Programa El Cernidor 4.12.2025
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Hoy tenemos el capítulo 3 de la serie ¿Dónde están? Los acusadores y difamadores de Amodio, el retorno de Álvaro Alfonso de Bs As y mucho más.
https://www.youtube.com/live/wjqU6w8R9f4?si=OUWw2aK1vaziHbes
Cernidor 250, correspondiente al día 4 de diciembre de 2025
El 10 de agosto de 2015, en el programa En Perspectiva, dirigido por Emiliano Cotelo, se publicó una entrevista al abogado Álvarez Petraglia, patrocinante de la denuncia conocida como de las 28 mujeres, que estaba dirigida contra Orosmán Pereira y Asencio Lucero.
Pueden acceder a ella buscando en internet En Perspectiva entrevistas Álvarez Petraglia - Amodio Pérez.
Hoy les traigo la transcripción de dicha entrevista, publicada por el mismo Emiliano Cotelo.
Es una entrevista de común acuerdo, para que el abogado intente rebatir los argumentos que en contra de mi procesamiento ya estaban en circulación.
La tal denuncia es del año 2011 y en ella no hay ninguna referencia a Amodio Pérez. Sin embargo, como Lucero dijo en un pasaje de su interrogatorio en 2011
Esta es la excusa que se esgrimió en el 2015 para detenerme.
En cuanto a Orosmán Pereira, que declaró en el careo que realizamos el día 10 de agosto del 2015 que yo lo había ayudado a detener a un tal Nieto, del que no recordaba ni el nombre ni el lugar de la detención, en el sumario se presentan dos cartas dirigidas a Fernández Huidobro, en agosto de 2013, entonces ministro de Defensa y a la entonces Senadora Lucía Topolansky, en marzo de 2012, en nombre de la Fundación Génesis, de la que Orosmán Pereira era secretario. Estas dos cartas muestran las buenas relaciones existentes con miembros del gobierno. Es de destacar que Asencio Lucero fue procesado por la denuncia de las 28 mujeres, fue interrogado por la Sra. Staricco en el mismo Hospital Militar el 14 de marzo de 2015, sin que se tuviera en cuanta el informe médico que decía
Es evidente que Orosmán Pereira dio falso testimonio contra mí no solo por la buena relación con Huidobro y Lucía Topolansky, sino que no aparece entre los indagados por el Fiscal Perciballe, pese a que es denunciado directamente por las 28 mujeres, en clara diferencia con Asencio Lucero, que falleció preso en el Hospital Militar.
Vamos a la entrevista:
EMILIANO COTELO (EC) —El regreso al país de [Héctor] Amodio Pérez, después de más de 40 años sumido en el misterio, prometía ser un tema obligado de la cobertura informativa de este fin de semana. Pero todos esperábamos que el tema sería lo nuevo que pudiera decir en el libro que venía a presentar, sobre todo en su intento de limpiar su nombre, respondiendo a la acusación de “traidor” que sus ex compañeros del Movimiento de Liberación Nacional [MLN] le han hecho y sobre la cual tanto se ha escrito.
Sin embargo, resulta que de los dichos de Amodio se ha hablado muy poco desde el viernes, en cambio, el personaje ha sido protagonista por otras noticias imprevistas. Hoy, lunes, a esta hora de la mañana, está en libertad, pero deberá declarar nuevamente en la tarde ante la Justicia que, por otro lado, se le cerró las fronteras y le retiró el pasaporte español con el que ingresó [a Uruguay] el viernes, y en el que figura con el nombre que, según él, le dieron las Fuerzas Armadas cuando se fue de Uruguay en 1973, el nombre de Walter Salvador Correa Barboza.
A las 13.00 comparecerá ante la jueza Julia Staricco para un careo con los capitanes retirados Asencio Lucero y Orosmán Pereira, quienes en el año 2011 sostuvieron que Amodio Pérez colaboraba con los militares, que salía en operativos a marcar tupamaros y que era tratado con especial deferencia mientras estuvo detenido en el batallón Florida.
Este expediente judicial se inició cuando 28 ex presas políticas denunciaron que antes y después del golpe de estado de 1973 fueron víctimas de torturas y delitos sexuales por parte de militares.
En línea se encuentra el doctor Federico Álvarez Petraglia, quien asesora legalmente justamente a ese grupo de denunciantes.
¿Podemos ubicar cómo se abrió este caso?
FEDERICO ÁLVAREZ PETRAGLIA (FAP) —Como usted bien dijo, en 2011 un grupo de compañeras, en total 28, lamentablemente ya han fallecido dos en este período, se juntan para hacer una denuncia de género para denunciar justamente que en la época de la dictadura no solamente existió un plan sistemático para destruir a los militantes de los movimientos populares sino también a las mujeres específicamente, a través del abuso sexual continuado y permanente, que no solamente perseguía debilitarlas para que hablaran o lo que fuese, sino también disminuirlas y humillarlas como mujeres, pasando ya sea por la violación, el desnudo permanente y ante muchísima gente, los tocamientos, tener que ir al baño absolutamente desnuda, bañándose y siendo vista por una multiplicidad de militares que además se mofaban, las tocaban, etcétera. En el contexto de esta denuncia de género, de abuso sexual en la época de la dictadura, es que surge en el decurrir de los relatos de los militares acusados la presencia, tanto en el Batallón Florida como en el Batallón de Caballería N°9, de este personaje, del señor este, Amodio Pérez.
Como se ve, Álvarez Petraglia habla de la época de la dictadura, una época en la que yo no estaba en el Uruguay. ¿Qué hace Cotelo? Le dice a Petraglia:
EC —Pero entonces estamos considerando violaciones a los derechos humanos previos y posteriores al golpe de Estado.
Y éste responde:
FAP —Ah, sí, directamente. Creo que hay una información un poco entreverada, que no salió de nosotros, por supuesto. Acá existen abusos que se produjeron desde 1972 en adelante e incluyen a compañeras del MLN -ahí puede estar la vinculación con el señor Amodio Pérez- y otros que se produjeron posteriormente [al golpe de Estado], porque esta fue una práctica sistemática de toda la dictadura, a lo largo […] los compañeros del Partido Comunista cuando caen en el año 1974, 1975, 1976…
O sea que como se incluyen mujeres que pertenecieron al MLN, esa puede ser la razón para vincularme con ellas. Pregunta Cotelo:
EC — ¿Alguna de las denunciantes menciona a Amodio Pérez?
FAP —Justamente, ninguna de las denunciantes lo llega a ver a Amodio Pérez porque todas estaban encapuchadas, esa es la realidad, muchas de las denunciantes ni siquiera ven a sus captores o sus torturadores. Muchas de las personas identifican posteriormente porque unen voces con caras -luego de ser torturadas y privadas de libertad por seis meses, etcétera, de que están desaparecidas- luego de escuchar las voces ya sea de [José “Nino”] Gavazzo, de [Jorge] “Pajarito” Silveira, de alguno más, los ven en Punta de Rieles y empiezan a ver que la voz que las torturaba y las interrogaba, era de ellos. Ahí hay un problema, obviamente, así se ha manejado la dictadura, tampoco era una… no les iban a entregar una tarjeta diciendo: “Este soy yo, te estoy torturando, mi dirección es esta”. Los criterios de seguridad eran estrictos.
En las palabras de Petraglia aparece con claridad la falta de credibilidad de su acusación: no solo no me nombra ninguna de las mujeres, que se insiste con Punta de Rieles, sino que las llamadas a declarar en el sumario, Ileana Razquin, Beatriz Benzano y María Teresa Lezama declararon que no me conocían, por lo que ni siquiera por la voz podían reconocerme.
EC —Mi pregunta apuntaba a saber si el nombre de Amodio Pérez termina incluido en este expediente por declaración de algunas de las mujeres denunciantes o si recién aparece cuando declaran estos dos militares acusados Lucero y Pereira.
FAP —Aparece cuando declaran estos dos militares específicamente, Pereira, que es el que revestía en el Batallón Florida en aquel momento, 1972, cuando cae este señor, es el que desarrolla y dice cuál era la actividad que Amodio Pérez realizaba junto con Armando Méndez y con [Carlos] Calcagno y toda la gente que estaba en Inteligencia en el Batallón Florida. Él no solamente ordenaba papeles, participaba directamente en las reuniones de Inteligencia en las cuales no todos los militares participaban y él estaba en ese grupo selecto, y además realizaba actividades fuera del batallón que suponemos, que son las que han denunciado varios compañeros que es el señalamiento de persona en la calle para ser detenidas.
EC —Si, tengo aquí una frase textual de Pereira: “Amodio Pérez ayudó muchísimo a detener personas”.
Ya hemos dicho que Orosmán Pereira dio falso testimonio en sus declaraciones contra mí, a cambio de conseguir su impunidad por la denuncia de Petraglia.
FAP —Claro, eso es así. Incluso hemos logrado en este período de tiempo… porque imagínese, para que entiendan usted y su audiencia, esta denuncia no rondaba en función de Amodio Pérez, él en realidad surge en el decorrer de la instrucción de esta denuncia.
Nuevamente Petraglia reconoce que yo no aparezco en la denuncia presentada por él. Mi nombre surge por alguien que tiene un informe médico que dice que su capacidad mental es nula y por otro que pactó su impunidad a cambio de dar falso testimonio.
EC —Y en particular surge en el año 2011, cuando Amodio Pérez era todavía “un fantasma”, en ese momento no se sabía dónde estaba, si estaba vivo, etcétera.
FAP —Exactamente, todos pensábamos que Amodio Pérez era parte de la mitología, un mito, no sabíamos si estaba vivo, dónde estaba, si se había cambiado la cara, no sabíamos nada de ese señor, ni siquiera si había muerto, si lo habían matado, eso jamás se supo hasta que él aparece olímpicamente en Uruguay. En función de eso es que, desde mi opinión, surgen elementos clarísimos que en el día de ayer él los reconoce […] él reconoce que colaboró con los militares e incluso reconoce a Pereira, se acuerda de él y de Lucero, o sea que…
EC — ¿Pero entonces la pregunta es: para qué se cita a declarar a Amodio Pérez ahora? ¿La decisión es una iniciativa de la Fiscalía y de la jueza?
FAP —Exactamente.
Emiliano Cotelo no menciona a Huidobro, a Bonomi ni a Mujica, que por esos días daban sus opiniones en la prensa, ejerciendo más presión sobre la jueza y la fiscal.
EC — ¿O es un pedido que también ustedes entendían pertinente?
FAP —En su momento lo entendimos todos pertinente, incluso el fiscal [Carlos] Negro también lo entendió pertinente, cuando pide el procesamiento de Lucero por las prácticas que habían desarrollado respecto a estas mujeres también solicita la citación de este mito, este fantasma errante, que era Amodio Pérez, que en ese momento no sabíamos dónde estaba. Una vez que aparece es necesario traerlo e interrogarlo.
Yo lo que le quiero explicar es que nosotros no sabemos… sabemos cuál era la práctica de él, por lo menos tenemos tres compañeros que lo han visto en la calle señalando gente. No sabemos si la información que él brindó respecto a las compañeras del MLN que cayeron en aquel momento y que fueron objeto de torturas salvajes… si no fue él el que aportó todos los elementos necesarios para que estas compañeras fueran detenidas. Ahí está la vinculación con esta causa: las prácticas de este señor pudieron haber sido las que llevaron a las compañeras a ser detenidas y a ser objeto de violación de derechos humanos como las que decíamos. Sin perjuicio de eso, también surgen elementos en ese expediente que permiten traerlo para que sea indagado por las otras versiones de otros compañeros que a lo largo de estos últimos tiempos han dado testimonios clarísimos de su participación en la represión.
Los tres a los que se refiere Petraglia son Quartiani, Martell y Listre. En los careos con Quartiani y Martell, ninguno pudo aportar nada que probara sus acusaciones, mientas que Listre no aceptó el careo.
EC — ¿Pero entonces la citación a declarar es para eventualmente terminar procesándolo, terminar atribuyéndole algún tipo de responsabilidad penal?
FAP —Eso es lo que yo espero, pero lo que quiero significarle es lo siguiente: este es un expediente en el cual hay muchos denunciados, pero en el decorrer del expediente surge su… Es como que usted denuncie a varios y después surge otro represor, porque en realidad en mi opinión Amodio Pérez es un paramilitar, en ese término hay que situarlo, no es un ex tupamaro, es un paramilitar, y en el decorrer de esa instrucción surge la actividad de un paramilitar que ayudó a las fuerzas represivas a torturar, a ubicar, etcétera. Cuando a usted le surge en un expediente la participación criminal de un individuo tiene el deber de traerlo, tenga o no vinculación directa e íntima con los hechos que se están investigando, para indagar si realmente no la tiene y para ver en qué otros hechos ha participado.
EC —El hecho de que su presunta colaboración con las Fuerzas Armadas se haya dado cuando estaba preso y bajo la amenaza implícita de que si no colaboraba podía ser torturado, lo cual era perfectamente posible teniendo en cuenta el ambiente de esa época, ¿no lo exime de ser imputado penalmente?
FAP —Yo pienso que no…
EC — ¿La actitud que tuvo no puede ser sostenida o esgrimida como legítima defensa?
FAP —O estado de necesidad, por ejemplo, sí…
EC —Sí, o una estrategia para salvar a su compañera, Alicia Rey, que también estaba detenida.
FAP —Yo entiendo perfectamente el planteo e incluso es un tema que se ha discutido mucho. Hay muchos compañeros que en torturas lamentablemente fueron quebrados y en esas circunstancias colaboraron de una forma u otra con los militares, esa es otra discusión. Ahora, a Amodio Pérez nadie le tocó un pelo, él reconoce incluso en la declaración de ayer que a él nadie le tocó un pelo, entonces, él negocia la entrega de sus compañeros por su libertad y la de su compañera. Que existía o no la amenaza de nada, que si no colaboraba podía ser sometido… bueno, evidentemente sí, pero él eligió, él pudo elegir no solamente colaborar y dar nombres sino que también eligió participar directamente, como un compañero más de las prácticas [de tortura] y de las recorridas identificando gente. Acá el punto es este, que es lo que quisiera preguntarle a usted y a su audiencia: ¿cuántos tupamaros conocemos con el grado de importancia de Amodio Pérez que se le haya dado vía libre, que no haya estado un día preso, que no se le haya tocado un pelo y que se le haya dado una vida nueva en Europa, con tanta seguridad que si no es porque él aparece nadie hubiera sabido de su existencia? Creo que ese contexto tampoco podemos perderlo de vista en el sentido de que él voluntariamente termina siendo un colaborador libre en principio de sus captores, y luego pasa a ser un colaborador más, y muy importante.
Tanto Cotelo como Petraglia dejan de lado mi intento de suicidio y el hecho de que fuera acusado falsamente por la cárcel del Pueblo, cuya falsedad ya había reconocido Marenales seis años antes. Hoy sabemos, gracias al acceso a los archivos, que fueron muchos los que dieron información a las FF.AA., y que fueron varios los que terminaron trabajando para los servicios de inteligencia y que luego salieron de Uruguay y llegaron a Paraguay en aviones de Fuerza Aérea.
EC —O sea que la aspiración suya en particular es que sea efectivamente procesado y responsabilizado.
FAP —Yo creo que sí, creo que la participación de él es clarísima en ese sentido. Hay otros ex MLN, como [Mario] Píriz Budes, que también hizo una colaboración de ese tenor y está viviendo en Rivera, como si nada. Pero sí, sin duda que mi aspiración sería que hubieran elementos suficientes como para poder imputarle no el homicidio directo, porque él de repente no mató a nadie, no torturó, no violó, pero sí a título de coautoría. Él brindó información necesaria sin la cual esos delitos no se hubiesen podido cometer. Hay gente que él identifica que los militares nunca hubiesen podido llegar a ellos si no era por la información que Amodio Pérez les dio. En ese contexto le cabe la figura de la coautoría de homicidio, de tortura, de privación ilegítima de libertad, de los delitos que se cometieron con información que él suministró.
Lo que no dice Álvarez Petraglia es que a Píriz Budes lo perdonaron, a cambio de guardar silencio y poder mantener la acusación contra Amodio Pérez. Está claro que no se me podía imputar el homicidio directo, porque de repente no maté a nadie, no torturé, ni violé, pero sí a título de coautoría.
Pese a sus deseos, la jueza no se animó a procesarme por delitos de lesa humanidad, pero sí lo hizo por reiterados delitos de privación de libertad especialmente agravados en régimen de reiteración real, lo que fue desestimado por el tribunal de apelaciones el 9 de septiembre de 2016.
Programa El Cernidor 8.12.2025
Capítulo 4 de la serie ¿Dónde están? Amodio canta la verdad. Caetano y sus versos. El fondo nacional de recursos como abandona a una niña de 7 meses.
https://www.youtube.com/live/C6-XDQtOupg?si=cYgnHRCboPWVEdQK
Cernidor 251, correspondiente al día 8 de diciembre de 2025.
Hoy vamos con el capítulo 4 de la serie Dónde Están. Para ello vamos al programa En Perspectiva, emitido el día 17 de septiembre de 2015, con la participación de Hoenir Sarthou, Fernando Butazzoni, Carlos Ramela y Antonio Mercader.
https://www.youtube.com/watch?v=s2DEzmme-r4&t=205s
Dirige el histrión Emiliano Cotelo, que dijo que la jueza Julia Staricco y la fiscal Stella Llorente viajarán en los próximos días a la ciudad de Rivera para interrogar Mario Píriz Budes, otro de los ex dirigentes tupamaros acusados por sus ex compañeros de “traidor”, y de colaborar con las fuerzas militares para detener a integrantes de la guerrilla. El interrogatorio se llevará a cabo como parte de la misma causa por la que el lunes se decretó el procesamiento con prisión de Amodio Pérez.
Así que vamos a presentar el programa.
Que se iba a interrogar a Píriz Budes, fue otra de las falsedades que entonces manejaron la jueza y la fiscal, para hacer ver que Amodio Pérez no era el único investigado. Más allá del lógico susto del implicado, iba a decir cagazo, pero por aquello de la corrección del lenguaje no lo digo, jueza y fiscal pusieron rápida marcha atrás, una vez que desde filas del gobierno así se lo indicaron. Píriz Budes había sido absuelto, perdonado por el MLN, pese a que en este mismo programa leímos sus declaraciones en las que se pone al servicio de las FF.CC. para acabar con el mal que asola al país. El mal era el MLN. Palabras parecidas se me atribuyeron a mí, con aquello de mi cabeza tiene un precio, algo que nunca nadie pudo probar, mientras que Píriz Budes lo dejó por escrito y firmado.
El primero en dar su testimonio es Carlos Ramela, que por su condición de abogado hizo un análisis desde el punto jurídico coincidente con otros en el mismo sentido, refutando el procesamiento y haciendo responsable del mismo también a la fiscal Stela Llorente.
Es de hacer notar sus palabras iniciales: cuando comencé a dar mi opinión sobre el procesamiento que se anunciaba se me dijo que no era políticamente correcto.
Por lo tanto, digo yo, había que apoyar el procesamiento, aunque no hubiera ni fundamento ni pruebas que lo justificaran.
Recuerdo que el primero en mostrar su desacuerdo con mi procesamiento fue el ex ministro de la Suprema Corte, Pérez Manrique, quien dijo al día siguiente de conocerse el procesamiento que "Hasta que se dio el golpe de Estado, los militares estaban al frente de la lucha antisubversiva y tenían todo el poder que le había delegado la ley de seguridad del Estado para actuar en materia de guerra antisubversiva. Eso es un hecho que es indubitable a esta altura de las cosas. No quiero hacer comentarios sobre el procesamiento (de Amodio Pérez) pero la pregunta suya tiene una sola respuesta". El que había hecho la pregunta fue Gerardo Sotelo.
Sin embargo, tanto Ramela como Pérez Manrique dan por realizados los señalamientos que acabaron con las detenciones subsiguientes, ninguno las pone en dudas. Incluso Ramela deja claro que no está haciendo una valoración ética sobre mí, porque eventualmente fui un traidor, aunque deja claro que en mi misma situación hubo muchos, con la diferencia que esos muchos andan caminando por la calle tranquilamente, a los que también califica como traidores.
A mí no deja de asombrarme cómo quienes siempre han descalificado al MLN no tienen empacho en considerar como traidores a quienes eventualmente pudieran haber colaborado en su derrota, dejando de lado que solo se puede traicionar a quienes fueron sus compañeros y adoptando de esa manera una posición de defensa de la organización criminal.
En su segunda intervención, quizás consciente del error cometido, manifiesta una opinión totalmente negativa sobre el MLN, despejando las dudas que su primera intervención me provocó.
Hoenir Sarthou también me considera un traidor, aunque plantea una serie de consideraciones que pueden considerarse como atenuantes a mi favor. Se equivoca al decir que la tortura ya existía en el año 1971. Como consecuencia de la muerte de Morán Charquero, la lucha contra el MLN volvió a la Dirección de Información e Inteligencia de la policía y no se volvió a emplear la tortura hasta pasada la fuga de El abuso, y eso ocurrió en las unidades militares del interior. Creo que esa es una apreciación necesaria, porque el empleo de la tortura se corresponde con el cambio de la dirección de la lucha antisubversiva. Ya les dije que Hoenir Sarthou me pidió disculpas.
Antonio Mercader es de la idea de que sobre el pasado hay que hablar lo menos posible, aunque de sus palabras se desprende todo lo contrario. El mismo reconoce que las nuevas generaciones desconocen el pasado y ese desconocimiento puede llevarlos a tomar decisiones equivocadas, incluso en línea con el MLN o sus dirigentes.
Hace de Wassen una defensa tan cerrada como equivocada. Es evidente que conoce el desmentido que Marenales hizo acerca de mi responsabilidad sobre la cárcel del pueblo, pero olvida que esa falsa acusación a mí me costó la condena, mientras que a Wassen le cupo una tibia, muy tibia crítica. Se equivocó el compañero, dijo Marenales.
En cuanto a que mi procesamiento podría convertirse en un boomerang, nada más acertado, pero lo fue no porque podrían terminar presos muchos más, que eso no entraba en los planes de los viejos dirigentes del MLN, sino que lo fue por mi empeño en dar a conocer mi opinión, la otra campana, y que pude llevar adelante al principio solo con la ayuda de Ruben Sánchez y Nery Pinatto.
Para quienes dicen que nunca segundas partes fueron buenas, Mercader recuerda en su segunda intervención que yo he hablado de las tupabandas, lo que nadie ha desmentido.
Si viviera en la actualidad, habría podido comprobar que son muchas más las cosas que nadie ha podido desmentir.
Sarthou dice una gran verdad: me hubieran dejado ir y a la semana nadie se acordaba de Amodio. Pero eso habla de la personalidad de quienes fraguaron mi procesamiento, que incluso llegaron a falsear los orígenes de mi citación a declarar, diciendo que era del año 2011. Ya vimos que la citación es del 29 de mayo del 2015, lo que demuestra la premeditación con que se actuó y el tiempo que se empleó en montar la campaña de prensa para justificar un procesamiento que estaba anunciado desde antes de concretarse.
Fernando Butazzoni discrepa con Antonio Mercader e incluso opina que el pasado debe estudiarse a fondo, entre otras cosas para que no se repita, pero parece centrarse solo en el pronunciamiento militar.
Justifica mi procesamiento, porque según él, tanto la jueza como la fiscal actúan correctamente, ya que mi acusación, a la que agrega a Píriz Budes, procede de una denuncia del año 2011. Todavía no se había enterado lo que dijo el mismo Álvarez Petraglia: ninguna de las mujeres firmantes de la denuncia, 28 en total, me menciona. El jueves pasado demostré que la citación es de mayo de 2015, seguramente cuando Jorge Marius, que en principio se iba a encargar de la publicación del libro, estaba buscando quien le financiara la edición. Eso hizo que medio Montevideo conociera la intención de publicar un libro, e incluso se conoció la primera versión, que iba a llamarse Conversando en el Parque Rodó.
En Búsqueda se publicó que Amodio regresaría a Uruguay para presentar un libro, y según el semanario, el servicio de Inteligencia del Ejército le comunicó a Eleuterio Fernández Huidobro que Amodio tenía planificado volver a Uruguay para presentar su libro, y que se alojaría con importantes medidas de seguridad en un hotel cinco estrellas.
Butazzoni pretende que tanto jueza y fiscal no actuaron por motivos ideológicos: seguramente no recordó que la fiscal, al convocar la conferencia de prensa en la puerta del juzgado para anunciar que pediría mi procesamiento, dijo que lo hacía porque ella era defensora de los derechos humanos. Le faltó decir que por eso había corregido a Carlos Martell cuando se careó conmigo y dijo de la existencia de una caballeriza en el Florida, cosa que yo dije que era imposible.
Fue cuando la fiscal, muy resuelta ella, sin que nadie la llamara al orden, le dijo: Martell, ¿no sería que era un lugar en el que había paja en el suelo? Martell agarró al vuelo el dicho de la fiscal y cambió su versión.
El cierre del programa fue una especie de vaticinio sobre el final del procesamiento.
Butazzoni demostró que parte del relato de Hevia Cosculluela en relación a Mitrione es falso. Quizás algún día se atreva a escribir la verdad sobre mi procesamiento, que él justificó por razones ideológicas.
El jueves, seguiremos con En Perspectiva. Ahí les dejo el link, por si quieren verlo antes.