18.MAY25 | PostaPorteña 2480

Argentina: el país de fantasía donde viven los psicópatas de la política

Por varios

 

Argentina: NIEVE TÓXICA

 

Colectivo Editorial Crisis 10 mayo 2025

Preferimos los diagnósticos poco tranquilizadores y las hipótesis realistas, porque esa impronta nos obliga a prepararnos para escenarios más exigentes. Los vaticinios acerca de un pronto derrumbe del gobierno libertario están siendo desmentidos una y otra vez por los hechos, muy a nuestro pesar. La llegada al poder en Washington de los jefes de la ultraderecha global apuntaló la estabilidad del oficialismo, al menos por unos meses, precisamente aquellos en los que se celebran las elecciones de medio término. El mundo se ha salido de eje, camina hacia un horizonte desconocido y nuestro país se ubica a la vanguardia de esa transición que angustia. La muerte del papa Francisco supone la pérdida de un contrapeso contra la crueldad y el desenfreno de los ricos. 

En la Argentina, los comicios que ya comenzaron son un ejemplo de cómo, por detrás de la discusión coyuntural sobre la relación de fuerzas parlamentarias, se dirime una mutación estratégica en la naturaleza de las instituciones. La tendencia general es hacia una fragmentación extrema del sistema político. Y por lo tanto, su debilitamiento.  

En primer lugar, se afianza el desenganche de las votaciones provinciales respecto del comicio nacional, ahora estimulado por la modificación que significa la boleta única electrónica. El desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires por primera vez en la historia da cuenta de una alteración en la dinámica del federalismo. No se trata de atribuir esas variaciones a un designio maligno, o catalogarlas como negativas en sí. De hecho hay quienes desde posiciones democráticas saludan la consolidación de una soberanía local y regional contra el tradicional aplanamiento que impone la discusión nacional.

Una segunda propensión que parece afirmarse es la deserción de cada vez más personas de su derecho a sufragar. El primer ejemplo con que contamos, la votación santafesina del 13 de abril, fue un récord llamativo. Hay un rasgo singular de lo sucedido en la tercera provincia más populosa del país que resulta destacable: las propias autoridades actuaron de una manera que desalentó la participación. Es posible que en los comicios porteños, y también en los bonaerenses, se repita un fenómeno similar, por la mezcla de creciente apatía ciudadana e impotencia estatal para hacer de las elecciones un efectivo acto de expresión popular. Otro ejemplo es Jujuy, que pasó de ofrecer cinco frentes electorales en 2023 a once en 2025.

La tercera línea parece ser la más dramática en lo inmediato: luego del pasaje de un escenario de polarización (que primó durante varios quinquenios) a un formato de tres tercios, lo que vemos desplegarse hoy es una virtual pulverización de las fuerzas políticas, en favor de la proliferación de figuras y facciones que se disputan de manera descarnada las cuotas de poder existentes. No ocurre solo en el peronismo, que debe tramitar una derrota histórica; sino también en el extinto Juntos por el Cambio, que se dirime entre dejarse llevar por la fuerza de gravedad derechizadora o pugnar por un republicanismo testimonial; pero lo más llamativo es que afecta incluso al oficialismo libertario, que ni siquiera desde el poder logra ordenar a la propia tropa.

Podría decirse que estas circunstancias son típicas de la coyuntura de mitad de mandato y que dentro de dos años las cosas volverán a su curso habitual. Pero hay umbrales que se cruzan y no tienen vuelta atrás. Por lo pronto, hay un dato que parece obvio aunque cuesta terminar de procesar y actuar en consecuencia: el kirchnerismo ha dejado de ser el centro en torno al cual gira la política argentina, ya sea para adherir o confrontarlo. La llegada de Milei al comando estatal desordenó de manera decisiva el sistema de referencias al que nos habíamos acostumbrado. La conciencia de ese protagonismo le permite al partido libertario conservar la iniciativa, ante la desorientación del resto.

Ahora bien, la hiperfragmentación general no es tan sorpresiva como descolocante. Si miramos con atención, es el programa confeso de la ultraderecha: voluntad destituyente sin propuesta de un orden alternativo o superador. La denuncia contra la casta no supone el advenimiento de un personal político mejor sino llevar al paroxismo ese método indecente, hasta que el nihilismo se haga costumbre. El develamiento de

una mentira no da paso a una verdad, más bien instala el reinado de la desconfianza.

Tenemos por delante un desafío que se pone cada vez más inclemente. Y nos da la sensación de que, en la pelea que se viene, lo viejo no funciona. La realidad siempre supera a la ficción.

 

Pretenden nacionalizar un comicio que no le importa a nadie,

más que a Milei, Macri y Cristina

 

 Rubén Lasagno.(Agencia OPI Santa Cruz) 18 mayo 2025

Las elecciones en CABA de hoy domingo, no le interesan a nadie. En ningún lado del país, excepto que sean partidarios de Milei, Cristina o Macri, se interesan por las elecciones de legisladores en Ciudad de Buenos Aires.

La necesidad del gobierno nacional por obtener triunfos en el armado político precario que ensaya la hermana del presidente, hace que el propio Milei pretenda que los medios le den a Adorni un tratamiento especial, como si el vocero presidencial fuera una figura convocante, importante y destacada de la política nacional, quien, seguramente, es un candidato testimonial y eso lo vamos a ver el día lunes, porque si por casualidad gana, seguramente dejará en su lugar a quien lo secunda y él volverá a su función nacional. Todos los kirchneristas lo han hecho, por qué no lo haría la gente de Milei?.

Han instalado un domingo “feriado nacional” como si se tratara de aquellos donde se vota en el país, suspendiendo fútbol, actividades deportivas, eventos populares, intentando que cualquier actividad se postergue para “atender” la importancia del acto que se realiza en CABA, cuando en realidad a nadie nos importa nada de lo que pase allí.

Los periodistas nacionales “no mandriles”, han instalado una falsa importancia de las elecciones en CABA, donde ni siquiera se elige al Jefe de la ciudad, lo cual le daría un matiz más interesante para lo que a todas luces es una provincia más del país; pero esta elección que vendría a ser algo parecido a una concejalía en cualquier municipio del interior, no tiene ningún valor para los argentinos, pero el gobierno busca nacionalizarla para capitalizar un triunfo y de la misma manera lo vive el PRO y el kirchnerista Leandro Santoro, puesto allí por la doblemente condenada.

El presidente Milei, Mauricio Macri y el kirchnerismo rezagado, en vez de estar apostando porotos a las urnas de hoy domingo, deberían estar preocupados por la situación de emergencia de los ciudadanos de Buenos Aires que ayer perdieron todo por las inundaciones, que más allá de las cuestiones naturales impredecibles, en gran parte es producto de la desidia y la falta de inversión de los sucesivos gobiernos, encabezados por todos estos que hoy domingo tienen su mirada en otro lado y siguen ciegos ante las necesidades de un pueblo postergado, que ellos mismos se encaargaron de sumir en la miseria, las carencias y lo han dejado en la indefensión total.

Es tan hipócrita la clase política argentina y tiene tan poca empatía con la sociedad que los sostiene y mantiene, que en esta triste coyuntura donde el agua ahoga y destruye al laburante y al que produce, noticias hoy olvidadas por los medios nacionales en toda su amplitud, los partidos políticos, participantes en la estúpidas elecciones en CABA, se lamentan que por estas horas, la opinión pública esté ocupada en temas “de menor importancia”, como los miles y miles de vecinos que han perdido todo, restándole atención a sus egoístas acciones proselitistas que en las redes sociales no se detienen y pretenden hacerles creer a la gente, que votar hoy, sirve para algo y en realidad solo les sirve a ellos para enarbolar sus egos como bandera en Narnia, el país de fantasía donde habitan todos estos psicópatas de la política que viven mirándose el ombligo y a espaldas de la realidad cotidiana de quienes sufren “sus hubris”, la arrogancia del poder.


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