04.ENE26 | PostaPorteña 2530

Reviviendo la Doctrina Monroe colonial (ahora conocida como la "Doctrina Donroe"

Por varios

 

QUÉ PASA EN VENEZUELA

 

Hoenir Sarthou facebook 3/1/26

Tal parece que estamos ante un nuevo montaje de hechos en que nada es lo que parece.

El secuestro de un presidente y de su esposa sin que nadie lo advierta, siendo que el gobierno de Venezuela estaba en alerta de guerra y supuestamente tenía asesoramiento de inteligencia china y rusa, es muy raro. Casi increíble.

Las protestas rutinarias de los gobiernos de Rusia y de China y los reclamos burocráticos de los gobiernos latinoamericanos "de izquierda" ante la ONU y el Consejo de Seguridad son, como se sabe, totalmente inoperantes.

Todo lleva a pensar que el asunto fue acordado a alto nivel. Incluso cabe preguntarse cuál fue el papel del ejército venezolano y del propio Maduro y hasta qué punto no estaban al tanto de lo que ocurriría.

Habrá que ver quién ocupa el gobierno y qué ocurre con el petróleo venezolano para saber quiénes estuvieron detrás y muy al tanto de la jugada.

Por lo pronto, ya está Trump en la televisión yanqui haciendo un discurso bananero en el que anuncia que gerenciará Venezuela y asegurará un aumento de la producción de petróleo. Un mensaje que merecería ser de otro tiempo, pero que es muy claro y grato para los intereses globales que controlan y explotan el petróleo en el mundo.

En cuanto a Maduro and Wife, habrá que ver si terminan sus días en una cárcel de los EEUU, como el panameño Noriega, o si sufren algún juicio o pena moderada y terminan en algún exilio cómodo y discreto.

Más que nunca, no se puede confiar en lo que informan los medios de prensa ni en lo que dicen los gobiernos.

La verdad recién empieza a conocerse cuando se reasigna el poder político y, sobre todo, el control de los recursos estratégicos, en este caso el petróleo.

 

Operación Controlada

 

Doctora Cristina Martín Jiménez

@crismartinj 4/1/26

Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada.

Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas. Aquí no hay heroicidades ni épicas. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.

Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de MaduroNo ideológica, no moral: funcional.

La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni cómo demonios, sino como gestores del aterrizaje. El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.

Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados. Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva. Lo demás es ruido.

Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo.

Seguiremos informando. Sin anestesia.

 

Venezuela bombardeada por Estados Unidos

 

Anoche USA celebró el Año Nuevo bombardeando Caracas

Andrea Zhok infosannio 3/1/26

El presidente Trump, aquel que ha perdido la cuenta de las guerras que ha detenido con la imposición de manos, ha atacado militarmente a Venezuela.

Como en las fábulas más clásicas de Esopo, las razones esgrimidas para el ataque Fueron, primero, que Venezuela exportaba fentanilo a EE.UU., luego, que Venezuela robaba petróleo estadounidense (en Venezuela) y, finalmente, que Hezbolá y grupos iraníes infiltrados en Venezuela estaban socavando la seguridad interna de EE.UU.

Hablando de la amenaza interna que se cierne sobre las fronteras, recuerdo que la distancia entre los puntos más cercanos de EEUU y Venezuela es de 2.200 kilómetros, más o menos la distancia entre Portugal y Polonia.

Por supuesto, el mundo entero sabe lo que es este ataque: es una guerra de saqueo por los recursos petroleros y minerales de Venezuela, una guerra que el país que más guerras ha librado desde su creación, el país que tiene 800 bases militares repartidas por todo el planeta, nos vuelve a decir que libra en nombre de la paz y la democracia.

Y por supuesto esperaremos en vano la "vibrante indignación" del presidente Mattarella, la firme condena de Giorgia Meloni y el primer paquete de sanciones de la Unión Europea.

Como siempre, todo es perfectamente normal.

Lo único que no es normal es la plétora de imbéciles que, en los periódicos y en las redes sociales, inevitablemente e incansablemente buscan una tortuosa justificación moral al bullying (si el bullying viene de nuestro equipo favorito, es por definición moral).

https://infosannio.com/2026/01/03/venezuela-bombardato-dagli-stati-uniti/

 

El secuestro de Maduro abre la vía

para apoderarse del petróleo venezolano

 

mpr21 4/1/26

El secuestro de Maduro, un jefe de Estado, y de su esposa, así como los ataques aéreos contra Caracas y la región circundante, han abierto la caja de Pandora. Suponen un punto de inflexión que marcará un nuevo rumbo, y no sólo en América Latina.

Inicialmente el asedio marítimo en el Caribe se justificó por el tráfico de drogas, involucrando directamente a Maduro y ocultando que el objetivo es apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular su petróleo.

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta, aproximadamente el 20 por cien de los yacimientos conocidos, que son el objeto de la voracidad de las grandes empresas estadounidenses de hidrocarburos.

En su incoherente verborrea, Trump ha afirmado, entre otras cosas, que Maduro utiliza el petróleo para financiar el narcotráfico y le da la vuelta al expolio, acusando a Venezuela de haber robado el petróleo estadounidense.

“Nos arrebataron todo el petróleo hace poco. Y lo queremos de vuelta. Nos lo arrebataron, lo arrebataron ilegalmente”, declaró Trump a mediados del pasado mes de diciembre.

Trump se refería a la explotación del petróleo venezolano por parte de numerosas refinerías estadounidenses desde los años veinte del siglo pasado hasta la nacionalización de la industria petrolera del país en 1976. Durante ese período, se construyeron numerosas refinerías estadounidenses para procesar el crudo extraído de suelo venezolano.

En 2019 Trump impuso el embargo para paralizar la economía venezolana y derrocar a Maduro. A principios del pasado año Trump canceló las licencias que permitían a las multinacionales de petróleo y gas operar en Venezuela a pesar de las sanciones.

Actualmente Chevron es la única empresa autorizada a enviar petróleo venezolano a Estados Unidos.

Las sanciones estadounidenses han debilitado al gobierno de Caracas, que obtenía el 96 por cien de sus ingresos del petróleo, tres cuartas partes de los cuales provenían de clientes estadounidenses, antes de que las sanciones entraran en vigor.

De 3,5 millones de barriles diarios en 2008, la producción petrolera de Venezuela ha caído a menos de un millón de barriles diarios, debido a las sanciones estadounidenses.

El país ahora vende su producción petrolera en el mercado negro a precios significativamente más bajos, principalmente a China. En respuesta, Washington anunció en las últimas semanas un bloqueo total contra los petroleros sancionados que viajan a Venezuela y confiscó varios barcos.

Venezuela, que atravesó una grave crisis económica entre 2014 y 2021, sigue en una situación precaria a causa de las sanciones estadounidenses. La economía venezolana cerró el ejercicio pasado con una inflación superior al 500 por cien.

Las exportaciones podrían caer un 45 por cien en los próximos cuatro meses y los ingresos en divisas serán un tercio de lo que eran.


Comunicate