Programa El Cernidor 5.03.2026
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
El partido Colorado y "la libertad de conciencia "; el uso de la mentira como arma política . Para eludir su responsabilidad, el sistema político se afilió a la teoría de los dos demonios, como si su corrupción endémica no hubiera existido El agua bendita del Uruguay. El sistema político uruguayo es representativo o más o menos. Salles y la política de Orsi con el narcotráfico. El presidente Orsi le aviso a los narcos? que en abril realizaran operativos en el Cerro norte?
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Cernidor 262, correspondiente al día 5 de marzo de 2026
Hace unos días, un grupo de siete diputados colorados, es decir, que habían votado NO en el plebiscito promovido desde el PIT-CNT y el FA contra la LUC, le dieron su voto al FA para modificar el monto de las operaciones en dólares realizadas en efectivo.
El Partido Colorado ha dicho que esos diputados han traicionado a los electores que votaron NO, lo que es verdad, pero ocultan que en este caso, como en otros, la responsabilidad es de los partidos políticos, en este caso concreto, del Partido Colorado.
Un partido político es como una orquesta, o más elementalmente, como un equipo de fútbol, donde cada integrante desempeña un papel previamente acordado.
En la orquesta, hay una partitura a seguir y donde el director puede modificar el ritmo y acordar con sus músicos algunas variaciones puntuales. Es la impronta del director.
Como el director es el responsable de esos cambios, comunica a sus músicos esos cambios. Normalmente los músicos aceptan esos cambios, porque en la realidad no cualquiera es director de orquesta. El director impone su criterio y los músicos acatan. A nadie se le ocurre, por no compartir las decisiones del director, en pleno concierto, no ajustarse a las directivas.
En un equipo de fútbol pasa más o menos lo mismo, aunque se admite, por las mismas características del juego, que aparezca de vez en cuando la impronta del jugador.
Los músicos y los jugadores tienen el mismo objetivo: que los aplaudan al final de concierto o del partido.
Los partidos políticos deben tener un plan de acción que responda a la ideología de ese partido, un directorio que haga las veces de director de orquesta o de técnico entrenador, un estamento intermedio que son los representantes electos por sus votantes y por último, los votantes.
Pero como los partidos presumen de democracia y como un funcionamiento democrático les exigiría una relación constante con sus votantes, con asambleas para que se discuta la forma de actuar del partido de arriba abajo y de abajo arriba, como dijo Lenin, pero como lo dijo Lenin está mal y ni en los partidos comunistas, hay "libertad de discusión, y unidad de acción" ni la minoría se subordina a la mayoría.
El directorio de cada partido decide la acción del Partido, a veces con la participación de sus representantes, sin consultar a sus electores, lo que es antidemocrático y para poder presumir de demócratas, no expulsan de sus filas a quienes actúan contra la unidad del propio partido. Libertad de conciencia, le llaman.
Y eso nos lleva a discutir a quién pertenece la banca, si al electo o al partido. Yo creo que la banca pertenece al partido, por una cuestión a mi juicio muy simple. Se votan partidos, no personas.
Nadie me puede negar la capacidad intelectual y moral de Eduardo Lust. Por varias circunstancias, Lust pasó a formar parte de Cabildo Abierto, aunque su perfil personal no se ajustara al perfil de Manini y menos al del resto de Cabildo Abierto y fue electo diputado.
Eduardo Lust tuvo una actuación parlamentaria brillante, que lo proyectó de manera clara, y decidió crear, junto a quienes coincidimos con su hacer, el Partido Constitucional Ambientalista y se presentó a las elecciones de 2024. Los votos no le alcanzaron para ser electo diputado.
A propósito del tema del agua ha quedado claro el uso de la mentira como arma política. Pero el uso de la mentira como arma política no es nuevo.
Tras la dictadura, el MLN decidió que no era necesaria la autocrítica porque la derrota se había producido por la traición de Amodio Pérez, aunque cientos de exiliados y otros cientos de presos recién liberados sabían que eso era mentira.
Algunos lo supieron desde el primer momento, en el mismo junio de 1972, cuando se aprestaban a negociar la entrega incondicional de los restos del naufragio y otros se fueron enterando cuando en virtud de los traslados de cuartel en cuartel y de cárcel en cárcel se fue desparramando la verdad.
Caída la dictadura, convencidos de que para mantener la unidad interna era necesario cerrar filas y mirar para otro lado, esos mismos cientos de antiguos presos y exiliados aceptaron ser cómplices en el falseamiento que negó la historia y los convirtió en un atajo de tontos útiles, dispuestos a aceptar como papanatas las directivas de sus dirigentes, los verdaderos responsables de la debacle.
Así, se inventaron biografías, altos el fuego que no existieron y paradas de rotativas que no fueron tales más que en la mente de otros falsarios que solo buscaban subirse al carro conducido por los que ya se perfilaban como los nuevos dirigentes del Uruguay.
Para eludir su responsabilidad, el sistema político se afilió a la teoría de los dos demonios, como si su corrupción endémica no hubiera existido
El ocultamiento de la verdad, en la que participaron prensa, historiadores y el mismo sistema político, convirtió a un personaje siniestro como Mujica, que supo interpretar el personaje El Pepe, que lo proyectó a escala internacional como una especie de madre Teresa en masculino, lo que le evitó rendir cuentas por sus fechorías posteriores a 1985.
Ahora ponemos el grito en el cielo porque nos miente Odonne, la ministra de Salud y la señora Fernanda Nozar, cuando sus mentiras son de tercera categoría, comparadas con las de décadas atrás.
Los uruguayos no se rebelan, ha dicho el ex presidente Sanguinetti. Es verdad. Para peor, los que nos rebelamos hace 62 años lo hicimos rematadamente mal.
Somos un mal ejemplo, aunque algunos que presumen de estar creando las condiciones para acabar con la corrupción actual agiten las mismas consignas que agitamos nosotros.