Programa El Cernidor 1.09.2025
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
La declaratoria del MLN en Paysandú. Algunas realidades del Uruguay hoy
TEMA 1: El #MLN y la #Proclama de Paysandú: ¿Decisión estratégica o caos interno?
En los primeros minutos se repasa la historia reciente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN). Se destacan decisiones estratégicas cruciales como la designación de un nuevo comando y las directrices para la lucha armada. El punto álgido es la "Proclama de Paysandú", redactada sin conocimiento del Comité Ejecutivo, lo que genera tensiones internas y marca el inicio formal de una etapa de confrontación directa con el Estado. La falta de cohesión evidencia problemas en la conducción del movimiento.
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TEMA 2: #Desigualdad y #Fracaso Político: 50 años sin cambios reales
Desde la situación de pobreza extrema, la represión social y la crítica a la perpetuación de privilegios, se argumenta que la realidad actual no ha cambiado sustancialmente desde 1972. La crítica directa al Frente Amplio y al MPP con Mujica apunta a su incapacidad para transformar estructuralmente el país. Se cuestiona el uso de viejas consignas nacionalistas y se exponen los errores del pasado que siguen resonando en el presente, perpetuando un sistema injusto.
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TEMA 3: #Injusticia y #Revanchismo en el sistema judicial uruguayo
Se denuncia la falta de imparcialidad del fiscal Ricardo Percíbale en causas de derechos humanos. Sus vínculos familiares y su conducta pública generan sospechas de revanchismo y parcialidad, afectando la confianza en la justicia. Los abogados de presos políticos argumentan que su accionar compromete la objetividad y pone en riesgo los principios fundamentales del Estado de derecho en Uruguay.
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Cernidor 223, Correspondiente al día 1 de septiembre de 2025
Palabras de Amodio : Hoy retomamos la revisión de la historia reciente. En el Cernidor 221 dijimos que era necesario crear antes del 1 de marzo de 1972 una situación tal que de triunfar Ferreira Aldunate lo hiciera en una situación política que no le permitiera maniobrar con la distensión y de negociar debería hacerlo con un MLN sumamente fuerte.
Como primera medida, el Comité Ejecutivo designó nuevo Comando General, integrado por Alicia Rey como responsable de la columna 15, Amodio por la 10 y Candán por la 70. Desde el ejecutivo se hace cargo Marrero, que trajo la siguiente directiva: comenzar a procesar acciones que replantearan el problema de la lucha armada. En lo posible acciones espectaculares, que se procesarán en lo posible sin muertes. La situación de las dos columnas militares de Montevideo (la 10 y la 15) no era, a esa altura, como para estar satisfechos. Durante el período inmediato a Almería se había conseguido en los militantes un gran tesón y un gran empuje.
Esas dos cualidades, positivas en sí mismas, y que fueron además fundamentales para sacar adelante al MLN en el período de agosto/70 enero/71, al no canalizarse correctamente se convirtieron, en la causa de muchos errores. Lo accidental, lo que sirvió en un momento excepcional, se hizo norma.
Por imperio de las circunstancias, algo tan fundamental como las normas de funcionamiento clandestino se perdieron, resintiéndose al máximo la compartimentación. Se optó por las soluciones fáciles, cualquiera fuera el problema a encarar, sin ver las consecuencias que esas soluciones «fáciles» podían acarrear.
Era muy poco el tiempo por delante para corregir los déficits. Con este panorama en Montevideo, lógico era suponer que en el interior la situación era aún más deficitaria. Pese a ello, el Ejecutivo aprobó un plan de acciones que sugirió Sendic: el 22 de diciembre el interior tomaría la localidad de Quebracho y se lanzaría luego una proclama, la que más adelante se propagaría en el interior tomando las radios de Minas y Durazno y en Montevideo por Sarandí y Universal.
La proclama se emitió el 1 de enero de 1972 y se conoció como La Proclama de Paysandú. Fue redactada por el mismo Sendic y se difundió sin el conocimiento del Ejecutivo, que se vio enfrentado a un nuevo hecho consumado sin su intervención.
Dice la Proclama:
PROCLAMA DE PAYSANDÚ
1 de enero de 1972
DECLARACIÓN DE GUERRA
En la noche del 30 de diciembre, la columna “Leandro Gómez”, del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros), ocupa simultáneamente el aeropuerto militar de Paysandú, desarmando su guardia e incautando tres fusiles ametralladoras M2, municiones y tres radios transmisores; el Radio Faro del Litoral situado a 3 km del aeropuerto, expropiando dos radio transistores; una cantera de calcita ubicada en las cercanías de Queguay y su poblado, incautándose de 40 kg. de explosivos gelatinizados Delfo, 80 detonantes y pólvora. Luego de desarmar a la guardia policial, a la que se incautó un radiotransmisor de batería, el destacamento policial del poblado Constancia a 10 km de Paysandú, en las cercanías de las cuchillas del Quebracho.
Hace 100 años dieron combate por estos lugares, otros alzados. Hace 100 años, ?amearon por estas tierras las mismas indómitas rebeldías del hombre oriental. Entonces fueron Timoteo Aparicio y el legendario teniente de Rivera, Anacleto Medina, los que unían sus criollas huestes de lanceros y enfrentaban las tropas regulares de los mandatarios que nos querían entregar al imperio de Brasil.
Han pasado 100 años. Poco ha cambiado el país para los pobres, en los rancheríos y en los cantegriles, el frío atraviesa las paredes y el guriserío tiene que dormir abrazado a los perros para abrigarse. Hay niños que mueren por diarrea en los basurales o en las plantaciones. Y los que repechan la miseria de los primeros años, crecen raquíticos, sin conocer la leche, el dulce, la fruta. Así alcanzan la juventud con los dientes podridos y la salud quebrada, mal comidos y sin atención médica. Los que llegan al hospital no encuentran cama ni remedios, y muchas veces falta el algodón y la gasa. El trabajo que se consigue casi siempre está mal pagado. Para peor, cuando el trabajador se rebela reclamando algo más, la respuesta es el palo, la tortura, la cárcel, la balacera.
Para los ricos el país tampoco ha cambiado mucho. Son los dueños de las estancias, del ganado, de las fábricas, de los bancos. Tienen casas confortables, médicos de cabecera, chalets de descanso en los balnearios; para ellos nunca hay escasez de carne. Sus hijos crecen sanos, limpios, tienen buenos maestros, buenos doctores y en sus sanatorios particulares nunca falta una cama, ni el remedio justo: son los dueños del país. Y están en el gobierno ocupando ministerios, administrando lo suyo, para que todo siga igual: los ricos, ricos; los pobres, pobres. Aunque no siempre es así. Pacheco llegó a presidente siendo un modesto periodista de segunda clase. Y al poco de estar, le construye a su esposa de entonces un apartamento de 10 millones de pesos.
Esta gente fue la que amañó las elecciones para que ganara el caballo del comisario. Estos son los que apadrinaron al abrasileirado Bordaberry. Estos son los que hicieron aparecer en las urnas más votos que votantes, y nadie puede asegurar que en esta elección no hayan votado hasta los muertos.
Para ellos se hizo el refrán de Martin Fierro: “La ley es como el cuchillo: no ofende al que lo maneja". Cuando un rico roba, especula, estafa, la ley no lo toca. Si el escándalo es grande, hace un viaje a Europa y aquí no pasó nada. Pero cuando un hambriento del cantegril roba para comer, ahí sí. Y si ese matrero de la ciudad se le volvió muy bravo, entonces lo asesinan, como asesinaron al Chueco Maciel. Un estanciero puede contrabandear tropas a gusto para los frigorí?cos brasileros. Deja la población sin carne, al país sin divisas. Ese estanciero puede ser ministro en cualquier momento, o presidente. Pero un hombre del pueblo que carnea una oveja en Vichadero para darle de comer a sus hijos muertos de hambre, lo entierran tres años en un calabozo. Esta verdad no tiene vuelta; su ley, no los ofende. Y cuando el pueblo se rebela ante tanta injusticia viene la represión: la Guardia Metropolitana, los departamentos de policía, la JUP, el escuadrón. Ahora también han sacado a la calle al ejército. En su nueva actividad, el ejército tortura, como en el 9° de caballería, donde apagaron cigarrillos en el pecho de un estudiante de 17 años, caminándole por encima, pisándole los testículos. Y mostrando su bajeza, en el mismo regimiento, manosearon asquerosamente a una compañera detenida.
AI pueblo oriental lo han humillado. Lo humillaron con el hambre y la desocupación, con la estafa electoral, con la cárcel y el encierro, con la tortura y la muerte.
Pero el pueblo oriental, ofendido y humillado responde como respondieron los que antaño se alzaron en cuchillas contra la injusticia. Vivimos días como aquellos que describiera Aparicio Saravia en su carta desde Caraguatá: “Este es el momento de la acción, que suprime toda controversia y encamina a los hombres a la pelea y al sacrificio.
Es por esta razón que hoy ponemos ?n a la tregua que unilateralmente iniciamos antes de los comicios. Ha quedado clara nuestra disposición, una vez más, de agotar todas las instancias para llevar la paz al país. Quedó claro también que este camino se reemprende porque el Gobierno no da ni quiere otra salida.
Queda, pues, exclusivamente sobre sus hombros la responsabilidad de haber desencadenado esta guerra civil.
Y en esta guerra van a temblar, porque el pobrerío no tiene otra cosa que perder en esta batalla que un hambre muy vieja, y ustedes, los ricos de siempre, van a dormir inquietos.
Porque les vamos a entrar en sus mansiones y en sus despensas y en sus cajas fuertes.
Ustedes han castigado al pueblo en las dos mejillas. No hay otra que poner. Ahora los humildes alzan su brazo armado. Y cuidado, que son muchos. Que somos muchos. Que somos todos. Y queremos patria.
Habrá patria para todos o no habrá patria para nadie.
Libertad o muerte MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL- Tupamaros
COLUMNA “LEANDRO GÓMEZ”
Como puede verse, más allá de la diferencia en el uso del lenguaje, la situación sociopolítica que Sendic reseñó en 1972 no ha variado sustancialmente, a pesar de los cincuenta años transcurridos desde entonces.
¿Qué hizo el FA y especialmente el MPP, con Mujica a la cabeza, para cambiar ese panorama? Mi respuesta es nada.
Tampoco quiero dejar de considerar la apelación a las viejas consignas de tipo nacionalista. No es casual la mención a Leandro Gómez y la ausencia de toda mención a consignas dogmáticas.
Ni tampoco las palabras de Aníbal de Lucía, responsable del grupo que realizó la llamada toma del aeropuerto, que dijo: el aeropuerto lo tomé yo. Había un milico solo porque el otro se había ido a ver el partido entre Salto y Paysandú. Él Bebe me mandó una carta de felicitación. De risa, termina De lucía su comentario.
Dentro del mismo plan, en Montevideo, se tomarían tres seccionales policiales y el Collar tomaría Soca. Todo esto acompañado por movilizaciones promovidas por la columna 70 a través del 26 de Marzo. También se incluían secuestros dentro de la línea de Justicia Revolucionaria, como el de Juan Carlos Peirano Facio y el comisario Macchi.
El plan era de una gran envergadura, y aunque debía cumplirse entre fines de diciembre y mediados de febrero, las dificultades eran enormes a simple vista y tanto Rey como Amodio así lo plantearon, resolviéndose que se haría lo que se estuviera en condiciones de hacer.
Como responsable de la columna 10, se me adjudicó la responsabilidad del ataque a la comisaría de la seccional 12, sita entonces en la calle Burgues.
Mostré mi desacuerdo y la discusión acabó con mi renuncia al Comando general de Montevideo. En esos momentos dije bajo mi responsabilidad, no. Hace años que soy consciente que fue uno de mis más grandes errores: tenía apoyo suficiente como para pedir una convención, una discusión interna que nos permitiera rectificar el rumbo. Además, creí, equivocadamente, que mi renuncia llevaría a los miembros de la Dirección que coincidían conmigo a renunciar también, lo que habría motivado una crisis como la de octubre de 1968, y la reunión general que la solucionó.
Hoy sé que eso no ocurrió para impedir que quienes eran seguidores de Huidobro y Sendic se hicieran con la Dirección. Lo único que se consiguió fue retrasar ese momento tres meses. Coparon la Dirección la noche del 16 de marzo, cuando el trabajo divisionista que encabezaron Huidobro y Sendic consiguió el apoyo de Engler y Candán entre los que estaban en libertad, los apoyos de Zabalza, Mujica y Martínez Platero entre los presos, tal como los tres han reconocido en varias publicaciones, fundamentalmente en La piel del otro, de Hugo Fontana, y en Los audios del ocaso, de Esteban Perroni.
Tal como era previsible, los secuestros previstos no pudieron procesarse, la Seccional 27 fue la única que se intentó y un error del responsable del grupo la hizo fracasar; Soca, llevada adelante por un grupo del Collar, en que intervino el mismo Huidobro, acabó con un saldo político negativo.
En el correr de enero y febrero se vio que las acciones llevadas adelante en el interior, tan pregonadas en la Proclama de Paysandú, provocaron detenciones de militantes y la pérdida de locales, y que los grupos se desbarataban a las pocas horas de concretar, exitosamente o no, un operativo.
Las causas eran dos: la endeblez de la infraestructura y la poca formación y experiencia de los militantes. No se quiso ver que Montevideo, «la selva de cemento», como la llamaba Sendic, había costado años de trabajo y cientos de millones de pesos el montaje de la infraestructura y para la formación de los militantes no alcanzaba con mandar gente con experiencia desde Montevideo si después su trabajo caía en el vacío. Esto se daba en gran medida porque todos los responsables de grupos, pero fundamentalmente los integrantes de los comandos y coordinadores del interior estaban «convencidos» a priori de que «había que irse al monte».
En el Ejecutivo estaban convencidos de lo contrario, pero se permitió el accionar en el Segundo Frente tal como estaba planteado y Montevideo se convirtió así, en abastecedor de todo lo que aquél exigiera, tanto en hombres como en armas, municiones y materiales, que fueron pasando a manos de las FFAA.
El gran argumento de Sendic era que en las ciudades se producían el 95% de las caídas en el Interior. Esto era cierto. Pero lo que Sendic no quiso ver fue que la mayoría de esas detenciones, se produjeron por gruesos errores de seguridad que no los toleraba ni Montevideo.
El Cernidor y Gaza
Algún seguidor de El Cernidor me ha dicho que extraña el silencio en el programa acerca de la situación en Gaza.
Voy a tratar de explicar mi posición personal: en toda guerra, lo primero que sufre es la verdad. No me explico cómo, tanto los defensores de Israel como los que dicen defender la causa palestina pueden hablar con tanta seguridad, defendiendo a unos u otros.
Ni todos los israelíes son culpables por las acciones de los gobiernos de Israel ni todos los palestinos son partidarios de Hamás. Por tanto, no puedo justificar las acciones indiscriminadas de uno u otro lado.
Israel debe su existencia como país a una resolución de las Naciones Unidas luego de terminada la segunda guerra mundial, en momentos en que el pueblo judío había sufrido el genocidio nazi. Las mismas Naciones Unidas han observado en reiteradas ocasiones que Israel ha violado las normas de la organización que la legitimó como nación, sin que sus gobiernos cumplieran las resoluciones.
Creo que es un error de las fuerzas que se oponen a la política de expansión de Israel pretender derrotarla por medio de la guerra. Cada vez que Israel ha sido atacada o simplemente provocada ha actuado con todo su poderío militar, que es muy superior al de sus enemigos.
Se dice que los habitantes de Gaza mueren de hambre y unos dicen que los responsables son los israelíes y otros dicen lo contrario. Sea quien sea, si ya la guerra es inmoral, utilizar el hambre como arma de guerra no tiene calificativo.
Creo que Hamás cuenta hoy con el apoyo de países a los que no les importan ni los judíos ni los palestinos y solo defienden sus intereses estratégicos.
Creo que tanto judíos como palestinos tienen derecho a su existencia, pero que la solución debe ser política.
Sobre restos de Ricardo Altamirano
Los restos de Ricardo Altamirano Alza, uruguayo desaparecido en Argentina durante la dictadura, fueron identificados gracias a una investigación adelantada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que se basó en partidas de defunción, denuncias, pericias e informes policiales.
Así lo anunció la asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos en un comunicado en el que detalló que la tumba del cementerio de Santa Mónica (provincia de Buenos Aires) en la que se encontraba había sido exhumada en noviembre de 2009.
Ricardo Altamirano, agrego yo, es uno de los más de un centenar largo de uruguayos desaparecidos en la Argentina. Si ya había sido exhumada su tumba en el 2009, y si la identificación ha sido posible por el ADN de su hijo, extraña que se haya tardado 16 años. Se detalla en el texto que "la identificación en ese momento no fue posible por insuficiencia de muestras".
El comunicado detalla que Altamirano viajó a Argentina en busca de trabajo en la década de los años 70 del siglo XX y se radicó en Buenos Aires, donde desapareció en 1976. Finalmente, el texto agrega que "se desconoce con claridad" si Altamirano tenía filiación o militancia política, aunque "algunas versiones lo vinculan al Partido Comunista de Uruguay".
Yo creo que perteneció al PCR, el Partido Comunista revolucionario, que en su página oficial diceEl Partido Comunista Revolucionario del Uruguay fundado en Diciembre de 1972, a partir del MIR, que fue fundado en Agosto de 1963 y que echó las bases del proceso, se basa en el marxismo-leninismo-maoísmo y se propone la construcción del partido político del proletariado como forma superior de organización y como su destacamento de combate.
Reivindicamos la rica historia revolucionaria del Partido Comunista del Uruguay desde su fundación en 1920 hasta el golpe revisionista de Julio de 1955.
La fundación del MIR se da en un proceso donde importantes dirigentes del Partido Comunista del Uruguay (PCU) y la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), fundamentalmente de Montevideo, la capital y del departamento de Soriano, abandonaron dicho partido por diferencias de principios en los terrenos ideológico, teórico, político y sindical, que en lo fundamental eran entre el Marxismo-Leninismo y el revisionismo moderno y que también se expresaban desde hacía varios años en el propio Movimiento Comunista Internacional.
Ricardo Altamirano era oriundo de Mercedes, capital de Soriano y seguramente fue muerto y desaparecido o bien por las FF.AA. argentinas o por las paramilitares, que no hacían distingos acerca de las actividades de los uruguayos en ese país.
Digo esto porque, a diferencia de los miembros del MLN y del PVP, no se conocen actividades delictivas e los miembros del PCR en Argentina.