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Uruguay historia : El pacto dentro del pacto

Por Alfredo Lara

 

DE TRAICIÓN EN TRAICIÓN

En 2025 se cumplen 35 años de democracia plena.

En noviembre de 1989 fue la primera elección realmente democrática después de la dictadura.

Una elección sin partidos políticos ni dirigentes proscriptos en un proceso electoral sin exclusiones ni pactos espurios.

En 1990 asumió el gobierno del Partido Nacional presidido por Luis Alberto Lacalle con una visión moderna y diferente del Uruguay futuro, que fue duramente combatida por el Frente Amplio, liderado entonces por Líber Seregni, y por el Partido Colorado con Julio María Sanguinetti a la cabeza.

El 3 de agosto se cumplirán 41 años del Pacto del Club Naval, entre las FFAA, Sanguinetti por el Partido Colorado y Seregni por el Frente Amplio.

La participación de la Unión Cívica fue absolutamente testimonial, siendo funcional a las intenciones de Sanguinetti, promotor principal de la negociación.

El Tte. Gral. Medina reconoció años después al periodista Alfonso Lessa, en una entrevista para su libro "La Primera Orden", que realizó varias reuniones preparatorias del pacto con Sanguinetti, en la casa de un dirigente colorado, sin que los otros pactistas supieran de esos encuentros bilaterales.

En un debate en el programa "En vivo y en directo" de Canal 12, conducido por el periodista Néber Araújo, que se produjo el 9 de agosto de 1984, seis días después de anunciado el Pacto del Club Naval, Sanguinetti, se mostró "indignado y ofendido", contraatacando con falsedades contra Wilson Ferreira, en ese momento preso en el cuartel de Trinidad, por la lectura que hizo el dirigente blanco Alembert Vaz de una carta de Wilson en la que denunciaba el pacto Medina - Sanguinetti.

Los años confirmarían que lo que decía aquella carta era cierto. Sanguinetti negoció con Medina a espaldas de todos los demás dirigentes.

El mismo Sanguinetti que tuvo escasa o nula actividad opositora al régimen entre 1973 y 1980, mientras Wilson Ferreira estaba en el exilio recorriendo foros internacionales en los que denunciaba a la dictadura uruguaya y reclamaba por el restablecimiento de las libertades en el país y el Gral. Líber Seregni estaba preso.

La transición democrática se desarrolló con muchos tropiezos entre 1985 y 1990, durante el gobierno de Sanguinetti, ante los intentos de amplios sectores de la izquierda de "cobrar cuentas" a los militares con los que habían pactado en el Club Naval, en 1984.

La actitud del Partido Nacional, liderado por Wilson Ferreira Aldunate, fue fundamental para superar lo que pudo haber frustrado el retorno de la democracia plena al país, en 1990.

La aprobación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado en 1986, apoyada por Ferreira, a un enorme costo político, personal y partidario, no sólo salvó la fragilidad del gobierno de transición de Sanguinetti, sino que, con internas muy complicadas en todos los partidos, resultó un impulso clave para la victoria de los blancos y de Luis Alberto Lacalle en 1989.

Mientras la izquierda, irresponsablemente, incumplía su pacto "subyacente" (al decir de Seregni) con los militares y se dejaba dominar por los radicalismos que habían llevado al golpe de Estado de 1971, el presidente Sanguinetti, necesitaba la ayuda de los blancos ante el anuncio de desacato del Tte. Gral. Medina, al guardar citaciones judiciales para algunos militares por violaciones a los DD.HH, en la caja fuerte del Comando del Ejército.

La situación se destrabó por la intervención de Ferreira y la mayoría del Partido Nacional, conformada por el Movimiento Por la Patria, los grupos herreristas de Lacalle y Dardo Ortiz, más Gonzalo Aguirre, para "sacar las castañas del fuego" que los otros partidos habían provocado en las "negociaciones" del Club Naval.

Una vez aprobada la Ley de Caducidad, promulgada el mismo día que los militares debían presentarse ante el Juzgado, el presidente Sanguinetti, intentó desmentir la gravedad de la situación diciendo que las instituciones nunca habían estado en peligro.

Esa nueva actitud faltando a la verdad del entonces presidente provocó fuertes críticas por su deslealtad hacia quienes, con un gran sacrificio político y sin tener responsabilidad por el Pacto del Club Naval, habían detenido la grave crisis institucional.

Con la Ley de Caducidad, aprobada por el Partido Colorado y la mayoría del Partido Nacional, los blancos demostraron, una vez más, su raíz republicana y democrática, de preservación de las instituciones, aunque muchos de sus dirigentes y votantes no compartían ni apoyaban la solución a la que se había llegado.

Seregni y el Frente Amplio, que resultaron socios fundamentales de Sanguinetti para consagrar el Pacto del Club Naval y el nacimiento de una democracia "renga" , votaron en contra de la Ley y se "lavaron las manos" del asunto.

En cambio, la mayoría nacionalista no midió el costo político de resolver una situación creada en el Club Naval por Sanguinetti, Seregni y Juan Vicente Chiarino (de la Unión Cívica), que generó la crisis institucional, en la que los blancos no tuvieron arte ni parte, y que pudo haber derivado en un golpe de Estado como lo dijo Medina en la entrevista de Di Candia.

Se observan fragmentos de la entrevista del periodista recientemente fallecido César Di Candia al Tte. Gral. (R) Hugo Medina, principal protagonista de las FFAA en el Pacto del Club Naval,  en las fotos publicadas en el semanario Búsqueda el 7 de marzo de 1991.

En ella Medina reconoce que "sin ley de Caducidad hubiera habido desacato" y que "si no se votaba la ley de Caducidad, yo sabía que no podíamos quedarnos en la mitad del camino. Que si (el golpe) no lo daba yo, si no asumía yo la responsabilidad, iba a asumirla el que estaba atrás si no era ese era el otro. Porque ese era el pensamiento de las Fuerzas Armadas".

"Desacato iba a haber", sentencio Medina.

Consultado sobre las consecuencias, indicó "No lo sé, se habrían producido mediaciones o se habría llegado a un baño de sangre. Yo estaba tan convencido que iba a salir la cosa que tal vez basaba en eso mi tranquilidad".

Múltiples testimonios de protagonistas de la época indican con absoluta claridad la fragilidad de las instituciones a fines de 1986.

También confirman el riesgo latente que amenazaba la incipiente democracia, que Sanguinetti y Seregni se empeñaron en negar, luego del apoyo decisivo de Wilson Ferreira Aldunate, que permitió salvar la crisis institucional, derivada de una mala salida de la dictadura, cuyos efectos negativos persisten hasta nuestros días.

Alfredo Lara @Alfredolara29 / 30 julio 2025

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