26.MAY25 | PostaPorteña 2482

Tesis sobre el Arco Histórico del Valor y del Estado (VI)

Por GCI

 

LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD:(6)

 

El progreso de las fuerzas productivas capitalistas, es el progreso de la esclavitud humana.

  GCI 1979-2025

18) Volvamos, para ir terminando, a la globalidad del arco histórico del valor valorizándose, cuyo resumen sintetizamos en nuestras tesis. La negación ideológica de la invarianza del valor valorizándose, del capital, como clave de la explotación, el poder y la opresión histórica, ha sido la constante en todas las explicaciones (falsificaciones) esgrimidas por la clase dominante para presentar, el presente como resultado, del progreso perpetuo del capitalismo mundial. La utilización del desarrollo de las fuerzas productivas (preminencia de las cosas frente a las relaciones sociales y a las relaciones de los humanos con su medio y su comunidad) busca siempre ocultar la invarianza de la esclavitud capitalista. El fetichismo de las cosas, (como si la producción material determinara la estructura de una sociedad) esconde el sacrificio, siempre creciente del ser humano, mostrando las cosas de qué es capaz el capitalismo y más, todavía, el “socialismo” presentado por el leninismo, como el capitalismo estatizado, como el nivel supremo del capitalismo.

Ocultando la verdadera historia de la humanidad, los economistas e historiadores sociales de la clase dominante (conjuntamente con los servicios de inteligencia, los ejércitos, las universidades, los partidos y sindicatos…, es decir la totalidad de los aparatos del Estado del capital mundial) armaron la historia del progreso de “las cosas”, es decir de las fuerzas productivas para vender su versión (producto), su lavado de cerebro en virtud del idilio secular del dinero y el progreso universal y concluyeron que la historia de la humanidad debía definirse por las etapas de dicho progreso: sociedad primitiva, esclavitud, feudalismo, capitalismo, socialismo.

La cosificación (reificación) del mundo es la piedra fundamental de la negación de la “comprensión” de la historia en base a las relaciones de explotación y poder y la reducción de todas las relaciones sociales al mundo de las cosas y sus progresos. Al mismo tiempo que encandilan al mundo con el brillo del Dinero Mundial como si fuera solo una cosa elegida como dinero (teoría de la economía política burguesa, incluido el marxismo), tal como hizo “dios” con el “pueblo elegido”, oculta la degradación de las cosas como si hubiesen sido elegidas por los humanos: cuando solo obedecen, como las armas destructoras de la humanidad, la comida industrial tóxica y la agricultura de agrotóxicos, a los intereses del Dinero… (libra, dólar, yen…).

Dicha falsificación fundamental de la historia de la humanidad, domina por todas partes. La esclavitud es presentada como la “libertad de elegir” del atomizado y castrado individuo.  El nivel supremo de la misma y los PLANES que aseguran la tiranía secular del dinero mundial, como la agenda 2030 o 2050, como si fuera la salvación universal del planeta y de los seres humanos, cuando en la vida real tiende al genocidio programado y la exterminación total de la comunidad humana. Dicho proyecto conduce, como ha sido declarado, a reducir la población mundial de miles de millones de personas, hasta su reducción idealizada a, 500 millones de domesticados corderos al servicio de los elegidos.

ESPEJITOS DE COLORES

Empezaron comprándole a los indios cosas que tenían y luego con esos mismos espejitos de colores los fueron comprando a ellos. Las comunidades originales las hicieron mierda con esos espejitos de colores y aquellas que no lograban disolver con espejitos lo hacían represivamente (terrorismo de Estado): los indios mataban a otros indios para obtener espejitos de colores.

Es evidentemente la historia del dinero, la imposición del trabajo y de su abstracción histórica internacional frente al hombre concreto, del valor en proceso frente a la comunidad, del dinero excluyendo toda comunidad humana.

En ese proceso histórico, la sumisión del ser humano a la sociedad del dinero implica simultáneamente la sumisión objetiva y material al dinero real y la sumisión ideológica a las imágenes del mundo fantástico de la idealización mercantil[1]: el valor de cambio real y los colores y brillos de los espejitos, el metal del dinero y la imagen idealizada que de él surge como potencia extraña, la relación real de producción que el intercambio implica y la relación ideal que la religión retiene, la materia y el brillo real del dinero y el encandilamiento subjetivo que nos describen los literatos y filósofos de la antigüedad. 

Creo que no es exagerado decir que Marx describió globalmente dicha sumisión poniendo el acento sobre la sumisión material (propiamente dicha) y que Guy Debord redescubrió y expuso esa realidad doble, criticando fundamentalmente el encandilamiento que la imagen produce. La religión, la literatura, lo que se llamó arte... muestra por todas partes esa sumisión del ser humano a la imagen idealizada del valor.

MANUSCRITOS 2004

19)  La burguesía y su ciencia, siempre hicieron partir la historia del valor (del dinero y del capital), no del valor mismo, sino del trabajo. Cómo si el trabajo hubiese existido siempre o fuese el primer motor de la humanidad, como si el trabajo fuera inherente al ser humano y la economía regulase al mundo a partir de los intercambios de trabajo.

Estas son las bases de la falsificación de la historia. Se toma como sujeto (el trabajo humano), lo que en realidad es el predicado. En realidad, es el dinero, el valor, el capital quien, por la expropiación, violencia, dominación y dictadura, crea, impone, el trabajo; es decir, la esclavitud. No es el trabajo que crea el valor, sino al contrario es el dinero como relación social de esclavitud y opresión que, en base a la tortura y opresión impuso el trabajo, la explotación de humanos para acrecentar el dinero y desarrollar el capital y qué expropiando, esclavizando y desposeyendo medios de vida fue creando al “trabajador”, al productor mercantil…con el que constituirá el dogma primario de la sociedad de intercambio mercantil.

David Ricardo comienza su tratado fundacional de la economía política (Principios de la Economía Política) afirmando, como sus predecesores “El valor de una mercancía, o la cantidad de toda mercancía contra la cual se cambia, depende de la cantidad relativa de trabajo necesario para producirla…”. Es totalmente lógico que esa sea la piedra angular de todo el sistema mercantil generalizado, que funciona con igualdad, libertad y fraternidad, base de la democracia. Como toda la ciencia burguesa, no parte de la experiencia histórica, sino del dogma primordial de la “ciencia”: su adecuación a los intereses burgueses de explicar su mundo a partir del dogma de la justicia eternal, la igualdad, la libertad y la fraternidad que constituyen la base jurídica de todo su sistema y su religión.

No hay nada más justo en ese mundo idílico que, el capitalista cobre por “su” trabajo acumulado en la misma proporción que, los trabajadores cobran por su trabajo vivo, al vender las mercancías a “su valor”.  Por eso la afirmación de que el “valor” lo crea el trabajo prosperó como fundamento de la sociedad burguesa y su poder (convenía no solo al acumulador de trabajo, sino a su conciliación con la mano de obra activa y asegura la máxima subsunción del trabajo en el capital), y hasta dejó en el museo de la historia, a la teoría anterior (fisiocracia) del “valor” que siempre había afirmado que el valor tiene por madre la naturaleza y por padre el trabajo, que la industria y, en general, el trabajo industrial, no aportaba gran cosa, porque lo único que hacía era transformar y no crear nada que tuviera más valor.

20) En realidad, todas esas teorías, tanto las de la economía clásica, como las de la fisiocracia y también la economía vulgar, confunden el valor de uso con el valor de cambio, buscando ideológicamente el origen del valor, en la cosa misma (fetichismo), en la mercancía como resultado del “trabajo”. Pero en la cosa, solo se pueden descubrir los usos y las sustancias físicas de las materias que constituyen la cosa, pero no hay valor, ni un átomo de reconocimiento social.  En la cosa no puede encontrarse, ni un centésimo de dinero (valor), es decir de verdadero valor de cambio, que dicen, debería haber en ese valor de uso.

Cuando los economistas se meten a explicar los verdaderos valores de cambio chocan con la evidencia de qué las mercancías NO se cambian nunca por los trabajos efectuados, sino como valores valorizándose: el verdadero patrón no es la cosa sino el valor mismo, es decir el dinero, el capital. Por eso terminan reconociendo que en realidad eso existe solo en el cambio en esa sociedad imaginaria, como la de Robinson y Viernes en la isla desierta o ese modelo social de la igualdad, libertad y fraternidad, pero que en la sociedad real nada se cambia por el trabajo contenido sino por el beneficio del capital (tendencia a la igualación de la tasa de ganancia) como terminan reconociendo, tanto David Ricardo, como Carlos Marx.

El problema se encuentra en que los economistas, siempre parten del trabajo vivo o muerto, como si fuesen constantes históricas, sin preguntarse nunca de adonde salió el trabajo, que como sabemos, viene de tortura (y no sólo “etimológicamente”, sino históricamente), de los tres palos (tripalium) adonde te colgaban. Marx, qué años antes había denunciado el trabajo como hacían los comunistas y socialistas de la época, demasiado determinado por la socialdemocracia judaica germánica hocicará hasta el extremo de identificar producción con trabajo como si fuera un economista burgués más, lo que lo llevará a aceptar la teoría del valor trabajo y a identificar “explotación” con trabajo no pagado qué, en realidad, no es ningún aporte de Marx, sino la descripción misma que cualquier mortal realizaba secularmente, hasta el extremo que es un dogma bíblico (epístola de Santiago[2]), lo que constituirá la teoría misma de la plusvalía de la economía clásica burguesa.

En realidad, lo que “crea” el trabajo, son únicamente “productos del trabajo”, es decir cosas y servicios (o “bienes” como dicen los economistas más vulgares). Lo de que, las mercancías se cambian, en alguna proporción dependiente del trabajo realizado, esconde en realidad que el cambio se realiza en proporción a las tasas de valoración del capital como, sucede en realidad, como lo explicaron los economistas y el propio Marx (Volumen III de El Capital). Esta manera de proceder, adecuada con el mundo ideológico de la libertad, igualdad, fraternidad, evidentemente que implica toda la robinsoneada de qué, todo se originó en el “trabajo de iguales” en un mundo en el que no hay dinero/capital y qué todos los “iguales”, son productores. Más allá, de toda la mitología burguesa que es el fundamento de la ciencia económica y “ley del valor”, es importante entender que, socialmente las robinsoneadas, en tanto qué ideologías complacientes con la conciliación de clases que proclama el derecho y la economía burguesa, son siempre parte del proceso social real de subsunción del ser humano en el capital, lo que incluye toda la falsificación histórica de identificar producción humana con trabajo y, por lo tanto humanidad, con producción de valores. ¡Cómo si el mismísimo dinero y capital fuesen también ETERNOS!

21) Pero, por más que le den vuelta a la mercancía, a la cosa; el Valor mismo, el verdadero Dinero contante y sonante, no está adentro de la cosa misma, sigue sin aparecer por ningún lado. No hay ningún microscopio con el que detectar la cantidad de valor en una cosa. En la mercancía misma, como cosa o servicio NO hay un átomo de valor, mientras que en el dinero todo es valor, aunque no haya ni un átomo de producto físico.

La mercancía solo existe como cosa hasta que sea valorada socialmente. Solo cuando el valor (que es el verdadero sujeto de la operación) la reconoce como su par, solo cuando el dinero la reconozca como parte de su mundo, se puede decir que la mercancía tiene tal o cual valor.

Pero para el economista el trabajo es un presupuesto ideológico, como lo es también el intercambio de mercancías por “productores” autónomos que se presentan al mercado. Lo son también un conjunto de otras hipótesis constitutivas de ese reino de la igualdad, libertad y fraternidad que los intereses de su clase le dictan. Solo en la Robinsoneada más descarada, solo en ese mundo idílico de seres humanos “productores” individuales autónomos, en ese mundo que la economía política designó como “sociedad mercantil simple” el “valor de cambio” podría estar determinado, como supone esa teoría económica burguesa, por el “trabajo socialmente necesario para producir una mercancía” (definición de trabajo abstracto de David Ricardo) para producir los productos llevados al mercado. Sólo así se puede reducir la historia de la humanidad a la historia de las relaciones entre proporciones de horas trabajadas, e incluso desfigurar la historia de la esclavitud y la explotación en las teorías de la plusvalía (absoluta y relativa) cuya caricatura es invariantemente: las horas de trabajo pagadas y no pagadas (¡como si la explotación se parase después del trabajo!

Esa sociedad mercantil no existió en ninguna parte. Nunca hubo una sociedad de hombres libres e iguales intercambiando mercancías. No existen en la historia productores libres independientes que compran y venden y van armando la sociedad. Toda esa visión es dogma pseudo científico, que constituye el cimiento de donde se construye la ciencia burguesa. El intercambio mismo de mercancías, no comienza siquiera al interior de ningún tipo de sociedad humana, sino entre ellas, afuera de ellas o, mejor dicho, en los contactos, la mayoría de las veces violentos, es decir, de guerra y rapiña.

Además, siempre que, en la historia se encuentran “sociedades” muy distintas, unas aparecen ligadas a la producción agrícola, a la comunidad organizada territorialmente en función de la producción ligada a la madre tierra y para la cual el concepto de valor o dinero…, no tiene ningún otro sentido que agresión, tributo, usura, prisión y esclavitud. La otra, por el contrario, la que entra en contacto es invariantemente una sociedad de PODER Y DINERO y representa la trituración misma de la comunidad humana, al imponer violencia, tributo, deuda, esclavitud, emisión… El “encuentro” histórico no es NUNCA un encuentro de iguales… (en cuyo caso solo surgen la ayuda mutua, el compartir…, el “regalar” …) sino un encuentro de acción/destrucción, agresión/expulsión, apropiación/explotación, esclavitud/guerra…, en síntesis, la imposición del DINERO-PODER…destruyendo la comunidad humana y sometiendo a los seres deshumanizados a la FALSA comunidad del Dinero.

Sin dudas porque el lavado de cerebro es mucho más real que el lavado del dinero, porque todo el progreso tecnológico, los medios de imbecilización social, de circulación y de comunicación hacen que la misma realidad de lo falso sea promocionada como algo totalmente inexistente, para así pasar como algo que no afecta a los seres humanos de a pie. Porque la relación de fuerzas de los movimientos proletarios choca con las ideologías ciudadanas que siguen logrando imponer la derecha y sobretodo la izquierda de la burguesía.“Todo es tan falso que no existe” dice el “anticapitalista” y recita el ciudadano idiotizado. Peor,se complacen riendo, como de la no existencia de Dios, sin darse cuenta que,el mundo dirigido por la idea de Dios ,les pasa por arriba. El marxista leninista repite a coro con él “todo eso del mundo financiero es ficción y por lo tanto no puede influenciar en absoluto la realidad del capital”. El ateísmo materialista vulgar, desconoce la fuerza social de la religión, de la misma manera que el economista marxista leninista desconoce la potencia de la falsedad, de la economía en la que vive. Ambos viven saltando entre el materialismo vulgar (que niega la vida de las ideas) y el mundo de las ideas (su idea del trabajo como fuente del valor). Por eso, son incapaces de explicar la importancia de lo falso en la relación social de fuerzas y se refieren al capitalismo hoy, como si el dinero falso fuera algo absurdo que no juega ningún rol social. Y por supuesto que, la gran debilidad del proletariado en su lucha, y particularmente la de los chalecos amarillos, es la fuerza de esta ideología, que ciudadaniza y penetra las diferentes asambleas, manifestaciones, impidiendo el desarrollo de su fuerza. Mientras tanto la plutocracia mundial sigue imprimiendo billetes falsos, que transforma en plusvalor mundial, y la prensa sigue enturbiando todo, para que la población mundial siga sin darse cuenta que cada billete falso la empobrece un poco más.Como el modelo de la explotación no parte de un intercambio individual entre el burgués y el explotado, sino de la tiranía, de la emisión de dinero, de lo financiero, de la usura, de la dominación militar… la ciencia “marxista” y la economía política en general, declara que no es explotación, como si la colonización y la guerra abierta no hubiese sido la forma más general y completa de la explotación del hombre por el hombre. ¡Cómo si el arco histórico del valor sometiendo al ser humano por la violencia no fuese la mayor constante de la historia de las sociedades de clase!

De “COMUNISMO 68”

GRUPO COMUNISTA INTERNACIONALISTA (GCI) mayo 2025

https://icg-gci.kilombo.top/

 



[1]  Es evidente que se trata de un solo proceso aunque en este artículo insistamos en “los espejitos de colores”

[2]  Extracto de la épístola de Santiago publicada en la Biblia : ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo


Comunicate