Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Amodio nos relata las primeras acciones del "Coordinador". Lo pituca de Carolina Cosse. Los pasaportes uruguayos, las palabras de Orsi sobre el tema. En que está el tema Arazatí. Y más noticias de nuestro país.
https://www.youtube.com/live/USaTJtma_hw?si=Qh-DMbPH6Uumz3vm
Cernidor 210 Correspondiente al lunes 14 de julio de 2025
Palabras de Amodio: El 14 de julio de 1967, fue detenido José Luis Nell Tacci, un ex integrante del grupo argentino Tacuara, que actuaba como enlace del CE del MLN, hombre de confianza de Raúl Sendic, pese a las críticas que tanto Alicia Rey como yo habíamos elevado a la dirección, acerca de la violación de las normas de seguridad con que Nell funcionaba.
Uno de los motivos de enfrentamiento fue la negativa nuestra a que Nell pudiera llevar a la que entonces era su compañera al local, el cantón 5, ubicado en la calle Río de Janeiro y la Costanera, en Lagomar.
Consiguió que Leonel Martínez Platero y su esposa, María Elia Topolansky, le dejaran las llaves de su apartamento, en el barrio Palermo, donde fue detenido. La detención de Nell le costó al MLN la clandestinidad de los dueños del apartamento, la de Efraín Martínez Platero y la pérdida de cinco locales que desde enero de 1967 se habían conseguido en la zona de los balnearios, hoy conocida como la Costa de Oro, ya que Nell conservaba en su poder los boletos de los ómnibus que usaba a diario, junto a planos de la zona.
Cuando el Abuso me opuse a que Nell integrara la lista de fugados. Como era norma, no logré convencer sobre ese punto. A la salida, Nell fue enviado a Buenos Aires tras un intento de violación a la compañera que lo tenía alojado en su casa. La denuncia no la hizo ella, sino Enrique Cascioli, el Tío Quique, que murió en 1972, en Bella Unión, formando parte del plan Tatú. Como calzaba 45, no había botas para él, por lo que calzaba alpargatas. Un detalle que los ideólogos nunca tuvieron en cuenta.
En Bs. As. ahora en este año, tuve oportunidad de conocer a Luis Labraña, el hombre que inventó lo de los 30.000 desaparecidos en Argentina y le pregunté si había conocido a Nell Tacci. El peor ser humano que conocí, me dijo. Álvaro es testigo.
Un oyente me pregunta por mi relación con los coroneles Castelao, Aguerre y Montañés. Solo conocí a Montañés. Acerca de un libro que hable de ellos, puede buscar el libro Hermano, trabajaremos de presos, del coronel Pedro Aguerre.
Continuando con el proceso histórico, habíamos quedado en hablar sobre la formación del Coordinador.
Pese a las proclamas de llegar a la tan ansiada unidad, los grupos integrados al Coordinador pronto mostraron que los vicios adquiridos, en especial el sectarismo, lo impedía. Cada grupo trató de imponer sus puntos de vista con prescindencia de las razones de los demás, y muchas veces se llevaron al Coordinador problemas que le eran totalmente ajenos, motivados por rencillas o desacuerdos entre militantes que provenían de las mismas organizaciones que se reunían en el Coordinador y que se daban fundamentalmente en el plano sindical.
Sin embargo, se procesaron algunas acciones. Todas se realizaron en forma conjunta, participando militantes de todos los grupos, siendo las más importantes el robo de fusiles en el Tiro Suizo de Nueva Helvecia, el 31 de julio de 1963, el robo de fusiles en la aduana de Bella Unión, el 12 de enero de 1964 y el perpetrado contra la armería Ribel, en Minas, el 21 de abril del mismo año.
Esta forma de accionar trajo aparejada dificultades de toda índole, por lo que se optó por el criterio de que cada sector realizara con sus militantes las acciones de pertrechamiento que estuvieran a su alcance dejando autonomía para la realización de acciones motivadas por problemas políticos, sindicales o de apoyo a movimientos revolucionarios de otros países. Se adoptó como criterio que las armas así conseguidas serían para uso y beneficio de todos los grupos, independientemente de quien las obtuviera. Por el momento, los gastos producidos eran escasos y los fondos provenían de aportes personales de los miembros de los grupos y de allegados de confianza.
La aplicación de estos criterios hizo que el peso del accionar recayera en los militantes del Partido Socialista y del MAC, ya que los de FAU y MIR, más preocupados por el posible beneficio que el Partido Socialista recogiera del accionar del Coordinador eran totalmente inoperantes.
El robo del Tiro Suizo, realizado con la información primaria de Mario Navillat, mostró claramente la falta de capacidad tanto técnica como operativa del grupo actuante. Los fusiles robados, a los que se daría uso para la ocupación por UTAA del latifundio de Silva y Rosas, carecían del percutor, lo que los convirtió en inservibles, varios miembros del grupo participante fueron identificados, entre ellos Raúl Sendic, quien decidió pasar a la clandestinidad, como muestra de su decisión política. Este hecho, totalmente inusual entonces y el conocimiento del uso que tendrían los fusiles robados convirtieron el fracaso material del robo en el bautismo de fuego del Coordinador.
La presencia de Sendic en Montevideo se hizo escasa, por lo que desapareció del Coordinador el elemento aglutinador, con lo que se acentuaron los enfrentamientos que, con la excusa de responder a las discrepancias acerca de los objetivos y los criterios para obtenerlos se planteaban de reunión en reunión. Debe tenerse en cuenta que si bien en un principio se pensó que el Coordinador debía ser el brazo armado de la izquierda, los acontecimientos lo iban convirtiendo en el brazo armado de UTAA, a esas alturas convertida en la vanguardia sindical.
En febrero de 1964, como consecuencia de la Segunda Marcha de UTAA, Sendic viaja a Montevideo, mediante un vuelo clandestino en una avioneta pilotada por el "Negro" Leonel Vidal siendo ambos detenidos por el personal policial de guardia. Sendic logró huir y fue recogido por Jorge Manera y se alojó en un apartamento en la calle Justicia, alquilado por Amodio Pérez y situado a escasa distancia del campamento de los cañeros, ubicado en un terreno frente al Mercado Agrícola, en la entonces calle Cuñapirú, hoy Juan José de Amézaga.
En ese apartamento se dieron las primeras conversaciones acerca del papel de vanguardia que debían asumir los dirigentes gremiales. La presencia de los cañeros en el edificio, levantaron las protestas de los vecinos del apartamento y ante la posibilidad de una denuncia que propiciara una intervención de la policía, Sendic se trasladó a la calle Rivera y Arrascaeta, un apartamento alquilado por Violeta Setelich, militante del MIR. En la planta baja del edificio estaba situada una oficina del Banco de Cobranzas.
Los socialistas, dispuestos a demostrar con hechos su voluntad revolucionaria, el 26 de abril de 1964 robamos más de quinientos quilos de dinamita de la cantera Nueva Carrara, en Pan de Azúcar, departamento de Maldonado, además de mechas y detonadores. El grupo operativo estuvo formado por Jorge Manera, Tabaré Rivero, Heraclio Rodríguez y Héctor Amodio.
A instancias de Sendic, Manera plani?có el asalto situado en los bajos del edificio de Rivera y Arrascaeta. Él mismo conducirá el VW robado unos días antes y escondido entre las dunas del balneario Bella Vista, en la misma zona en que había sido enterrada la dinamita robada en Pan de Azúcar. Los integrantes del grupo atracador, Nelson Santana, Julio Vique y Ataliva Castillos eran, además de afiliados al Partido Socialista, miembros de la directiva de UTAA. Se intenta así demostrar con hechos el papel de vanguardia del sindicato y la coherencia política de sus dirigentes. Como reconocerán estos años después, no estaban preparados para realizar "expropiaciones" y el asalto fracasó. Los tres dirigentes fueron detenidos en la huida y solo Manera logró escapar.
El primer perjudicado fue el sindicato UTAA, que ya desde 1962 venía siendo acusado de practicar la violencia, a raíz del ataque a la sede de la Confederación Sindical del Uruguay (CSU), un sindicato "amarillo", vinculado a la embajada norteamericana y que venía ejerciendo una prédica calumniosa sobre UTAA. Las crónicas dijeron que "los asaltantes realizaron disparos contra la sede, provocando la muerte de Dora Isabel López, una mujer que transitaba por el lugar”. UTAA siempre afirmó que la bala mortal provino del interior de la sede, al repeler el ataque sus habitantes.
La campaña desatada contra UTAA aparecía plenamente justificada ante la opinión pública, pese a que los tres dirigentes implicados en el fallido asalto declararan que el dinero del asalto estaba destinado a combatir el hambre de los integrantes del sindicato. El Partido Socialista trató de deslindar responsabilidades, aduciendo que el atraco lo habían realizado afiliados socialistas pero en su condición de dirigentes gremiales.
Sin ninguna duda, el más afectado fue el Coordinador. Sendic y los socialistas habían violado uno de los precarios acuerdos alcanzados: ninguno de los grupos podía realizar acciones que comprometieran al conjunto sin el conocimiento y la aprobación por unanimidad. Varios dirigentes gremiales que se habían mostrado dispuestos a participar en ese intento de unidad se retiraron de las conversaciones, Sendic y Manera fueron cuestionados con dureza y el Coordinador estuvo a punto de romperse. Las críticas alcanzaron a Rodríguez Belletti, integrante del MIR y miembro de UTAA, ya que en su condición de miembro de la dirección del sindicato conoció que el operativo de sus compañeros se realizaría, lo que ignoraba el resto de la directiva. Este será el inicio del progresivo alejamiento de UTAA de las consignas de su fundador, Raúl Sendic, que alcanzará su punto de ruptura en 1971, cuando el MLN, a iniciativa de Sendic decidió apoyar la creación del Frente Amplio (FA) y que UTAA fuera su representante legal en dicha coalición. UTAA se manifestó contrario, lo que llevó al MLN a constituir el Movimiento 26 de Marzo. En el Archivo Cámpora hay una entrevista nunca publicada, realizada a Nicolás Estévez y con la firma de Gustavo Bordigoni, en la que el dirigente de UTAA, pese a haber sido miembro del MLN, critica el uso que la Organización quiso hacer del sindicato.
Cernidor 211 Correspondiente al día jueves 17 de julio de 2025
Amodio nos relata: la fuga de Bidegain del penal de punta carretas, propuestas de Sendic positivas y negativas, los planes de rescates de 3 cañeros que intentaron robar un banco, el doble discurso de los socialistas que rechazaban la lucha armada y en reserva la apoyaban.
Tema Arazati. Tema Dialogo Social. Venta de ganado en pie. Más empleados públicos. La policía en los espectáculos públicos. Un cargo en el ministerio de defensa para ayudar a un contra almirante jubilado.
https://www.youtube.com/live/V6rnPnQtw-U?si=AWP3ayVpL6m3l9ZU
El 17 de julio de 1971, Raúl Bidegain Greising se fugó del Penal de Punta Carretas, cambiándose por su hermano Gabriel.
En el Cernidor 210 dijimos que Raúl Sendic ya estaba actuando fuera de los cauces establecidos como normas de funcionamiento
Pero también tuvo una capacidad de iniciativas, algunas irrealizables, pero otras útiles para contrarrestar, o al menos disminuir el impacto negativo de las que consiguió llevar adelante por iniciativa propia. En esta oportunidad hizo un llamado a la solidaridad con los detenidos, recabando de todos el esfuerzo para rescatarlos, a los tres cañeros detenidos, Nelson Santana, Julio Vique y Ataliva Castillos. Primero propuso el rescate desde la propia Jefatura de Policía. Consistía el plan en acceder a los techos de la Jefatura desde la azotea del edificio contiguo por la calle Yi, hoy Carlos Quijano y desde allí bajar mediante escalera de cuerdas hasta las celdas del piso cuatro, cortar las rejas y entonces realizar la salida en sentido inverso. Rápidamente se vio que el plan era irrealizable y se decidió un plan alternativo, consistente en rescatarlos del tren que los conduciría a la prisión en Artigas.
Miembros de todos los grupos trabajaron en el diseño de un plan que parecía infalible: se estudió en detalle el funcionamiento del vagón en que los presos serían conducidos, se decidió en qué pueblo sería el rescate, se estudiaron las rutas para la dispersión del grupo operante y los rescatados.
Se sabía que el traslado sería un lunes y a falta de una fecha fija el operativo se montaba todos los lunes, desde primeras horas de la mañana, en que se traían desde la zona de los balnearios los coches robados con anterioridad. Se actuó así durante cinco semanas, hasta que una compañera funcionaria judicial prometió facilitar el día en que el traslado se concretaría. El aviso nunca se recibió y el rescate fracasó.
La aparente unidad lograda pronto sería cuestionada. El Partido Socialista realizaba un doble juego: por un lado se decía al margen de las ilegalidades cometidas por algunos de sus afiliados, pero por otro, más restringido, decía apoyarlos: eran "la gente de Sendic" y merecían todo su apoyo. Es en este contexto que solicitan la incorporación al Coordinador de un representante de las Juventudes Socialistas. Este doble juego tenía su efecto dentro del movimiento sindical y por tanto en el Coordinador. MAC, los socialistas y Sendic, resolvieron favorablemente la incorporación, apoyando la iniciativa del propio Sendic que entendía que en algún momento de la lucha revolucionaria todas las organizaciones políticas partidarias de la lucha armada unirían sus fuerzas. Tanto FAU como el MIR se opusieron y volvieron a reclamar la desafiliación de los integrantes socialistas, a lo que estos se negaban, afirmando que no responderían a otra disciplina que la del Coordinador y que no debían desafiliarse para no perder la cantera de reclutamiento que el Partido les brindaba internamente se consideró esta actitud como de “doble militancia".
A mediados de 1964, el MIR comenzó a cuestionar la teoría del foco y pasó a considerar prioritaria la formación del Partido de la Revolución y supeditando la acción militar a las directivas del Partido. Esta posición contrastó con la asumida por los Socialistas y los del MAC, quienes apoyaron la postura de Sendic de que los dirigentes políticos de la organización que llevaría adelante la lucha revolucionaria debían ser los mismos que formarian su ejército. Es decir, debían reunir ambas cualidades: políticos y militares.
En medio de estas discusiones, se produjo una crisis interna en el MAC y un pequeño grupo, que según Fernández Huidobro fue liderado por Carlos Rivera Yic, se apropió de las armas que provenientes de varios robos estaba bajo su custodia. Estas armas no serían recuperadas hasta que se produjo la crisis que llevó a la disolución del Coordinador en febrero de 1966, en lo que se llamó la Primera Convención, realizada en Parque del Plata, que culminó con la separación de FAU, MIR y del miembro de las Juventudes Socialista, Luján Molins, con la presencia de José Díaz, en ese momento secretario del Partido Socialista, a quien se le comunicó oficialmente que los socialistas hasta ese momento miembros del Coordinador no abandonarían el Partido pero tampoco se ajustarían a la disciplina partidaria.
Unos meses antes, concretamente en octubre de 1964, dos miembros del Partido Socialista, Julio Marenales Sáenz y el mismo Jorge Manera Lluveras pondrían al Partido en la picota, tras fracasar el asalto al Banco de Cobranzas, esta vez contra la sucursal sita en la entonces avenida Larrañaga, hoy Luis Alberto de Herrera, casi esquina San Martín.
Pero no solo los socialistas fracasaban en su intento de conseguir el dinero para financiar el funcionamiento del Coordinador. El 1 de julio, dos integrantes del MIR, José Mujica Cordano y David Melián, fracasaron en su intento de robo a un empleado de la empresa Sudamtex. Mujica fue detenido en el lugar, mientras que Melián logró huir. Unos días después fue detenido y acusado como el autor intelectual del asalto Ruben Ancheta, que habría proporcionado los datos sobre los horarios del empleado de la empresa.
Junto a Marenales en el momento del asalto fue detenido Alberto Jiménez, un activo participante en el apoyo a UTAA, muy allegado a Raúl Sendic. Será Jiménez quien señalará a Manera como participante en el frustrado asalto, por lo que fue dado de baja luego de que los tres detenidos recuperaran su libertad.
La certeza de que los fallidos asaltantes no eran simples delincuentes: Jiménez, ( Alberto Zapicán) un músico y estudiante de la Escuela de Bellas Artes, Marenales, profesor de la misma escuela, escultor premiado por la Intendencia de Montevideo y Manera, ingeniero de UTE, la empresa de Usinas y Teléfonos del Estado, dejaron en evidencia que ese hecho no era un caso aislado del Tiro Suizo, ni del robo de la Aduana de Bella Unión ni a los robos a las armerías.
Los detenidos manifestaron ser miembros de EMAUS y que actuaron con fines benéficos. Algo se estaba gestando en el apacible Uruguay y en ese algo podía estar implicado un sector de la sociedad que había procesado algunos atentados contra empresas norteamericanas y alemanas, que había asaltado un camión de comestibles y repartido lo obtenido en una de las zonas más pobres de Montevideo y que había difundido volantes de propaganda con el nombre Tupamaros, acompañado por una estrella de cinco puntas.
Tras la detención de Manera, su lugar en el Coordinador lo ocupó Héctor Amodio Pérez. Junto a Sendic, Amodio intentó recomponer las tensas relaciones con el Partido Socialista, en varias reuniones producidas en la casa del senador José Pedro Cardozo, en la avenida Agraciada. Junto a Cardozo estuvieron José Díaz y Reynaldo Gargano.
Los reproches fueron mutuos y aunque las discusiones no estuvieron exentas de cordialidad y respeto, las relaciones se mantuvieron tensas. Tanto Sendic como Amodio no entendieron que el Partido Socialista estaba defendiendo una trayectoria con más de cincuenta años de historia que no podía dejarse de lado ante un planteo revolucionario todavía en estado germinal y admitiendo que las condiciones necesarias para realizarlo todavía “no estaban dadas".
En diciembre de 1964 grupo Tupamaro nombra un Ejecutivo que se dice provisorio, integrado por Raúl Sendic, Fernández Huidobro y Tabaré Rivero. Este Comité Ejecutivo comenzó a redactar un reglamento interno bastante rígido para el momento y que le permitía controlar bastante a fondo los problemas de índole político y disciplinario.
Dividió cada sector en células de seis integrantes cada uno y puso a su frente a los militantes más firmes, a razón de un responsable militar y un responsable político y las aísla unas de otras, comenzando a practicar lo que se comenzó a llamar "compartimentación". Delinea un pequeño plan de finanzas con asaltos de poca consideración, pero de fácil concreción.
No hay que olvidar que los únicos dos asaltos a bancos realizados a fin de poder llevar adelante el alquiler de algunos locales, resultaron fallidos y en los dos hubo presos. Se comienza a hablar del sector Servicios (logística) pero dejando su concreción práctica para una segunda etapa.
Se concretan algunas operaciones financieras en forma rápida y se alquila una casa en José L. Terra 3461 y Larrañaga, hoy llamadas José María Penco y Luis Alberto de Herrera y un sótano en San Fructuoso, hoy Carlos Reyles 1525 y Marsella.
El local de José L. Terra fue muy importante, porque permitió que las células tuvieran un local fijo y seguro al que se llamó "El Club" y el sótano se usaba como depósito de lo conseguido en los asaltos y robos de armas, lo que hasta esa fecha era llevado al domicilio de Tabaré Rivero, en la calle Domingo Torres, en El Prado. A cada célula se le adjudicó día y horas fijas de reunión y se controlaban perfectamente todos los movimientos, a fin de que el vecindario no sospechara. Para asegurar esto, se colocó en la entrada un cartel como si aquello fuera una academia de enseñanza mercantil y funcionó por dos años hasta 1966 y se abandonó tras el fallido atraco a FUNSA en diciembre de ese año