Programa El Cernidor 10. 06.2026
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Escrito de Amodio a la Facultad de Humanidades reclamando por falso documento de las Memorias de Amodio Pérez. Hubo Terrorismo de Estado en Uruguay? Hubo segundo vuelo en Uruguay? Informe de las reuniones del Honorable Directorio del Partido Nacional cuando se debatía la Ley de Caducidad. Y muchos temas más
Parte 1
https://www.youtube.com/live/V_kXIWePDg0?si=V9A7dsTWEc7bkq4h
Parte 2
https://www.youtube.com/live/ykvu-u3m_9s?si=PtAtCaKvj5rx_iCk
Cernidor 289, correspondiente al día 10 de junio de 2026
Antes de comenzar con el programa de hoy, quiero contestar una pregunta de un oyente. La pregunta es ¿existió un pacto explícito entre tupamaros y militares de no tocar a los familiares de ambas partes que no estuvieran directamente involucrados?
Solo conozco que militantes de alguna organización, emparentados con militares o con políticos, con grados de implicancia menor, fueron liberados bajo condiciones de alejamiento de sus actividades. Desconozco si además se les exigió algún grado de colaboración. A la inversa, seguro que no existió ese acuerdo. Los ejemplos son el comisario Macchi y Nino Gavazzo, cuyos datos fueron proporcionados por familiares de ellos.
El pasado lunes entregué en la Facultad de Humanidades un escrito para dar comienzo a una reclamación por falsedad del documento que en el llamado Archivo Cámpora se conoce como las Memorias de Amodio Pérez.
Dicho documento consta de 67 páginas mecanografiadas a doble espacio y las primeras 44 están editadas, es decir, corregidas, ampliadas, modificadas, etc., de forma manual, por más de un editor, a juzgar por la caligrafía.
Su desarrollo se ha hecho siguiendo el de mi verdadero manuscrito, realizado en el Batallón Florida en el mes de julio de 1972. De ese manuscrito, Federico Fasano hizo varias copias, entre 13 y 19, según las versiones y el original me fue incautado en septiembre del mismo año por el Cnel. Trabal, luego que el mismo Fasano, siguiendo las directivas pactadas entre Seregni, Wilson Ferreira Aldunate y Juan Pablo Terra denunciara que dicho libro H. Amodio Pérez lo había escrito siguiendo las directivas de algunos militares para justificar en primer lugar el desafuero de Enrique Erro y comenzar de esa forma la caída de las instituciones.
La falsedad de esas afirmaciones quedó demostrada en el libro Mapa de un engaño, de Álvaro Diez de Medina, que habría obligado a los historiadores oficiales a reconocer sus errores, lo que no hicieron nunca, pero que dejó planteada otra interrogante: si mi manuscrito era una prueba tan evidente de que Amodio conspiraba con algunos militares en contra de las instituciones, ¿no habría alcanzado con su publicación? ¿Qué necesidad había de publicar una versión falsa? Ninguna. Su sola existencia es la demostración de la falsedad de las primeras acusaciones, la que sumada a la falsa responsabilidad acerca de la caída de la Cárcel del Pueblo dio pie a la leyenda de la historia oficial.
A medida que tengamos novedades, les iremos informando.
Pasemos a otro punto. En este país, quizás siguiendo el ejemplo de Argentina, se está hablando del negacionismo del terrorismo de estado. Al mismo tiempo se discute si en Uruguay existió el terrorismo de estado.
¿Qué dice la IA? Dice que El terrorismo de Estado es el uso sistemático de la violencia, la intimidación y la coacción por parte de un gobierno. Sus tácticas suelen ser ilegales incluso dentro de su propia legislación y buscan anular a la oposición, infundir miedo y lograr la obediencia absoluta de la población. Incluye prácticas como la tortura, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales y el encarcelamiento político.
Se utilizan las fuerzas armadas, agencias de inteligencia y recursos públicos de forma clandestina o abierta para reprimir a los ciudadanos.
El objetivo no es solo castigar a opositores, sino paralizar a toda la sociedad mediante el terror generalizado.
Ahora bien, en Uruguay hubo torturas, desapariciones forzadas, hubo ejecuciones extrajudiciales y para eso se utilizaron las fuerzas armadas, las agencias de inteligencia y recursos públicos. ¿Eso quiere decir que hubo terrorismo de Estado?
Opino que no, porque esas acciones, quienes las sufrieron no fueron simples ciudadanos, sino que formaban parte de organizaciones ilegales, que violaban las leyes y la constitución y no fueron presos por pensar distinto, sino que lo fueron por cometer delitos comunes: asaltos, secuestros, atentados, asesinatos y otros genéricos, atentado a la constitución y asociación para delinquir. No hubo, por tanto, encarcelamientos políticos ni terror generalizado.
Sin embargo, personalmente soy contrario al accionar de la Fiscalía especializada a cargo del fiscal Perciballe. ¿Por qué? Porque creo que el Sr. Perciballe, por su condición de familiar de integrante de una de esas organizaciones armadas y por sus manifestaciones públicas tanto en prensa como en actos organizados por supuestas víctimas de las violaciones enumeradas anteriormente, no puede ni debe estar al frente de dicha fiscalía, cuya legalidad está en entredicho.
Además, por las carencias de pruebas verificables, ha llevado a dicha fiscalía a procesar por convicción y por delitos que no pueden calificarse como de lesa humanidad, lo que es una prueba evidente de la violación del Estado de Derecho, lo que ha sido posible por el sometimiento de un sector del Poder Judicial al criterio del Sr. Perciballe.
Acepto que hubo torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones, pero por razones políticas no fueron juzgadas en su momento -Pacto del Club Naval mediante- y el sentir ciudadano en dos oportunidades expresó su deseo de no juzgarlas.
Es mi manera de pensar y a ella me atengo.
Programa El Cernidor 11. 06.2026
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Que parecida es la corrupción en España y Uruguay. La camioneta de Orsi nuevo capítulo, su jefe de seguridad y chofer personal tiene el mismo apellido que los dueños de Oliva Automotores. El poder Ejecutivo nombro al economista Fernando Lorenzo (procesado por el hombre de la derecha) para administrar los fondos para el mundial 2030. Los mal gastos del estado. Problemas en el hospital de Florida por falta de recursos. La inseguridad en el Uruguay y el desastre del Ministerio del Interior. El ministerio del Interior le oculta información a la justicia en el caso Charles Carreras y muchos temas más.
https://www.youtube.com/live/3pN1aD0tTVk?si=aPwEpoX5WdAGCfF6
Cernidor 290, correspondiente al día 11 de junio de 2026
Mi amigo Álvaro Diez de Medina, en su página de Facebook ha publicado un artículo llamado LA AMATOCRACIA, ESA EPIDEMIA MODERNA, cuyo autor es David Cerdá, economista, doctor en filosofía y profesional de la gestión empresarial, la educación, la comunicación y la ética, nacido en Sevilla en 1972. Aunque está escrito pensando en la situación de España, hay varios aspectos que bien pueden trasladarse al Uruguay,
Uno de los espectáculos más extravagantes de nuestro, de por sí, extravagante tiempo es ver a personas que no distinguen una instrucción de un auto o una medida cautelar de una sentencia firme explicar durante minutos, con tono doctoral y gesto grave, los últimos escándalos políticos-judiciales. Da igual que se trate de contratos públicos, procedimientos penales, conflictos de competencia entre tribunales o garantías constitucionales: en cuanto se enciende una cámara aparecen legiones de improvisados juristas. Hay una epidemia que considera «elitista» que haya que saber de algo para abordarlo. Cada jornada asistimos a un desfile de opinadores que hablan de aforamientos, prevaricaciones, recursos, nulidades o indicios porque la ignorancia ya no es un límite para intervenir en el debate: ahora es un requisito.
Propongo un nombre para este fenómeno: amatocracia, del griego amathía, ignorancia. Los griegos desconfiaban profundamente de quienes hablaban sin saber, y llamaban amathés al ignorante, inculto o falto de instrucción.
Heráclito observó que mucho saber no entraña entendimiento, pero habría añadido sin dificultad que mucho menos lo hace no saber nada. Aristóteles, por su parte, advirtió que el ignorante afirma mientras el sabio duda. Nosotros hemos conseguido mejorar todo esto, logrando no ya que el ignorante pontifique, sino que lo vean millones y se le pague en consonancia.
Fascina la versatilidad del amatócrata. Durante la pandemia era epidemiólogo; vulcanólogo, en cuanto la primera lengua de lava se desparramó por La Palma; con la guerra de Ucrania, se convirtió en estratega militar; nada más cerrarse el estrecho de Ormuz, descubrió que era economista; y cuando llegaron la amnistía, las investigaciones judiciales al entorno del presidente o el caso del Fiscal General, emergió de pronto como catedrático de Derecho Procesal. No había leído una sentencia en su vida, pero explicaba recursos de casación, confundiendo imputaciones con condenas, armado, como quien empuña una bazuca, con la IA. Y estos son los que se lo curran un poco; la mayoría se limita a consultar las consignas que les envían por WhatsApp mientras los maquillan.
El problema no es sólo la falta de conocimiento. Si estos tertulianos se limitaran a equivocarse, resultarían más cómicos que peligrosos. El problema es que casi siempre están al servicio del poder. Cuando un escándalo político estalla, cuando aparecen nuevas revelaciones, cuando los indicios se acumulan o cuando las explicaciones oficiales empiezan a parecer una novela de realismo mágico, presenta armas el ejército de los amatócratas para negar la evidencia el tiempo suficiente hasta que llegue el siguiente ciclo informativo.
Nunca fue tan fácil opinar sin saber porque nunca fue tan rentable hacerlo. Estos empleados ideológicos reciben salarios públicos de forma directa o a través de medios subvencionados; otros simplemente saben que su relevancia profesional desaparecería si ese gobierno cambiase de signo. Esa es la podrida fuente de toda su desenvoltura. Un jurista serio suele matizar y expresarse con cautela; en cambio, el tertuliano sabe siempre exactamente lo que ocurre. Desde un plató, entre una pausa publicitaria y un comentario sobre la última serie de moda, diagnostica procedimientos enteros con una confianza que haría al mismísimo Ulpiano levantarse de su tumba.
Aquí es necesario hacer una aclaración: David Cerdá no se refiere a José Mujica, que en algún momento fue conocido como Ulpiano, sino a Cneo Domicio Annio Ulpiano un jurista romano de origen fenicio, que fue tutor, consejero y prefecto del pretorio del emperador Alejandro Severo y a quien se debe la definición de la justicia como la continua y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde.
Hecha la aclaración, continuamos. Dice David Cerdá que La amatocracia tiene una dimensión estética. El ignorante de antaño sentía cierta vergüenza de su ignorancia y procuraba callarse; el de hoy se jacta. Haber estudiado en profundidad se considera clasista; lo importante es «tener opinión», porque hemos llegado al punto en que opinar es un derecho absoluto desvinculado de cualquier deber de conocimiento.
Lo más irritante de esta democratización del dogmatismo es que suele presentarse como un progreso moral. El juez es sospechoso porque dicta resoluciones incómodas. El periodista de investigación es sospechoso porque investiga. La realidad entera se convierte en sospechosa cuando contradice el relato.
Todavía se puede estirar esta etimología en otro sentido. Amatocracia como disposición a conversar desde la perspectiva del amado líder, para ganar puntos con él. Estos aman al líder cuando miente, al partido cuando se corrompe, al gobierno cuando atropella y al cargo que les permite justificarlo todo. Su ignorancia es una forma de devoción, bien remunerada. Y, como toda devoción remunerada, suele resultar impermeable a los hechos. Como decía Mencken, cuesta horrores que alguien piense contra lo que le da de comer. Mencken fue un periodista satírico, ensayista y crítico de la cultura estadounidense,
Con todo, dice Cerdá, la amatocracia contiene la semilla de su propia ruina. La realidad posee una desagradable tendencia a imponerse. Los procedimientos concluyen, los documentos aparecen y algunos terminan entrando en la cárcel. Entonces muchos de quienes llevaban meses asegurando que nada ocurría pasan a explicar que, en realidad, siempre supieron que ocurriría algo. Es uno de los milagros más frecuentes de la política española: la conversión retrospectiva, que apenas viene precedida por un diminuto periodo en el que, con lápiz, goma y folio por delante, uno imagina a esta gente recalculando la ruta.
Para entonces, el daño ya está hecho. Se degrada el lenguaje público, se desprestigia el saber y se transmite a millones de personas la idea de que la competencia profesional es irrelevante. Que da igual estudiar que no estudiar, investigar o no, total, para qué, si las conclusiones te vienen dadas. Lo único necesario es tener un micrófono delante y hablar con suficiente aplomo. Una vez se consigue que la ignorancia pase de ser una limitación a un modo de estar en el mundo, el resto viene rodado. La cuestión es que cuando una sociedad recompensa más al propagandista que al experto y más al cortesano que al hombre libre, no está avanzando hacia la democracia, sino desenterrando, paletada a paletada, al Antiguo Régimen, al absolutismo.
Programa El Cernidor 15. 06.2026
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
A 54 años Amodio nos cuenta su reunión con Alaniz. Los anestesistas en Uruguay. Los valores perdidos en Uruguay. El costo de vivir en Uruguay. Como oculta el gobierno los temas que le incomodan. Las rifas en el FA. Donde están las encuestadoras? Se vienen los cortes a los subsidios de los autos eléctricos. CRISOL sus protestas frente a los organismos internacionales. Los fines recaudatorios de la Intendencia de Montevideo.
https://www.youtube.com/live/CharG7uQN_4?si=hxOJS6gnYpa0Fv4M
Cernidor 291 Correspondiente al día 15 de junio de 2026
Hoy se cumplen 54 años de dos hechos que se desarrollaron el 15 de junio de 1972: en lo personal, voy a darle mayor importancia al encuentro que a pedido de Adolfo Wasen Alaniz mantuve con él, en el despacho del entonces jefe del Batallón Florida, el Tte. Cnel. Carlos Legnani, en el que Wasen me dijo “Negro, yo ya asumí la mía, pero el cabeza de turco sos vos” lo que me llevó a aceptar la oferta que se me había hecho por parte del Tte. Armando Méndez.
Y la segunda, la presencia de Wasen nuevamente en el Florida, luego de su intervención por el tema de la caída de la Cárcel del Pueblo de la calle Juan Paullier, para dar comienzo a las negociaciones, tregua incluida, para una posible negociación entre los mandos militares y los presos del MLN que formaron la comisión de los 5: el mismo Wasen, Jorge Manera, Mauricio Rosencof, Fernández Huidobro y Alicia Rey Morales.
Dicha negociación fracasó porque Raúl Sendic, Julio Marenales, Efraín Martínez Platero y José Mujica Cordano, presentaron una contrapropuesta que era inaceptable, ya que era cumplir el plan de gobierno que el MLN tenía elaborado si alcanzaba el poder. Fue la única oportunidad, con una duración de menos de 30 días, que Mujica actuó como miembro del Ejecutivo.
Marenales y Mujica, ya detenidos ambos en el mes de julio, formarán parte del grupo de presos que formaron las comisiones de los ilícitos que funcionaron en el mismo Florida y en Artillería 1, dejando de lado lo adoptado en el mes de junio.
Cuando el Dr. Leonardo Guzmán utilizó el vocablo frangollo para referirse al caso Cardama, nos dio la oportunidad de utilizar el mismo vocablo para referirnos a otras situaciones.
Aunque se adapta su significado al caso de la camioneta adquirida por el presidente -algo hecho de prisa y mal- no lo usamos cuando hemos hablado de ese tema.
Pero lo vamos a hacer en el caso que involucra a la Dra. María Inés Miralles, la anestesista que fue procesada en un juicio abreviado por la muerte de una paciente, la pediatra Soledad Barrera. La Dra. Miralles fue condenada en diciembre del año pasado, por el delito de homicidio culposo y recibió una pena de 24 meses de prisión, bajo régimen de arresto domiciliario nocturno y otras medidas de control, que no conocemos.
La Comisión Honoraria de Salud Pública resolvió inhabilitarla por cinco años para ejercer la profesión. Pero la ministra Cristina Lustemberg decidió rebajar esa sanción, de 5 a 3 años, con lo que provocó la renuncia de varios integrantes de la Comisión Honoraria.
En su resolución, suponemos que asesorada por el Dpto. Jurídico de su ministerio, la ministra de Salud reconoció que el trabajo de la comisión fue “preciso, ajustado, adecuado y correcto” pero consideró que el “quantum sancionatorio” parece “desproporcionado” ya que no aparece cuál era el “fundamento” para la fijación de esa sanción.
Se agrega que las penas deben seguir principios de discrecionalidad, proporcionalidad y gradualidad, los cuales tienen que “ponderarse con estricto cuidado, con la finalidad de arribar a una sanción adecuada”.
“Sin perder de vista el accionar culpable de la recurrente, el hecho de aplicar una sanción por ese período de tiempo podría ocasionar que se esté inmerso en la hipótesis del exceso de poder”, dijo la Sra. Lustemberg.
A su entender, las conclusiones que llevaron a la sanción fueron “pertinentes” pero como no se explicitó “con claridad” la pena a aplicar hubo “falta de motivación suficiente para imponer una sanción tan gravosa”.
“En base a la discrecionalidad, proporcionalidad y gradualidad que se debe tener en toda actuación administrativa, hace que sea aconsejable mantener la sanción de inhabilitación dispuesta pero morigerar la misma, estableciéndola en tres años”.
¿Por qué el frangollo? Porque primero se habla de una relación personal entre la Dra. Lustemberg y la hermana de la también Dra. María Inés Miralles, Matilde Miralles, que también es médica, ha sido sindicalista y ha trabajado junto a la Dra. Zaida Arteta, que actualmente es directora general de Coordinación del Ministerio de Salud Pública.
Estamos ante un posible caso de corporativismo que convendría aclarar, sobre todo si se pretende mantener el eslogan de que gobierne la honestidad.
Pero además, nos hemos enterado por el programa de Ignacio Álvarez, de la existencia de una carta interna del Hospital Italiano fechada en marzo de 2024, en la cual se informaba de “irregularidades en el desempeño” de la anestesista en el block quirúrgico de la mutualista Universal}, que funciona en dicho hospital.
Decía la carta: “Estimamos que la conducta de la referida técnica ha vuelto a generar distorsiones en la tarea quirúrgica que determinaron una pérdida de confianza por parte de todo el equipo” del block quirúrgico del Hospital Italiano.
Se dice que la Sra. Miralles retiraba fentanilo “por encima del promedio de los demás colegas anestesistas” y que hubo“múltiples situaciones” de pacientes con dolores posoperatorios “desmedidos” y que “habían recibido, según la planilla de gastos, suficiente cantidad de fentanilo intraoperatorio”.
Ahora bien. El Hospital Italiano no tomó otra medida que disponer que el ayudante de anestesia permanezca permanentemente en la sala de operaciones controlando al paciente y que las conductas de la Dra. Miralles se ajusten a los protocolos para evitar problemas intraoperatorios.
Al respecto, dice que Aunque se ha dispuesto que las drogas anestésicas sean cargadas exclusivamente por los ayudantes anestesistas, en varias ocasiones la doctora se ha ‘adelantado’ al procedimiento cargando ella misma las drogas e incluso guardándolas en el bolsillo de la sobre túnica”.
Lo grave es que desde el hospital entienden que estas conductas “serían extremadamente sospechosas” de un “probable consumo problemático de sustancias”.
Esto sería la segunda parte del frangollo: dada la gravedad de las sospechas, cómo la Dra. Inés Miralles siguió en actividad y qué resultados tuvo la difusión de la carta.