Alfredo Lara, @Alfredolara29 - 17/1/26
El gobierno de Orsi estaría considerando cambiar al actual embajador uruguayo en Washington. El nombre de un importante dirigente político de uno de los partidos tradicionales está encima de la mesa en el círculo principal del Movimiento de Participación Popular, según aseguraron fuentes confiables del sector mujiquista. La idea del MPP sería que el nuevo embajador sea un representante político de primer nivel que no integre el Frente Amplio, para lograr un mayor peso en los círculos diplomáticos y políticos de la capital norteamericana, al provenir de un partido de oposición que, supuestamente, no comulga con las ideas de la agenda izquierdista, a la que Trump detesta, de acuerdo a lo afirmado por las fuentes.
El nombre del dirigente, que causaría una conmoción en la sociedad y en su partido político, ha circulado entre algunos de los promotores y participantes de la reunión del jueves pasado entre la institución privada CEFIR (Centro de Formación para la Integración Regional) y el presidente Orsi, como un intento de "cambiar la pisada" en las relaciones con el gobierno de Trump, así como dar una imagen de política exterior de Estado para recuperar el prestigio perdido en estos meses. La decisión, que provocaría un sismo de proporciones en las internas de la oposición, en un momento de acefalía de liderazgos en los partidos tradicionales, también serviría para calmar las aguas embravecidas en el Frente Amplio, según un connotado dirigente de la izquierda. "El MPP quiere tirarles el gato arriba de la mesa a blancos y colorados para dividirlos aún más, y algunos creen que la jugada sería un gran acierto del gobierno a dos bandas: con el gobierno de Trump y en la política doméstica para complicar a la oposición", agrego el dirigente.
Por otro lado, fuentes del mundo diplomático comentan que "Trump no quiere a la izquierda ni a la centro izquierda en América Latina, está en contra de la agenda 2030 y aborrece los organismos multilaterales, que para él son una cueva de burócratas ineptos que dilapidan dinero". Trump no quiere a Lula, ni a Petro, ni a los cubanos castristas, lo cual deja en una muy mala posición a Uruguay, según distintos analistas latinoamericanos. El gobierno de Orsi se ha alineado con Lula y el Frente Amplio siempre ha manifestado un fuerte respaldo a la dictadura cubana. Incluso, hasta hace poco, algunos de sus principales dirigentes continuaban apoyando a Maduro y el fraudulento resultado de las elecciones en Venezuela. La reciente decisión de los EEUU de suspender las visas de inmigración para 75 países entre los que se encuentran Brasil, Colombia, Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán, más la inclusión de Uruguay, ha sido interpretada por la mayoría de los analistas políticos como la respuesta del gobierno de Trump, a la declaración que nuestro país firmó junto a Brasil, Chile, Colombia, México y España, rechazando la intervención norteamericana en Venezuela. La resolución norteamericana sorprendió al gobierno de Orsi, al que el senador colorado Pedro Bordaberry, quien definió que la oposición fue muy generosa con el gobierno durante 2025, tildó de "improvisado" y "políticamente inexperiente", en entrevista con el periodista Daniel Castro en Radio Sarandí este viernes 16. Bordaberry agrego que la inexperiencia queda de manifiesto en el anuncio de Orsi por la prensa, sobre la posible convocatoria a la oposición en la búsqueda de un camino para la política exterior del país, cuando regrese de su viaje a China. "Dónde se vio esto?", reafirmó Bordaberry, "es una falta de respeto a la institucionalidad partidaria", agregó el senador colorado,“es algo difícil de creer la falta de profesionalidad política que está exhibiendo el gobierno en todas estas cosas". "Están destruyendo al Uruguay, no digo que se alineen con Trump, no lo pido ni lo quiero, lo que sí digo es que no hagan más lo que ordena Lula", sentencio Bordaberry, notoriamente molesto.
La alineación,sumisión para algunos, del gobierno frenteamplista con la política exterior del presidente brasileño Lula Da Silva,“fue el primer error garrafal que cometieron Orsi y Lubetkin", señalaron los analistas, "no supieron leer lo que sucedía en el mundo". "En el CEFIR hay un asesor del presidente Orsi que también es integrante del Instituto Lula, entre otros organismos, que tiene una gran afinidad con los brasileños y es el que ha empujado al gobierno hacia la subordinación total de lo que diga Brasil", ( posta dice : Álvaro Padrón) indicaron las fuentes. "El que tiene bien claro lo que le digo es el politólogo Gerardo Caetano, pregúntele", aseveraron. "No calibraron al presidente Trump que, en apenas un año de gestión de su segundo mandato, ha sacudido al mundo con un estilo arrollador e incomprensible para líderes políticos demasiado acostumbrados al 'no pasa nada' y con visiones antiguas de la geopolítica", ratificaron los analistas.
Brasil fue el tutor elegido por Orsi en la política exterior, por consejo de Mujica y los asesores frenteamplistas que "trabajan" para Lula, sin advertir en ese momento que, a influjo de EEUU y una postura dura del gobierno de Trump, respecto a los países con gobiernos de izquierda, los brasileños han debilitado su rol de liderazgo en la región y muestran una diplomacia dividida y confundida como nunca antes. Lula ya había hecho un daño enorme a Uruguay cuando en el primer gobierno de Tabaré Vázquez en 2006, frenó el tratado de libre comercio que Estados Unidos había ofrecido, que, según todos los especialistas, hubiera cambiado el destino productivo y económico del país. "El presidente brasileño había colaborado para el triunfo del Frente Amplio en 2004 y lo cobró con creces, condenando a Uruguay a la pobreza y la mediocridad. Mujica es el gran responsable de lo sucedido. Ahora está pasando algo similar. Cuando Lula gobierna Brasil, somos la provincia cisplatina", comentaron los analistas consultados.
Por otra parte, está claro para la enorme mayoría de los expertos en política internacional que no hay que consultar a nadie para comprender que el mundo, como quedó configurado después de la segunda guerra mundial a mitad del siglo 20,ya no existe. La simulación de no intervención y de soberanía de las naciones que adoptó la política exterior uruguaya en el siglo pasado tenía que ver con la existencia misma de la nación. Se justificaba en ello. Un país pequeño en extensión y población,sin defensas militares, entre dos países poderosos, con culturas muy fuertes, debía ponerse siempre del lado del derecho internacional, la coexistencia pacífica y la defensa de la soberanía, aunque en los hechos era una simulación, porque la premisa no se cumplía en distintas zonas del mundo. De hecho, Argentina y Brasil, han tenido intervenciones muy fuertes en la soberanía de Uruguay a lo largo de la historia.
Laberinto
Lula, Petro, la mexicana Sheinbaum, el nicaragüense Ortega, Orsi con un Frente Amplio desorientado y los cubanos, quedaron encerrados en su laberinto de afinidad ideológica y comercial con China, Irán y una Rusia descolocada luego de la invasión a Ucrania, tras respaldar política y económicamente durante décadas a las peores dictaduras en el continente. Orsi y Lubetkin iniciarán "otro error de análisis y cálculo" en los próximos días, cuando emprendan un viaje a China, en el peor momento internacional, con una multitudinaria delegación de decenas de funcionarios y empresarios, creyendo que la salvación de su gobierno vendrá por el lado de la negociación con los asiáticos.
"El gran problema de Uruguay, así como de otros países de la región que están fuera del tablero internacional en estos días, es que sus gobiernos están concentrados en los temas equivocados", indicaron las fuentes consultadas. "Ni la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, ni la presidencia del G 77 para Uruguay, ni las negociaciones con China, tendrán importancia en el corto o mediano plazo para nuestro país", sentenciaron. "Lo sustancial hoy para los países de la región son las relaciones con Estados Unidos, lo cual significa un gran problema para el gobierno de Orsi y el Frente Amplio", afirmaron. "Estados Unidos no está dispuesto a permitir el avance de los chinos en el continente americano y los liderados por Xi Jinping no van a hacer nada para molestar a quien está enviando un mensaje contundente al mundo respecto a su liderazgo en el continente", indicaron las fuentes.