En algún momento todas las naciones, todas las sociedades se detienen y vuelven a comenzar su devenir. Es mi opinión que los uruguayos nos encontramos en estas circunstancias que ya veremos si serán históricas. Por lo pronto, creo, que estamos asistiendo al fin de un proceso que comenzó a mediados de 1984 cuando los mandos militares decidieron traspasar el gobierno, que detentaban desde el 9 de febrero de 1973, a los que resultaran electos -en las condiciones que ellos impusieron- en noviembre de ese año.
Desde entonces y hasta hoy se sucedieron en el gobierno el Partido Colorado -en todas sus variantes-; el Partido Nacional, en su corriente lacallista; y el Frente Amplio, también en todas sus versiones. En 40 años gobernaron todas las corrientes políticas. Mejor expresado, casi todas. Nos quedamos sin saber que hubiera sido un gobierno presidido por Wilson Ferreira, y más recientemente un gobierno en manos de una izquierda no frenteamplista. Lo que sí sabemos es que todas, TODAS, las corrientes políticas contribuyeron a asegurar la solidez de las instituciones democráticas. Inclusive aquellas que no tenían convicciones democráticas, ni “a izquierda ni derecha”. En el balance es esta solidez lo que se impone. Sin embargo seguimos siendo casi (nunca llegamos) casi cuatro millones de habitantes en un territorio que debiera albergar varios millones más. Y sin pasar necesidades. Es de reconocer que algo, en lo económico y social se ha hecho. Sólo algo. Obviamente no es todo. Ni en cual dirección. Por eso es necesario VOLVER A EMPEZAR.
El tema es bien profundo. Dará para varios artículos. No me creo portador de la verdad, si tengo algunas ideas que, en el mejor de los casos, pueden aportar al debate, necesario debate sobre qué hacer, que rumbo tomar de ahora en más. Se dice que es mejor ver el laberinto desde arriba, mejor se aprecia la salida del mismo. A eso vamos.
Antes, una apreciación estrictamente personal. Mirando para atrás me invade un dolor bien profundo. Existe la esperanza en VOLVER A EMPEZAR; más no puedo olvidar todo lo que dejé atrás, en vivencia, en errores, en fallo de cálculos; y sobre todo en aquellos que hoy no están. Y sabe Dios que quisieran estar. Para mí son muchos, todos me marcaron, y a muchos les debo seguir viviendo. De todos recuerdo su personalidad, sus anécdotas, sus vidas y sus ideales; los recuerdo todos los días, es mi manera de que sigan vivos, aunque hoy, ¿quién lo sabe? Tal vez no compartiríamos las mismas opiniones. También me causa dolor observar en viejos compañeros los mismos “clichés” de hace tantos años; cada cual es libre (como lo soy yo) de pensar igual o diferente, pero transformar en estereotipo anquilosado aquellos hermosos valores que nos formaron, no causa en mi otra cosa que dolor.
Propongo para VOLVER A EMPEZAR debatir sobre tres asuntos. Obviamente pueden y deben ser más que tres, pero es lo que propongo, por lo menos para comenzar.
En primer lugar una revalorización de nuestra historia. Y su proyección al día de hoy y en especial a nuestro futuro. Solamente como ejemplo: las Instrucciones de 1813 y su valor constituyente de nuestra nacionalidad; el proyecto federal de Artigas ,La Liga Federal y sus leyes, reglamentos y acción; el 25 de agosto de 1825 con sus tres leyes; la razones del nuevo Estado Oriental; a partir de allí el devenir del siglo XIX, con todos sus aconteceres. Las elecciones de 1916 y la segunda Constitución en 1917; el nuevo Pacto Social y Político que significó; el Uruguay hasta 1958; la crisis del modelo de sustitución de importaciones; y en segundo lugar el advenimiento del autoritarismo pachequista del 60’, el advenimiento de la violencia; el proceso predictatorial; el rol de los Partidos Políticos y sus fracciones; la responsabilidades en el golpe de estado ( 9 de febrero y 27 de Junio), el papel de los imperialismos ( el yanqui y el soviético); la Dictadura en si misma; su “salida”, el Pacto del Club Naval; y desde 1990 ( la transición duró 10 años 1980-1990) hasta hoy; que como decía más arriba , gobernaron todos ,con algunas excepciones.
En tercer lugar, el HOY y sobretodo el FUTURO. Aquí deberíamos hacer un diagnóstico de la situación. En mi opinión hay que centrarse en la LIBERTAD. Es en su pleno ejercicio y a partir de allí, que es POSIBLE cualquier otra conquista, sea social o económica. Y precisamente es la LIBERTAD la que está amenazada, en el centro de este peligro el armado autoritario que viene desde hace años haciendo el Dr. Díaz, primero como Juez y luego como Fiscal de la Nación. Pruebas abundan, pero el ejemplo clarísimo es lo que se intentó hacer con Guillermo Besozzi.
Si se quiere abrir un camino de prosperidad hay NECESARIAMENTE derrotar este proyecto que llamaríamos “pachequismo de otro color”. Como en los años 1973-1985 debemos unir todo lo que se pueda para enfrentarlo y VENCERLO. Y mientras, debatir, discutir hasta el cansancio sí, cual es el país que queremos, cual es el nuevo pacto social, económico y político que nos daremos, en principio por los próximos 50 años.
Como decía, iré compartiendo ideas. Nuestra Historia enseña primero y excluyente la LIBERTAD. También la Soberanía, en especial aquella que nos permite ser dueños de nuestras decisiones. Y la IGUALDAD, en el arranque para todos, sin otra distinción que talentos y virtudes.
Hasta prontito, nomás.