El 7 de septiembre de 1977 fue secuestrado en Colonia en plena calle el presidente de la patronal alemana Hanns Martin Schleyer por un comando de la “Rote Armee Fraktion” (Fracción del Ejército Rojo, RAF). Los miembros de su escolta fueron asesinados a tiros, y él fue secuestrado y más tarde ejecutado. Medio año más tarde, el 16 de marzo de 1978, ocurrió lo mismo con el presidente del partido demócrata cristiano italiano, Aldo Moro, y sus acompañantes. Para hacerlo se empleó la misma técnica, dos coches cruzados delante y detrás del convoy sirven como trampa. En ambos casos exigieron los terroristas la liberación de compañeros encarcelados, en ambos casos el secuestrado será asesinado tras estar prisionero durante varias semanas y su cadáver será depositado para el público en el maletero de un coche aparcado al borde de la calle. Pero los parecidos son aún más, y llegan hasta los juicios: Ambos ataques no han sido aclarados en el más mínimo hasta nuestros días, y el papel de los participantes sigue siendo desconocido. Y tanto en uno como otro caso se choca con muros férreos de silencio, tanto en los autores como en los servicios secretos.
Pero en Italia la justicia es independiente y no como en Alemania, donde está sometida a las instrucciones de los políticos y sometida a ellos. También es más porosa, no está tan cerrada de cara a la opinión pública como la de la República Federal Alemana (1) Se descubren cosas sin tabús, y no se esquivan las violaciones de la ley por las instituciones estatales. Por ello la política italiana carece de protección para sus zonas grises, debido a lo cual Silvio Berlusconi dijo durante su mandato como jefe de gobierno que deseaba tener en su país la “situación de Alemania”. Ya a lo largo de las décadas de los 70 y 80 numerosos fiscales y también comisiones parlamentarias de investigación descubrieron durante sus pesquisas sobre el terrorismo de extrema izquierda en Italia, especialmente en el caso Moro, el papel de la CIA y el Mossad en su manipulación y protección con ayuda de su cómplice, los servicios secretos italianos (2). El juez investigador Ferdinando Imposimato, considerado uno de los más tenaces que hay en Italia, resume de la siguiente forma el estado de las investigaciones:
“Entre tanto es incuestionable que la CIA echó una mano en la desactivación de Moro. Esto ya no se discute. Porque durante el secuestro había miembros de la CIA en el comité de crisis del gobierno. La CIA estaba interesada en desactivar a Moro. Porque Moro era coautor del compromiso histórico, el cual –según el consejero de seguridad nacional de EEUU Kissinger- era peligroso, porque habría llevado al partido comunista al gobierno. Y un país de la OTAN no podía tener a un partido comunista en el gobierno” (Conversación de la autora en junio de 2003)
Pero al investigar a los cerebros detrás del terrorismo se concentraron las pesquisas en los servicios secretos occidentales. Esa perspectiva empezó a modificarse lentamente sólo a partir de 1989, con la caída del sistema soviético y la disolución del Partito Comunista Italiano (PCI). Desde entonces los conocimientos sobre la manipulación de las Brigadas Rojas son más variados. Lo decisivo para esa perspectiva es que se han hecho públicas las actas de los archivos de los servicios secretos de los antiguos países del Pacto de Varsovia. Gracias a ellos se ha hecho cada vez más clara la influencia del terrorismo de izquierdas en Europa occidental. Las nuevas investigaciones italianas ponen de manifiesto la estrecha conexión del terrorismo izquierdista internacional, especialmente entre las Brigadas Rojas y la RAF en el caso Moro, así como la manipulación del terrorismo internacional no sólo por la CIA y el Mossad, sino también por la KGB y la Stasi (La seguridad del estado de la Alemania socialista, AyR).
Nuevos hechos e indicios
Los siguientes nuevos hechos e indicios demuestran esas conexiones:
1. Una importancia especial es el descubrimiento de la –completamente desconocida en Alemania- estrecha conexión entre miembros de la RAF y de las Brigadas Rojas durante la época entre los secuestros de Hanns Martin Schleyer y Aldo Moro. Entre junio de 1977 y mayo de 1978, es decir, a partir del inicio de los preparativos para el ataque a Aldo Moro hasta poco después de su asesinato, varios miembros destacados de la RAF(Fracción Ejército Rojo) estaban en Italia (Rolf Heißler, Rolf Clemens Wagner, Gabriele Kröcher-Tiedemann, Christian Klar, Willi Peter Stoll, Sieglinde Hoffman, Brigitte Mohnhaupt, Volker Speitel und Brigitte Heinrich). El 11 de mayo de 1978, dos días después de la ejecución de Aldo Moro, fueron detenidos en Zagreb Brigitte Mohnhaupt, Sieglinde Hoffmann, Klaus Clemens Wagner und Peter-Jürgen Boock gracias a informaciones provenientes de Milán. Mohnhaupt y Hoffmann admiten en los interrogatorios a los que fueron sometidos haber ido de viaje a Milán, pero no dicen que allí tenían una dirección fija. Así se sabrá que estaban en contacto con Mario Moretti, líder de las Brigadas Rojas desde 1974 y principal responsable del ataque contra Aldo Moro.
2. En las viviendas utilizadas por las Brigadas Rojas que fueron descubiertas a finales de 1978 se encontraron documentos que demuestran unos lazos estrechos entre la RAF y las Brigadas Rojas, entre ellos las actas de un debate interno en la prisión de Stammheim (donde estaba detenida la cúpula de la RAF). Especialmente importante es un escrito político que se encontró de las Brigadas Rojas de noviembre de 1977 (3). A lo largo de 45 páginas se elogia a la RAF. Se dice que es la “vanguardia político-militar del proletariado de las metrópolis europeas” y “un punto de referencia básico para las iniciativas revolucionarias en todo el continente”. Y se incluye una lista de todas las ciudades italianas en las que se han llevado a cabo acciones de solidaridad en protesta por los militantes de la RAF muertos en la prisión de Stammheim (Tras el secuestro de Schleyer por la RAF, un comando del FPLP secuestró en Palma de Mallorca un avión lleno de turistas, lo desvío hasta Somalia y, tras ejecutar al capitán y rociar con alcohol a los pasajeros, exigió la liberación de los líderes de la “primera generación” de la RAF. El gobierno alemán envió un comando del GSG9, su cuerpo de élite antiterrorista, que recuperó el control del avión y eliminó a casi todos los miembros del comando del FPLP. Poco después los líderes de la RAF encarcelados en Stammheim fueron suicidados, AyR).
3. En atentados de la RAF en Frankfurt y Hamburgo fue posible incautar granadas que habían sido robadas en Suiza y que procedían de un arsenal de las Brigadas Rojas (4) Tras la muerte a tiros de la policía de los destacados miembros de la RAF Willi Peter Stoll y Elisabeth von Dyck en 1978 y 1979 se les encontraron documentos de identidad falsificados que habían sido robados por miembros de las Brigadas Rojas en la localidad Sala Comacino.
4. A estos hechos objetivos han de añadirse las declaraciones hechas en 1980 por Patrizio Peci, antiguo miembro de las Brigadas Rojas que colaboró con la justicia. Todas sus declaraciones han podido confirmarse como verdaderas. Peci declaró que entre ambas organizaciones había contactos “intensos” como mínimo desde 1975/76 por parte de Mario Moretti, y tras el secuestro de Aldo Moro entre Moretti y Willi Peter Stoll. Moretti siempre ha negado dichos contactos, pero su compañero en el secuestro de Moro, Lauro Azzolini, declaró a los investigadores que durante el secuestro tuvieron lugar contactos intensos entre la RAF y las Brigadas Rojas.
5. Gracias a la intervención de Brigitte Heinrich (que fue agente de la Stasi en 1977 y durante largo tiempo a partir de enero de 1978, y que fue entregada a la RFA tras la caída del muro) hizo su aparición en estos contactos italo-alemanes Volker von Weingraber, alias Karl Heinz Goldmann, un agente de la Verfassungsschutz (un servicio secreto alemán encargado de la seguridad interior) y miembro del “Bewegung 2. Juni” (Movimiento 2 de junio) Weingraver, que residía en la Vía Solari de Milán, participó en reuniones de los brigadistas e informaba al servicio secreto de Alemania occidental. El juez investigador Imposimato comenta al respecto “no haber entendido nunca qué tipo de informaciones quería recopilar ese agente”. Para él, “Todo es una cuestión preocupante, ya que Weingraber no hizo nada para impedir el secuestro de Moro” (Declaraciones del juez Imposimato a la autora en junio de 2007. Sobre Weingraber aparecieron hace algunos años artículos en la prensa alemana, según los cuales abandonó su trabajo como agente tras siete años recibiendo una compensación de cerca de un millón de marcos, gracias a la cual vive actualmente en una “bella fattoria di vino” en la Toscana).
6. Al ser interrogado Peci declaró que fue la RAF la que estableció el contacto de las Brigadas Rojas con los extremistas palestinos del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), el cual suministró armas, lo cual fue confirmado en otra investigación. Este suministro de armas también tuvo lugar hacia otras organizaciones terroristas europeas. La comisión parlamentaria de investigación asegura que dicho tráfico de armas fue autorizado por la KGB y que las armas provenían en su mayoría del Bloque del este.
7. En una entrevista televisiva de Hans Joachim Klein, que en 1978 se salió de las “Revolutionären Zellen” (Células Revolucionarias, RZ) y abandonó el terrorismo, éste habló de una relación estrecha entre la RAF y las Brigadas Rojas. También hubo una reunión entre las Brigadas Rojas y Wilfried Böse (RZ), quien murió a tiros en 1976 durante la operación para liberar a los secuestrados por el FPLP en un avión en Entebbe [Ver Senato della Repubblica XIII Legislatura Doc. XXIII, No. 64 Vol.1, Tomo V, parte seconda, S. 247. (En ese documento de la comisión parlamentaria de investigación sobre los atentados terroristas se exponen los resultados de las investigaciones de diversos fiscales sobre la influencia del este en el terrorismo en Europa occidental). El ex-brigadista Alberto Franceschini ha informado que los contactos con el “Movimiento 2 de Junio” (Bewegung 2. Juni) se iniciaron tras la detención de Baader y Meinhof en 1972. Se trataba de cuestiones logísticas: los alemanes “suministraban armas y diversos aparatos que se necesitan para practicar la guerrilla urbana” (Conversación con la autora, junio 2007).
8. Importante es también la declaración de un testigo el mismo día del ataque a Aldo Moro. Según ese testimonio, los dos atacantes que conducían una Honda (Una técnica utilizada también durante el ataque a auf Siegfried Buback en abril de 1977) hablaban alemán. Esa “presencia alemana” ha sido admitida incluso por el en aquel momento ministro del interior, Francesco Cossiga, ante la comisión de investigación.
9. En Roma, donde fue secuestrado y asesinado Aldo Moro, se destapó a dos agentes activos de la KGB. Sobre ambos se encuentran datos en las actas del servicio secreto que Vasili Mitrojin, archivista de la KGB, trasladó a Londres en 1992 y entregó al servicio secreto inglés, y que están en la comisión de investigación del parlamento italiano. Uno de ellos es Sergei Sokolov, que vigiló estrechamente a Moro durante cuatro meses antes de su secuestro. Formaba parte del Departamento 5 del primer directorio de la KGB, responsable de asesinatos, secuestros y atentados (Ver las declaraciones de Imposimato a la comisión parlamentaria 81 en Seduta, 26.20.2005). El segundo agente, que llevaba mucho tiempo trabajando para el KGB, era el italiano Giorgio Conforto. Su hija, Giuliana Conforto, mantenía estrechas relaciones con círculos terroristas internacionales en Suiza y su tráfico de armas. En la vivienda común suya y de su padre se descubrió incluso el arma de origen checo con la que Moro fue asesinado.
10. Los ex-brigadistas Alberto Franceschini, Renato Curcio y Michele Galati han dicho por separado a los investigadores que suponen que Mario Moretti, quien siempre podía salvarse de ser detenido y que tras la detención del grupo fundador en 1974 se convirtió en el líder de las Brigadas Rojas, era un agente, posiblemente de la KGB. Numerosos indicios señalan que Moretti y otros de la dirección de las Brigadas Rojas tras 1974 mantenían lazos con el servicio secreto italiano SISMI.
11. Al ser detenida el 16 de junio de 1982 en el aeropuerto de Fiumicino en Roma Christa Margot Fröhlich, de las “Revolutionären Zellen”, llevaba consigo una maleta llena de explosivos de origen checoslovaco. Las investigaciones de Rosario Priore descubrieron que había llevado a cabo muchos viajes entre Bagdad, Damasco, París y Bucarest y que era una figura central del grupo de Carlos, que actuaba desde Berlín oriental protegido por la Stasi y la KGB, al cual también pertenecían Thomas Kram y Johannes Weinrich. El 2 de agosto de 1980 estuvo junto con Thomas Kram durante un día en Bolonia –exactamente cuando tuvo lugar el mayor atentado en Italia (5)
12. En lo que respecta a la ejecución similar de los ataques contra Hanns Martin Schleyer y Aldo Moro, en la comisión parlamentaria sobre el asesinato de Aldo Moro se especuló que Willi Peter Stoll hubiese sido el responsable de efectuar los disparos contra los guardaespaldas de Schleyer y Moro. Cuando la policía descubrió el 6 de septiembre de 1978 a Stoll, que estaba en busca y captura, en un restaurante en Dusseldorf, fue asesinado por un policía de un tiro. El mismo destino compartió la miembro de la RAF Elisabeth von Dyck. Tan sólo Rolf Heißer sobrevivió, gravemente herido. Los tres habían participado en el ataque a Hanns Martin Schleyer. Se les incautaron documentos de identidad que llevaban consigo y que estaban falsificados de la misma forma que los de los miembros de las Brigadas Rojas que participaron en el secuestro de Aldo Moro. Los indicios apuntan a que los tres estuvieron en Italia durante el secuestro de Moro.
El terrorismo de izquierdas alemán y la red internacional
Todas estas informaciones llevaron al juez investigador Imposimato y otros conocedores de la materia a suponer que la RAF participó en el secuestro de Moro –y no sólo mediante consejos, sino con una participación activa en los preparación de la puesta en marcha del ataque El abogado suizo Denis Payot, que ya había actuado como enlace entre la RAF y el estado durante el secuestro de Schleyer, también se ofreció como enlace en el caso Moro. Ya por aquel entonces estaba convencido de que el secuestro de Moro no había sido solo obra de las Brigadas Rojas, sino de las Brigadas Rojas y la RAF. Eso lo supo por el entorno terrorista que conocía bien (Imposimato calificó de muy importante esta valoración en una conversación con la autora en junio de 2007). Y Sergio Flamigni, miembro durante muchos años de la comisión parlamentaria de investigación del ataque contra Moro y autor de muchos libros destacados considera a la RAF como la maestra de las brigadas Rojas en lo que se refiere a la técnica del ataque y de la eliminación de la escolta (6)
Por eso exige el juez investigador Imposimato que se investigue si también en el caso Schleyer hubo una implicación de la Stasi o de la KGB (Lo mismo pide Corinna Ponto en relación al atentado contra su padre Jürgen Ponto, que fue asesinado por la RAF en julio de 1977; ver Die Welt, 28.7.2007). Existen indicios de una conexión Stasi-RAF ya desde comienzos de los 80. Antiguos líderes brigadistas dispuestos a colaborar hablaban en los interrogatorios ya entonces de la “RAF soviética”, o de la RAF y otros terroristas de izquierda alemanes como “satélites de otros”. Evidentemente conocían la influencia de la Stasi y la KGB sobre la RAF (Antonio Savasta y Michele Galati se expresaban así en un texto de las Brigadas Rojas, extractos del cual fueron publicados el 30.1.1982 en”Lotta Continua“. Allí se critica abiertamente a la RAF por estar subordinada a la Unión Soviética, ver. Atti parlamentari Resoconto stenografico camera dei deputati, VIII legislatura-discussioni-seduta del 1 febbraio 1982, S. 39919). También Hans-Joachim Klein, que abandonó el terrorismo, daba a entender en su autobiografía “Vuelta a la humanidad” (Rückkehr in die Menschlichkeit) publicada en 1979 la existencia de un control exterior: “Se dice siempre que los diversos grupos, es decir la RAF, el ‘Movimiento 2 de junio’ o las ‘Células Revolucionarias’ son completamente independientes. Eso es completamente falso. Sin Haddad no funciona nada” Esa alusión fue tomada en su día tan sólo como una prueba de la fuerte influencia del FPLP, el ala izquierdista radical de la OLP, sobre el terrorismo de izquierda alemán. Pero gracias a las actas de los servicios secretos que el archivista de la KGB Vasili Mitrojin entregó en 1992 en Londres al servicio secreto inglés y que están disponibles en la comisión de investigación parlamentaria italiana se sabe que Haddad era agente del KGB con el apodo “Nazionalist” desde 1970 (7) (La identidad de Wadi Haddad/Nazionalist como agente del KGB fue confirmada por un antiguo oficial del KGB en el reportaje de la cadena de TV pública alemana ZDF “Das Wunder von Mogadischu” (El milagro de Mogadiscio) del 04.09.2007)]. Wadi Haddad era el segundo en la organización tras George Habash, líder de la OLP, y responsable de los contactos internacionales. El jefe desde 1973 de la KGB, Juri Andrópov, informó a Leonid Brezhnev, jefe de gobierno y del partido de la Unión Soviética, que gracias a Haddad el KGB controlaba las acciones del FPLP. Entre 1970 y 1975 tuvieron lugar entregas de armas por parte de Haddad a Carlos y las “Células Revolucionarias” (ídem)
Según los documentos de la Stasi, que estaban a disposición de la comisión parlamentaria de investigación sobre las actas de Mitrojin, Johannes Weinrich, miembro del grupo de Carlos (el venezolano Ilich Ramírez Sánchez, más conocido como "Carlos el Chacal" )y de las“Células Revolucionarias”, actuaba como eslabón de enlace entre el FPLP, los terroristas de Alemania occidental y la Stasi. Era responsable de entregar las armas, explosivos y documentos de viaje que procedían de la Stasi, y daba apoyo logístico para el transporte de armas a occidente. Los también de esta manera controlados terroristas se les garantizó a cambio protección contra “el enemigo”, es decir occidente –en forma de darles asilo y una vivienda (Idem, p. 292). La DDR (República Democrática Alemana, RDA) garantizaba a los buscados en la República federal Alemana vía libre para viajar desde el aeropuerto Berlín-Schönefeld a los países árabes que estaban aliados con el Bloque del este, y muy especialmente la República Popular del Yemen del sur. Allí –como también en el Líbano y Siria- recibían los terroristas de muchos países entrenamiento militar. De esa forma se reunieron vascos, bretones, irlandeses, corsos, italianos, japoneses, turcos y alemanes de la RAF y el “Movimiento 2 de junio”
Las investigaciones internacional prueban la existencia de una red internacional, creada por el conocido editor Giangiacomo Feltrinelli y que, tras su muerte en 1972, fue continuada por el brigadista Giovanni Zamboni (Tras su entrada en la clandestinidad se hicieron cargo Lauro Azzolini y Mario Moretti, y tras 1981 Giovanni Senzani. Ver Senato della Repubblica XIII Legislatura Doc. XXIII, No. 64 Vol.1, Tomo V, parte seconda). Zamboni mantenía relaciones excelentes con la primera y segunda generación del terrorismo de izquierdas alemán. A través suyo recibió la RAF armas de origen checoeslovaco. Ya en 1973 sabía Zamboni que la RAF recibía apoyo logístico de la Stasi. Berlín oriental era para las Brigadas Rojas la conexión con los palestinos, los cuales se encargaban de su instrucción militar. La Stasi organizaba contactos con Haddad y George Habash, los dos líderes del FPLP apoyado por los soviets que residían en el Berlín oriental, así como con el destacado terrorista Carlos. Había otros puntos de apoyo del terrorismo internacional en Suiza y Francia. En Suiza estaba una “columna exterior de naturaleza técnico-logística” del terrorismo italiano y alemán. Formaban parte de ella la “Organización de Lucha Anarquista” (Anarchistische Kampforganisation, AOK) y la “Ayuda Roja Internacional” (Internationale Rote Hilfe), dirigida por Petra Krause. En lo que se refiere a Francia, en el país de mediados de los 70 se encontraban en París numerosos cuadros dirigentes de las Brigadas Rojas que habían quedado en un segundo plano en torno a Mario Moretti, los cuales al fundar la organización querían imponer una línea militante y de todos los cuales se sospechaba que cooperaban con los servicios secretos. A finales de los 70 y principios de los 80 miembros de la RAF se retiraban a menudo a la capital francesa. Evidentemente esto no sólo tenía lugar porque las autoridades francesas –hasta épocas muy recientes- daban cobertura a numerosos terroristas extranjeros, sino para llevar a cabo unos intercambios intensos. Como declaró el mismo Moretti –y ha sido confirmado por las investigaciones- allí se reunió con representantes de grupos terroristas de Europa occidental como la RAF, la ETA y el IRA.
A comienzos de los 80 los investigadores italianos descubrieron una oscura escuela de idiomas en París, llamada Hyperion (Renate Igel,”Terrorjahre. Die dunkle Seite der CIA”, Múnich 2006, p.231). Esta escuela resultó ser una organización pantalla para el terrorismo de Europa occidental y un centro de distribución de armas y explosivos mayoritariamente del Bloque del este. Curiosamente justo durante el secuestro de Aldo Moro se abrió en Roma una sucursal de la escuela Hyperión. Giovanni Pellegrino, que fue durante muchos años presidente de la comisión parlamentaria de investigación, describió esa siniestra institución como “un lugar donde los servicios secretos occidentales y orientales se cruzaban”. El objetivo era “trabajar en común contra (los enemigos) del equilibrio de fuerzas acordado en Yalta” (8) Esta valoración, aparentemente increíble, significa que en el ataque terrorista contra Aldo Moro, y posiblemente en el terrorismo de extrema izquierda en general, tenían lugar conversaciones entre los servicios secretos orientales y occidentales, para dirigir el terrorismo. Varias de las personas del mundo político italiano llamadas a declarar por la comisión parlamentaria de investigación, incluidos generales, han expresado por separado esa sospecha. (continuará)
NOTAS
(1) Renate Igel, “Kein Maulkorb für den Staatsanwalt. Vom Nutzen italienischer Verhältnisse in der Justiz” (”Ninguna mordaza para el fiscal. Sobre el valor de la situación de la justicia italiana“), in: Blätter für deutsche und internationale Politik, 11/2003, p. 1380-1389
(2) Regine Igel, “Terrorjahre. Die dunkle Seite der CIA” (Los años del terror. La cara oculta de la CIA), Munich 2006; idem, “Strategie der Spannung. Italiens Terror und die CIA” (”La estrategia de la tensión. La CIA y el terrorismo en Italia”, enBlätter..., 7/2004, p.825-834.
(3) ver: Brigate Rosse, “Attaccare, Colpire, Liquidare e Disperdere” (Atacar, Golpear, Liquidar y Dispersarse), Nr. 4 11/1977, incluido en Senato della Repubblica Legislatura VIII Documenti, S. 139.
(4) Comisión parlamentaria sobre el ataque a Aldo Moro, Doc. XXIII Nr. 5, Roma 1990, Anexo p. 294.
(5) Respecto a Thomas Kram hay investigaciones en marcha; ver Parl. Comm. XIV legislatur Resoconto 83a seduta 25.1.2006 y 98a seduta 25.1.2007.
(6) Sergio Flamigni, La sfinge delle Brigate Rosse, Milán 2004, p. 214 ss.
(7) Ver el informe final de la comisión de investigación parlamentaria sobre las actas de Mitrojin del 15.03.2006, p. 286 ss; también Christopher Andrew y Vasili Mitrojin, op.cit., p.472.
(8) Giovanni Fasanella, Claudio Sestieri y Giovanni Pellegrino, Segreto die Stato, Turín 2000, p. 125 ss (No se conocen nombres de alemanes relacionados con esa escuela).