Es evidente que a medida que los humanos seamos reemplazados por máquinas nuestra utilidad disminuirá. Por consiguiente, nos convertiremos en una carga permanente para el Estado. ¿Crees que nuestros dueños lo van a consentir?
Por mucho que se empeñen los políticos en presentar este futuro distópico como “progreso”, no es más que un genocidio meticulosamente planificado. De por sí, ya empieza a vislumbrarse cómo se está inculcando a la gente un sentimiento de inutilidad y culpabilidad, para que seamos nosotros mismos los que vallamos voluntariamente al matadero. Y si no al tiempo.
Por otra parte, se está construyendo una prisión digital mundial controlada por algoritmos. La UE no trabaja para defender la libertad, sino para relegarla a una reliquia del pasado. Detrás de su engañosa fachada de “seguridad”, “progreso” y “sostenibilidad” se esconde un mecanismo implacable para destruir toda forma de libertad. Y no estamos hablando de ninguna fantasía, sino de una realidad que se está implementando a base de leyes y tecnología. De hecho, la mismísima Presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha afirmado que la libertad de expresión es como un “virus” y que la única “vacuna” es la censura.
La mayoría de la gente sigue adormecida viviendo en los mundos de Yupi. No es consciente de que ya vivimos en una sociedad controlada. Y es que a día de hoy hemos perdido prácticamente toda nuestra libertad, quedando a merced de una élite de maniacos tecnócratas que nos han reducido a simples marionetas movidas a golpe de algoritmo.
Hoy en día apenas queda pensamiento crítico y la libertad de expresión brilla por su ausencia. Pensarás que lo que yo hago es precisamente eso, ¿verdad? Pues no. Yo sólo hago aquello que me consiente el sistema, que permite un cierto grado de disidencia para hacernos creer que vivimos en una sociedad libre.
Con 120.000 visitas en 12 años, mi primer blog (pepeluengo “despertando conciencias”), en el que escribí numerosos artículos sobre la falsa pandemia, fue censurado. Con estas cifras, está claro que mis artículos apenas le llegan al 0.001% de la población mundial. Es decir, que soy como una diminuta cagada de mosca en la selva amazónica y mi influencia es prácticamente nula. Bueno, pues incluso siendo alguien totalmente insignificante para el sistema se me censuró. Esto demuestra el grado de control hacia el que nos dirigimos.
Es evidente que la libertad de expresión es una amenaza para el Nuevo Orden Mundial, de ahí que la disidencia sea constantemente ridiculizada, censurada o directamente tachada de delictiva. Porque, seamos claros: un pueblo ignorante y no pensante siempre será controlado, un pueblo culto y que piensa no.
En un mundo cada vez más tecnológico, nuestras conversaciones, pensamientos y desplazamientos están siendo monitoreados, grabados y registrados constantemente. Del mismo modo, bajo el pretexto de la seguridad se están desplegando por todas partes sistemas mejorados con inteligencia artificial para examinarlo todo: cámaras de vigilancia, escáner de reconocimiento facial, huellas dactilares, lectores de matrículas, publicaciones en las redes sociales, etc. Todo con el fin de evaluar el riesgo que tiene una persona para el Estado.