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Programa EL Cernidor

Por posta

 

Programa El Cernidor 31.07.2025

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso y la presencia de Albérico Barrios

Amodio nos relata las discusiones en la formación de los tupamaros. Los planes de gobierno del FA para este quinquenio, lo tiene o no los tiene. El País ya no es Laico.

https://www.youtube.com/live/NS0mELbi4dY?si=SvznSLXW6rYFPdsO

 

 Cernidor 215. Correspondiente al día 31 de julio de 2025

 Palabras de Amodio : El 31 de julio de 1970, se puso en marcha el Plan Satán, que tenía como objetivo el canje de varios funcionarios extranjeros por presos del MLN. Ese día los secuestrados fueron Dan Anthony Mitrione y Aloisio Dias Gomide.

Volviendo a nuestro repaso histórico, habíamos quedado en la convocatoria de una reunión en Parque del Plata que será conocida como la Primera Convención.

En las discusiones se delinearon desde el primer momento las dos posiciones:

A) La sustentada por el MIR y el sector de las Juventudes Socialistas, que consistía en que como cuestión fundamental debería encararse la formación de un partido político que tuviera como orientación política al marxismo-leninismo, que debería ocuparse fundamentalmente de las tareas del frente de masas, editar un diario, etc. Deberá elegirse una dirección política, que será el órgano máximo de dirección y al que se subordinará toda actividad militar; el aparato armado se disminuirá en sus efectivos, dejando sólo los necesarios a fines de conseguir los fondos necesarios para el mantenimiento del partido y procesar las acciones que el partido ordenase.

B) La forma de lucha principal es la lucha armada, a la que se subordinarán todas las demás; la Dirección será político-militar y se elegirá entre los mejores militantes; el marxismo-leninismo se acepta como un método de análisis socio-político y no como un dogma esquemático; la orientación política será encaminada a la solución de los problemas que afligen al país dentro de esta línea, si bien no se dejará de lado la solidaridad con las otras organizaciones políticas de izquierda, no se supeditará a las concepciones políticas que se le pretenda imponer por parte de esas organizaciones en el marco de posibles acuerdos sobre problemas concretos; en lo internacional se mantendrá también una política de solidaridad revolucionaria, pero manteniendo también independencia en ese sentido; los militantes podrán militar en cualquier organización política o sindical, pero supeditarán su actividad en éstas a las necesidades de la Organización.

Esta última ponencia fue aprobada por mayoría. Pese a que nada más que con su lectura se evidenciaba lo encontrado de sus lineamientos, por lo cual toda discusión era inútil, esta se dio y en forma muy dura. Sólo Rodríguez Belletti trató de atemperar los ánimos, pero sin éxito.

Los partidarios de la ponencia A, acusaban a los de la B de "pequeños burgueses impacientes, aventureros, putchistas”, etc. Estos a su vez contestaban con algo que estaba muy cerca de la verdad: los miristas y Juventudes Socialistas no habían desarrollado ningún tipo de actividad productiva, más bien podía decirse que habían tenido una actitud contemplativa ante el trabajo de los demás y era evidente que las dos organizaciones que compartían lo expuesto en dicha ponencia aspiraban a ser ellos la dirección política, por lo que tenían una vocación dirigentista de tipo burocrático.

El último domingo de febrero de 1966 se culmina con la etapa de crisis divisionista que se había gestado a mediados del 65. Las organizaciones presentes se comprometen a mantener el secreto de todo lo conocido en común, así como los resultados y la realización de esa reunión; el MIR se comprometió también a devolver las armas y explosivos que tenía en custodia, ya que eran de la Organización y ellos la abandonaban. Esta última parte del acuerdo no se cumplió nunca. Como se dijo anteriormente, la fracción disidente del MAC y que había sido liderada por Carlos Rivera Yic, entregó las armas de las que se había apropiado.

El que en adelante sería el movimiento Tupamaro asimiló muy bien esta crisis; es más, puede decirse que salió de ella fortalecido. Se liberó del lastre que significaban dos organizaciones completamente anodinas en su militancia y cultoras de un chauvinismo político exasperado.

Se encara entonces una etapa de reorganización interna que comienza por efectivizar en el Comité Ejecutivo a Sendic, Rivero y Fernández Huidobro, a razón de un miembro por cada una de las organizaciones que componen el Movimiento, manteniendo a Sendic como miembro nato, dado que se entiende que el resultado de la Convención ha sido un respaldo a su actuación y se designa a Manera, Marenales y Amodio para organizar un plan de trabajo a nivel servicios y de infraestructura.

El Comité Ejecutivo profundiza la vinculación reciente con los escindidos del grupo Tacuara y produce un informe a las bases.

La comisión formada por Manera, Marenales y Amodio entiende que, para darse un pleno desarrollo en lo militar, es necesario desarrollar el sector servicios prioritariamente. Es necesario montar laboratorio de explosivos, afianzar el taller mecánico y de armas, montar un servicio de recarga de municiones y un taller para la falsificación de documentos. En cuanto a infraestructura, era escasa, se divide en humana y locales. En cuanto a la humana, se considera necesario proceder a un plan de instrucción que abarque capacitación física y técnica lo más amplia posible. Los meses venideros vieron la concreción de esta directiva: se hace judo y karate, se dan cursos de explosivos y armas, se enseña a conducir a todos los militantes y se dan cursos de primeros auxilios.

En cuanto a los locales, se aconseja que se dedique un local a cada servicio, para evitar que la caída de un local desmorone el aparato y teniendo en cuenta la inversión que ello supone, se propone realizar un operativo en un banco para cubrir dichas necesidades. Dicho operativo se cumple con éxito, Será el 14 de mayo de 1966 y el banco la Caja Obrera Sucursal Uruguayana, obteniéndose $303.000. Era el primer asalto exitoso.

Antes de la Primera Convención, el 18 de febrero de 1966, el MAC y los Socialistas robarán las armas y uniformes de la Carpa de FUTI, la Federación de Teatros Independiente, donde se escenificaba la obra Papas fritas con todo, para lo que la Fuerza Aérea había prestado uniformes, fusiles y bayonetas. Fue una acción meramente de propaganda, ya que se conocía que los fusiles carecían del percutor, mecanismo indispensable para su funcionamiento.

En cuanto a la vinculación con los argentinos de Tacuara, esta culminó con su integración efectiva, a mediados de 1966, pero manteniendo ellos la posibilidad de conexión con su organización en la Argentina. En Tupamaros su integración se dio en distintos encuadres: Baxter funcionaba en el coordinador político, Nell Tachi y Cataldo, en grupos de acción y Rodríguez Primón en el laboratorio de explosivos.

Previamente a esta integración, el Comité Ejecutivo produjo un informe donde hacía un análisis de la trayectoria de los argentinos y su evolución, desde la extrema derecha a su concepción marxista-leninista, su estadía en China, etc., así también como el aporte que ellos podían hacer al Movimiento, considerando su experiencia, fundamentalmente en lo militar. En este último aspecto se hacía mucho hincapié. Hay que considerar que en esos momentos los integrantes del Movimiento, carecían de experiencia en ese sentido y se creyó que los argentinos, con su aporte, llenarían esa carencia. El tiempo demostraría lo equivocado de ese análisis pero, prescindiendo de esto que recién se tendrían evidencias a mediados de 1967, su integración fue bastante costosa.

A mediados de 1966 se hace un análisis y balance de lo realizado, que culmina con una reorganización interna y ellos son encuadrados en las cinco células que se forman, separándolos entre sí. Veamos cual era ese análisis, el balance y la reforma organizativa.

La situación política, económica y social era favorable al Movimiento, ya que la crisis se había acentuado, con su secuela de huelgas, conflictos y represión, lo que posibilitaba accionar, brindaba oportunidad de fogueo para los militantes y también de reclutamiento y propaganda. Había quedado evidenciado que el Partido Nacional no constituía garantía seria en cuanto a solucionar la crisis. Es más: la había acentuado y el Partido Colorado era ya demasiado conocido como para que se alentaran esperanzas. Pero había una alternativa, que de darse, podía traer como consecuencia un receso en el accionar de los Tupamaros, que era el triunfo del General Gestido.

El balance indicaba que se habían cumplido los planes dentro de las coordenadas previstas y con aceptable efectividad. En cuanto a la capacitación, se habían logrado avances importantes. Como consecuencia, había que prepararse: conseguir fondos su?cientes para que si ganaba Gestido, se pudiera entrar en receso militar pero con posibilidades firmes de fortalecerse internamente, y si lo que se daba era el triunfo de cualquier candidato blanco o colorado, era necesario llegar a esa etapa lo más fuertes posible. El desarrollo del movimiento era cualitativo; numéricamente los Tupamaros eran 52 en todo el país en setiembre 1966, con la mitad en Montevideo.

Se decide entonces organizar esos militantes en cinco células de seis integrantes cada uno, que en lo sucesivo funcionarán en dos tandas de tres cada una, buscando con esto mayor agilidad y facilidad de movimientos. En las operaciones donde fuera necesario invertir más de tres integrantes, funcionaria la célula completa.

En cuanto a las finanzas, se decidió realizar un operativo en un banco de la zona suburbana de fuerte concentración granjera y que en determinadas fechas, movilizaba fuertes cantidades y proceder, a fin de año, cualquiera fuera el resultado electoral, a un operativo en FUNSA, que reportaría 56.000.000. Posteriormente se decidiría realizar, la misma madrugada del acto electoral, un operativo en una armería, eligiéndose entonces la de El Cazador.

El Banco elegido fue el Banco Popular, asaltado el 22 de noviembre de 1966 y reportó $450.000 y la armería, además de los pertrechos, un enorme impacto publicitario, cuando se conocieron los detalles "técnicos". Era, además, un acto de clara definición política: mientras el Uruguay se aprestaba a participar en el acto electoral del día 28, los Tupamaros robaban una armería. El Acto electoral culminó con el triunfo del Gral. Gestido.

La cuota de esperanza popular fue enorme, a tal punto que se planteó por parte de Raúl Sendic, que no se realizara el asalto a FUNSA. Se decidió realizarlo, dado que un operativo de ese monto, obligaba a esperar un año para tener otra oportunidad.

El lunes 29 de noviembre, Época publicó un artículo titulado El voto que el arma pronuncia, dando la noticia del robo a la armería.

La tarde del 28, un grupo se dirigió a la playa del Cerro, para custodiar a Sendic, que iba a tener un encuentro con un argentino que había participado en un intento de guerrilla en Salta.

Montamos un asado, hicimos un poco de fútbol y una red de voleibol nos ayudaron a parecer unos simples playeros. Hace un par de años, supe que ese argentino fue Ciro Bustos, que narra el encuentro con Sendic en su libro El Che quiere verte, en las páginas 231 a 238. Interesante libro en el próximo programa se leerán


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