23.DIC25 | PostaPorteña 2527

Para comprender la gravedad de la situación europea

Por Giuseppe Masala

 

Giuseppe Masala Arianna Editrice 21/12/25

 

Para comprender la gravedad de la situación europea, creo que es útil enumerar brevemente (y ciertamente no de forma exhaustiva) los costos relacionados con el conflicto ucraniano. 

1) Para mantener al Estado ucraniano a flote en 2026 y 2027, otorgamos un préstamo de 90000 millones de euros; en realidad, recursos financieros no reembolsables, ya que Ucrania nunca podrá devolver. A estos recursos se sumarán fondos para la compra de armas, el tratamiento de los heridos y la compra de gas, combustible y electricidad (Ucrania depende totalmente de la UE para su energía). Son cifras astronómicas. 

2) Europa ha perdido el mercado ruso para sus productos, con un costo de oportunidad muy alto, considerando que las exportaciones europeas a Rusia en 2021 fueron de aproximadamente 90 000 millones de euros y ahora están en su nivel más bajo. En cuanto a las importaciones, hemos perdido materias primas rusas de bajo costo. Basta con pensar que el costo de la electricidad por kW en Europa se ha vuelto un 150 % más alto que en China y, como resultado, la competitividad de Europa en los mercados globales simplemente se ha destruido. 

3) Según un estudio del Banco Mundial para 2024, el coste de la reconstrucción de Ucrania se estima en 600000 millones de euros. Todo esto correrá a cargo de la UE, que declaró la guerra a Rusia. Se pagará con sangre, y se pagará caro, como es debido. Además, mientras tanto, en 2025, Rusia se ha quitado los guantes de terciopelo y ha empezado a disparar como si no hubiera mañana, demoliendo puentes, puertos, ferrocarriles y centrales eléctricas ucranianos. Por lo tanto, la estimación del Banco Mundial debe revisarse significativamente al alza

En última instancia, la disparatada aventura ucraniana nos costará más de un billón de euros solo en gastos de bolsillo, a lo que hay que añadir la pérdida de competitividad y el cierre de los mercados rusos durante los próximos años. A esto se suma el mercado estadounidense debido a los aranceles y los acuerdos comerciales desfavorables. Estas cifras son inconmensurables y están fuera del alcance de los países europeos.

La alternativa al devastador colapso económico que nos espera es una guerra directa contra Rusia con la absurda esperanza de revertir el desastroso resultado del conflicto. Si creen que la medida legislativa que aclara que las reservas de oro de Italia (las segundas más grandes de Europa) pertenecen al pueblo italiano fue un capricho, están completamente equivocados. Desde el otro lado de los Alpes, sin duda, han llegado a Roma rumores sobre el interés por las bóvedas del Banco de Italia.
O actuamos ahora, o no tendrá sentido llorar después.

https://www.ariannaeditrice.it/articoli/per-conprendere-la-gravita-della-situazione-europea

Traducción: Carlos X. Blanco

 

Euro suicidio: el declive spengleriano de Europa

 

Giuseppe Masala sinistra in rete 11/12/25

https://www.sinistrainrete.info/articoli-brevi/31854-giuseppe-masala-eurosuicidio-lo-spengleriano-tramonto-dell-europa.html

Gabriele Guzzi, Euro-suicidio, Fazi Editore (2025)

Estos días ha salido una obra de importante alcance cultural, escrita por el joven economista Gabriele Guzzi. Se trata del libro Euro-suicidio, que intenta arrojar luz sobre la integración europea, vista desde una perspectiva no consoladora, no retórica, sino basada en la realidad de los hechos.

La integración europea, el nacimiento de la moneda única, ha sido el punto de inflexión histórico más importante del continente en los últimos cincuenta años, y ha provocado el colapso total — casi una disolución, según el autor — de los países europeos, de sus democracias, de sus economías y de sus sociedades. Exactamente, para decirlo con las propias palabras de Guzzi: fue un verdadero suicidio, no, un euro-suicidio, como se llama emblemáticamente y casi hace eco (quizá inconscientemente) a Oswald Spengler.

La tesis central de la obra es que la crisis actual de la Unión Europea no es fruto de un accidente de la historia, sino que se debe a causas estructurales — intrínsecas — al propio proyecto, nacido sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial.

Realmente no sabría en qué desacreditar al autor. Europa no es más que un tratado (como sostiene autoritariamente la misma Corte Constitucional alemana), por lo tanto no tiene Constitución, y en consecuencia carece de democracia. Pero al mismo tiempo, quiere erigirse en faro mundial de las democracias.

¿Quizá alguien ha olvidado el paralelismo entre la UE y un “jardín floreciente” del entonces Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell? Un auténtico cortocircuito lógico, pero no el único en este proyecto. La Unión Europea es un proyecto loco que quiere unir pueblos que hablan al menos 24 lenguas oficiales reconocidas por la UE, utilizan tres alfabetos, tienen políticas sociales, industriales y económicas diferentes, además de culturas y tradiciones diversas. Y todo esto, fuera de una Constitución que grave de manera indeleble los derechos de los ciudadanos de esa Babel.

Según el autor, la Unión Monetaria fue el paso definitivo que conduce a la desintegración y autodestrucción del proyecto europeo, que aún debe ser desconstruido de forma racional para pensar — en el futuro — en nuevas formas de colaboración entre los países europeos. Todo esto para evitar una implosión incontrolable, cuyas consecuencias y daños no se pueden prever. A mi parecer, una propuesta que puede considerarse sabia, aunque parezca radical. Pero una propuesta — como indica el mismo autor — que necesita abandonar esa “fe casi religiosa” que todavía tienen demasiados en el proyecto europeo, que ha demostrado ser un fracaso.

Permítanme hacer un pequeño apunte a una obra importante, porque aclara que esta crisis no es casual: la solución propuesta por Gabriele Guzzi es quizás utópica, demasiados intereses y un nivel de interacción entre sistemas económicos demasiado complejo para esperar desconstruir racionalmente un proyecto como el europeo. Quizá hay que aceptar — como diría Spengler — que todas las civilizaciones mueren tarde o temprano, y que quizás el proyecto europeo fue el canto del cisne de una zona geográfica — la nuestra — que ya ha cumplido su papel en la Historia. Por otra parte, el Euro-suicidio es el tercer intento de suicidio de Europa en el último siglo, tras las dos guerras mundiales. Quizás este evento sea el fatídico de un área en crisis política, tecnológica, militar y espiritual.


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