10.ABR25 | PostaPorteña 2471

Deberes Amargos

Por G.Petrosillo(c&s)

 

 G.P. - Conflitti&Strategie 7 abril 2025

 

Europa se queja de los aranceles que Trump está imponiendo progresivamente a productos procedentes de otros países, incluida la Unión Europea. Son lágrimas de cocodrilo derramadas por políticos incompetentes, que al menos deberían tener la cortesía de permanecer en silencio, dada su conducta caracterizada por la duplicidad y la superficialidad. Apelan a un principio abstracto, pero olvidan que el libre comercio siempre ha sido la voz de los más fuertes: de aquellos que, ya por delante en los mercados internacionales, quieren evitar la competencia de aquellos países que amenazan su primacía.
No nos gustaría vernos obligados a desempolvar a Ricardo para recordar cómo funcionan realmente ciertas dinámicas, invariablemente acompañadas de las quejas de los patrones. Cuando la Unión Europea impone aranceles a los productos chinos (pensemos en los coches eléctricos, mejores, más eficientes y menos caros que los nuestros), nadie en Bruselas parece tener ningún remordimiento de conciencia. Pero cuando Estados Unidos hace lo mismo, empiezan las quejas.
En resumen: haz lo que digo, no lo que hago. Cuando Europa no puede justificar su propio comportamiento, acusa a otros de prácticas comerciales desleales e impone impuestos para impedir la invasión de productos extranjeros. Éstas son las excusas habituales, útiles para hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros.
Así, todos esos principios liberales, de libre mercado y orientados al mercado de los que nos encanta hablar desaparecen. Se dice: “Por donde pasan mercancías no pasan ejércitos” (Bastiat). Sí, pero sólo si esos bienes son nuestros. Está bien si se trata de dejar a otros atrás, pero si son ellos los que nos superan, entonces hay reprimendas y represalias.
Cada nación tiene derecho a proteger su propia industria, especialmente en sectores avanzados que requieren desarrollo autónomo. Por supuesto, no damos crédito a ciertas campañas de propaganda ridículas, como la de Salvini, que quería gravar el arroz camboyano para “defender” la producción nacional. Pero no hay nada malo en querer proteger sectores estratégicos, capaces de fortalecerse primero en los mercados internos y luego competir en los mercados internacionales con mayor valor agregado. Sin protecciones gubernamentales, terminaríamos sucumbiendo a la competencia global. Esto es exactamente lo que le ha sucedido a Italia desde los años 90, víctima de un servilismo insensato hacia una UE y una potencia estadounidense que tienen todo el interés en relegarnos a sectores en los que no podemos competir con ellos. Los Hermanos de Italia probablemente ni siquiera saben de qué estamos hablando, ya que para ellos la patria es una consigna que satisface un postfascismo que incluso han negado.
La lección sigue siendo la de mediados del siglo XIX, contenida en la obra Das nationale System der politischen Ökonomie. Y List no era ciertamente un protofascista, ni un autarquista ni un corporativista, sino un exponente de la escuela liberal, dotado no obstante de una inteligencia nacional concreta.
Es hora de entender que no existen principios económicos que sean válidos para siempre: cada época impone la prevalencia de los suyos propios, en un contexto histórico y político también propio. La actitud hipócrita de Europa es un espejo de la inutilidad política de su actual clase dirigente.
La triste ciencia, cada vez, quiere hacer creer a sus prosélitos que ha llegado a su fase final, aquella en la que existen reglas generales y universales válidas para la eternidad. Puntualmente, sin embargo, la alternancia de dogmas y preceptos cambia las creencias, hasta tal punto que es posible imaginar que en un futuro próximo volverán a prevalecer las nacionalizaciones, el intervencionismo público en la economía y las políticas monetarias gestionadas por los centros de decisión política. La economía es un péndulo oscilante, no una flecha que siempre apunta hacia adelante. Pronto, incluso cavar agujeros con el único objetivo de rellenarlos ya no será sinónimo de desperdicio e interferencia.
Todos los mantras anteriores se desvanecerán y los equilibrios financieros, tanto públicos como privados, serán olvidados. Esto se debe a que la gente no quiere comprender, o prefiere ocultar, un concepto que a la larga es mucho más resistente: es la política, y en particular la política del poder y de los poderes, la que establece lo que hay que hacer para sobresalir.
Preparémonos para los próximos giros académicos y ministeriales.

http://www.conflittiestrategie.it/dazi-amari

 

Democracia Canalla

 

G.P. Conflitti&Strategie, 21/8/24

La grandeza de la democracia consiste en la grandeza de la democracia. Esto significa que cualquier cosa que suceda en el fantástico reino de Demolandia siempre es buena para la humanidad. Incluso un crimen atroz cambia de significado si es cometido por demócratas sinceros. Todo lo que toca la democracia se vuelve perfectible pero irrefutable, para no parecer demasiado pretencioso. Churchill dijo que “la democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas aquellas otras formas que se han probado antes”. Precisamente, tal y como se iba a demostrar. Tomemos algunos ejemplos. La persecución religiosa contra la Iglesia Ortodoxa comenzó en Ucrania. El artículo 10 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea “reconoce el derecho de toda persona a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”. El artículo 19 de nuestra Constitución [italiana] establece que “toda persona tiene derecho a profesar libremente su propia fe religiosa en cualquier forma, individual o asociada, a propagarla y a ejercer el culto en privado o en público, siempre que no sean ritos contrarios a las buenas costumbres”.
Esto sería suficiente para avergonzar a los aliados de Kiev, pero como dicen, en la democracia todo tiene solución. La prensa obediente ha trazado la línea: “Zelensky prohíbe la Iglesia prorrusa”. He aquí una demostración más de la superioridad de la democracia sobre todas las demás formas: basta interpretar como delito la violación de un derecho fundamental por parte de quienes ejercen ese derecho. También podrían haber argumentado que en la Iglesia Ortodoxa se practican actos obscenos en lugares públicos pero el adjetivo prorruso le cortó la cabeza al oso.
Lo mismo ocurrió con otros dos casos que involucraron a nuestra televisión estatal. Un periodista de la RAI, siguiendo a las tropas ucranianas, entra ilegalmente en Rusia. Fue una primicia para el círculo mediático de idiotas. Equivocado. Habría sido una primicia si el corresponsal lo hubiera hecho sin protección de nadie para contar la historia de la guerra de uno contra el otro. En cambio, dio la versión de la persona que la acompañó en este recorrido sin visa por los lugares seleccionados para ella.
Otro corresponsal, también de la Rai, se dirige a un SS del ejército de Zelensky con sus preguntas kantianas. Entonces se da cuenta de la estupidez y saca a relucir a su abuelo partisano. Se llama…Nomen Omen.[“el nombre es un presagio”] Fueron sólo unos segundos de entrevista, dice. Es cierto, unos pocos segundos de nazismo nunca han hecho daño a la democracia, que puede dar lecciones de nazismo en guerras y genocidios. La democracia es el mejor de los mundos posibles porque ha hecho del mundo un lugar imposible.

http://www.conflittiestrategie.it/democrazia-canaglia

Traducción: Carlos X. Blanco


Comunicate