Donald Trump ha decidido hacer una declaración formal a la nación norteamericana, que de hecho es la primera de esta entidad desde el comienzo de la agresión contra Irán titulada oficialmente Operación Furia Épica. Su discurso (el texto oficial aquí) fue anunciado y transmitido en vivo en horario central para todo el país, e insumió unos 18 minuto
La primera parte consistió en la repetición de dos conceptos. El primero fue presentar al régimen iraní como «el peor que la historia ha conocido» -lo cual repite literalmente el estilo y conceptos de la actual dirección israelí, que podría haber escrito sin problemas esa zona del discurso. El señor Trump lo describió como «el régimen más violento y brutal sobre la faz de la tierra«, y dice que se ha dedicado a lanzar «campañas de terror, coerción, conquista y asesinato masivo»
En cuanto al segundo concepto, el presidente de USA dedicó esos primeros diez minutos a explicar que la guerra marcha fantásticamente bien para su país.
Que ha «diezmado» la Guardia Revolucionaria, y a Irán en general. Y que los objetivos que ahora afirma siempre haber tenido -«liquidar la capacidad de Irán de proyectar poder hacia fuera»- está conseguido. Según el señor Trump, esos objetivos quedan demostrados al haber «destruido la marina iraní» y su «fuerza aérea», haber «disminuido dramáticamente su capacidad de lanzamiento de misiles y drones«, y haber «hecho explotar en pedazos sus armas, fábricas y lanzamisiles», así como un misterioso «nuevo sitio» donde estaría ubicado el programa nuclear iraní.
Luego de esto, hacia el minuto 13 de su alocución, entra en lo que puede considerarse el punto central. Se trata del petróleo, y del cierre del estrecho de Ormuz.
Dice Trump que gracias a su programa «Drill baby, drill», y gracias a haber secuestrado al presidente de Venezuela y haber forzado a ese régimen (las segundas reservas más grandes de petróleo del mundo) a trabajar para los intereses de EEUU, los norteamericanos son ahora totalmente independientes del gas y petróleo de Medio Oriente. Y que, por tanto, no precisan preocuparse por el estrecho de Ormuz. Concluye el señor Trump que son, pues, los países que dependen de esa energía los que deben «abrir» el estrecho de Ormuz. El señor Trump ha repetido que es una tarea «facilísima» de hacer, pero que son esos otros gobiernos los que deben liderarla. Que EEUU podría ayudar, pero que el liderazgo debe ser asumido por otros -en obvia referencia a la Unión Europea y a naciones de Oriente como Corea del Sur y Japón.
Luego, da dos consejos a esos países. Esos dos consejos son: primero, «compren petróleo de EEUU… Tenemos tanto, tenemos mucho» Y segundo, «a ver si muestran el coraje que deberían haber mostrado antes: vayan al estrecho y simplemente tómenlo. Es una tarea facilísima» (sic). De todos modos, afirma en seguida el señor Trump, el estrecho se abrirá «naturalmente» cuando el conflicto termine.
Luego de hacer las declaraciones que citamos al comienzo, de que seguirá bombardeando a Irán para hacerlo retroceder a la Edad de Piedra, hizo Trump una aclaración: «Mientras tanto, siguen las conversaciones. (Sic) El cambio de régimen nunca fue nuestra meta. Nunca dijimos eso. Pero el cambio de régimen ha ocurrido de todos modos, porque los líderes están todos muertos. El nuevo grupo es mucho menos radical y más razonable.»
Finalmente, Trump ha hecho una advertencia que implica la voluntad de escalar -y obviamente, de cometer un crimen de guerra, pues de cumplirse iría en sus consecuencias a golpear a la población civil iraní: «Pero si no hacemos un acuerdo, vamos a atacar cada una de sus plantas de generación de electricidad, probablemente todas a la vez»
En los comentarios finales, Trump elogió la economía de USA, y felicitó a sus militares por su «heroísmo»
Algunos problemas en las declaraciones del señor Trump
(1) «Hemos conseguido todos nuestros objetivos«. USA luego de un mes de conflicto no ha conseguido el objetivo de liquidar la capacidad iraní de lanzar drones y misiles, sino que ésta se mantiene, aunque probablemente debilitada en un porcentaje difícil de determinar. Los iraníes han regulado sus lanzamientos, y luego de este mes es notorio -pese a la censura absoluta al respecto por parte de Israel- que Israel tiene muy disminuida su capacidad antiaérea. El periódico israelí Haaretz -opositor al régimen- publicó esta semana que 8 de cada 10 misiles iraníes llegan a destino. El día 27 de marzo, el Jefe de Estado Mayor israelí, Teniente General Eyal Zamir hizo una terrible advertencia al gabinete de su país: «salvo que se tomen medidas urgentes, el ejército israelí está a punto de colapsar«. El Canal 13 israelí citó al General quien dijo que estaba levantando «diez banderas rojas» frente a la dirigencia política.
(2) «Abrir el estrecho de Ormuz es facilísimo«. Contrariamente a lo que dice el señor Trump, Irán sigue controlando el estrecho de Ormuz, y abrirlo está muy lejos de ser una tarea «facilísima». En cambio, USA sigue acumulando fuerzas de desembarque, aunque aún muy lejos al sur de la entrada del Golfo, de modo de mantener sus buques fuera del alcance de la mayoría de medios de ataque iraníes. Muchos analistas coinciden en que aun si EEUU lograse -seguramente con abundantes pérdidas humanas y de material- tomar la isla Kharg -o cualquier otra en el Golfo-, esto no significaría un cambio relevante en la situación general del conflicto. De momento, el señor Trump está animando a otros ejércitos a entrar en el Golfo, pero su propia marina y fuerzas de desembarco no lo han hecho. El control que Irán tiene sobre el Golfo no depende de ninguna presencia de tropas iraníes cercanas, sino que depende –como lo hemos aclarado hace semanas– de su capacidad de lanzar misiles, drones, o de minar el estrecho.
(3) «Irán no tiene ninguna carta». Contra esta capacidad iraní de controlar la navegación a distancia es extremadamente difícil combatir, y esa es la razón por la que Irán tiene, para empezar, esa carta en su mano. Y contrariamente a lo que dice el señor Trump, Irán tiene también otras poderosas cartas en la mano si es que USA decidiese escalar el conflicto al nivel de atacar infraestructuras civiles iraníes como la generación de energía eléctrica o plantas desalinizadoras. Esas cartas consisten en hacer lo mismo contra los aliados norteamericanos en el Golfo: Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, y Arabia Saudita. Si Irán es atacado como anuncia Trump, y en venganza destruye la infraestructura civil de estas dictaduras familiares en la península arábiga, entonces toda la región -y toda su producción de petróleo y gas- quedará extinto por muchos años, creando una crisis sin precedentes en la economía global.
(4) «Estamos negociando y a punto de alcanzar un acuerdo«. No existe ninguna verificación independiente de este concepto. Irán, para empezar, lo ha negado de plano. Israel ha declarado que seguirá adelante con sus propios objetivos con independencia de toda otra consideración. La conexión de estas dos declaraciones en principio garantiza que aun si EEUU se retirase del conflicto, éste seguiría adelante entre Irán e Israel, con la misma lógica perversa de escalada que hemos descrito en nuestro comentario inicial sobre el conflicto.
En resumen: pocas cosas han cambiado sustancialmente desde aquel análisis. Lo malo es que se ha confirmado que la escalada es la clave. Por el momento, el señor Trump habla, pero no escala. Israel es quien ha escalado. En la medida en que USA no consiga poner un freno a Irán ni a Israel, estos dos enemigos continuarán garantizando que la escalada se vuelva inevitable. Es por esto que, desde el primer día de conflicto, eXtramuros ha advertido sobre la extrema peligrosidad de esta situación. (ver uno y dos) En buena parte de Occidente, por razones que podrán analizarse en otra parte, esta peligrosidad aún no ha calado acaso en la mayoría de la población, ni en los mercados. Las declaraciones de anoche del señor Trump han garantizado una reacción positiva de los mercados financieros y energéticos, que durará lo que dure la credibilidad psicológica de las afirmaciones del señor Trump, sin ningún fundamento salvo que uno se informe exclusivamente en Fox y CNN.
El señor Trump, dado que no puede conseguir ninguno de sus objetivos fundamentales y comprende los perjuicios inmensos de una escalada aun mayor, intenta hacer creer que ha ganado la guerra, para poder retirarse sin dilapidar lo que le quede de capital político interno. Si lo consiguiera, sería un alivio para el mundo -aunque no terminaría con la guerra Israel-Irán, cosa que a esta altura solo el campo de batalla puede hacer. Pero es muy difícil que lo consiga, precisamente porque las presiones de Israel serían insostenibles personalmente para él, su política, y su existencia futura.