31.MAY25 | PostaPorteña 2483

Programa El Cernidor 27.05.2025

Por posta

 

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Hoy 53 años después de la caída de la cárcel del pueblo, como fue la caída de la misma. La junta de comandantes no quiso entregar a Elena Quinteros, la cancillería de la época si quería entregarla. Tema Colonización, cuánto cuesta un colono y Sánchez pide un testaferro para el presidente de Colonización. La presión de dirigentes del FA al Diario Helvecia de Colonia por dar noticias que no les gustan.

https://www.youtube.com/live/ChhNNd2PElA?si=8_sgFa8yZWc5DMVV

Cernidor 196, correspondiente al día 27 de mayo de 2025.

La necesidad de emitir El Cernidor hoy martes 27, hace que coincida con el día de la caída de la Cárcel del Pueblo situada en la calle Juan Paullier 1190, hace 53 años.

 AMODIO: La caída sin víctimas fue fruto del acuerdo al que llegamos Adolfo Wassen Alanís, Rodolfo Wolff y quien les habla, a iniciativa del mismo Wassen Alanís, que a través de los interrogatorios a que había sido sometido, estaba convencido de la inminente caída del local y trató de evitar la matanza que se produciría si los carceleros cumplían la orden de ejecutar a los secuestrados en el caso de que las FF.CC, llegaran hasta el lugar.

Los tres estuvimos de acuerdo, pero de los tres, el único que conocía la ubicación exacta y la constitución del grupo familiar que daba cobertura a la cárcel, era Wolff, Héctor, como era conocido en la interna.

Algún día hablaremos de la coincidencia entre el alias de Wolff y mi nombre de pila. Cuando se dijo esa información la dio Héctor, los mal intencionados me señalaron a mí, cuando el verdadero autor era Wolff, como en el caso de la malograda fuga del Florida.

Por Wolff nos enteramos de la existencia de las hijas pequeñas de Zulema Arenas y de José Luis Porras, lo que se convirtió en un elemento que despejó todas las posibles dudas acerca del consentimiento que cada uno de nosotros pudiera tener.

Desde diciembre de 1971 mi actividad en el MLN se había visto circunscrita a la organización de la fuga que se concretó el 12 de abril de 1972, por lo que ignoraba el rol que desde esa fecha en adelante habían desempeñado Wassen y Wolff. Hoy sabemos que Wassen citó a esa reunión a Wolff porque estaba en conocimiento de su carácter de responsable de todos los locales del MLN denominados cárceles del pueblo.

De acuerdo con la información que se conoce hoy, además de la ya mencionada, hubo una en Av. Lezica 5808 y otra en la antigua Av. Centenario, hoy Dámaso Antonio Larrañaga y Juan Sebastián Elcano.

A la fecha también sabemos que tanto Wassen como yo fuimos conducidos hasta la calle Juan Pullier en carácter de negociadores, pero que fue Wassen quien finalmente logró entrar al local y logró convencer a Raquel Dupont, Cavia Luzardo, Adriana Castera y Oscar Bernatti, quienes custodiaban a Pereira Reverbel y Frick Davis de la conveniencia de entregarse y evitar más muertes inútiles.

Esa misma noche, el MLN puso en marcha la campaña de acusaciones falsas sobre Amodio Pérez y la consecuente condena a muerte por la supuesta traición, con la complicidad de los miembros del MLN que informados por Wassen acerca de su responsabilidad, callaron.

Algunos de ellos me han reconocido su error, pero me han pedido que ese reconocimiento lo mantenga en secreto. Algunos ya murieron, pero otros todavía permanecen como miembros de la secta que los cobija.

A partir de 1985 esa falsa acusación contará con el beneplácito de la prensa y de la llamada academia, que se plegará al embuste que hasta hoy no han rectificado, pese a que en el año 2009, nada menos que Julio Marenales, quien se jactó durante años de ser el promotor de mi condena, reconoció que la responsabilidad era de Adolfo Wassen.

En el programa Cantando las 40, Gerardo Tagliaferro le preguntó a Marenales, pregunta 28, En un programa de televisión, hace un tiempo, le preguntaron quién había delatado la cárcel del pueblo, y usted dijo que contrariamente a lo que siempre se supuso, no fue Amodio Pérez sino Adolfo Wassen. ¿Es correcto?

Dice Marenales: Sí, Wassen fue a buscar a los compañeros. Ellos (las FF.CC Fuerzas Conjuntas) tenían la característica del teléfono de la cárcel del pueblo, andaban cerca pero no tenían la casa. Wassen, (que estaba detenido) fue con los milicos, para evitar que los compañeros se hicieran matar. Creo que se equivocó el compañero; su razonamiento fue que teniendo la característica del teléfono iban a llegar y la preocupación era que quienes estaban allí no se hicieran matar.

Como puede verse, lo que para Wassen era un simple error, para mí, que no había tenido más responsabilidad que haber dado mi consentimiento, lo mismo que Wolff, que fue en definitiva quien proporcionó la dirección exacta, era motivo de condena.

Pero en el año 1999, la revista Tres, dirigida entonces por Alejandro Bluth y Juan Miguel Petit, había publicado un reportaje a Pereira Reverbel en el que éste dice que un tal Alberto, un dirigente tupamaro que había decidido colaborar con las FF.AA. fue el que entró a la cárcel e impuso la idea de la entrega del local. Y yo nunca entré al local. Se me mantuvo a punta de bayoneta frente a la ventana.

A esas alturas ya era sabido que Wassen había asumido su responsabilidad, pese a lo cual se necesitaron 10 años más para que el MLN lo reconociera.

En el 2008, Julio María Sanguinetti, en su libro Agonía de una democracia, ya había dejado en claro el papel desempeñado por Wassen. Sin embargo, quienes dieron validez a la historia oficial del MLN y que se han arrogado el papel de decidir quién fue traidor y quien no, pese a su ignorancia acerca de las circunstancias que motivaron las falsas acusaciones, mantienen un sospechoso silencio, tan locuaces como fueron durante los años que me mantuve fuera de Uruguay, y que incluso llegaron a festejar mi procesamiento en el año 2015.                                                                         Caetano opinó sobre el procesamiento con prisión de Amodio Pérez

https://youtu.be/rPv0L_0FP-g?si=5izU7QP1S-4JwHJ_

Como puede verse, además de la sonrisa bobalicona de la entrevistadora, el señor Gerardo Caetano, el culturoso, que a sus dotes de manipulador político se ha atribuido la potestad de otorgar títulos acerca de la cultura, está en deuda con Amodio Pérez. El mismo lo ha dicho: con relación a Amodio Pérez reclamo verdad, justicia, memoria y reparación.

Quizás a Caetano le sea suficiente con que la Suprema me haya liberado de las acusaciones y me haya tenido que indemnizar con 26.000 dólares. Pero a mí no me alcanza y le reclamo, dada su condición de gurú de la intelectualidad, un reconocimiento de sus notorias metidas de pata. Nos abstenemos de mencionar aquel dicho que se refiere a los patos, los pasos y las consecuencias.

Pronto van a cumplirse 10 años de sus palabras. Quizás ni él mismo las recuerde. Ya nadie se acuerda ni de la jueza ni de la fiscal que me procesaron ni del dictamen de la Suprema Corte que dio pie a mi reclamación por la prisión indebida.

En este país sufrimos las consecuencias de por lo menos dos lacras: el narcotráfico y un sistema político corrupto que permite que la constitución sea violada sin que se produzca un movimiento social para defenderla. Yo quiero agregar otra lacra: la de los llamados intelectuales orgánicos, dueños de la potestad de decidir acerca de la verdad histórica, medrando al abrigo de la mayoritaria ignorancia de los hechos por parte de la población.

La inmensa mayoría de quienes en mi ausencia hicieron correr ríos de tinta o que ocuparon espacios de radio y televisión con el único fin de salvar la responsabilidad de quienes llevaron al MLN a la debacle del año 1972, se han llamado a silencio a partir de mi presencia.

Cuando me creyeron presa fácil, cuando creyeron que me dejarían en fuera de juego, algunos indocumentados me citaron a sus programas: Canal 4, el 12, Sotelo en radio Carve, Figares y el Juanchi en El Espectador, Lessa y Almada en radio Oriental, por citar a los más notorios.

De todos ellos, solo Lessa me ha concedido unos pies de página en su reedición de La revolución imposible.

Mucho se habla acerca de la responsabilidad del MLN en la política uruguaya desde 1963 hasta hoy. Pero nada o muy poco se dice de la responsabilidad del sistema político, de la prensa, de la academia y de un poder judicial que ha validado la falsa historia.

Falsa historia que no ha sido solo la contada por el MLN. Falsa historia que se mantiene hasta hoy y que algunos pretenden seguir defendiendo, publicando archivos cuidadosamente seleccionados, aislados, inconexos entre sí, seguramente con la intención de preparar el camino para desconocer los res


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