El pasado 23 de julio de 2025 falleció en Perpiñán (Francia), a la edad de 97 años, Octavio Alberola. En alguno de los numerosos obituarios alguien escribió que era el “último anarquista histórico vivo”. En lo personal, no sé si sería el último, pero sí el único que personalmente conocía.
Algunas películas de ficción histórica incluyen a un personaje anarquista como amalgama de pensamiento y acción. Esto fue común en una época, cuyos últimos ecos estuvieron en el Mayo Francés (1968), cuando el anarquismo disputaba influencia social con el comunismo marxista en diferentes movimientos obreros y populares. El caso español fue el más conocido, cuando la central anarcosindicalista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fue clave para detener en 1936 el golpe de estado de Francisco Franco, y durante tres años intentaron, en medio de aquella guerra civil, revolucionar la vida cotidiana de buena parte de los españoles.
La vida de Octavo Alberola, producto de aquel momento en el que la acracia parecía posible, es tan fascinante que daría para varias series de televisión. Su participación en la resistencia clandestina antifranquista es uno de los lapsos más conocidos. Pero en esta publicación recuperamos algunos de sus textos que reflejan su sensibilidad con las luchas en América Latina en un área tabú, incluso para la crítica antiautoritaria: Las dictaduras de izquierda en la región.
Octavio un dudó en criticar, con las durezas de cada caso, lo que ocurrió en la Cuba de Fidel Castro y en la Venezuela de Hugo Chávez, incluso si las solidaridades provenían de figuras como Noam Chomsky, al que calificó como “bufón” del caudillo venezolano. Este posicionamiento le valió ganarse el encono y la enemistad de muchos que, olvidando los principios bakuninistas, eran indulgentes con los zares del Caribe. “No obtendrán pues mi silencio –respondió-. Y menos aún con calumnias, amenazas o críticas autosuficientes. No sólo porque lo considero un deber sino también porque a esas calumnias y amenazas puedo oponer mi historial, mi biografía, en el terreno de la lucha contra el imperialismo y todas las formas del Poder, y a esas críticas autosuficientes, los hechos históricos”.
A continuación podrán leer sus argumentos, en una selección de textos que dista de ser exhaustiva. Con esta publicación queremos celebrar lo que fue Octavio Alberola en vida, y lo que para muchos de nosotros representó. En un momento en que las ideas antiautoritarias han aceptado, por diferentes razones, ser colonizadas y minimizadas por el autoritarismo marxista, necesitamos a muchos referentes como él. Este debate, sobre los populismos de izquierda, es particularmente pertinente en este momento de autocratización del mundo, cuando los Trump, Bukeles y Mileis de esta parte del planeta pueden volver a estimular el error de optar por lo que se considera el mal menor, los dictadores y dictadoras que hablan de manera parecida a nosotros.
Rafael Uzcátegui
Ciudad de México, julio 2025.
No obtendrán mi silencio Textos de Octavio Alberola sobre las dictaduras de izquierda en América Latina
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