Revelaron los nombres de los desaparecidos en la última dictadura
cuyos restos fueron hallados en el centro clandestino La Perla
Gerardo Puig y Alejandra Fernández Guida – Clarín 18/3/26
"La persona desaparecida aparece". Con esa frase, el juez resumió este miércoles un trabajo de años que sirvió para que 12 familias cerraran parte de una historia sombría. A seis días de cumplirse medio siglo del inicio de la última dictadura militar en la Argentina, la Justicia dio a conocer este miércoles los nombres de 11 de las 12 personas desaparecidas cuyos cuerpos fueron encontrados en el terreno donde funcionó el centro clandestino de detención conocido como La Perla, en Córdoba. Una de las familias pidió reserva y por eso la identidad no fue divulgada.
Los restos fueron hallados en diciembre del año pasado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la zona de la "Loma del Torito", dentro del terreno ubicado en la localidad de Malagueño, a unos 7 km de la ciudad de Córdoba. La Perla fue uno de los centros clandestinos de detención más grandes del interior del país. Se estima que entre 2.000 y 2.500 personas pasaron por allí entre 1976 y 1978, y la mayoría siguen desaparecidas.
El anuncio de las identidades lo llevó adelante el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, quien había dado la orden de realizar las nuevas excavaciones en la zona por pedido de familias querellantes en el marco de una causa por "enterramientos clandestinos"
Los restos encontrados en ese predio cordobés pertenecen Carlos D'Ambra Villares, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Mario Alberto Nívoli Gauchat, Alejandro Jorge Monjeau López, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, Adriana o Cecilia Carranza Gamberale, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde Suárez, Sergio Julio Tissera Pizzi y Elza Mónica Okelly Pardo
El caso de las hermanas Carranza es emblemático: el juez explicó que fue un diente el que permitió cotejar los datos pero no pudieron determinar a cuál de las hermanas corresponde, por lo que dieron ambos nombres.
En la conferencia de prensa que se realizó este miércoles estuvieron presentes familiares de las personas desaparecidas. Según precisó el juez, sólo una familia pidió reservar la información.
"Es una alegría inmensa, son un montón de sentimientos en relación a esto que empieza hoy, que es una nueva etapa de duelo, veremos cómo sigue", dijo, emocionada, Elena Bustillo, hija de Ramiro Sergio Bustillo Rubio. Y agregó: "Dentro de todas estas cosas que aparecen en mí lo que me sale es la felicidad, estoy muy contenta de que mi papá pueda volver a su familia, de donde nunca debió ser arrancado, volver con amor y salir de ese lugar de violencia".
"Ya no somos hijos de desaparecidos. Eso implica que salen de esa palabra espantosa que inventaron ellos para nombrar lo innombrable", insistió.
Las excavaciones en el predio donde funcionó La Perla se retomaron entre septiembre y noviembre del año pasado en la zona donde actualmente funciona la Reserva Natural Militar La Calera. Carlos Vullo, genetista del Equipo Argentino de Antropología Forense, precisó que el trabajo en los terrenos linderos a La Perla comenzó hace 21 años, pero recién en septiembre pudieron encontrar la fosa con los restos de los desaparecidos.
Vullo, que dirige el laboratorio que procesa las muestras de ADN de desaparecidos, indicó que, al tratarse de una fosa removida, durante los trabajos se hallaron restos óseos humanos desarticulados y no esqueletos enteros.
A pesar de esto, con esos restos pudieron obtener perfiles genéticos y compararlos en una base de datos con información de familiares de desaparecidos de toda la Argentina y otros países de la región.
El trabajo se hizo con la colaboración del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto y del Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba e implicó la excavación de cuatro hectáreas.
Además del hallazgo de los restos de 12 desaparecidos, ahora resta realizar el trabajo sobre otras dos hectáreas. En este 2026 está planificado retomar las tareas de prospección y excavación de la zona.
"Las familias van a poder hacer su duelo"
El juez Vaca Narvaja fue quien dio, uno a uno, los nombres de las personas cuyos restos fueron encontrados donde funcionó La Perla. "La idea era terminar de una buena vez con la incertidumbre, la persona desparecida aparece", destacó justo antes de repetir los nombres y apellidos de las personas halladas.
Para Vaca Narvaja, el dato más saliente del hallazgo es que ahora "las familias van a poder hacer su duelo"
"Con esta publicidad damos a conocer a la sociedad este hallazgo y hacemos hincapié en el hallazgo. La significancia más grande de esto es que las personas van a poder hacer un duelo con la certeza de que su familiar fue asesinado por la dictadura", sostuvo el magistrado.
Vaca Narvaja también remarcó que lo que quiso hacer la dictadura al remover los cuerpos desde La Perla hacia otra parte del predio fue "garantizar la impunidad". "En aquella época, hablamos de 1979, ni siquiera estaba en la cabeza de estas personas que un pequeño resto de hueso pudiera dar, después, margen a la identificación de la persona", destacó el juez con elogios al Equipo Argentino de Antropología Forense.
Vullo, el genetista que trabajó en el laboratorio junto a otros seis bioquímicos en la identificación de los huesos, destacó que "este hallazgo tiene una gran significancia para Córdoba porque había una asignatura pendiente con esta fosa que, hasta ahora, no habíamos podido encontrar".
Uno por uno, quiénes eran las personas cuyos restos fueron hallados donde funcionó La Perla
Ramiro Sergio Bustillo Rubio: nació en San Rafael, Mendoza, estaba casado, era obrero, estudiante de Ingeniería y Dibujo Técnico en la Universidad Nacional de Córdoba. Tenía dos hijos cuando fue secuestrado en la vía pública el 18 de octubre de 1977, a los 27 años. Estuvo cautivo en el Centro Clandestino "Departamento 2 de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2)" y "La Perla".
José Nicolás Brizuela: nació en Dean Funes, Córdoba. Se había recibido de abogado pero trabajaba como obrero cuando lo secuestraron el 25 de octubre de 1977 en su casa del barrio América, en presencia de su esposa. Tenía 50 años.
Alejandro Jorge Monjeau López: nació en Mar del Plata y estudiaba Arquitectura en la Universidad de La Plata. El "Bebe", como le decían sus compañeros, fue secuestrado el 14 de marzo de 1977 en la calle, en el barrio Alberdi de Córdoba. Tenía 21 años y hay testigos que aseguran haberlo visto en el centro clandestino de detención La Perla.
Carlos Alberto D'Ambra Villares: nació en Alta Gracia, Córdoba. Era profesor de educación física y trabajaba en una fábrica de parabrisas. Fue secuestrado la tarde del 20 de noviembre de 1976 en la terminal de ómnibus de Córdoba junto a su novia. Tenía 23 años y hay testigos que lo vieron en La Perla y también en el centro clandestino Campo de la Ribera.
Raúl Oscar Ceballos Cantón: era cordobés, estudiante de ingeniería y trabajaba en una planta automotriz. Tenía 23 años cuando lo secuestraron el 26 de agosto de 1976 en su casa del barrio Altamira, en la capital provincial.
Mario Alberto Nívoli Gauchat: era de Ucacha, Córdoba. Era ingeniero químico, estaba casado y tenía dos hijos. "Tito" fue secuestrado la madrugada del 14 de febrero de 1977 en presencia de su familia en su casa del barrio General Paz, en la ciudad de Córdoba. Tenía 28 años y también estuvo secuestrado en La Perla.
Adriana y Cecilia Carranza: eran mellizas y las hijas menores de una familia de ocho hermanos. Fueron secuestradas el 5 de mayo de 1976 en una pensión del barrio General Paz, en Córdoba. Tenían 18 años y las dos estudiaban Ciencias de la Comunicación y Educación. El EAAF no pudo determinar a cuál de las dos pertenecen los restos hallados en el predio de La Perla.
Elsa Mónica O'Kelly Pardo: nació en Alto Alberdi, Córdoba, tenía 18 años y estudiaba Arquitectura cuando fue secuestrada la madrugada del 21 de abril de 1976 en su casa de la capital provincial, un año después del secuestro de su único hermano, Horacio Víctor, en Rosario.
Oscar Omar Reyes: nació en Banfield, trabajaba como obrero metalúrgico, estaba casado y tenía cinco hijos. Lo secuestraron el 18 de octubre de 1977 en la vía pública en Córdoba, cuando iba en su auto a una reunión del Partido Comunista. Tenía 45 años.
Eduardo Jorge Valverde Suárez: era de Mendoza. Como abogado, se dedicó a la defensa de presos políticos y fue fundador de la Agrupación de Abogados en Córdoba (ADA). También trabajó como secretario durante la gobernación de Ricardo Obregón Cano y la vicegobernación de Atilio López. Estaba casado, tenía dos hijos y 36 años cuando lo secuestraron el día que se produjo el golpe, el 24 de marzo de 1976.
Sergio Julio Tissera Pizzi: nació en La Para, en el departamento cordobés de Río Primero, y era trabajador aeronáutico. Tenía 32 años, estaba casado y era padre de mellizos. Lo secuestraron el 21 de abril de 1976 en su casa del barrio San Martín, en la ciudad de Córdoba, en presencia de su familia.
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20 marzo 2026 / Villanos Radio
La Perla fue uno de los principales centros clandestinos de detención del país durante la dictadura (1976-1983), por donde se estima que pasaron miles de personas, la mayoría de las cuales permanecen desaparecidas. El Equipo Argentino de Antropología Forense refuerza la búsqueda de familiares para identificar restos hallados en Córdoba
En diciembre pasado VillaNos Radio dialogó, Virginia Urquizu, antropóloga social y coordinadora del Área de Casos del EAAF, explicó el alcance del trabajo que lleva adelante el organismo y destacó la importancia del acompañamiento a las familias de personas desaparecidas.
“El equipo trabaja de manera multidisciplinaria, tanto dentro del EAAF como con otras áreas específicas en cada proyecto de investigación”, señaló Urquizu. En particular, detalló que la Unidad de Casos se encarga del vínculo directo con los familiares: “Hacemos búsqueda de familiares, entrevistas, toma de muestras de sangre, relevamiento de datos físicos y todo lo que viene después, como el proceso de restitución de restos y el seguimiento”.
Según precisó, se trata de procesos largos que pueden extenderse durante años. “Uno está en contacto permanente con las familias. Vamos trabajando caso por caso y proyecto por proyecto”, explicó.
Uno de los datos más relevantes que surgieron de la entrevista es que el EAAF tiene actualmente más de 600 restos humanos en resguardo que aún no han sido identificados. Urquizu atribuyó esta situación, principalmente, a la falta de muestras genéticas de familiares.
“Tenemos alrededor de 12.000 muestras de familiares, que representan poco más de 6.000 casos. Eso es aproximadamente la mitad de las personas denunciadas como desaparecidas”, indicó. Y agregó: “Mucha de la falta de identificación tiene que ver con que no hay representación familiar o con que la representación es muy baja”.
En ese sentido, remarcó que cualquier familiar con parentesco de sangre puede aportar una muestra, sin importar cuán lejano sea el vínculo. “Si hay un nieto, un sobrino o un primo que nos está escuchando, puede llamarnos. Después nosotros vemos de qué manera completar el grupo familiar”, afirmó.
Urquizu subrayó que la toma de muestras de sangre es voluntaria y confidencial, y que el equipo pone especial cuidado en el manejo de la información y las expectativas. “Estamos ante familias que han estado décadas esperando algún tipo de respuesta. Nuestro trabajo es el acercamiento y el acompañamiento, no generar más incertidumbre”, sostuvo.
Además, aclaró que las muestras genéticas se comparan únicamente con restos ya exhumados que no han sido identificados hasta el momento. “La muestra implica confidencialidad en los datos y una comparación genética específica”, explicó.
Urquizu también destacó que el vínculo con las familias no se limita a la obtención de resultados. “La comunicación es un proceso de ida y vuelta. A veces no tenemos novedades, pero el familiar sabe que siempre puede contactarnos”, afirmó.
“Hay familiares que llaman cada seis meses para preguntar si hay novedades, y otros que llaman para contarnos cosas de la familia o preguntarnos cómo estamos”, relató, y definió ese vínculo como un “acompañamiento humano” fundamental.
Cómo contactarse con el EAAF
Desde el Equipo Argentino de Antropología Forense reiteraron la importancia de que los familiares de personas desaparecidas se acerquen y realicen consultas. “Mientras no haya una muestra de sangre, no hay posibilidad de comparación”, remarcó Urquizu.
Las vías de contacto son:
Línea gratuita para familiares: 0800-345-3236
Redes sociales: EAAF oficial
Sitio web: www.eaf.org