Fronte del Dissenso
Mientras escribimos, una ola de bombardeos estadounidenses contra Irán parece inminente. Condenamos este último acto de agresión y no dudamos en proclamar el pleno derecho de Irán a la legítima defensa. ¿Dónde están los amigos de Irán? ¿Dónde están Rusia y China? ¿Dónde están los BRICS? Antes de que sea demasiado tarde, que intenten detener a Estados Unidos.
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Una de las formas más insidiosas de guerra híbrida es la económica. Tras décadas de severas sanciones económicas impuestas por el Occidente colectivo, la República Islámica de Irán, al igual que otras naciones rebeldes, es blanco de un despiadado y cruel estrangulamiento económico. Sin embargo, la prolongada guerra híbrida contra Irán no es meramente económica, sino que busca aniquilar a la población incitándola contra el gobierno. La agresión imperialista es multidimensional: cibersabotaje, infiltración de espionaje, incitación a la subversión terrorista, fomento y financiación del micronacionalismo, múltiples ataques tanto dentro de Irán como contra sus aliados (por ejemplo, Palestina, Siria, Líbano y Yemen); y, finalmente, una agresión militar a gran escala, como el reciente ataque israelí-estadounidense de junio de 2025.
En estas condiciones desesperadas, ningún país podría sobrevivir como nación soberana sin implementar un estado de emergencia inflexible. Los hipócritas liberales occidentales se quejan de la falta de libertades en Irán, pero saben perfectamente que donde hay guerra, no puede haber democracia. Estos bastardos detestan la "dictadura teocrática" mientras que, para defender a su títere Zelenski y continuar la guerra contra Rusia, justifican la ley marcial en Ucrania, la suspensión de la democracia y la persecución de los opositores, tildándolos de "enemigos y traidores de la patria".
En Occidente, cierta opinión pública, aturdida por un aburguesamiento logrado en parte gracias al saqueo del Tercer Mundo, aún puede creer las mentiras liberales; sin embargo, los pueblos oprimidos no caen en ellas, tras haber pagado caros los crímenes atroces del colonialismo y el imperialismo. Y así llegamos a la forma más vil de guerra por la dominación, la propaganda, que no solo busca aniquilar a las naciones rebeldes; el segundo objetivo de los canallas es engañar a los pueblos de Occidente y encadenarlos a las cadenas de la servidumbre y la resignación. Entonces llegará el momento de alistarlos como soldados y enviarlos al matadero, haciéndoles creer que deben sacrificarse por la civilización occidental, cuando en realidad morirán defendiendo los intereses de los plutócratas depravados que gobiernan.
La República Islámica de Irán se ha visto sacudida por varias oleadas de levantamientos sociales en diversas ocasiones (1999, 2009, 2017, 2022). Estos levantamientos, de diversa naturaleza e intensidad, fueron en gran medida espontáneos, casi siempre dirigidos a exigir libertades y reformas democráticas. Las potencias imperialistas casi siempre han intervenido, buscando profundizar la brecha entre las masas y las instituciones iraníes, escalar las protestas sociales hasta convertirlas en "revoluciones de color" para lograr el ansiado "cambio de régimen" y convertir a Irán en un lacayo. Lo que las potencias imperialistas nunca han logrado, corre el riesgo de repetirse hoy. Esta vez, las protestas no solo exigen derechos y reformas democráticas; muchos en las calles parecen pedir abiertamente el derrocamiento de la República Islámica. Prueba de ello son los ataques a diversos edificios institucionales, en algunos casos armados, e incluso mezquitas.
Esta vez, esta ira contagiosa se explica principalmente por la grave crisis económica del país, que afecta no solo a los numerosos pobres de Irán, sino también a la clase media baja y a los sectores ricos de la sociedad, afectados por una inflación galopante, la devaluación imparable del rial, el colapso del poder adquisitivo de los salarios y la escasez de productos básicos. Mientras tanto, nadie perjudica a una burguesía parasitaria que se enriquece especulando y acumulando dólares en el extranjero. No es casualidad que, en esta ocasión, las protestas se desataran por una huelga general en el bazar de Teherán, bastión histórico del régimen. Si a esto se suma lo que se considera una corrupción rampante, se comprende la explosiva situación social.
Es cierto que las protestas carecen de rumbo político y no está claro con quién deberían dialogar las autoridades y llegar a un acuerdo. Y no es menos cierto que nunca antes Estados Unidos, Israel y todo Occidente han proclamado su pleno apoyo al levantamiento, incluso llamando a una «revolución», que no sería otra cosa que una contrarrevolución imperialista orquestada desde el exterior; de ahí el supuesto intento de llevar al poder al hazmerreír de los estadounidenses y los sionistas, el hijo del Sha. Y en nombre de esta «revolución», Trump y Netanyahu dicen estar listos para desatar una nueva oleada de bombardeos devastadores.
Quizás no sea demasiado tarde para evitar que Irán se hunda en el abismo y el caos. Altos funcionarios del gobierno, incluido el propio Líder Supremo Alí Jamenei, han afirmado la validez de muchas de las demandas planteadas en las calles. Pasemos de las palabras a los hechos. Identifiquemos a las fuerzas patrióticas que participan en las protestas (aislando así a quienes piden "ayuda" a los imperialistas) y otorguémosles legitimidad y capacidad de acción. Y comprometámonos ante el pueblo a implementar las reformas económicas estructurales esenciales y, en caso de un estado de guerra abierta con los imperialistas, a formar un gobierno de emergencia de salvación nacional abierto a todas las fuerzas patrióticas.
Fronte del Dissenso, 15/01/26
Traducción: Carlos X. Blanco