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Programa EL Cernidor

Por posta

 

Programa El Cernidor lunes 21.04.2025

 

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Amodio relata el plan Tatú con auto entrevista a Raúl Sendic. Caso Cairo y caso Koch. Tema río Santa Lucia conferencia de Tabaré  Vázquez. El ascensor del ministro de de Medio Ambiente.

https://www.youtube.com/live/M6TfSFckHrM?si=8Zv4wqhLaJjpb5IH

 

Cernidor 186, correspondiente al 21 de abril de 2025

 AMODIO : En los programas pasados les dimos a conocer los documentos que prueban que el llamado plan Hipopótamo estaba encaminado a la toma de Montevideo y que las acciones del 14 de abril de 1972, el llamado plan Hipólito, fue el día D, el punto de partida para el plan Hipopótamo.

Tenemos en nuestro poder los documentos internos del MLN acerca de la instalación de un segundo frente, es decir, llevar la guerrilla al interior del país.

Son documentos muy extensos, que seguramente formarán parte de un trabajo que varios de ustedes están reclamando y que tenemos en proyecto.

Pero lo que sí podemos decirles, es que la guerrilla Tatú, el segundo frente o como quisiera llamarse tuvo como punto de partida dos simples pasajes que aparecieron en dos documentos del MLN, el documento 1, de mayo de 1967 y las 30 preguntas a un tupamaro, de abril de 1968.

En esos pasajes se dejaba abierta la posibilidad de que en el interior del país se realizaran acciones que sirvieran para rebajar la represión que necesariamente se desataría en Montevideo, la selva de cemento, llamada a ser el centro de las operaciones de una organización que nunca se había planteado la lucha contra las FF.AA., pese a considerarlas el brazo armado de la oligarquía y que había comprobado cómo, la propaganda armada, basada en acciones de denuncia de la corrupción del sistema financiero y político le había dado los mejores frutos, tanto en lo material como en lo político.

¿Qué se decía en el documento 1?

1) Nuestro campo no sirve para instalar un foco guerrillero permanente, puede servir perfectamente para refugio, reclutamiento y operaciones militares de dispersión y hostigamiento.

2) Una regular población vacuna y lanar y en todo el territorio (150 ovejas y 50 vacunos por kilómetro cuadrado), resuelve un arduo problema logístico para grupos operantes que, en otros lugares se ha resuelto solamente con complicidad de la población y un vasto aparato de aprovisionamiento.

3) Un bajo índice de población en las zonas de latifundio (2/3 partes del país) que da un promedio de 0,6 habitantes por kilómetro cuadrado, con una casa cada 142 kilómetros cuadrados permite desplazamientos de contingentes sin ser localizados.

4) Si bien no existen suficientes cadenas montañosas, hay en el país zonas de montes agrestes que permiten refugios precarios y que, combinadas con formas artificiales de defensa, pueden ser muy útiles para la lucha rural.

5) En el campo es donde se refleja el bajo nivel represivo, un contingente militar -valor 200 hombres cada 10 mil kilómetros cuadrados- y una comisaría -valor 30 hombres cada mil kilómetros cuadrados-. El litoral marítimo está vigilado por 600 hombres de la prefectura, de los cuales 400 están en Montevideo.

6) Las tremendas condiciones de vida de los asalariados rurales, algunos organizados en sindicatos, han creado un sector espontáneamente rebelde que puede resultar muy útil en la lucha rural.

Sigamos leyendo el documento sobre el Plan Tatú , segundo frente, es decir, llevar la guerrilla al interior del país, y como contrarrestar la ofensiva represiva

 nos dice : "Si encontramos el método adecuado todo eso será inútil, como la será el control que pueda ejercer tropa del Brasil que invada con esperanza salvadora, En esta hipótesis vemos que la guerrilla Tatú sé vuelve válida e imprescindible en todos sus términos; no podemos despreciar al enemigo en la táctica, la reacción se organiza, la represión aprende y debemos ser conscientes que para el interior perdimos la sorpresa estratégica, Nos están esperando y los errores en la valoración de las fuerzas del enemigo se pagan con muertos y presos, más el enemigo está convencido que operaremos como en el Tiro Suizo, San Rafael, Salto o Tacuarembó. El desarrollo del método Tatú no sólo hará inútiles sus ventajas en medios materiales y hombres, sino que "los sorprenderán”, Los desconcertará y los colocará en la misma situación de inutilidad que ante la cárcel del pueblo y los berretines urbanos.

 Por otra parte, como ya les dijimos, ante las Situaciones previsibles para el futuro que intentamos describir, operar sobre los objetivos que hay en el interior desde las ciudades será imposible o muy costoso"

"LA GUERRILLA TATÚ para resumir comprende:

a) Un método táctico, las tatuceras, que posibilitan asegurar la retirada al máximo, b) un papel para la ciudad, base de apoyo, que es el adecuado a su situación táctica c) un método guerrillero que es una estrategia en su conjunto, pues constituye el arma flexible que nos permitirá adecuarnos a cualquier coyuntura política-militar que se nos presente "

Sigue el documento sobre el tema: " Para terminar, las columnas del interior tienen que empezar a definir cuántos grupos concretos tienen para irse a las tatuceras, del mismo modo que en Cuba la gente se iba a la Sierra. Luego tiene que dotar a esos grupos de las armas, la concepción, los contactos, la infraestructura, la información, los suministros etc., que les permita iniciar la epopeya de llegar y llevar a la campaña la lucha armada a través de la guerrilla Tatú. Crear la mística del pico y pala, que cada grupo construya su constelación de tatuceras y discuta a fondo en cada célula, la concepción del método guerrillero, coma forma de preparar a los compañeros, como forma de llevar a cabo esta tarea. Pensar en baqueanos, isleños y montaraces, como gente apta para llevar a cabo este trabajo, para injertar cuadros con criterios militares ya asentados para lograr la homogeneidad óptima para el grupo operativo. A la inversa, esos grupos dinamizarán al resto de las columnas del interior, serán el centro de sus preocupaciones, todo, absolutamente, todo, deberá girar en toras de ellos y sus posibilidades de acción. Todo deberá ponerse a su servicio: el reclutamiento, los CAT (Comités de Apoyo a los Tupamaros), los talleres, les servicios, etc."

"Serán, deberán ser el centro de las columnas, porque serán el núcleo de su aparato militar, las bocas y las manos por los que se van a expresar las Columnas del interior a través de la acción, y, a no dudarlo, por donde se va a expresar, tarde o temprano, las masas del interior. Hoy deben ser las niñas de los ojos, de los Tupas y filo-tupas, como mañana serán las niñas de los ojos del pueblo gaucho, interpretando a través de la acción por esos grupos, del mismo modo que los guerrilleros vietnamitas o de la Sierra Maestra eran la expresión y la esperanza populares Luego de definir los grupos disponibles hay que instalarlos para que hagan las primeras armas y para terminar de construir la infraestructura y el aparato organizativo que les garantice el funcionamiento y que Será un nuevo aparato puesto al servicio de la acción y los grupos que la llevarán adelante."

"El combatiente rural de las tatuceras NO puede ser un combatiente de "horas libres”: se parecerá más al guerrillero que va a las Sierras que al combatiente urbano. Tendrá su propio medio de vida, sus reflejos condicionados propios, su físico endurecido y acostumbrado a esa selva artificial de pozos y refugios, a la noche, y al monte protector que muchas veces deberá construir can sus propias manos. Este tipo de tupas pide hoy el combate en el interior. Nos consta que ya hay los suficientes para empezar, aunque sean pocos; después habrá cantidades cuando demuestren ser indestructibles, como ya pasó en Montevideo, por eso con pocos grupos para todo el interior serán suficientes.

¿Alguna vez se han puesto a pensar lo que serán capaces de hacer alumnas grupos debidamente apoyados con una buena infraestructura y un buen aparato organizativos? Tendrán para pelear las 24 hs, del día.

Buenas bases relevadas y un aparato organizativo (que de hecho ya existe, sólo que hay que ajustarlo), que los protegerá, suministrará y captará los resultados políticos de su acción.

¿Alguna vez se han puesto a pensar la dinámica y la mística que cobrará el aparato tupa del interior, a poca tenga que proteger, apoyar, reclutar, formar recambios, etc., para que esos grupos de combate sigan actuando y conmocionado todo el país? "

ESO HAY QUE HACER: PICO Y PALA.

LIBERTAD O MUERTE

 

¿Qué decía la pregunta 23 del otro documento, las 30 preguntas?

Decía: nuestra geografía, ¿es completamente adversa para la lucha en la campaña?

 " No es estrictamente así. No tenemos lugares inexpugnables como otros países, pero existen precarios accidentes naturales que permiten refugios transitorios a un grupo armado. El latifundio es un gran aliado. En zonas de latifundio, es decir, en 2/3 de la superficie del país, los índices de población bajan a 0,6 habitantes por km cuadrado, lo que facilita el desplazamiento clandestino de un contingente armado; compárese con el promedio general de Cuba, más de veinte habitantes por km cuadrado, y aun de las zonas de chacras de nuestro país, como Canelones y sur de San José, con igual promedio.

Al mismo tiempo, el latifundio ganadero resuelve el arduo problema logístico de la alimentación, que en otros lados necesita de una cadena de abastecimientos lograda con una gran complicidad de la población.

Por otra parte, las tremendas condiciones de vida de los asalariados rurales, algunos ya organizados en sindicatos, han creado un sector espontáneamente rebelde que puede ser muy útil en la lucha rural. Si nuestra campaña no puede servir para instalar un foco permanente, por lo menos puede servir para maniobras de dispersión de las fuerzas represivas."

Como pueden advertir, hay aspectos que son comunes en ambos documentos:  las acciones en el interior pueden servir para provocar la dispersión de las FF.AA. y esas acciones serán posibles, incluso facilitadas, por el latifundio y como se dice en el documento 1 Una regular población vacuna y lanar en todo el territorio que resuelve un arduo problema logístico para grupos operantes, que en otros lugares se ha resuelto solamente con la complicidad de la población y un vasto aparato de aprovisionamiento.

Se descarta la necesidad de recibir apoyo. Se creyó que esos grupos serían autosuficientes.

En el documento breve fundamentación de la necesidad de instalar un segundo frente en la campaña uruguaya, elaborado en Punta Carretas por Raúl Sendic y sus seguidores de las columnas del interior, a finales de 1970, se dice: El plan Tatú no es sino el desarrollo de esta idea de forma más elaborada y minuciosa. Se trata de instalar pequeños grupos armados de actuación permanente en determinadas zonas donde mejorarán la infraestructura natural construyendo tatuceras que les sirvan de depósito y de refugio auxiliar.

Pero más adelante, en el documento Ideas estratégicas de la guerra en el interior, de los mismos autores, llenos de entusiasmo por que creyeron haber encontrado la fórmula mágica y tener parte activa en una lucha que los condenaba a ser retaguardia, se dice que la guerrilla tatú debe pasar a ser el objetivo principal de la organización, es decir, del MLN. Ya desde el título se habla de guerra en el interior. Ya no se dice que en el interior se procesarán acciones de dispersión. Ya el concepto es otro.

Voy a leerles las consideraciones finales del documento Ideas estratégicas de la guerra en el interior.

Quienes han dado validez a la historia oficial del MLN, han dicho que las diferencias entre Sendic y Amodio fueron de carácter personal. Eso es una falacia más, con lo que se pretende evitar dar la discusión en torno a los planteos que cada cual defendió en su momento. Pese a que los resultados están a la vista, no habría que hacer mayores consideraciones, pero es necesario dejar claro que como se dice en el documento que leímos en el programa pasado un punto de ruptura fue el enfrentamiento entre Wassen y Zabalza en Punta Carretas, anterior a la fuga de setiembre de 1971 y que el punto culminante de ruptura se dio cuando Huidobro y Sendic conspiraron contra Amodio.

Cabe preguntarse: ¿tanto el enfrentamiento como la conspiración fueron por problemas personales o por razones políticas? La respuesta es bien clara: fueron por razones políticas.

Hubo quienes, movidos por experiencias ajenas a las de nuestro país y motivados por el deseo de adquirir un protagonismo que la realidad les negaba, intentaron convertir al MLN en una guerrilla rural sin que existieran las mínimas condiciones materiales y humanas y quienes manteníamos una posición netamente posibilista, manteniendo la línea de propaganda armada, más acorde con nuestra realidad interna y de acuerdo a las condiciones existentes en lo social en este país.

Creer que las condiciones sociales y políticas del interior del Uruguay eran similares a la Cuba de Batista, a la de Chipre o a la de Yemen es de un simplismo voluntarista evidente. Comparar las tatuceras con la Sierra Maestra o con la selva vietnamita es desconocer que la viabilidad de la guerrilla rural es su capacidad de movimiento, mientras que las tatuceras lo que hacen es inmovilizar a sus integrantes, que en caso de ser ubicados, carecerán de toda posibilidad de escape, ya que la diferencia de fuerzas era evidente.

Toda la fundamentación de la guerrilla tatú se hizo sobre la base real de las dificultades para actuar en las ciudades del interior, los bosquecillos de cemento, como se las dio en llamar con algo de humor. El conocimiento mutuo, los fichajes policiales, las dificultades para pasar desapercibidos, eran impedimentos reales para actuar en las ciudades.

La práctica, como dice el mismo documento, es la que demuestra lo acertado o no de las teorías. Y la práctica demostró que el latifundio no impedía que los movimientos fueran detectados ni que la existencia de ganado en el campo sirviera para resolver los problemas de la comida, porque eran muy pocos los que estaban en condiciones de agarrar una oveja y carnearla, a lo que había que agregar las dificultades causadas por el humo y el olor a carne asada en medio del campo.

Entonces, la logística, proveer a los ocupantes de las tatuceras del mínimo imprescindible para la supervivencia, recayó en los militantes de las ciudades, cuyos movimientos no pasaron desapercibidos.

La lectura de varias páginas de la supuesta biografía de Sendic escrita por Samuel Blixen son la prueba de qué lado estuvo la razón.

Otra consideración necesaria es la siguiente: se dijo, por parte de los divulgadores de la historia oficial que la columna 15 negó armas y materiales a quienes pretendían montar un segundo frente. La columna 15 dependía del Ejecutivo, para todo, y siguiendo las directivas del Ejecutivo proporcionó todo lo que se le pidió. Armas y militantes. Armas y militantes que fueron cayendo de manera continua, porque el plan era inviable, de todas, todas.

Acudan al inventario de las armas caídas en el Caraguatá y pregúntense qué utilidad se les dio a esas armas.

Mientras, Montevideo debió sustituir los militantes que fueron enviados al interior de forma incontrolada, por integrantes de la llamada columna 70, de forma también incontrolada.

Así se escribió la historia, esa historia que los historiadores todavía no han descubierto.


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