"Yo estaba en la dirección y hubo consultas con un montón de gente y no hubo prácticamente oposición", dijo el exdirigente del MLN, quien aseguró que el encargado de sacar a Pascasio Báez de Uruguay y llevarlo a Chile donde le darían una vivienda "se negó a hacer ese proceso".
Al preguntarle cuál es su sentimiento con la ejecución de una persona inocente, respondió que le parece “espantoso, de lo peor que puede suceder”. Dijo que nunca hablo de este tema con José Mujica y que nunca tuvo contacto con la familia de la víctima.
https://youtu.be/5_Y-VytsIZ8?si=e5YWTWBWVkegwqbU
Hay mucha gente indignada o enojada con la entrevista que le hicimos a Henry Engler hoy en Desayunos Informales. Lo expresan a través de las redes sociales, donde esos sentimientos reinan a sus anchas. Los indignados se sienten con derecho y autoridad para volcar en las redes sus furibundos juicios lapidarios, descalificaciones tajantes y una amplia gama de insultos y abominaciones.
Nadie puede cuestionar la cobertura que el canal le dio a la muerte del expresidente José Mujica. Más esforzada y completa imposible. En Desayunos Informales le dedicamos todo el programa del miércoles, agregándole dos horas adicionales a la primera parte informativa.
Fueron entrevistados sobre lo que Mujica representó y sobre cuál es su legado Ernesto Agazzi, Gerardo Caetano, Julio María Sanguinetti, Juan Martín Posadas y dos periodistas autores de libros sobre Mujica: Andrés Danza y Walter Pernas. Difícil conseguir una mejor selección de invitados. Un lujo.
Hoy jueves volvimos a dedicarle el programa por entero a Mujica, en un reconocimiento explícito de la importancia de su figura. Esta vez intentamos trascender la visión general y buscando profundizar en aspectos puntuales de su trayectoria. Por eso elegimos a Henry Engler (para hablar de la época de la guerrilla y la condición de rehenes que ambos padecieron), a Oscar Botinelli (para hablar de cómo la ausencia de semejante líder marcará el panorama político) y a Pancho Vernazza (para recordar la campaña electoral de 2009, que llevó a Mujica a la Presidencia, y en la que fue su principal asesor).
Todo eso no es soplar y hacer botellas. Requiere un enorme esfuerzo de todo el equipo del programa para pensar los encares, las ideas, elegir los mejores invitados para cada una, invitarlos, organizar el programa y preparar las entrevistas.
Cualquiera que diga que no le dimos el lugar que merecía la muerte de Mujica, es evidente que habla sin saber o sin evaluar la totalidad de las cosas.
En todo caso, se equivoca.
No tengo que decir con el respeto que se hizo cada una de estas conversaciones. Eso, por supuesto, no implicó no hablar de la etapa guerrillera en la vida de Mujica y de su responsabilidad política al respecto. ¿Había que cancelar esta etapa de su vida? No. Imposible. Fue central en su trayectoria personal y tuvo efectos que aún perduran en la política del país.
La entrevista con Engler giró en un 99% sobre su amistad con Mujica, la cárcel, la condición de rehenes, la reflexión sobre la peripecia vivida.
Sobre el final le pregunté por las afirmaciones de otros dos tupamaros históricos -Ismael Bassini y Enrique Osano, sobre su participación en el asesinato de Pascasio Báez. Tales afirmaciones están recogidas en mi libro "Caraguatá. Una tatucera dos vidas". Son duras, son categóricas e implican a Engler. Las razones de la pregunta también se las expliqué al entrevistado.
Cuando escribí el libro, consulté a Engler respecto a si tenía algo para decir y se excusó. Tras su publicación, y en la primera vez que volvía a hablar con él, correspondía preguntarle si había leído lo que habían dicho de él y si tenía algo para decir al respecto. En ese sentido, la pregunta no solo era pertinente, era necesaria y era OBLIGATORIA.
Engler pudo no haber contestado excusarse, como había hecho antes, pero eligió responder. Y la respuesta fue importante. Agregó nuevos elementos a un suceso histórico que merece la misma verdad que todos los otros. ¿O hay sucesos que merecen verdad y otros que no?
Se dice que la pregunta fue una falta de respeto a Mujica y realmente no se logra entender el razonamiento.
Sobre Mujica la famosa pregunta a Engler no cambia nada. Que el MLN-T asesinó a Báez (y a otros) ya se sabe. La responsabilidad política como dirigente por todos los actos del MLN-T, Mujica ya la cargaba y la carga. Justamente su mayor logro, su marca de grandeza, es haberse sobrepuesto, reinventado, haber sido la clave para que aquel grupo derrotado y violento, se transformara en una fuerza democrática y ganadora que lo llevó a él mismo a la Presidencia, y ahora también a uno de sus principales discípulos.
En cuanto a la responsabilidad concreta sobre la muerte de Pascasio Báez -que de eso se trató la pregunta- es sabido que Mujica no tuvo arte ni parte, que no le correspondió ninguna acción o decisión al respecto, que estaba preso y se enteró mucho después que la desgracia había ocurrido.
¿Entonces?
La pregunta a Engler y su respuesta en nada manchaba a Mujica y a su sepelio. Tanto es así que -para completar una tarde inolvidable en las redes- un inmoral, anónimo y cobarde, representante vernáculo de esa nueva extrema derecha que cultiva la mentira como arma, y que tiene una cuenta de Twitter que le copia el nombre a este blog, inventó que Engler había dicho en Desayunos que Mujica dio la orden de matar a Báez.
O sea, tuvo que inventar una respuesta, tergiversando la entrevista y la verdad histórica sobre el episodio, para intentar transformar lo ocurrido en un ataque personal a Mujica. Porque eso no ocurrió en el programa.
"Yo no puedo sacarme la responsabilidad", dijo el histórico dirigente tupamaro que hoy vive en Suecia
El Observador 16 mayo 2025
El histórico dirigente tupamaro Henry Engler admitió su responsabilidad en la ejecución por parte del MLN-T del peón rural Pascasio Báez, ocurrida en el departamento de Maldonado en diciembre de 1971.
“La verdad es que yo estaba ahí, en la dirección, y hubo consultas con un montón de gente. Y no hubo prácticamente oposición. Porque el encargado de sacar a Pascasio Báez del Uruguay, y llevarlo a Chile como habíamos pensando, y darle una vivienda allí, se negó a hacer ese proceso. Y yo no puedo sacarme la responsabilidad. No lo puedo hacer”, dijo Engler en una entrevista por zoom desde Suecia con el programa Desayunos Informales, de Teledoce.
Sobre su sentimiento hoy respecto a la ejecución de un inocente, como lo era Báez, Engler dijo: “Me parece espantoso, es de lo peor que puede suceder”.
Engler que en un pasaje anterior de la entrevista había hablado de los procesos mentales que lo llevaron a ser hoy un firme detractor del uso de la violencia, dijo que la muerte de Pascasio fue uno de los elementos que lo llevó a tener esa convicción. “Por supuesto que eso lo refuerza enormemente, son esas cosas que quedan”.La entrevista con Engler se dio a partir de sus recuerdos y su amistad con José Mujica, pero en los minutos finales se le preguntó por los testimonios recogidos en el libro “Caraguatá”, de Leonardo Haberkorn, donde se lo responsabiliza de ser uno de los que decidió ejecutar a Báez.
En la obra, Enrique Osano e Ismael Bassini, dos integrantes del MLN-T que estaban en la cabaña Spartacus, cerca de Pan de Azúcar, cuando Pascasio Báez fue apresado, relataron que quienes estaban allí no lograron ponerse de acuerdo respecto a qué hacer con el peón, por lo cual decidieron consultar a la dirección del MLN-T, que en aquel momento integraban Engler, Wassen Alaniz, Mauricio Rosencof, Donato Marrero y Mario Píriz Budes.
Báez había descubierto por casualidad la tatucera Caraguatá, escondida en el la cabaña Spartacus, y allí comenzó su desgracia. Los tupamaros temían que si lo dejaban libre, contara donde se encontraba aquel escondite, que era el mayor refugio subterráneo de la guerrilla, el sitio donde escondían su mayor arsenal, su botín de dinero y joyas y donde tenían un laboratorio y un polígono de tiro ocultos bajo tierra.
En el libro de Haberkorn, Marrero dice que él ya había dejado la dirección del MLN y que a él se le había encomendado organizar el traslado de Báez a Chile y que nunca supo por qué al final no se hizo.
Bassini, que finalmente fue quien le aplicó la inyección letal a Pascasio, señala en el libro que la decisión final sobre la ejecución “la tomó la dirección del MLN, sin ninguna duda. Por unanimidad”. Agrega que se lo ordenaron por saber aplicar inyecciones y que Engler estaba presente en el momento de la ejecución.
Osano señala que existían múltiples posibilidades para asegurar la vida del peón y señala que él mismo se ofreció a sacarlo del país. Relata que a todos los que estaban presentes en la tatucera Caraguatá, y se negaban a ejecutar a Báez, fueron sacados de allí por decisión de la dirección del MLN, para poder ejecutarlo. “Nos sacaron del Caraguatá a Xenia (Itté), a Ataliva (Castillos) y a mí, para poder matarlo. Nos mintieron. Me mintieron. Esa fue otra de las cosas que nunca le perdoné al MLN-T”.
En una entrevista con El Observador en 2023, Rosencof negó que la dirección del MLN-T decidiera la muerte de Báez. Engler dijo también que nunca habló con familiares de Pascasio Báez ni tampoco con Mujica sobre este episodio.
Henry Engler sigue con el falso relato que ha impedido durante cierto tiempo conocer el comportamiento en los cuarteles y luego en los acuerdos tras la dictadura de quienes se apropiaron de la historia de los últimos sesenta años, y ahora una vez más oculta a quien o quienes defendieron que Pascasio, siguiera con vida.
Tal como se relata en el libro Caraguatá https://www.postaportenia.com.ar/notas/13278/uruguay-sobre-el-libro-caraguat%C3%A1-una-tatucera-dos-vidas/
Fue la dirección del MLN (Henry Engler, Mauricio Rosencof, Wassen Alaniz, Donato Marrero y Mario Píriz Budes) decidieron por unanimidad, ejecutar al peón rural Ramón Pascasio Báez Mena el 21 de diciembre de 1971
Se venía discutiendo sobre qué destino darle a Pascasio y no había ninguna decisión tomada, una era sacarlo para el exterior, otra hacerle un tratamiento antialcohólico y varias más; varios de los integrantes que estaban en la tatucera chica y grande se oponían a la ejecución, algunos cómo Conrado Fernández Caveles, Rómulo Alberto Rodríguez Canzani y Enrique Osano, este último es quien propone para que no lo mataran a riesgo de su propia vida sacarlo para el exterior, viajando a Chile junto a Pascasio; y eso Engler y Rosencof no pueden no conocerlo, siguen con la historia oficial; está propuesta no fue discutida y quedó pendiente, de inmediato se produce el traslado a Montevideo de Osano quien había tenido la posición más frontal, desafectándolo de “Spartacus” situado en Km. 113 de la Ruta 9. Maldonado También en esa oportunidad son trasladados, Ataliva Castillo y Xenia Itté
Está claro que los que no estaban de acuerdo con la ejecución, molestaban y está bien recordar que en esos momentos el fallecido Mujica se encontraba en Punta Carretas y que en el resto de la orga no se sabía de esta situación y por último e importante, el peso de la familia Sclavo los dueños de Spartacus, Néstor Sclavo Arman, Gloria Etcheveste Falcon de Sclavo y Felipe Sclavo Echeveste hijo de ambos, que posteriormente fueron detenidos, ya que dado su poder económico, su prestigio, la inversión en la zona , hacen que no sea creíble que ellos aceptaran otra salida que darle muerte a Pascasio, ya que en cualquier oportunidad Pascasio podría reconocerlos, O sea , para ser bien claros esa dirección del MLN consideró que el local, la tatucera, el campo valía mucho más que la vida del hombre que se decía defender.
Consultado Enrique Osano, nos manifestó "- que deseaba aclarar cómo estaba constituido el organigrama de mandos, dónde Horacio el "Gorila" Ramos Betancourt era el primero al mando militar del Caraguatá y el segundo era el Ingeniero Jorge Amílcar Manera Lluberas, quienes llevaron junto con el matrimonio Sclavo y el casi médico Ismael Bassini Campiglia la ejecución del peón mártir "muy pobre y sin nada" asesinado de Pascasio Báez. Desde Montevideo concurrieron para cumplirla por orden de la dirección del MLN-T el "Chiquito" Beca Tesa, y Julio Marenales Sáenz. El tiempo y la verdadera consecuencia revolucionaria actúan como el único juez que restablece las "verdades" y posiciona el juicio que el Bebé Sendic nos transmitió en el apartamento de la calle Molinos de Raffo,....nos dijo: nosotros los revolucionarios debemos de ser consecuentes con las defensas de las vidas de los pobres y los "sin nada", el tiempo correrá el 'manto' de esta falla inmoral y allí surgirá resplandeciente el recuerdo heroico y libre de culpas del peón rural Pascasio Báez, quienes cometieron está injusticia lo deberán reconocer, la historia será justa y limpiará la honra de las y los Tupamaros verdaderos, respeto y consecuencia a la lucha revolucionaria. Mantengamos el silencio hasta que la historia hable,...
¡¡¡CUMPLIMOS!!! " -