31.DIC25 | PostaPorteña 2529

ZURDOS PILLOS

Por Alfredo Lara

 

Alfredo Lara @Alfredolara29 - 28/12/25

 El gobierno argentino está molesto y observa con desconfianza las actividades que se desarrollan en la embajada uruguaya dirigida por Diego Cánepa, secundado por el ex periodista Ernesto Tulbovitz, según fuentes cercanas a la administración Milei. "Es un apéndice del Palacio de Itamaraty", afirman altos funcionarios de la cancillería argentina, en referencia al estrecho vínculo que el gobierno de Orsi, a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, decidió establecer con Brasil, desde los inicios de su gestión. "Algo parecido a una tutoría del presidente Lula" sobre la política internacional de Uruguay, "nunca visto en la historia diplomática uruguaya" según dichas fuentes, sorprendidas por la falta de reacción de la oposición uruguaya ante la gravedad institucional de la situación.

Diego Cánepa, ex prosecretario de la presidencia y presidente de la Junta Nacional de Drogas con José Mujica, mantuvo luego vínculos de asesoramiento en las empresas Union Agriculture Group (UAG) e ICC Labs., del poderoso empresario uruguayo Juan Sartori. ICC Labs. fue la empresa ganadora de la licitación para la producción de marihuana legal durante el gobierno de Mujica en Uruguay, a través de una ley en la que Cánepa, como presidente de la Junta Nacional de Drogas, participó activamente. Cánepa, asesoró también al ex secretario general de la OEA, Luis Almagro, cuando en 2015, Mujica, Lula y otros presidente sudamericanos de izquierda, tomaron el control del organismo regional ante la pasividad y el visto bueno del gobierno estadounidense de Barack Obama. Asimismo, tuvo una estrecha relación laboral con la embajadora de los Estados Unidos en Uruguay, la dominicana Julissa Reynoso, designada por el expresidente Obama en 2012, de fuertes vínculos con el gobierno de José Mujica. El actual embajador en Buenos Aires es visto, dentro del Frente Amplio y en el entorno del presidente Orsi, como el recambio lógico y natural para el canciller Mario Lubetkin, quien ha tenido un desgaste acelerado en los primeros meses del gobierno frenteamplista.

Fuentes de la coalición de izquierda señalan que Cánepa era la primera opción para la cancillería uruguaya hasta la intervención de Tulbovitz, quien operó políticamente para lograr que se nombrara a su primo hermano en el cargo. "Muchos creen que Lubetkin designó a Ernesto Tulbovitz ,como ministro consejero de la embajada uruguaya en Buenos Aires en un acto de nepotismo, cuando en realidad el tema comenzó antes, fue Tulbovitz con su influencia sobre Orsi, quien hizo designar a Lubetkin en la cancillería", afirmó una alta fuente frenteamplista. Meses después, la realidad indica que militantes y votantes de la izquierda critican la "falta de definición" del gobierno en el plano internacional, en cuanto al conflicto entre Israel y Hamás, así como "la tibieza" en condenar al gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo cual ha deteriorado la imagen y la gestión de Lubetkin a los ojos de sus propios compañeros. Por si fuera poco, algunos también critican“la elección respecto a seguir con extrema obediencia el liderazgo de Brasil en materia internacional, lo que consideran como un grave error estratégico en la actual configuración del mundo", según fuentes del propio Palacio Santos. En el ámbito de un Mercosur que se desvaloriza cada día, en especial luego de la frustrada reunión en la última semana con la Unión Europea en Foz de Iguazú, "la orientación de la Cancillería uruguaya en materia internacional, la ausencia de profesionalismo y la falta de experiencia" de Lubetkin, han hecho "decrecer el prestigio de nuestro país", según fuentes diplomáticas consultadas.

En cambio, las acciones del presidente paraguayo Santiago Peña y su canciller, Ruben Ramírez Lezcano,han aumentado, tras sus posturas más alineadas con el bloque de países que predomina hoy en América del Sur, reafirmadas en los hechos luego del abrumador triunfo de José Antonio Kast en Chile. El factor Entre Ríos En marzo de 2025 el presidente Orsi, el canciller Lubetkin y el gobernador de la provincia argentina de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, se reunieron en la Torre Ejecutiva, con una supuesta agenda, según Comunicaciones de Presidencia para "establecer un escenario de cooperación con la provincia argentina en temas comunes". En realidad, la apresurada reunión a pocos días de la asunción del nuevo gobierno, tuvo que ver con la preocupación del gobernador entrerriano por el proyecto de producción de hidrogeno verde sobre el río Uruguay en Paysandú, frente a las costas de la ciudad de Colón. Uruguay y Entre Ríos comparten una extensa frontera natural y tienen fuertes raíces históricas y costumbres en común.

En ámbitos diplomáticos la frase "Uruguay no limita con Argentina, limita con Entre Ríos", explica la gran relevancia de las relaciones entre ambas poblaciones y territorios. A la fecha, el proyecto de la planta de hidrogeno verde avanza, el gobierno uruguayo ha firmado hace unos días un memorándum de entendimiento con la empresa HIF Global, sin considerar los planteos argentinos sobre el impacto que tendría dicho proyecto en la zona. El emprendimiento se desarrollará frente a los principales balnearios de la ciudad de Colón, por lo que se ha formado un movimiento de resistencia entre la población entrerriana que mantiene alerta al gobierno provincial y también al nacional, en Argentina. El proyecto implica una inversión de unos U$S 5000 millones de dólares en tres etapas, que se pretende que esté operativo a partir de 2029, según se ha informado oficialmente. En Argentina, califican como un“pésimo manejo" de la situación por parte de la diplomacia del gobierno de Orsi, pues el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, firmó el memorándum con la empresa, semanas después de que al gobernador Frigerio se le asegurara desde la cancillería uruguaya, que el proyecto estaba en las primeras etapas y que faltaba mucho para su concreción.

Ampliaremos.


Comunicate