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Uruguay : Sobre miedos, claudicaciones y concesiones

Por S.Blixen/V.Callejero

 

Con la debida reserva

Ministerio del Interior niega acceso a documento sobre el asesinato de Álvaro Balbi en 1975

Samuel Blixen Brecha 20 marzo, 2026

Álvaro Balbi, dirigente comunista apresado por la inteligencia policial en 1975, fue asesinado en una sesión de tortura, luego de los primeros allanamientos que estrechaban el cerco sobre el clandestino secretario general José Luis Massera en las vísperas de la Operación Morgan. Los pormenores del episodio son detallados en un memorándum de la DNII que fue «extraviado», al igual que los partes de novedades relacionados, el expediente militar, un documento del Esmaco y el informe de la autopsia. La maniobra sistemática de ocultamientos remonta ahora a nivel de escándalo: el Ministerio del Interior admitió su existencia, pero le aplicó una reserva de 15 años, exhumando una resolución ministerial de Eduardo Bonomi, completamente ajena a la política sobre crímenes de lesa humanidad.

El memorándum 425/75 de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) que detalla el asesinato por torturas del dirigente comunista Álvaro Balbi estuvo convenientemente «extraviado» durante 15 años, a resguardo de pesquisas judiciales. Ahora, cuando el proyecto universitario Cruzar obtiene pistas para su ubicación, la Dirección General de Secretaría del Ministerio del Interior resuelve, con anuencia del ministro, declararlo «reservado» durante 15 años. Por tanto, el informe que el comisario José Luis Telechea, del Departamento 2 de la DNII, elevó a su jefe, el inspector Víctor Castiglioni, y al juez militar de instrucción de primer turno, el coronel Carlos Gamarra, permanecerá secreto para alivio de los impunes que aún no fueron convocados por la biología, siguiendo el eufemismo del presidente José Mujica.

El comisario Telechea, a quien apodaban el Caballo, interrogó en la Guardia de Coraceros a Álvaro Balbi y a otros siete militantes comunistas sorprendidos en una reunión clandestina en un apartamento del barrio Larrañaga en la tarde del 29 de julio de 1975. En el memorándum 450, de agosto de ese año, dirigido al juez militar, el comisario responsable del Departamento 2 afirmaba que «al llegar al pabellón correspondiente al detenido Álvaro Balbi Sala, encontró al mismo sin vida, todo lo que fue informado a Ud. con amplios detalles, por memorándum N. º 425 de fecha 31 de julio». Cuando la viuda de Balbi, Lille Caruso, reclamó en 2011 la reanudación de las investigaciones sobre el asesinato –la causa inicial de 1985 había sido archivada en virtud de la ley de caducidad–, la entonces jueza Mariana Mota, del Penal Séptimo, reparó en esa mención del memo 450, pero no encontró en el expediente el memo 425. La sede judicial reclamó, en junio de 2012, a la Dirección General de Información (nuevo nombre de la DNII) el memo 425 y los partes de novedades correspondientes a los días 29, 30 y 31 de julio de 1975. El oficial principal Hugo Colombo Loza, encargado interino del Departamento 3 (Archivo), entregaba al ministro Eduardo Bonomi, «en sobre cerrado, la información registrada en este departamento». La respuesta era escueta: «En el archivo no hay registros del memorándum 425». Por lo demás, «todos los partes diarios de la segunda quincena de julio de 1975 están extraviados»

Un año después, la jueza Beatriz Larrieu, que sustituyó a la jueza Mota, seguiría cosechando frustraciones. Un pedido para que el Juzgado de Instrucción Militar de Primer Turno entregara copia del expediente relacionado con la muerte de Balbi –que el Supremo Tribunal Militar había archivado en diciembre de 1975, tras la clausura de las actuaciones– tuvo similar desenlace: el expediente estaba extraviado. Cuando recibió la respuesta a un oficio dirigido a la Dirección Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, completó su capacidad de asombro: «Habiendo sido compulsados los registros por parte del Departamento de Estadísticas y Registros Médicos de esta Dirección Nacional, no figuran registros de autopsia en nuestra institución del Sr. Álvaro Balbi», afirmaba el entonces director nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, general Guido Manini Ríos. La compulsa no parece haber sido muy exhaustiva porque el protocolo de autopsia realizado por el patólogo (mayor equiparado) José A. Mautone fue analizado por la Comisión de Ética del Sindicato Médico del Uruguay, que denunció, en 1985, la actuación de los médicos que encubrieron las consecuencias de la tortura. El documento fue enviado al juzgado militar en agosto de 1975, pero, claro, ese expediente está extraviado. También se extravió un documento del Esmaco (Estado Mayor Conjunto) del 26/4/1977 que daba noticia de la existencia de un «detallado informe producido por la DNII [el memo 425] que se encuentra en poder del ministro de Interior para que este decida la acción a seguir». Cruzar solicitó el documento a la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente y obtuvo como respuesta que no se encontró dicho documento, como ya lo establecía la ficha de Presidencia sobre Álvaro Balbi.

El fiscal especializado en crímenes de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, retomó las indagaciones sobre la muerte de Balbi: en agosto de 2018 reclamó el expediente militar, el memo 425 y los partes de novedades, es decir, todo lo que estaba «extraviado». Casi dos años después, en julio de 2020, al incorporar nuevos elementos aportados por Caruso, el fiscal reiteró el pedido sobre el memo y los partes de novedades. El comisario Hugo Colombo Loza, ahora jefe del Departamento de Archivo, el mismo que en «sobre cerrado» había confesado los extravíos de los documentos, respondió finalmente al fiscal Perciballe con un dejo de exasperación: «Informa, como se ha detallado en anteriores pedidos, que dicho memorándum no se registra en nuestros archivos». Sobre los partes de novedades acotó que «se encuentran extraviados desde tiempo atrás, no pudiendo precisarse la fecha exacta».

La insistencia en ocultar las circunstancias de la muerte de Balbi, que el fallecido comisario Telechea habría detallado al coronel Gamarra en 1975, impulsó al proyecto Cruzar a elevar una solicitud de acceso a la información pública al ministro del Interior, Carlos Negro. El pedido ingresó al ministerio en setiembre de 2025. Transcurrido generosamente el límite legal para la respuesta, Cruzar indagó de manera infructuosa por el resultado. Fue necesaria una gestión personal ante el ministro para conocer las decisiones: el ministerio supuestamente había hecho uso de la prórroga que otorga la ley, en una resolución del 14 de octubre de 2025 que no fue notificada. Dicha prórroga vencía a mediados de noviembre, pero la resolución fue comunicada recién el 31 de diciembre. Las irregularidades e inconsistencias en el trámite del pedido de acceso a la información pública parecían destinadas a eludir una respuesta. Y cuando esta finalmente se concretó, superó todos los antecedentes que se acumulaban en la Fiscalía a propósito del elusivo memo 425, que durante 14 años evitó salir a luz. Por lo demás, el atajo al que acudió el ministerio fue imprevisto e inaudito.

La negativa a la información solicitada que fue comunicada a Cruzar está firmada por el encargado del despacho de la Dirección General de Secretaría del ministerio, el comisario general y abogado Ruben Amato, pero fue pergeñada por el asesor jurídico del ministerio, el abogado Didier Andrés Galán. Corresponde a este asesor la ingeniosa salida adoptada para mantener el secreto: el memorándum 425 del Departamento 2 de la DNII está sujeto a reserva por el plazo de 15 años, a partir del 30 de diciembre de 2025. Al aplicar sobre el documento la condición de reservado justamente en el momento en que se solicitó su acceso, la asesoría jurídica del ministerio se adscribe a la política de impunidad que se instrumentó desde 1986 para impedir, en el caso de Balbi, la identificación de los responsables de su asesinato.

Si la solución pergeñada revela la persistencia de vínculos con la impunidad en las estructuras funcionales del ministerio, la herramienta utilizada para concretar el carácter de reservado es una verdadera joya del secretismo. Argumenta el doctor Galán: «Dicha información se encontraría reservada de acuerdo a lo dispuesto por Resolución Ministerial del 20 de julio de 2012, Asunto N.º 7531/2012», que clasifica como reservada «toda aquella información y documentación que involucre el ejercicio de la actividad policial, en particular aquella relativa a hechos y personas que sea recabada y tratada con la finalidad del mantenimiento y preservación del orden público, así como para la prevención y represión del delito, que se encuentren en los registros policiales, tales como cuadernos de novedades, de comunicaciones, oficios, memorándums, notas, así como los datos del personal asignado a cada procedimiento». Basándose en la validez de la resolución ministerial (y sin considerar que violentaba groseramente el artículo 12 de la ley de acceso a la información, que establece que ninguna información relacionada a crímenes de lesa humanidad puede ser declarada como reservada), el comisario-abogado Amato superó el condicional del considerando y en la parte resolutiva dispuso declarar «reservada por el término de 15 (quince) años la información» y, «en consecuencia, desestimase la petición formulada»

No se sabe bien qué tenía en mente el ministro Bonomi cuando dictó esa resolución ministerial. Y puede ser incómodo averiguarlo. Pero sin dudas la intención de censurar información referida al «mantenimiento y preservación del orden público, así como para la prevención y represión del delito» no incluía, en la intención de Bonomi, los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura y no pretendía amparar a los responsables de esas aberraciones. La resolución ministerial no solo mantiene en el tiempo su lozanía hasta que el doctor Galán la reinventa 13 años después, tiene además la omnímoda capacidad de proteger del escrutinio ciudadano cualquier acción policial ocurrida 50 años atrás durante la dictadura, en una especie de retroactividad ilimitada. Las autoridades del Ministerio del Interior encontraron una receta que complementa la ley de caducidad. La ingeniosa fórmula del doctor Galán preserva, por ahora, lo que parece haber sido una imperdonable indiscreción del comisario Telechea. Pero al mismo tiempo acentúa la incógnita: ¿qué contiene el memorándum 425 del 31 de julio de 1975 para que diversos organismos y múltiples funcionarios de alto rango reiteraran tantas mentiras y multiplicaran evidentes maniobras de ocultamiento? ¿Llegaremos a saberlo en noviembre de 2040? ¿Llegarán a saberlo los familiares de Balbi, asesinado hace 50 años?

Testimonios de víctimas e identificación de responsables en el asesinato de Balbi

El mochuelo

Alicia Carassus, ingeniera química de 31 años y técnica de ANCAP, viaja apretujada junto con otros siete compañeros del Partido Comunista en la «chanchita» azul que esa noche del 29 de julio de 1975 los traslada desde la sede de la inteligencia militar en la calle Maldonado hasta un cuartel donde serán entregados al Ejército, según les anunció el comisario José Luis Telechea. Cuando el vehículo disminuye la velocidad y sortea un lomo de burro, Alicia se las ingenia para levantar levemente la venda que cubre sus ojos y puede leer con claridad un gran cartel en la puerta: Guardia Republicana. No es la primera vez que el Caballo Telechea sugiere a sus detenidos que solo está cumpliendo tareas «para los verdes». El vehículo cruza un descampado e ingresa a un galpón; en realidad son las caballerizas de la Guardia de Coraceros, que junto con Granaderos forman la Unidad Policial Militarizada Republicana. Allí comenzarán las torturas a los detenidos.

El Departamento 2 de la DNII había recibido una «información confidencial» sobre reuniones de dirigentes del Partido Comunista en un apartamento del barrio Larrañaga. El partido estaba en plena reorganización de su reestructura y había lanzado, además, una campaña para obtener finanzas. El operativo fue planificado con la asesoría del capitán Rudyard Scioscia, el enlace del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas en la jefatura, y se desarrolló en la tarde del martes 29 con participación de personal de Coraceros. Los policías de particular que ingresaron al apartamento 14 de la calle Canstatt 3058 se sorprendieron de la cantidad de gente: detuvieron a ocho dirigentes del Regional 3 del partido: dos mujeres –María Elena Rolandes de Cal y Alicia Carassus– y seis hombres –Javier Tassino, Raúl Rezzano, Raúl Viñas, José Alonso Díaz, José Campaña y Álvaro Balbi–. «Los policías estaban alterados. Daba la sensación de que estaban detrás de la pista de uno o dos», declaró años después Alicia al juez. En el allanamiento, los policías rescataron documentación sobre balances de la distribución de Carta, registros de carácter financiero y escritos que argumentaban en favor de la estrategia de impulsar un gobierno de transición cívico-militar como única solución incruenta.

Los ocho fueron trasladados al local de Maldonado y Paraguay, repleto de militantes de la Unión de la Juventud Comunista sometidos a sistemáticas torturas. Permanecieron de plantón, esposados y vendados. Tassino y Carassus reconocieron a la Momia, el tenebroso torturador Adolfo Sentena de Alencastro, y al comisario Telechea. También a un rubio de pelo largo que apodaban Pecos Bill. Telechea y la Momia mantuvieron cortos interrogatorios a cara descubierta con los detenidos. Alicia fue interrogada en el despacho del comisario, a quien advirtió que sufría de una infección urinaria con probable complicación renal que la obligaba permanentemente a ir al baño. «Pude ver dos cosas sobre el escritorio: mi ficha, que estaba limpia (yo aparecía como adherente de Fidel en 1971), y una cantidad de fotos de José Luis Massera que cubrían todo el espacio». Ya de noche los trasladaron a todos hasta las caballerizas de Coraceros. Hace muchísimo frío. Los ocho prisioneros están de plantón en un descampado frente a las caballerizas. Están semidesnudos y cada tanto les mojan las piernas y los pies para acentuar el frío. Alicia pide para ir al baño. La guían en redondo y la dejan que se orine en el mismo sitio. Por debajo de la venda puede ver a Balbi acostado sobre una superficie de la altura de una camilla; ve a Tassino esposado junto a un árbol y al hijo de María Elena Rolandes colgado de una rama; a María Elena le quitan la capucha para ver a su hijo que se bambolea y la vuelven a encapuchar. Durante 48 horas creerá que su hijo murió ahorcado. Todo transcurre en medio del griterío: gritos de los torturadores que apremian por datos; gritos de los prisioneros sometidos al dolor de los golpes, las quemaduras y la asfixia en el tacho. Varios prisioneros son torturados en forma simultánea en el galpón y otros afuera con el submarino. Cuando amanece, el miércoles 30, los prisioneros son conducidos al galpón y permanecen de plantón; les siguen «regando» las piernas; les toman actas de sus declaraciones; buscan contradicciones para desmontar la versión de que se habían reunido para discutir la formación de una cooperativa de vivienda. Al anochecer los regresan al plantón al aire libre. Recomienzan las torturas y con ellas los gritos. Los van turnando de a uno en el galpón. Reconocen las voces de los torturadores y de alguien que los supervisa, dando órdenes.

Alicia escucha un ruido seco y un grito alto, mucho más fuerte, distinto. Se produce un alboroto. Tassino se levanta la venda y ve al rubio de pelo largo, Pecos Bill, que sale del galpón diciendo: «Se me quedó». Alicia escucha la voz de Telechea repitiendo: «¡Hay que deshacerse de este mochuelo, rápido!». Es la segunda vez que usa ese término en forma coloquial: la primera, cuando se quejó de la carga que le dejaba el Ejército; la segunda, al salir del galpón, en la acepción de muerto. Después dirá –borrándose de la escena del crimen– que cuando oyó el grito, entró al galpón y encontró al detenido muerto en el suelo, junto a una silla. El muerto es Álvaro Balbi, de 29 años, empleado de comercio y también músico, padre de cuatro hijos. Esa noche del 30 de julio los prisioneros pasarán la noche y la madrugada del jueves 31 a la intemperie, de plantón. Un médico revisa a torturados y, señalando a Alicia, le dice a Telechea: «Ojo que esta también se te puede ir». Después del amanecer serán retirados de Coraceros los cinco hombres hacia el Departamento 2 y las dos mujeres hacia Cárcel Central.

Ese mismo 31 de julio, a la una de la tarde, quizás después de escribir el escurridizo memo 425, el Caballo Telechea se hizo presente en el domicilio de Balbi para informarle a la viuda, Lille Caruso, que Álvaro Balbi había muerto de un ataque de asma. Lille le dijo que Álvaro no era asmático, y en la puerta de su casa, delante de todo el barrio, lo tachó de asesino. Su suegro se ofreció para reconocer el cadáver en el Hospital Militar y retirar el cajón. Álvaro fue velado en su casa. Lille abrió el cajón. «Vi un cuerpo con vendas en el cuello, en la cabeza; el cuerpo tenía hematomas, marcas de cigarrillo y algo que me impresionó mucho y fue que los dientes los tenía apretados, como mordiéndose el labio, como cuando te duele algo. Tenía una venda sobre la frente. Tenía golpes en el abdomen, bajo la venda. No miré las manos. Tenía marcas en la parte genital, las marcas eran color uva, también en las piernas.» El médico José A. Mautone estampó en el formulario de la autopsia: «Fallecimiento por insuficiencia cardíaca pulmonar aguda debido a un estrés». Para cuando se retomaron las investigaciones judiciales en 2014, el comisario Telechea ya había fallecido. En 2018, Esteban Lucero Guiarte, alias Pecos Bill, se suicidó en Cerro Largo. Adolfo Sentena de Alencastro, la Momia, presumiblemente falleció por las mismas fechas, aunque existe una confusión con su hermano, también funcionario policial.

El contexto

Si, como parece, el asesinato de Álvaro Balbi no fue un objetivo específico, planificado con anterioridad, y las consecuencias del sadismo y la brutalidad podrían haber caído sobre cualquiera de los detenidos aquella madrugada, surge la necesidad de explicar el motivo de las detenciones. El expediente judicial no registra comentarios de las víctimas sobre el tenor de los interrogatorios. En los documentos policiales se afirma que eran «dirigentes» y que el operativo partió de un dato confidencial. Alguna razón específica justificaba, como surge del interrogatorio a uno de los policías, que infiltraran el grupo de ocho detenidos con dos colaboradores que serían sometidos a las torturas mínimas para eliminar sospechas. ¿Cuál fue el contexto de la muerte de Balbi? En los primeros días de junio de 1975, el Servicio de Información de Defensa, la Brigada de Narcóticos y el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas culminaban la última campaña represiva contra el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Apenas un mes después comenzarían los preparativos de lo que sería la llamada Operación Morgan, es decir la represión contra el Partido Comunista, que hasta ese momento había sido responsabilidad de la DNII. Después de meses de trabajo, todos los organismos militares y el policial, en conjunto, desataron Morgan con dos objetivos principales: el descabezamiento de la dirección y la destrucción del aparato financiero. Estos dos elementos están presentes en el allanamiento de la calle Canstatt. Por un lado, una parte significativa de la documentación incautada se refiere a balances financieros y a Balbi le encontraron estados de cuenta de la automotora donde trabajaba. El allanamiento a la casa del dueño y después al local de la empresa permitió incautar una carpeta –propiedad de Balbi– con manuscritos del Partido Comunista referidos a información financiera. Por otra parte, las fotos de José Luis Massera en el despacho de Telechea sugieren que el Departamento 2 prestaba especial atención a su captura. Massera había sido designado secretario general del partido después de la captura de Jaime Pérez, quien a su vez había sustituido a Rodney Arismendi. Massera fue detenido el 25 de octubre de 1975, cuatro días después del lanzamiento de la Operación Morgan, el 21.

Lille Caruso: "No los voy a juzgar yo, los va a juzgar la historia"

Lille Caruso, viuda de Álvaro Balbi, habló sobre el ocultamiento del documento clave sobre el asesinato de su marido por parte de la administración de Negro

Verónica Callejero, Caras&Caretas , 22 marzo, 2026 

Lille Caruso, militante comunista y viuda de Álvaro Balbi, quien fuera brutalmente torturado y asesinado por las fuerzas represivas en 1975, conversó sobre la reserva del documento que esclarece las circunstancias de la muerte de su marido, mientras se cursaba un pedido de acceso a la información pública. Esta información, difundida por Blixen en Brecha ( se publica en esta nota), señala claramente como las sucesivas administraciones del Frente Amplio fueron cómplices en el ocultamiento de información; primero dijeron que el archivo estaba "extraviado" pero cuando se cursó un pedido de información pública por parte del grupo de investigación universitaria Cruzar, ya vencido "generosamente" el plazo que establece la ley, el documento fue declarado bajo reserva por el Ministerio del Interior con Carlos Negro a la cabeza. El artículo aclara que la resolución ministerial de 2012 utilizada para justificar el secreto había sido dictada por Eduardo Bonomi con otro fin, y que su aplicación a un crimen de lesa humanidad constituyó una "reinvención" de la actual asesoría jurídica.

"Actitud vergonzosa"

Caruso es una luchadora incansable por verdad, memoria y justicia. Hace medio siglo reclama que los responsables del asesinato de Álvaro Balbi, su esposo y padre de sus hijos, paguen por su crimen. Un crimen de lesa humanidad. Esta semana no fue particularmente feliz para ella. A pesar de que atiende la llamada con ruido de risas de niños de fondo dice que noticias como estas la dejan "mal, mal anímicamente" "Pienso que está mal y que no puede ser", afirmó aunque aseguró que nunca confió demasiado: "Yo nunca confié demasiado, te voy a decir, en las posiciones del Frente Amplio [en materia de Derechos Humanos]", "hubo cosas que no me convencieron jamás", sentenció.

Me dolió la posición del Frente, pero sé que no es lo que yo quiero y voy a seguir peleando por lo que pienso que es justo", aseguró la militante notoriamente afectada. Dijo que evidentemente no le parece nada bien la acción que llevó adelante el Ministerio del Interior, especialmente el ministro Negro, sobre quien recae la responsabilidad política. "Acepto que lo hagan ellos si piensan que es así, porque no los voy a juzgar yo, los va a juzgar la historia, la gente los va a jugar, los juzgaremos los que pensamos de verdad, no los que se venden a las porquerías de estos tipos [los terroristas de estado] pensando así. Yo pienso que cada cual se hace responsable de sus actos y yo no me hago grandes problemas porque la historia los va a marcar a ellos. Si vos tenés una actitud tan vergonzosa frente a los hechos", "quiero decir, públicamente que no tienen vergüenza", resumió Caruso.

De qué lado de la mecha te encontrás

Para la viuda de Álvaro Balbi, por un lado está "la gente que no tiene vergüenza" y por otro lado están los que "siempre nos mantenemos luchando por la verdad, por la justicia, que nos ha costado años y años en defender". Caruso dijo que esto no se quedará así, que hablará con su abogado el Dr. López Goldaracena y tomará las medidas pertinentes "vamos a tomar medidas, no va a quedar así", concluyó.

 Samuel Blixen: "Aún existe el miedo de que los milicos den un golpe"

Blixen analiza la política de DD.HH del Frente Amplio y reflexiona sobre su vida, la militancia, la lucha armada, sus ex compañeros y el paso del tiempo.

Verónica Callejero, Caras&Caretas 13 abril 2026 

Blixen fue mi profesor pero antes — mucho antes— él ya era periodista. Ha desarrollado un trabajo de investigación relevante vinculado a los DD.HH y la búsqueda de la verdad histórica. Hace pocas semanas denunció que el ministro Carlos Negros declaró bajo reserva el documento que esclarece las circunstancias del asesinato de Álvaro Balbi.

 La nota que escribiste el jueves pasado tuvo repercusión, especialmente por lo que representa que el Frente Amplio obstaculice la búsqueda de verdad histórica, la que buscan los familiares y el pueblo uruguayo con respecto a los crímenes de lesa humanidad.

Ahora hay una vuelta de tuerca porque le habían puesto un secreto de 15 años y resulta, que después de la denuncia de Brecha, el ministro [Carlos Negro] dice que no encuentra el documento, que no existe. No lo pudieron ubicar. ¡Sobre qué aplicaron una reserva de 15 años si no existe el documento!

Eso confirma que este ministro es consciente. En la estructura del Ministerio del Interior y del Ministerio de Defensa está enquistada la defensa de la dictadura; hay funcionarios de carrera, que vienen de antes. A veces el ministro puede no hacer mucho con esa estructura burocrática que funciona para la impunidad, pero en este caso el ministro era consciente y sin embargo… Queda claro que no quieren —y no sabemos por qué no quieren— entregar ese documento. Aún más, ¿Qué hay detrás del documento que justifique el empeño en esconder todo durante tanto tiempo? Así como los expedientes militares, el expediente de la justicia ordinaria en su momento, no se encontraba el informe de autopsia. Es un cúmulo de elementos. ¿Qué hay acá?

¿Alguna sospecha?

Telechea [comisario José Luis Telechea, jefe del Departamento 2 de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII)] le dice al juez militar: “los detalles de la muerte de Balbi las mandé en el informe 425”. Lo que dice en el informe es que va (no estaba, obviamente) y encuentra a Álvaro Balbi tirado en el suelo, muerto. No dice más nada. Quisiéramos saber qué dice el otro informe. El “desaparecido” Eso es la confirmación. Él en el informe que da al juez, dice “los detalles se los doy en tal lado”. Allí está admitiendo la muerte en tortura. Qué más puede haber, ¿los nombres de los funcionarios que estaban ahí? Estaban interrogando a los compañeros y uno se le muere, no sabemos por qué, tal vez por la intensidad de la tortura, que “se les haya ido la mano”. Es cierto que unos meses después empieza Morgan (Plan Morgan, 1975) y puede que esto fuera la antesala. No comprendemos por qué 50 años después siguen insistiendo en evitar, ¿hay algo muy groso? O se dijo “no vamos a admitir que se les murió en tortura”.

¿No te parece una posibilidad por ejemplo que haya responsables que están vivos en este momento y que los salpique? ¿Vos decís, que es más para encubrir el hecho, que para encubrir un responsable? o ¿hay algo más grave?

El comisario Telechea dice “este es un mochuelo que me dieron los milicos”, los verdes. Y dice “vamos a una unidad militar”: permanentemente intenta tirar la responsabilidad para los verdes, no sabemos qué hay ahí. De la gente responsable, que nosotros sepamos [Elmar] Castiglioni que era el jefe de Telechea está muerto, el “Pecovil” se ahorcó, el otro “La Momia” está muerto. No creo que todo este aparato donde aparecen autoridades mintiendo y ocultando sea para encubrir a un cabo de segunda, no. O puede ser la inercia de una política de “yo no te doy nada”, ahora esa política (que tiene sus fundamentos: “no vamos a reconocer nada”), no calza con el Frente, ¡déjense de joder!, ¡el ministro podía haber tomado otra medida!

 No calza ideológicamente, ¿pero sí calza en la práctica de lo que viene sucediendo, de lo que está ocurriendo? ¿De dónde viene esta política del Frente? ¿De dónde viene el 2005?

Esto empezó en 2005. Mi opinión personal: por alguna razón de estrategia, de cálculo político a largo plazo, hay una decisión en todos los partidos políticos, en el sistema político uruguayo de no enfrentar a los milicos. Y esa política lleva a concederles cada vez más. Cuando hay problemas con la Caja Militar, los tipos se plantan. Hay una cultura de no enfrentar a los militares. Esa cultura de no enfrentar a los militares, lleva a que se claudique cada vez más. 2005. Gobierno de Tabaré Vázquez. Hubo una prueba de fuego con respecto a los DDHH Tabaré tiene, a mi juicio, una política muy jodida implementada con Gonzalo Fernández. En el momento que la asume, nombra a la vieja (Azucena) Berruti como ministra de Defensa, pero le quita toda la relación con los milicos en relación a los Derechos Humanos. Ella acepta esa regla de juego. Los que arman la política de DDHH son Tabaré y Gonzalo Fernández.Tabaré lo llama al comandante en jefe del Ejército y le dice “yo quiero saber dónde está María Claudia. Y en última instancia, bueno, los desaparecidos, pero no quiero nombres” Esa es la primera claudicación. Después de decir “yo quiero que averigüe”, “le doy la orden de que averigüe”, le dice, “pero no averigüe mucho”. Ahí se arma un lío en el ejército ¡brutal!, porque [Ángel] Bertolotti tiene que pedir la información. Es extraño. Tabaré sabe que está dando una orden militar y sabe que los milicos no tienen más remedio que cumplirla.

Cuando fue presidente [Néstor] Kirchner pasó a retiro a 40 oficiales, altos oficiales. Cuando él asumió, un poco después, cuando vio un retrato de [Jorge Rafael] Videla dijo: “me lo bajan”. Y los militares se opusieron y Kirchner dijo si no lo quieren bajar “para afuera” y así a 40. Al final lo sacaron al cuadro. Yo creo que Tabaré sabía lo que hacía cuando les dio una orden. Y así lo interpretaron los milicos. Hubo algunos que quisieron pasar a retiro, hubo otros que dijeron a Bertolotti que era un traidor. Hubo un informe del General [Carlos] Díaz a Bertolotti, donde evidentemente hay información. Y Bertolotti después se lo pasa a Tabaré y le hace un informe. Hay tres informes, en definitiva (todos los comandantes de las armas dan su informe sobre desaparecidos). Y el informe de Bertolotti es una mierda: dice que en realidad algunos de los desaparecidos estuvieron en unidades militares, pero (y ahí viene la vuelta de tuerca) existió la Operación Zanahoria, los sacaron, desenterraron los cuerpos y los tiraron al mar. Ese fue el verso. Para bloquear cualquier posibilidad de encontrar restos. No quieren decir dónde están los desaparecidos. Y por supuesto, quiénes son los responsables. Que Tabaré no quería saber quiénes eran los responsables, quería encontrarlos. Sobre todo quería encontrar a María Claudia, porque tenía a Kirchner jodiéndolo. Kirchner le dijo “yo quiero saber quiénes son los responsables”. Y él quería resolver eso. Entonces pasaron dos cosas. Una, que le mienten a Tabaré y probablemente le mientan a Bertolotti también. Bertolotti en ese momento era Comandante en Jefe [del Ejército]. Carlos Díaz era uno de los generales. Bertolotti les da la orden a Barneix, que después se suicidó, y a Carlos Díaz que averigüen qué pasó. Entonces Carlos Díaz hace un informe de 10 páginas y se lo da a Bertolotti. Sospechamos que ese documento contiene información concreta sobre desaparecidos. Y Bertolotti después arma la fórmula esa de “los tiramos al mar” para evitar la investigación. 32 desaparecidos de Uruguay están en esa lista; en su mayoría del Partido Comunista. Después de decir que los habían desenterrado y tirado al mar, en noviembre aparece Chávez Sosa. A Gonzalo Fernández le llega un sobre a Presidencia con un plano donde dice “acá está enterrado”. Le dan el mapa, (en ese mapa aparecen cosas que hoy no están). En ese mapa hay un alambrado. Antes estaba. Entonces la referencia era “del alambrado 15 pasos” ahora el alambrado no está. Era algo exacto, preciso. Van, escarban y encuentran a Chávez Sosa y Miranda, entonces ahí se arma un quilombo bárbaro, ¿Por qué? Porque Bertolotti había dicho que estaban todos tirados al mar: se evidenció la mentira. Antes de eso, como Tabaré quería la ubicación de María Claudia, los milicos le dan a Carlos Díaz una ubicación de donde está María Claudia en el 14; Carlos Díaz se lo dice a Bertolotti, Bertolotti se lo dice a Tabaré y Tabaré dice “hay 99% probabilidades de encontrarla”, van, escarban y no está, le mintieron. Todo eso te da una idea de la fuerza que tienen los tipos, cómo negocian y se pelean entre ellos, ¡un lío de la gran puta! Después de haber dado la orden Tabaré se banca todo eso, se banca lo de María Claudia y se banca el verso de que los habían tirado al agua o incinerado. Tabaré dio una orden y esa orden no se cumplió, o se cumplió parcialmente. Entraron a los cuarteles a buscar, eso es un mérito del Frente. Después se cortó todo y así llegó el gobierno de Mujica.

 ¿Y qué pasó?

 En el gobierno Mujica peor todavía; porque fue más desastroso. Por un lado abre la posibilidad de investigación a través de la interpretación de la Ley de Caducidad. Se desarchiva. Sin embargo después empieza a abrazar a los milicos y desde entonces sigue diciendo bobadas, viste que “la biología”... ¡Es insólito! Es catastrófica la política porque además es incoherente, no es una política seria, o querés investigar o no querés investigar. Julio Ma. Sanguinetti no quería investigar y fue coherente, tenía a toda la derecha detrás. Estos no saben si quieren o si no quieren. Entran en esas contradicciones. Mujica cuando se va a levantar la Ley de Caducidad, agarra a Víctor Semproni para que vaya a votar en contra, lo llama y Semproni va y vota en contra, o sea, frena el asunto. Hay una política que es aceptada: no hay que enfrentar a los milicos. Esa política te va debilitando.

 ¿Por qué no enfrentar a los militares cuando incluso tenés el poder, por lo menos el poder en el aparato administrativo del Estado?

Correcto. Como para ejercer tu voluntad y si no, bueno, atenerte. Desde la vuelta a la democracia, (pero con el Frente Amplio más aún) fueron cuatro los milicos que habían huido de la justicia que estaban cobrando sus pensiones, nadie le suspendía las pensiones y no se la suspendieron nunca, nunca. Ahora creo que hay una resolución de que no se les va a pagar. En estatuto militar, el milico nunca deja de cobrar su pensión, aun cuando ha sido separado del cargo. Los milicos que fueron procesados por delitos de la dictadura no fueron pasados a reserva, no hay tribunales de honor que digan usted es un delincuente. La justicia civil lo condena y va en cana, pero como militar sigue cobrando su pensión. Ahora, incluso si estás en reserva, como por ejemplo fue los militares demócratas, Seregni y sus camaradas, una parte de su sueldo iba a su mujer o a sus hijos, pero no les quitaban el dinero. Es una prerrogativa bien de milico, lo mismo que el 100% de las jubilaciones, ¿Verdad?

Privilegios

 Por supuesto. Entonces, en el caso de los militares, los que estaban presos, seguían cobrando, cobraban sus mujeres, ellos también cobraban, no tenían problemas. Había algunos que se habían fugado de la justicia y esos estaban buscados, estaban en el exterior. Luego se sabe que los tipos cobraban una pensión. Para cobrarla en el exterior, esté o no requerido por la justicia, deben dar una fe de vida, es decir, cada seis meses tenías que ir a un lugar, a la embajada o al consulado. Yo estoy vivo, por lo tanto quiero cobrar. Iban y seguían cobrando. Todo eso se sabía y no se hizo absolutamente nada. Ahora vos podrás decir, esto es una cuestión residual, pero vamos a ver qué pasa con la Caja Militar. A Danilo Astori le importaba un carajo los milicos, pero eran 450 millones de dólares, no tenía de dónde sacarlo, quiso meter mano. ¿Por qué el Frente recula y va a recular cada vez más con respecto a los milicos?, no lo sabemos.

¿Bueno, pero qué pensás vos?

Yo pienso que por un lado existe el miedo, de que si ellos aprietan, los milicos den un golpe, punto.

 ¿Vos crees que late aún en la izquierda la idea de que es posible que haya un golpe de Estado si se meten demasiado con los milicos?

Sí. Nadie te lo va a decir. Anda y agarra a los dirigentes y preguntá. Es una buena nota esa. Con algunos políticos puede haber también una política de chantaje. Sabemos cosas, te grabamos, te fotografiamos y por lo tanto no jodas. Pero eso no abarca todo el sistema del Frente y además hay renovaciones generacionales. Ya ha pasado mucho tiempo... Creo que lo que existe es la voluntad de instalar una política de “no podemos trancarlos a los milicos porque nos van a cagar”

 ¿Y ahora por qué a ellos, a los militares, no les interesa que haya verdad?: Yo te digo dónde están estas personas, todo lo que sabemos y vos me aseguras la impunidad, por ejemplo.

Eso fue lo que hizo Gonzalo Fernández, cuando se descubre que era una mentira lo de María Claudia, Gonzalo Fernández va a hablar con los milicos, con la rosca de los genocidas, Gilberto Vázquez, Gavazzo, todos esos, y les dijo “Denme unos huesitos y arreglamos el asunto” ¿Cómo pensaba arreglar Gonzalo Fernández eso? Yo estoy seguro de que hubiera fundamentado la prescripción de las penas, que en ese momento, 2005, todavía estaba ahí, o sea, la imprescriptibilidad. Entonces yo creo que él les dijo “ustedes me dan los huesitos, lo arreglamos” y los milicos dijeron que no. Hay unos documentos militares donde cuentan exactamente como discutieron eso, se reunían para discutir, decidieron que no. Las Fuerzas Armadas nunca pueden admitir, aceptar: “nosotros fuimos homicidas, torturadores, violadores de mujeres”. Está la institución de por medio, si aceptan eso liquidan a las Fuerzas Armadas. Porque las Fuerzas Armadas a lo largo del tiempo siguen educando a los nuevos militares en la misma política. Qué contradicción, les dicen: usted es el hombre que va a defender a la patria y todos los demás son una manga de sediciosos y un buen día aceptas: nosotros fuimos los malos. No pueden sostener el discurso de “defendimos a la patria”, “luchamos contra los sediciosos” y al mismo tiempo aceptar que son unos homicidas.

Cualquier militar se entrena para ser un asesino

No, se entrenan para matar, pero lo que hicieron en la dictadura va mucho más allá de la muerte en el enfrentamiento. No solamente te torturaban para sacarte información, eso era los primeros 15 minutos y después cómo explicas que haya 100 mujeres que están denunciando que fueron violadas durante años por distintos militares. ¿Qué había ahí? ¡Eran una manga de degenerados! ¿“La guerra” los llevó a ser eso?

¿La guerra los llevó a ser eso o siempre lo fueron?

Creo que hay una línea divisoria, puede ser fascista, medio retrógrado, milico y todo lo demás, pero hubo gente que no lo aceptó. Hubo militares que no lo aceptaron. La estructura del terrorismo de Estado estuvo acotada a muy pocos. En el ‘72, prácticamente participaron todos. Ibas al litoral y en cada uno de los cuarteles, era terrible aquello, con el verso de “son todos comunistas”. Luego se acabó; eso fue, a mi juicio, el comienzo de la represión genocida. Y después crearon el OCOA como “el” organismo y los S2 en cada departamento. Tomaron medidas, “no cualquiera tortura, no cualquiera interroga”, entonces están los Oficiales del S2, establecieron que tenía que haber siempre un oficial cuando se desarrollase un interrogatorio. Se empezó a acotar, y ahí lo que queda es el cogollo de estos degenerados de mierda. El conjunto de los oficiales la ve, pero no participa. Es complicado, pero lo que sí queda claro es que los tipos no dan la información, y la información está, el gran problema: la información está

 ¿Sigue existiendo una separación, medio siglo después, entre el Estado y el “Estado militar”? Porque si los militares forman parte del Estado este tiene derecho a entrar en los cuarteles y requisar, tiene derecho a investigar.

 Hay leyes especiales para eso, la ley que crea la Institución Nacional de Derechos Humanos lo dice, la institución tiene la facultad de entrar en cualquier lado sin avisar, y no importa; por qué, si tienen las facultades ¿no van? Nosotros tenemos algunos datos, obtuvimos algunos datos sobre dónde podía haber archivos militares operativos.

Cuando decís tenemos, ¿A quién te referís?

Cruzar.  Desde abril del ‘74 la inteligencia militar había avanzado muchísimo y se establece que, antes de hacer cualquier operativo, se tiene que hacer inteligencia. Que antes de ir a tu casa tienen que vigilar tu casa, tienen que seguirte, sacarte fotografías, ver quién vive y todo lo demás. Con esa información más la que te dieron los detenidos que pasaron la información, haces un plan operativo, vamos a ir tal hora, va a ir fulano, el cabo va a estar acá y el oficial va a estar aquí y van a ser detenidos por este conjunto y los van a llevar a este regimiento donde este oficial y este oficial lo interrogan. Por eso es que el OCOA tiene dos secciones: información y operaciones. Las operaciones no se juntan con información, los tipos salen a operar pero cuando entregan al detenido se lo dan a información, el que interroga es el de información. Están así divididos y especializados, y esas planificaciones están escritas. Hay operaciones que están hechas y se pueden leer con un nivel de detalle y de nombres impresionante.

 Qué cosa que siempre me ha resultado curiosa, la necesidad de detallar todo y dejar todo por escrito de los militares; incluso después de pasado un tiempo en el que tener esa información incrimina, seguir guardándola y escondiéndola ¿Porque ese afán?

 La norma dice que todo es por escrito. La orden se da por escrito y la ejecución de la orden se informa por escrito, entonces un jefe ordena a un subalterno, el subalterno cumple la orden e informa cómo la cumplió, de ahí tenés dos escritos, la orden y el tipo que cumplió. Si por alguna razón la orden es verbal, está específicamente establecido que se tiene que comunicar después por qué se dio la orden verbal y la información por escrito.Ningún documento se rompe.

¿Y por dónde andan? ¿Por qué nadie los encuentra?

 Están todos. No es que no se encuentre. Cuando yo te digo lo del plano, ese plano es sobre la desaparición de Miranda, hay un documento que dice “desaparecimos a Miranda, ¿y dónde lo desaparecimos?: En tal lado” y se hizo un mapa. Además de decir quién lo mató. Está la información pero no se les pide y tampoco se entra a los cuarteles para ver dónde está.

¿Te parece que esta política del Frente Amplio de perpetuar la cultura de la impunidad también fomenta el negacionismo?

 No tanto, es decir, el negacionismo llega hasta por ahí nomás. Más bien lo que hace es justificar No hay voluntad política porque no hay convicción. Comprendes por qué el Frente fue concediendo a lo largo del tiempo: el programa del 71 no es lo mismo que el programa del 2005. Para ganar las mayorías nacionales tenemos que licuar el programa, punto. No escondieron nada, vamos a sacar la reforma agraria, vamos a sacar lo del pago de la deuda. Fue fundamentado y tuvo su comprobación porque ganaron, se ganaron la mayoría y tiene su contraparte, entonces ¿qué vamos a salir después a pedir el no pago la deuda? Una vez que sale ese programa…No hay que esconder nada. Y lo hizo con total conciencia. No voy a tener problema con la oligarquía, y a la vez voy a hacerles entender que necesitamos alguna concesión. ¿Cómo vas a pedirle alguna política radical después de asumir eso? Y en materia de DDHH, me parece que es lo mismo. El problema es residual en la política del Frente Amplio. Primero hay otras cosas, siempre hay otras prioridades.

Blixen, ¿cuántos años tenés? Dale, decime. ¿En qué año naciste?

Ah, una cantidad, 82, en 1944.

En el ‘44, naciste, un año antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial. Samuel, vos viviste un proceso de la historia uruguaya muy largo, con respecto también al Frente Amplio, ¿No?

 ¡Con 80 años!

Viviste la creación de la CNT

Claro, yo estaba en el sindicato, en el momento que se crea la CNT, estaba en el sindicato de periodistas. El otro día estaba pensando, viste que además uno no puede medir solamente en términos de años, porque de repente hay muy pocos años donde la vida es intensa en todos los aspectos, y hay otros que no. Y eso es muy subjetivo. Toda la etapa del MLN hasta el ‘72, pienso, ¿qué fue lo que viví?. Empieza en diciembre del 66, que es cuando se da el tiroteo, y cuando pasamos a la clandestinidad. Y en esos años pasaron tantas cosas. Las acciones nomás, si comprendió siete años, para mí esos siete años son como un siglo. Después caí en cana y estuve 12 años. ¿Y qué hice en los 12 años? No me acuerdo, no te puedo decir. Evidentemente leía. ¿Qué libro leí? Ni me acuerdo. Porque también era irrelevante. El único que se les pasó en la cárcel: La Historia Social de la Literatura y el Arte de Aldo Hauser. Los tipos dijeron “literatura y arte, déjalo pasar”. Pero era la Historia social de la literatura. Cuando viene el segundo tomo, tenés la revolución, el marxismo, a Marx cambiando todas las cosas, y la Revolución Rusa. Estás leyendo la evolución del marxismo.

¿Cómo es la progresión del tiempo? Me da mucha curiosidad. Ahora tengo 32 años y pienso en cosas que viví hace 10 y me parecen muy cercanas, pero al mismo tiempo son lejanas. Y yo también cambié, ya no soy la misma que hace 10 años ¿Cómo es cuando tenés 82? ¿Cómo ves esos años? ¿Los ‘60, los ‘70, los ‘80, los ‘90?...

 Los vas viendo y ya. Lo que te dije, algunos se vivieron con más intensidad.

¿Te volvieron más optimista o más pesimista?

Ni optimista ni pesimista. Probablemente lo que fui es cada vez más realista, En todo lo que tiene que ver con la izquierda se ve en la evolución un resultado muy magro, muy pobre, pero a la vez es producto de las circunstancias. Porque, si no aceptara eso, ¿para qué mierda estuve preso 12 años? Si no aceptara que hay distintas realidades y que el mundo cambia y que tenés determinadas condicionantes y que no le podés pedir a este Frente lo que le podías pedir al Frente del 71 y no le podías pedir el frente del 71 lo que estabas pidiendo en el 69, verdad, o en el 68 francés, para darte una idea, ¿No? “La imaginación al poder”.

Desde que terminé la facultad que no milito. Bueno, uno hace lo que puede con el periodismo también, pero quiero decir ¿Es que uno acepta la realidad, o también claudica?

En parte claudicas, obviamente, en parte claudicas. A ver, algo que te parecía posible de repente te parece imposible. Si vos lo miras en términos de derrota, bueno, estuvimos presos porque nos derrotaron. Ahora, que te derroten no quiere decir que tus ideas sean equivocadas. No necesariamente. Entonces ¿Por qué no retomaste las ideas? ¿Yo no sé en el caso de un comunista… pero en el caso de un tupamaro, ¿cuál era la diferencia?, la lucha armada. ¿Llegaste a la conclusión de que la lucha armada no sirve, de que la lucha armada no es posible?, ¿o estabas equivocado y la lucha armada era un error?… Ahí se debaten los compañeros. Yo no reniego de mi pasado. No me cuestiono el hecho. Las condiciones del 66 no son las mismas del 2026 pero se supone que debe haber fórmulas para hacer la revolución.¿Cuál es la solución? Puedo haber renunciado a una parte de mí, porque no me planteo de qué manera hay que resolver los problemas para poder avanzar en la revolución, pero tampoco me corto las venas.Creo que más allá de los líos que tuvo el MLN después de la democratización, de alguna manera los tupamaros hicieron una reflexión sobre su pasado revolucionario y fueron hasta donde pudieron. Y eso generó divisiones.Acabo de encontrar unos documentos donde los compañeros que estaban en la dirección del MLN en julio/agosto del ‘72, de alguna manera se planteaban que había sectores militares nacionalistas, cómo siempre dije, los comunicados 4 y 7 y la política del Partido Comunista respecto a sectores nacionalistas, era falso. Y resulta que mis compañeros también pensaban eso. ¿Por qué? Está claro que no existían sectores nacionalistas en el ejército. No existían. Entonces, ¿por qué esos compañeros sostenían eso, cuando 15 minutos antes estaban cuestionando al Partido Comunista por tener esa línea?, son problemas que uno tiene que analizar.De todas formas, esa postura yo creo que explica en definitiva la conducta de algunos dirigentes tupamaros en democracia.El Ñato, el Pepe, defendiendo a los tenientes de Artigas. ¿Por qué? Porque se comprometieron con ellos, no cabe ninguna duda, se comprometieron. Y por eso es que meten a Manini. Manini es un terrible hijo de puta. Muy claro. Además que proviene de una determinada familia y el Ñato lo impulsó y Pepe lo convalidó. De todas formas, esa postura yo creo que explica en definitiva la conducta de algunos dirigentes tupamaros en democracia.

 ¿Vos lo sentís como una traición?

No es un problema de traición. Lo que me permite es a esta altura juzgar aquellos que fueron mis compañeros, algunos de los que fueron, y por contrapartida juzgo a otros que tuvieron otra conducta y que tuvieron una actitud más firme, que fueron los que quedaron aislados porque el MLN fue sustituido por el MPP. ¿Y hoy mira lo que es el MPP, o sea, el MPP tiene un problema gravísimo en estos momentos, pero grave: ¿Hace el túnel en 18 de julio o no?


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