipo de corrupciones que siguen brotando de las alcantarillas de la 4T, están desesperados por lo que ya es inocultable: un narcoestado trasnacional y terrorista; una herencia maldita de narcogobiernos, narcopartido, narcoelecciones, narcomitines, narcobecas, narcopensiones, narcocartillas “morales”, narcoperiódicos, narcobancos, narcotrenes, narcoaeropuertos… y narcoprincipios.
Y lo que faltaba, las masacres en otro centro de exterminio ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, que apuntan a crímenes de Estado debido al contubernio de los tres niveles de gobierno con la delincuencia organizada. A nivel federal, por lo menos parecen comprometidos los militares, por acción u omisión y encubrimiento, lo que toca directamente al entonces jefe supremo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como genocida y traidor a la patria. “El presidente lo sabe todo”, decía él mismo.
No salíamos de la conmoción, cuando aparecieron testimonios de otras fosas, como en Torreón, Coahuila, y en Tamaulipas, con más de 100 cuerpos sin órganos. No obstante, el gobierno impuesto de Claudia Sheinbaum, ya empieza también a negar sus vínculos mediante una fiscalía a modo, a cargo de otro corrupto, Gertz Manero, tratando de minimizar lo que rebasa sobremanera a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa ?de lo cual AMLO eximió al Estado y al Ejército, traicionando a las víctimas.
La premisa de que “No secuestran a un pobre, secuestran al que tiene”, choca con otra realidad: la mayoría de los muertos y desaparecidos proviene del pueblo trabajador, del pueblo pobre, de niños indefensos, jóvenes estudiantes y mujeres que viven al día. Este reclutamiento de trabajadores nos recuerda a los tiempos más aciagos del porfiriato, donde los engañados eran llevados a los campos de exterminio de Valle Nacional. Lo cierto es que hoy el nivel de homicidios en México rebasa con mucho al de todos los sexenios anteriores, incluso a las guerras de Ucrania, Palestina y a cualquier guerra del mundo, con el agravante de que son los propios mexicanos los que se matan entre sí… https://www.youtube.com/watch?v=xJxOFL5irIg
Más aún, estos homicidios ya son rebasados por las desapariciones que, según AMLO, son por voluntad propia y “no tienen que ver con la violencia” (3 abr 2024) ?y quien desmanteló en enero de 2024 la Comisión Nacional de Búsqueda.
¿Dónde está el ataque a las causas? ¿Dónde quedó la verdad, la honestidad, la responsabilidad de Estado, la lealtad, la solidaridad con el pueblo mexicano?
A finales de su gobierno AMLO justificó que los principios que tanto presumió, pueden ser traicionados cada vez que convenga, en aras de la “eficacia”, como lo ha hecho durante toda su carrera política. Y Sheinbaum, encantada sigue su pragmático y corrupto ejemplo. Sólo les falta gritar, “¡al diablo con los principios!”, así como hizo con las instituciones hoy derruidas. Primero el dinero, primero el poder y la vanagloria… ¡eso es la eficacia, elevada a principio!
Y todo este bagaje de mentiras, robos y traiciones de la falsa transformación, es lo que sostiene a la presidente ilegal e ilegítima Claudia Sheinbaum, la presidente sin pueblo y contra el pueblo que acarreó a miles de funcionarios para un festejo de nada en el zócalo, al tiempo que Teuchitlán aparecía en escena con todo su terror.
¿En qué momento uno deja de ser humano? ¿Son los miembros de la delincuencia organizada seres humanos? Personas que asesinan, torturan, violan, mutilan trituran, queman a otras, ¿son realmente personas?
Muchos de ellos han sido deshumanizados previamente por este sistema hostil, o bien por recibir entrenamiento para ser sicarios, como en Teuchitlán y otros campos de exterminio.
Al parecer, según testimonios, la mayoría de los sicarios están ahí contra su voluntad, obligados so pena de perder la vida. ¡Son también víctimas! Algunos prefieren morir antes que obedecer, o sucumben con el paquete; y unos pocos logran escapar.
Pero otros siguen deshumanizándose y especializándose en ese trabajo de matar, descuartizar y torturar, matándose unos a otros en una suerte de Juegos del Calamar a la mexicana, y terminan así con su esencia humana y sus derechos humanos. ¿O, merecen algún respeto? ¿Tienen remedio?
Dice AMLO que son seres humanos y hay que cuidarlos; de ahí su ridícula política de abrazos y no balazos, cuando deberían ser enfrentados con todo el peso de la fuerza pública.
Otros testimonios aseguran que muchas ladrilleras son utilizadas también para cremar cuerpos, por las noches, cuando el humo no se ve.
Mientras tanto, la tibieza gubernamental permite que estos centros de exterminio sigan operando y llegan a insinuar que se trata de montajes.
Para montajes, Claudia Sheinbaum con cajas vacías de expedientes que comprobaban el fraude electoral de Felipe Calderón en 2006; luego el montaje del tren del nuevo aeropuerto AIFA; ¡el fraude electoral!, y la falsa democracia del proceso judicial... No extrañaría que el video en defensa del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) haya sido otro montaje de su gobierno. Es la desesperación cuando la mayor responsabilidad apunta al gobierno federal, especialmente a AMLO, cuya calidad moral está hecha añicos junto a sus aduladores Claudia como Sheinbaum ?también señalada de narcopresidenta, con A.
Ver ANABEL HERNÁNDEZ, “La historia secreta”, p. 321ss (extracto) https://drive.google.com/file/d/1Kbo2J_RE2Iuk1Ja-3urE2loGr8p0zA9Y/view
El brazo operativo del Mayo pagaba sobornos en el AICM de mil a 2 mil dólares por kilo de cocaína a las autoridades, para asegurar el paso. De esos sobornos, 50 por ciento era para funcionarios de la Marina, 30 por ciento para los de la Sedena y el 20 por ciento para la Guardia Nacional. Llegaban aviones cargados en esa época. Con la protección de las autoridades del gobierno de AMLO, sacaban la mercancía y la escoltaban hasta la bodega seleccionada en la Ciudad de México, donde quedaba segura la mercancía.
El propio Rivera Zazueta iba a ver a las autoridades y entregaba las mochilas de dinero; no mandaba a otros a hacer el pago, sino que le gustaba hacerlo personalmente para establecer relaciones de complicidad sólidas. Se afirma que hasta ahora continúa el mismo mecanismo.
Llamó a una persona que afirmaba ser el intermediario con la jefa de gobierno, quien le recordó la regla. El gobierno de la Ciudad de México iba a intervenir, pero la mitad de la mercancía se la quedaban las personas que la gobernante designara y la otra regresaba a las manos de los traficantes. A nombre de Claudia Sheinbaum se pedía el pago del favor en especie, no en dinero. Si hacía el trato, tenía que perder 20 de los 40 kilos de cocaína que se estaban transportando.
El narco estaba furioso y empezó a maldecir.
— ¡Siempre es la misma verga con ella, güey! Nos trae a todos en verguiza, decomisando para quedarse con la mitad, y si no le das la mitad te detiene y te quita todo.
— ¿Quién? —preguntó uno de los presentes que no conocía la movida.
— La Claudia Sheinbaum.
— ¿No es la jefa de gobierno de aquí?
—Esa p... ¡se pasa! Nos tiene de los huevos a todos.