Por primera vez en Francia, el viernes 28 de marzo, una universidad fue bloqueada en Lyon por reivindicaciones islamistas: "La apertura de lugares de oración y el derecho a romper colectivamente el ayuno del Ramadán". Detrás de la clásica y habitual pantalla de la religión, los activistas que cometieron estas atrocidades, llegando tan lejos como para amenazar a un profesor que expresó su desaprobación, hay activistas políticos, islamistas, que pretenden transformar las costumbres tradicionales para adaptar la sociedad a su imagen. Se trata, en efecto, de una batalla política que se ha librado y continúa en suelo nacional desde los repetidos casos del velo. Estos días, los islamistas también toman la ofensiva en el mundo del deporte, exigiendo que las niñas lleven velo en los campos de fútbol o en las zonas de oración de los estadios o, en su defecto, en los vestuarios.
Siempre es posible evitar la realidad negándola, ocultándola. Pero ésta es la estrategia de los Hermanos Musulmanes: infiltrarse en instituciones para imponer sus políticas utilizando símbolos comunes. Y poco a poco, funciona. Por ejemplo, el partido Lille-Dortmund fue interrumpido deliberadamente para romper el ayuno, contrariamente a las normas de la Federación Francesa de Fútbol. En RMC, el presentador de un programa deportivo se disculpa después de que un orador se pronunciara a favor del secularismo...
Se trata, en efecto, de una batalla política que está en curso y que se hace visible con ocasión de esta “celebración” del final del Ramadán.
Entre 15.000 y 25.000 “fieles” se reunieron en La Mosson, en Montpellier. Los comentaristas hablan de una "verdadera marea humana".
35.000 personas se reunieron en Grenoble, una primicia en veinte años.
En la Grande Halle d'Auvergne, en Cournon-d'Auvergne, cerca de Clermont-Ferrand, se reunieron más de 12.000 personas.
Lo mismo ocurre desde Marsella hasta Poitiers, pasando por Nantes y Aix-en-Provence, con el mismo récord de afluencia de público.
Los qamis y abayas [prendas de vestir musulmanas] para salir no son insignificantes, porque tienen una resonancia conservadora. Como estas prendas no son un imperativo religioso, se deben en gran medida a la influencia de militantes islamistas, a menudo próximos a los Hermanos Musulmanes, que trabajan pues para imponer la visibilidad del Islam.
Otra constatación se hace durante estas reuniones religiosas: su rejuvenecimiento, su determinación. En Montpellier, es un fenómeno que sorprende incluso a los voluntarios de la mezquita presentes, uno de los cuales explica a France 3 Occitanie: «Estoy muy, muy sorprendido. La generación de hoy, la encuentro mucho más implicada que antes. (…) El número de personas aumenta año tras año, es impresionante».
Estos elementos son signos de una dislocación comunitaria alentada por ciertos electos que se han mezclado con los "fieles" en reuniones, en detrimento de los principios elementales de la laicidad, a menudo por puro cálculo electoral, con el riesgo de convertirse en rehenes de una ideología fascista.
Los de la izquierda que hacen del fascismo su moneda de cambio guardan un gran silencio aquí. Y aun así...
Jacques Cotta
8 de abril de 2025
https://la-sociale.online/spip.php?article1242
Traducción: CXB.