20.JUL26 | PostaPorteña 2564

Programa EL Cernidor

Por posta

 

Programa El Cernidor 23.07.2026

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Comentamos las palabras de Marcos Rubio. El Dr. Ronald País y la inacción de los Partidos fundacionales. Investigación en el Senado. Ortuño retira la protección de los Humedales de Carrasco. El poder de las AFAP y la venta de Bonos del Tesoro.

https://youtu.be/t0F9skmywas?si=kIEukxC10KH-3CuX

Cernidor 300, correspondiente al día 23 de julio de 2026


El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el 16 de julio pasado, durante la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, señaló que la violencia extremista de izquierda es una amenaza transnacional.

A mí me llama la atención que el nombre del coloquio sea Resurgimiento del Terrorismo Político, pero solo se refiera al terrorismo de izquierda. ¿Rubio o los EE.UU. ignoran que hubo en el panorama político Terrorismo de Derecha? ¿Tenemos que darle al Canciller Rubio la historia de los atentados de la CIA y la historia de las intervenciones norteamericanas según la Doctrina Monroe?

Yo creo que no. Y creo también que lo que se pretende es apoyar a quienes desde la extrema derecha europea pretenden cerrar las fronteras a la emigración esencialmente africana, víctima en el siglo 21 de La colonización de África por las potencias europeas por el "Reparto de África tras la Conferencia de Berlín (1884-1885). En este evento, organizado por el canciller alemán Otto von Bismarck, se fijaron las reglas para repartirse el continente entre los países europeos.

Ahora bien, como el Canciller Rubio mencionó a los Tupamaros, el hecho tuvo repercusiones en nuestro país. Unos se han sentido agraviados y otros le han dado la razón.

El Frente Amplio hizo una declaración diciendo que las palabras de Rubio promovieron discursos de odio insultantes para actores de nuestra fuerza política, las cuales rechazamos en todos sus términos”.

El canciller Mario Lubetkin, dijo: “No admitimos que se trate a ninguna fuerza de este gobierno de esa manera”. Rubio los trató de terroristas.

El senador Caggiani, que dice ser integrante del MLN, dijo que hoy los tupamaros son una fuerza política legal, que integra el gobierno. De alguna manera está reconociendo que antes no lo fue. Yo creo que es quien se aproxima más a la verdad.

Hoy en El Observador, Leonardo Haberkorn dice que Marco Rubio dijo la verdad sobre los tupamaros y transcribe lo dicho por Rubio “Todos nuestros amigos aquí de las naciones del hemisferio occidental recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas y asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los Tupamaros, de los Montoneros, de las FARC, del ELN”.

Y agrega: En ese sentido, ¿qué es lo que se cuestiona de lo que dijo Rubio? Los juicios del secretario de Estado en la conferencia pueden ser discutidos de mil maneras, pero en lo referente al pasado de los tupamaros, ¿cuál es el escándalo?, ¿qué es lo que ofende?, ¿dónde está el error?, ¿qué es lo que no puede admitirse?

Todos y cada uno de los ítems señalados fueron cumplidos en reiteración real por el MLN-T.

Secuestros, sí. Atentados con bombas, sí. Asesinatos, sí. Ejecuciones, sí. Terror violento, sí.

¿Entonces? ¿Se necesita que se recuerden los múltiples y penosos ejemplos que encajan en cada una de estas categorías o eso sería motivo de nuevos comunicados de repudio?

Hemos llegado a un punto donde la hipocresía política y periodística es tan grande que recordar hechos concretos y tangibles del pasado es promover “discursos de odio”.

Es una estrategia seguida en forma militante y continua por actores políticos, periodísticos y académicos para invisibilizar la parte de la historia reciente que no calza con el relato construido. Y también para borrar a las víctimas de esa parte de la historia.

Caggiani tiene razón: hoy el MLN-T es otra cosa. Tiene toda una camada de nuevos integrantes, cuya condición de demócratas no se discute y que son parte fundamental del actual gobierno. Algunos son muy jóvenes, otros ya no tanto. Todos ellos se sumaron a la organización mucho después de la fracasada y violenta revolución que su organización intentó en los 60. A ellos no se les puede pedir ninguna cuenta respecto a aquel pasado. Se les puede pedir, eso sí, un mínimo de honestidad intelectual. Todos ellos saben bien que Marco Rubio no dijo nada falso sobre los tupamaros.

Tiene razón Haberkorn. Los Tupamaros, yo lo era entonces, hicimos todo eso. Sin embargo, creo que se equivoca y la honestidad intelectual que reclama con razón, también debe practicarla.

En aquellos años, un delincuente común (los Tupamaros) éramos considerados delincuentes políticos porque nuestros actos configuraban lo que el derecho penal y los tratados internacionales denominaban un delito político conexo. Esto ocurría cuando un delito ordinario (como un robo o un sabotaje) perdía su carácter puramente criminal al estar ligado directamente, de forma instrumental o causal, a la ejecución o financiación de un delito político principal (como la rebelión, la sedición o el derrocamiento de un régimen constitucional).

Tanto fue así que El Tratado de Derecho Penal Internacional de Montevideo de 1889 reguló la extradición y el asilo político en la región bajo los siguientes criterios:

Prohibición de extradición: El Artículo 23 establece textualmente que no dan mérito a la extradición los delitos políticos, los que atacan la seguridad interna o externa de un Estado, "ni los comunes que tengan conexión con ellos".

Asilo inviolable: El Artículo 16 determina que el asilo es completamente inviolable para todos los perseguidos por delitos políticos. El beneficio cobija la acción conexa, impidiendo que se use un cargo común para burlar la protección política.

Facultad de clasificación: El tratado determina que la calificación jurídica de si existe o no dicha conexión política corresponde exclusivamente a la Nación requerida, aplicando siempre la ley que resulte más favorable para la persona reclamada.

Lubetkin no se anima a reconocer que hace 60-70 años cometimos delitos y que esos delitos tenían conexión política, y Haberkorn se equivoca porque juzga lo sucedido hace 60-70 años con los criterios de hoy.

Por eso tanto Haberkorn como yo decimos que la razón está de parte de Caggiani.


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