Existen discordancias sustanciales entre las declaraciones públicas de los gobiernos y los representantes de la firma multinacional HIF Global, que hablan de mayor sustentabilidad, fuentes de trabajo, descarbonización del planeta y mitigación del cambio climático, y las características reales del proyecto presentado
Víctor L. Bacchetta
diciembre 21, 2025 El Zumbido https://elzumbido.uy/
La última semana, al anunciarse desde la Presidencia de la República la firma del Memorándum de Entendimiento entre el gobierno uruguayo y la firma HIF Global, se repitieron como un mantra los supuestos beneficios para el país y el planeta de la instalación de la controvertida planta industrial en la orilla del río Uruguay, en el departamento de Paysandú, con el fin de producir 880 mil toneladas de metanol y combustibles sintéticos con destino a la exportación.
Veamos las declaraciones contenidas en el memorándum oficial:
Uruguay se ha embarcado en la segunda transición energética, que apunta al siguiente paso en la reducción del consumo de fósiles, coadyuvando al objetivo nacional de alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono para el 2050, de acuerdo a la Estrategia Climática de Largo Plazo presentada por el Uruguay en 2021.
HIF Global LLC (“HIF Global”), la empresa matriz de HIF, es una empresa especializada globalmente en la industria de eCombustibles cuya misión es acelerar la descarbonización del planeta mediante la producción de Combustibles sintéticos con baja huella de carbono, proporcionando una solución hoy para un mañana mejor.
En la Comunicación de Proyecto presentada por HIF Uruguay al Ministerio de Ambiente en agosto último se reiteran tales declaraciones de buenos propósitos:
El emprendimiento está alineado con la política uruguaya de diversificación de la matriz energética y con los compromisos asumidos internacionalmente, y plasmados en las políticas de mitigación del Cambio Climático a través de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera y la sustitución de combustibles de origen fósil.
Asimismo, permitirá posicionar a Uruguay como líder regional en tecnologías limpias y sostenibles, siendo la primera planta industrial de este tipo en América Latina. Por último, siendo el destino final del producto el mercado extranjero, otorgará al país la posibilidad de convertirse en exportador de combustible, produciendo ingresos para el país.
Bueno, como el destino final del producto de este proyecto es la exportación, vamos a empezar por ahí. Por lo pronto, queda claro que Uruguay no disfrutará de las supuestas bondades de esa producción con destino principal Europa y Asia. Lo denominan combustibles sintéticos, electro-combustibles o, en la jerga europea, combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO, por sus siglas en inglés), pero para ser aceptados como tales deben cumplir determinados requisitos.
La Unión Europea posee la Directiva de Energías Renovables (RED III), que establece objetivos vinculantes para el uso de energías renovables en el transporte e incluye objetivos específicos para los combustibles sintéticos. Adicionalmente, el Reglamento de Aviación y el Reglamento Marítimo establecen las cuotas obligatorias de mezcla de los combustibles sostenibles de aviación y los límites máximos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para los buques, respectivamente.
Esta normativa define los criterios estrictos de sostenibilidad para que los combustibles sintéticos sean considerados renovables a saber: origen de la electricidad, que generen nueva capacidad renovable en la red y no desvíen la capacidad existente, correspondencia temporal y geográfica y. por último pero no menos importante, la reducción de los GEI. El requisito con los GEI es que deben lograr una reducción de emisiones de al menos el 70% en comparación con el combustible fósil de referencia.
El llamado original adjudicado a HIF era para utilizar el dióxido de carbono (CO2) emitido por la planta de Alur. Pero en la última versión del proyecto, Alur aportará solo 50 mil toneladas anuales, un 5.4%, mientras 920 mil toneladas adicionales provendrán de la quema de residuos forestales. Es evidente entonces que HIF Uruguay, en vez de reducir, aumenta significativamente las emisiones de CO2, el gas considerado principal responsable del efecto invernadero.
¿Por qué el gobierno y la empresa hablan constantemente de reducción del consumo de combustibles fósiles y de descarbonización? De hecho, HIF no estará produciendo combustibles renovables y no serán admitidos como tales en Europa. ¿Quiénes comprarán la producción de HIF Uruguay? ¿Corredores de carreras de automóviles como Porsche, uno de los socios de HIF Global, y usuarios de autos de lujo? ¿De qué tecnologías limpias y sostenibles hablan?
Un constante juego de mosqueta
Con el tema clave del CO2 se reafirma una característica de las presentaciones públicas de HIF Uruguay, que ha sido la tergiversación constante de los datos. Comenzó con el cuento del Hidrógeno Verde, donde se destacaban sus bondades, hasta que se verificó que es solo un insumo y que el producto final es Metanol y sus derivados. Para ser combustibles renovables, deben utilizar emisiones preexistentes de CO2, pero resulta que casi la totalidad serán nuevas emisiones de CO2.
Asimismo, en la primera versión del proyecto, en enero de 2024, al considerar posibles impactos en poblaciones vecinas, HIF incluía el poblado de Constancia en territorio uruguayo, a 8.35 kilómetros de la planta. Curiosamente, no mencionaba a la ciudad de Colón, a unos 3.5 kilómetros, en la ribera de enfrente del río Uruguay, a pesar de reconocer que los vientos predominantes, en la dirección noreste-suroeste, llevarían las emisiones atmosféricas hacia el territorio argentino.
Al conocer la existencia del proyecto, la población de Colón mostró un lógico interés en sus posibles consecuencias. En la versión de julio de 2025, HIF agregó a Colón en el área de influencia del proyecto, pero pese a haberlo prometido, nunca lo presentó en territorio argentino. Se negó incluso a responder las preguntas de los vecinos de Colón que asistieron a reuniones organizadas por la empresa en Paysandú, alegando que estaban sujetos a las directivas del gobierno uruguayo.
El lugar elegido por HIF para la planta industrial tiene serios inconvenientes, sobre todo por ser limítrofe con el Área Natural Protegida Islas del Queguay y situarse enfrente de la ciudad de Colón, cuya actividad principal es el turismo sobre el río Uruguay. Tanto la empresa como el gobierno uruguayo han pretendido que esa ubicación es única. Técnicamente no es así, puede tener ventajas económicas para HIF, pero esto no es un argumento válido para justificarla ante los posibles daños.
Si HIF debe estar ahí para recibir el CO2 de Alur y contar con el agua del río Uruguay, es evidente que esas condiciones se pueden solucionar de otra manera. En el departamento de Tacuarembó, el proyecto Tambor propone llevar el CO2 desde 146 kilómetros en camiones cisterna y el agua por tuberías desde 3.5 hasta 12 kilómetros de distancia de la planta industrial. Es incomprensible que se insista en ese lugar ante los riesgos ambientales y políticos que significa.
No puede quedar fuera la cuestión del empleo que generaría este proyecto, principal caballito de batalla de empresas y gobiernos para defender los proyectos. El Memorándum de Entendimiento habla de 1.400 empleos en la obra y 300 a tiempo completo en la operación. El Documento de Proyecto presentado por HIF al Ministerio de Ambiente habla de 160 personas (135 puestos directos y 25 indirectos) durante la operación. ¿Cuál es la cifra oficial entonces?
Si se trata de inflar cifras de empleo, el Intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, lleva la delantera. “Una inversión histórica, más desarrollo para el departamento, miles de puestos de trabajo y una apuesta clara a la innovación, las energías limpias y al futuro”, declaró Olivera cuando se anunció la firma del nuevo memorándum entre el gobierno y HIF. El intendente sanducero pretende eludir así una de las principales objeciones a su gestión.
Por último, casi no se habla del consumo de agua. Entre la primera y la última versión del proyecto, HIF multiplicó por nueve la extracción de agua del río Uruguay, pasó de 50 a 433 litros por segundo, equivalente al consumo de una población de 250 mil habitantes. En el informe de Medio Ambiente y Responsabilidad Social 2023, UPM Fray Bentos declara que extrajo unos 980 litros por segundo de agua. O sea que la planta de HIF representa casi la mitad de aquella megaplanta de celulosa.
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Invisible bajo tierra, vive y late una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. No corre en ríos ni desborda represas, pero sostiene ciudades, economías y es esperanza de futuro. Se trata del vital Acuífero Guaraní. Y hoy vuelve a estar en el centro de una discusión que mezcla promesas verdes, inversiones millonarias y nuevas preguntas sobre el futuro de nuestros recursos vitales, que en este caso, afecta directamente a Rivera pero también a muchos más…
El proyecto de hidrógeno verde en la zona de Tambores, en el límite entre Tacuarembó y Paysandú, reavivó un debate que Uruguay conoce bien: el despilfarro del agua como bien estratégico frente al desarrollo productivo.
El tercer puesto que provoca miedo
Según la empresa responsable del emprendimiento, el Acuífero Guaraní sería solo la tercera alternativa de abastecimiento. La prioridad estaría puesta en aguas superficiales como el Arapey. El mensaje es claro: no tocar el Guaraní salvo que sea estrictamente necesario.
Sin embargo, para técnicos, académicos y organizaciones ambientales, la sola mención del acuífero más importante de la región no es un detalle menor. Porque cuando se trata de agua subterránea, el problema no es solo cuánto se extrae, sino cómo, durante cuánto tiempo y con qué controles.
Una extracción intensiva puede generar lo que los hidrogeólogos llaman un “cono de depresión”: una baja del nivel del agua alrededor de los pozos que altera presiones y flujos subterráneos. En zonas donde la recarga es lenta, como ocurre en buena parte del norte del país, el sistema puede demorar años o décadas en recuperarse.
Agua potable para uso industrial
Hay otro elemento que incomoda. El agua del Acuífero Guaraní es de calidad excepcional, apta para el consumo humano. Para producir hidrógeno verde se necesita agua aún más pura, desmineralizada, lo que implica tomar esa agua potable para limpiarla todavía más y usarla en un proceso industrial.
La pregunta aparece naturalmente es: ¿Tiene sentido destinar agua de altísima calidad a un proceso productivo cuando el cambio climático ya tensiona el acceso al agua en buena parte del país?
No es una discusión técnica, sino ética y política. Y por eso genera ruido.
Un acuífero compartido
Existe el “Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní” (2010), que establece que Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay deben cooperar y no perjudicarse mutuamente.
Conflicto diplomático: Si alguno de los otros 3 países considera que el uso masivo por parte de Uruguay pone en riesgo la reserva transfronteriza o incumple el principio de «uso soberano pero responsable», podrían elevar reclamos ante el Mercosur o tribunales internacionales. Históricamente, cualquier uso industrial a gran escala en zonas fronterizas genera tensiones diplomáticas.
Rivera y la prioridad del consumo humano
En Uruguay, el caso más sensible es Rivera. Si bien no hay un porcentaje exacto del uso del agua del acuífero para el consumo humano en Rivera, se sabe que es su principal y casi única fuente. La antigua represa y su planta potabilizadora no daría abasto porque informaciones periodísticas indican que actualmente la represa sólo contribuye con entre un 10 y un 15% del agua consumida en la ciudad. Si bien Tambores está a varios kilómetros, el sistema subterráneo está interconectado. En escenarios de sequía, o de uso industrial, el abastecimiento urbano puede entrar en tensión.
Dicen que el volumen de extracción propuesto (por ejemplo 500-700 m³/día) es manejable y no representa una carga significativa para el sistema hídrico nacional siempre que haya monitoreo adecuado. Pero, los colectivos ambientales consideran que aunque hoy el impacto pueda parecer bajo, establecer un precedente de uso industrial de los recursos hídricos de un acuífero estratégico frente al cambio climático, es riesgoso, y que, si no hay estudios serios y profundos, mecanismos de control robustos, y transparencia total, podría comprometer la seguridad hídrica a largo plazo.
¿Y la contaminación?
La producción de hidrógeno verde se presenta como limpia, y en esencia lo es. Pero los riesgos no están en el hidrógeno, sino en los detalles: perforaciones mal selladas que pueden transformarse en puertas de entrada para contaminantes; residuos salinos del proceso de purificación del agua; manejo de efluentes que, si falla, deja huellas invisibles pero persistentes. En acuíferos profundos, un error no se corrige rápido. A veces no se corrige nunca.
¿Cuánto gana el Estado?
La recaudación directa por el uso de agua suele ser baja. Los cánones existen, pero no reflejan el valor estratégico del recurso. A eso se suman exoneraciones fiscales previstas en la Ley de Inversiones, habituales en este tipo de proyectos.
El argumento oficial apunta a otro lado: atraer capitales, generar empleo, posicionar al país en la nueva economía del hidrógeno. El agua, en ese relato, aparece casi como un insumo secundario. Para muchos críticos, ese es justamente el problema.
El verdadero dilema
Usar agua subterránea de altísima calidad para producir un combustible destinado mayoritariamente a la exportación, plantea una pregunta incómoda:
¿estamos descuidando el agua como un derecho y una reserva para las generaciones futuras, al tratarla como una mercancía más?
El Acuífero Guaraní no hace ruido. No protesta, no vota, no sale en cadena nacional. Pero está ahí, sosteniendo silenciosamente a buena parte del país. Tal vez por eso el debate merece algo más que la etiqueta de “tercera opción”.
https://contraviento.uy/2025/12/25/el-hidrogeno-verde-futuro-negro-o-color-de-rosa/
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La firma entre el gobierno uruguayo y la multinacional HIF Global de un compromiso obligatorio para las partes, donde se mantiene la ubicación original del proyecto de producción de combustibles sintéticos sobre el río Uruguay frente a la ciudad argentina de Colón, generó duras reacciones sociales y políticas en el vecino país
Víctor L. Bacchetta EL ZUMBIDO 26/1225
“A lo largo de este proceso de evaluación, se mantendrá un dialogo informativo fluido y transparente, tanto a nivel de las autoridades locales, como de las autoridades nacionales de ambos países, en el contexto de la óptima y fraternal relación existente entre Uruguay y Argentina”, expresaba el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo, tras la reunión de ambos cancilleres, el pasado 26 de noviembre, en Montevideo.
Sin embargo, el gobierno uruguayo y HIF Global firmaron, el 18 de diciembre, en la Presidencia de la República, un Memorándum de Entendimiento vinculante que parece haber tomado por sorpresa a muchos. Sobre todo, a los pobladores y representantes de la provincia de Entre Ríos, porque el acuerdo para la concreción del proyecto de producción de combustibles sintéticos incluye, explícitamente, la cuestionada ubicación de la planta sobre el río Uruguay frente a la ciudad de Colón.
Para la Multisectorial Somos Ambiente, que reúne a las organizaciones sociales de Entre Ríos y organizó las marchas hacia el puente binacional General Artigas reclamando la relocalización de la planta de HIF, lo sucedido es “una clara maniobra -del gobierno uruguayo y la empresa HIF Global- por dar a conocer sus intenciones de dar vía libre al proyecto que pretende instalar una megaplanta de combustibles sintéticos sobre el río Uruguay, frente a Colón”
El agrupamiento interpeló a las autoridades locales: “Sabemos de su rechazo al proyecto. Ahora bien, ¿qué acciones tienen previstas para incidir en la política provincial y nacional, para que se defiendan los intereses transfronterizos sobre el río Uruguay? ¿Se va a convocar a la participación de la población para unir las fuerzas que son necesarias? Ya no son suficientes las declaraciones de rechazo, es urgente pasar a las acciones concretas y contundentes”.
Y a los legisladores: “Necesitamos que sean nuestra voz en el Congreso Nacional, en las comisiones de ambiente, relaciones internacionales y otras que puedan ser competentes, para que lleven nuestras preocupaciones y realicen propuestas que puedan defender nuestros intereses. Hay muchos grises en la legislación transfronteriza que requiere que se pongan a trabajar de manera urgente y de manera mancomunada con el pueblo que los eligió”.
“Nos sorprende el silencio desde aquella cumbre binacional entre ambos cancilleres”, agregaron, dirigiéndose al gobierno provincial: “¿Acaso ya no hay plan de acción o sencillamente no se puede conocer? El mismo día del anuncio del nuevo memorándum, un portal concordiense sugirió un posible acuerdo a ambas márgenes del río Uruguay para evitar que el proyecto pase por la CARU, a cambio de utilizar los fondos reservados del organismo hacia otros fines”.
La Multisectorial reclamó asimismo la posición del gobierno nacional con respecto al diferendo: “La Cancillería argentina, en su rol de llevar adelante la política exterior de nuestro país, debe defender el interés nacional o estarán incumpliendo su mandato y los deberes de funcionarios públicos. ¿De qué manera llevará adelante la defensa de las inversiones realizadas del lado argentino? De lo contrario no queda claro qué intereses están defendiendo”.
Por último, las organizaciones se dirigieron a sus conciudadanos: “Instamos a toda la comunidad a no bajar los brazos. Las intenciones del otro lado están claras. Nos falta empujar más todavía de este lado para evitar lo que todavía no está perpetrado”. “Necesitan la licencia social. No se la otorguemos”, concluyó el comunicado de la multisectorial entrerriana.
Las autoridades de Colón
«La política de hechos consumados de Uruguay es un atropello al Tratado del Río Uruguay. Estas decisiones unilaterales contradicen la letra y el espíritu de ese tratado, fundamental para la gestión sostenible del río y el desarrollo de nuestra región, y desconocen toda la implicancia ambiental y económica», declaró el senador por el departamento de Colón, Ramiro Favre, del frente Juntos por Entre Ríos, al conocer el acuerdo firmado por el gobierno uruguayo y HIF Global.
“Es necesario redoblar los esfuerzos institucionales para que Entre Ríos y Colón sean escuchados. Deberemos trabajar juntos para defender los intereses de nuestra provincia y nuestra ciudad», agregó Favre. Liderado por el gobernador de la provincia, Rogelio Frigerio, e integrado por el intendente de Colón, José Luis Walser, el frente Juntos por Entre Ríos se alió a La Libertad Avanza, del presidente Javier Milei, en las últimas elecciones legislativas nacionales.
La Municipalidad de Colón repudia la firma del Memorándum de Entendimiento entre el Gobierno de Uruguay y la empresa HIF, por tratarse de una decisión unilateral que incumple compromisos asumidos, vulnera los canales de diálogo y excluye a las comunidades ribereñas”, expresó un comunicado oficial del gobierno local, inmediatamente después de conocido el hecho.
“Esta avanzada afecta directamente al Río Uruguay como sustento de vida, compromete ecosistemas compartidos y desconoce el derecho de los pueblos a ser parte de las decisiones que impactan sobre su territorio”, agrega el comunicado. Y concluyó: “Acompañamos a nuestra comunidad y reafirmamos una postura clara: no vamos a detenernos hasta que la voz de Colón sea escuchada y respetada. La defensa del río es una causa común, sin fronteras”.
Una de dos. El diálogo fluido y transparente anunciado por las cancillerías no está funcionado y las autoridades argentinas no estaban al tanto de la firma del memorándum entre el gobierno uruguayo y HIF Global. O la Cancillería argentina estuvo informada, pero no lo trasladó a las autoridades y referentes locales de Entre Ríos, lo que se tradujo en la sorpresa y el malestar manifestado. Ninguna de las dos posibilidades permite prever un buen desenlace.
De una u otra manera, si se pretende avanzar en un proyecto de alto impacto ambiental y social como este, sin dar participación ni escuchar a las poblaciones afectadas, se están alentando respuestas desesperadas y violentas que luego se lamentarán. Si pretenden desarrollar con normalidad este proyecto, ninguno de los dos gobiernos, ni la empresa HIF Global, podrán mostrarse sorprendidos después ante este tipo de consecuencias.
Y en Paysandú
Paralelamente, los impulsores de la Iniciativa Legislativa para el Área Protegida Islas del Queguay, integrantes del Movimiento Sanducero de Participación Ciudadana Firmá por el Río, emitieron un comunicado donde reiteran que la ubicación del proyecto de HIF Global en los padrones 11.950 y 11.951, sobre la costa del Río Uruguay, constituye un emplazamiento inadecuado por resultar peligrosamente próximo del límite sur continental de la referida área protegida.
El movimiento sanducero advierte que la instalación de la planta de HIF en ese lugar implicaría la tala de unas 33 hectáreas de bosque nativo y que el territorio vecino, de similares características naturales, será afectado por una red de carreteras para el tránsito de vehículos pesados, de caños colectores de desechos industriales, de líneas eléctricas de media y alta tensión, y ductos para el transporte de dióxido de carbono y los combustibles producidos en la planta.
Señalan que los durante la construcción y funcionamiento de esa planta se producirán impactos mecánicos, químicos, visuales, térmicos y sonoros de carácter acumulativo que afectarán a la atmósfera, los suelos, la vegetación y la fauna terrestre y fluvial, con consecuencias que podrían extenderse a varios kilómetros de distancia, incluso hacia la vecina provincia de Entre Ríos.
Desde Firmá por el Río alertan que, por su naturaleza y los materiales que utiliza y produce, la planta industrial de HIF constituye una infraestructura de altísimo riesgo, susceptible de provocar incendios, explosiones y vertidos contaminantes, con potencial propagación al bosque nativo y al río Uruguay. “La probabilidad de ocurrencia de tales eventos no es nula”, advierten.
El movimiento continuará la recolección de firmas en el departamento de Paysandú, en el marco de una iniciativa popular prevista por la Constitución y la Ley 9.515, para que los padrones 11.950 y 11.951 sean incorporados a los límites del Área Natural Protegida, conforme al proyecto original, y se les otorgue el carácter de Reserva Departamental con el fin de salvaguardar este recurso natural e inhabilitar la instalación de emprendimientos industriales en la zona
https://elzumbido.uy/2025/12/26/fuerte-malestar-en-entre-rios-por-el-acuerdo-firmado-con-hif/