“El mayor triunfo de la burguesía del siglo XX es haber hecho creer por doquier que lo que había en Rusia era socialismo, cuando en realidad la contrarrevolución [leninista] había triunfado y se desarrollaba el capitalismo”
Del libro “LA CONTRARREVOLUCIÓN RUSA y el desarrollo del capitalismo” Grupo Comunista Internacionalista (https://icg-gci.kilombo.top/spip.php?article29)
16) La Gran Mentira de los países “socialistas” es más de lo mismo. Dichos países, nunca tuvieron ni un átomo de “socialismo” tal como lo proclamaron los proletarios revolucionarios de todas las épocas, cuyo proyecto revolucionario, tenía como punto de partida, la destrucción de la propiedad privada, del dinero, el capital, el mercado, el Estado y la reorganización de una verdadera sociedad humana: la COMUNIDAD HUMANA.
Hasta la expresión “países socialistas” es FALSA. Ningún país puede, ni podrá ser nunca “socialista”. Dicha denominación es una fórmula de propaganda de quienes controlan el mundo, de la aristocracia financiera y de sus agentes socialdemócratas (incluyendo “comunistas” y “anarquistas”). Se basa en la mentira de los partidos burgueses para los obreros, de los partidos del trabajo (apologetas de la tortura asalariada y del estatismo), que llaman a la socialización y centralización del capital como sinónimo de socialismo. La estatización jurídica, no es más que una fase más violenta del poder de valor/dinero y de mayor esclavitud para la mano de obra.
Fue la base de toda la contrarrevolución rusa y mundial con Lenin, Trotsky, Stalin… a la cabeza, que llamaron “socialista”, “estado obrero”, “dictadura del proletariado” …, a la centralización jurídica del CAPITAL (de la propiedad de los medios de producción) y la obligatoriedad del trabajo. Es decir, a la esclavitud real impuesta por el capitalismo. En realidad, con la obligatoriedad de “vender” la fuerza del trabajo a un solo comprador (el Gobierno) y los campos de trabajo (CONCENTRACIÓN), los países concernidos entraron en una fase aún más tiránica de la esclavitud capitalista que producirá decenas de millones de víctimas.
El terrorismo de estado, la tortura y la desaparición sistemática de los opositores (y/o su encierro en calabozos, cárceles, centros de reclusión, cuarteles…), se extiende en muchas épocas y países, a cualquier sector social o poblacional que quiere abrir la boca y levantar la cabeza. La característica central de dichos países, es la represión totalitaria y sistemática de cualquier protesta, así como la educación en el trabajo y la tortura desde la niñez presentados como el sacrificio necesario para merecer el reino de los cielos: la oz y el martillo es la versión moderna y socialista de la cruz cristiana, retomando lo esencial de la mitología del sacrificio judaico en la vida real, para solidificar el modo de producción esclavista que el capital impuso en todos esos países falsamente llamados como “socialistas”.
Los llamados “países socialistas” lo que hicieron fue, formalizar la tendencia misma del dinero y el capital a “socializarse” a todo el país, concentrarse, centralizarse…, como habían hecho antes y seguirían haciendo en muchísimas regiones y países. La estatización, el pasaje de la propiedad individual a estatal, no solo no elimina para nada el hecho de que el ser humano continúa siendo privado de propiedad, que la propiedad privada continúa reinando (dado que el productor continúa siendo privado de lo necesario para vivir), que no se ha eliminado ni un gramo de capitalismo, sino que al contrario lo confirma, como confirma la EXPLOTACIÓN CAPITALISTA, es decir la explotación de todo el pueblo por el Reinado absoluto DEL DINERO. El dinero es la única COMUNIDAD qué, existe en los “países socialistas” como lo es en todo el mundo.
Los “socialistas” y “comunistas” que llevaron adelante ese proceso, lo que lograron, no fue para nada una mejora de desarrollo de las fuerzas productivas materiales como habían anunciado, ni una liberación de la explotación del proletariado, sino bien por el contrario, un desarrollo todavía más despótico del capital: mayor concentración y centralización del poder en el Estado, mayor tiranía en las relaciones sociales de producción y explotación. Ello quedó evidenciado (y fue denunciado por grupos revolucionarios en el mundo entero), con la obligatoriedad terrorista del trabajo y la organización de toda la producción nacional por medio de los campos de concentración fundados por Lenin y Trotsky.
En realidad, lo que, la burguesía mundial llama “comunismo o socialismo” es al sueño del capital mismo de generalizar la esclavitud y la dictadura del capital a todo el mundo. La centralización estatal es el fundamento totalitario de dicha ESCLAVITUD.
El campo de concentración y el despotismo del trabajo, impuesta a los esclavos del capital durante siglos en los países coloniales o semicoloniales, se hace política oficial del Estado como verdadera garantía de “socialismo” (en realidad, capitalismo planificado), de la misma manera que, la dictadura abierta sustituye cada vez más, en las grandes potencias, a las formas “democráticas” con las que engatusaron a la opinión pública occidental y judeo cristiana, qué en última instancia predominan en el mundo entero.
17) La lucha histórica contra la dictadura del valory la esclavitud es inherente al origen de todas las formas de explotación. Como la explotación, como la dictadura y dominación, como la lucha de clases, como el mismísimo capital y su acumulación esclavista, tiene miles de años.
Efectivamente, si cada vez ha habido más dictadura del capital y esclavitud humana, es porque también, desde el origen, de las sociedades de clases, las clases dominantes, manipularon a partes del movimiento abolicionista para dirigir sus reivindicaciones hacia formas y “modos de producción” compatibles con esa dictadura del dinero. Es decir, qué, las luchas históricas por la revolución social fueron desviadas y canalizadas por fracciones gatopardistas que cambiaban algo, para que todo siguiera como antes, o mejor todavía, como en las “naciones liberadas”, o los supuestos “países socialistas”, para las fracciones dominantes del capital y en particular para la plutocracia.
El ejemplo histórico más clásico fue, cuando la lucha contra la esclavitud (y también, la lucha contra el feudalismo, aunque por el menor alcance territorial de esa formación social, casi exclusivamente europea, ocupe internacionalmente un lugar secundario), en medio mundo en los siglos XV al XIX al grito de “abolición”, fue canalizada hacia formas de trabajo libre asalariado, que en el fondo recreaban las mismísimas condiciones de esclavitud anterior, con condiciones todavía más brutales de explotación, pero exceptuando alguna fracción regional de proletarios puesta al servicio de la burguesía liberal imperialista anglosajona y que por sus servicios recibía una parte mayor de lo producido (a lo que se le denominó complicidad del proletariado con “su propio” Estado). En el siglo XX, se repetiría la misma historia de la FALSA abolición de la esclavitud capitalista, con la realización del programa socialdemócrata, de los partidos burgueses para el proletariado y, muy especialmente, por la contrarrevolución rusa dirigida por los bolcheviques.
En el fondo, la “abolición” no había triunfado, no puede triunfar sin destruir la sociedad del dinero generalizado, el capitalismo. Bien por el contrario, lo que se afirma con esa libertad de vender su fuerza de trabajo y en concreto, con las consignas de libertad, igualdad y fraternidad, fue la contrarrevolución liberal y el sometimiento, por primera vez mundial, a la plutocracia monoteísta anglosajona y racista.
Quienes eran más libres ahora (con la famosa y propagandeada “abolición”), no eran los esclavos, asalariados (o no), sino los capitales para fomentar el tráfico de esclavos, para redistribuirlos por el mundo en función de sus necesidades y de su rentabilidad (los gerentes del capital argumentaban que en cada caso concreto el obrero libre era más rentable que el esclavo). El viejo y putrefacto capital imperialista y esclavista conquistaba su seguro de vida, con aquella consigna libertaria, al mismo tiempo que reproducía en forma ampliada la esclavitud a secas.
No podemos entrar aquí, en las polémicas históricas sobre si las condiciones de explotación fueron todavía peores…o mejoraron, como dicen los partidos del trabajo, es decir los “partidos burgueses para los obreros”. Solo afirmamos que, eso de las mejoras gracias al “trabajo libre” ha sido siempre pura propaganda y que, la explotación llega a sus niveles más altos de degradación y esclavitud (mayor destrucción de la comunidad humana, mayor esclavitud en la comunidad del Dinero) precisamente, en donde el trabajo es más libre: más horas de trabajo, más miseria relativa, más generalización del trabajo y tortura para la población y sobre todo hacia niños y ancianos.
Nunca pudieron probar alguna mejora para los seres humanos. Tomemos como ejemplo las horas trabajadas, en donde todo el PODER miente diciendo que se trabaja cada vez menos. El trabajo supuestamente “libre” vino acompañado de un aumento general, en todos los países, en la plusvalía (absoluta y relativa), un aumento de los días trabajados, de la jornada de trabajo, un aumento en la intensidad del trabajo, un aumento en la productividad del trabajo y, por ello, en un aumento generalizado de la explotación.
A los esclavos en la antigüedad (China, Egipto, Persia, Roma, Grecia…), se les obligaba a trabajar algunas días y horas por mes o por semana. Es en las plantaciones capitalistas tropicales, verdaderos criaderos de esclavos (la mercancía producida eran los propios “negros”), en los siglos XV al XVII que por primera vez se impone el trabajo todos los días (exceptuando cono indica el judaísmo uno o dos días). Dicha “innovación” conlleva a imponer además en cada día muchas horas de trabajo.
Pero no pueden competir con la cantidad de horas a las que ese obliga a trabajar a un obrero “libre” en ese mismo período en la industria europea (entre 10 y 18 horas diarias). Cuanto más “libres” (menos subordinados a los medios de vida local) más trabajan, proclaman los economistas. Hay infinitas tentativas de los esclavistas para imponer un horario completo a los esclavos, pero la resistencia es tan alta que, las mismas fracasan. Lo interesante, es ver por ejemplo que, en todo el continente americano los decretos para que los esclavos trabajaban MÁS preveían, en el siglo XV y XVI, que se los obligara a trabajar 8 horas: 4 en la mañana, 4 de descanso y 4 en la tarde (legislación impuesta por la corona española para los esclavos en América del Norte, del Centro y del Sur)
Esto muestra hasta que, punto nos han mentido los sindicatos, los partidos del trabajo, los socialdemócratas de todo tipo (“comunistas”, libertarios, leninistas, “anarquistas” …) y en general la historia oficial: en el siglo XXI y XX…se trabaja muchísimas más horas de trabajo en la modernísima industria europea qué, en las plantaciones de esclavos y en general en América, Asia, África y Oceanía…, diciendo que el trabajo libre era un progreso para los explotados porque las condiciones materiales serían mejores.
GRUPO COMUNISTA INTERNACIONALISTA (GCI) abril 2025