Bella Unión despide hoy a uno de sus referentes históricos más emblemáticos. Nicolás "Colacho" Esteves falleció este viernes, dejando un legado profundamente ligado a la historia del movimiento obrero rural, la defensa de los derechos humanos y la memoria colectiva del norte del país.
Nacido en Paysandú, llegó a Bella Unión siendo muy joven, a comienzos de la década de 1960, cuando Raúl Sendic impulsaba la organización de los trabajadores cañeros. Desde entonces, hizo de esta tierra su hogar y dedicó su vida a la defensa de los más humildes.
Fue uno de los principales impulsores de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), integrando el grupo fundador que organizó a los trabajadores rurales en una época en la que reclamar derechos implicaba enfrentar enormes desafíos. Recorrió cañaverales, organizó asambleas, acompañó a los trabajadores y participó en las históricas marchas cañeras hacia Montevideo bajo la consigna "Por la tierra y con Sendic", que marcaron un antes y un después en la historia sindical del Uruguay.
Su compromiso con sus ideales también lo llevó a sufrir la prisión durante la dictadura cívico-militar, permaneciendo privado de libertad durante casi dieciséis años. Sin embargo, al recuperar la democracia regresó a Bella Unión para continuar trabajando por la organización de los trabajadores rurales, la lucha por el acceso a la tierra, el fortalecimiento del cooperativismo y la construcción de una sociedad más justa.
Con el paso de los años, Colacho se transformó en una referencia ineludible para investigadores, periodistas e historiadores interesados en conocer los orígenes de la UTAA y las luchas sociales del norte uruguayo. Su memoria y sus testimonios fueron fundamentales para preservar una parte importante de la historia del país.
También integró el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia de Bella Unión, participando activamente en iniciativas vinculadas a la memoria histórica, los derechos humanos y el reconocimiento de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Quienes compartieron su camino destacan su sencillez, su coherencia, su compromiso y su permanente disposición al diálogo. Nunca abandonó la convicción de que la organización colectiva, la solidaridad y la justicia social eran herramientas fundamentales para transformar la realidad.
Con la partida de Nicolás "Colacho" Esteves se va uno de los últimos protagonistas directos del nacimiento del movimiento sindical cañero en Bella Unión. Pero su legado permanecerá vivo en la memoria de quienes continúan defendiendo los valores por los que dedicó toda su vida.
Bella Unión despide a un luchador incansable, a un referente social y sindical, y a un hombre que dejó una huella imborrable en la historia de la ciudad y del Uruguay. Su ejemplo seguirá inspirando a las futuras generaciones.
¡Hasta siempre, Colacho!
Bella Unión al día 31/7/25
3 de agosto del 2026, Montevideo, URUGUAY
Nada de lo que sucede actualmente es de sorpresa. Lo venimos repitiendo desde 1985, y hasta ahora, ¡solo! sesudos análisis que sólo posicionan los hechos y las incertidumbres sobre el amplio mantel político clasista desplegado por el enemigo sin que admitamos que hace tiempo, por nuestros "ego centrismos pensadores", los que, nos obnubilan las necesarias "levantadas de miras" para aceptar con las humildades necesarias las percepciones estratégicas, que, (en vida) comenzaba a “balbucear” el gran dirigente Raúl Sendic Antonaccio, deletreando con la visión del revolucionario que avizoraba que ¡otro mundo!, era posible.
No debemos olvidar, que fue declarado "loco" por el total de los mandamases de turno, (menos dos heroicos compañeros, el "Muñeco" Selves, y el "Flaco" Belletti), y, sobre todo, de "algunos" arrepentidos de la historia, que metieron debajo de sus almohadas sus "cabecitas pensantes"'. Sobre los “mismo tiempos”, el compañero “Colacho”, entre “mate, y mate” balbuceaba,…otra vez, hemos caminado al pedo. (1)
Cuando él Bebe argumentaba que el agua era estratégica y que había que protegerla, por lo que se debían de estudiar LAS FORMAS, ya estaba pensando que había que cobrarlas en todos sus usos y consumos industriales, oteaba con su “particular” olfato político, como la mejor opción económica/financiera estratégica revolucionaria, y, hasta hoy, la estupidez de clase nos obnubila los pensamientos, porque la Constitución de la República, así lo permite. ¡Podrá suceder!, que, por las circunstancias infames que suceden en Medio Oriente a manos del "Donald" por el petróleo, mañana, cuando comience a salir el sol, ¡vendrán!! Por nuestras aguas
Energía ecológica, que nunca protegimos como pedía Raúl Sendic Antonaccio, y por el contrario, se LA REGALAMOS PRESUROSOS A LAS GRANDES EMPRESAS TRANSNACIONALES CAPITALISTAS/IMPERIALISTAS, instaladas, y, a instalarse como neo colonizadores que las usufructúan actualmente aquí en nuestra tierra Artiguista, en forma regalonamente ¡gratuita!
Es la hora de los hornos, y nuestra agua ¡¡¡SE DEBE COBRAR!!!
Debemos de salir de la estupidez política/ideológica, así, seremos ¡¡¡LIBRES!!!
¡¡¡GLORIA ETERNA AL LÍDER REVOLUCIONARIO RAÚL SENDIC ANTONACCIO!!!
¡¡¡GLORIA ETERNA AL COMPAÑERO NICOLÁS “COLACHO” ESTÉVEZ!!
(1) Cuando todavía existía la "Coordinadora" antes del MLN-T Colacho y otro compa del Sindicato de los arroceros recorrieron el interior del país, caminando, lugar por lugar, para instalar la guerrilla en los campos, anduvieron meses y cuando se reunieron con SENDIC, les preguntó los resultados, y el Colacho bien convencido de que la guerrilla rural era imposible en nuestro país porque no había zonas inexpugnables y menos zonas de retaguardia dónde "reparar" como defensa y descanso de los combatientes, cuando le "tocó" dar su informe, dijo,...."caminamos al pedo, porque no puede instalarse la guerrilla rural en nuestros campos"
ENRIQUE OSANO
Detenido durante la dictadura, ayudó a refundar el sindicato y llevó una activa vida como defensor de los derechos sociales y el acceso a la tierra tras la restauración democrática.
La diaria 31/7/26
Este viernes falleció a sus 83 años el histórico referente de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), Nicolás Colacho Esteves.
Oriundo de Paysandú, Colacho ejerció como secretario de Raúl Sendic en la UTAA durante los años 60, algo para lo que debió mudarse a la localidad de Bella Unión, con la que guardó un profundo nexo por el resto de su vida. Dentro del sindicato, acompañó al líder izquierdista en su lucha por los derechos de los trabajadores de la caña de azúcar del norte del país y, en ese marco, marchó en varias oportunidades hacia Montevideo, en donde concentró con los llamados “peludos”.
Esto en un contexto signado por una crispación política y la represión por parte del Estado, que caracterizaron a nuestro país a lo largo de casi tres décadas y que Colacho vivió en carne propia: un recorte del semanario El Sol, órgano oficial del Partido Socialista –al que perteneció, si bien luego lo abandonó–, que data de 1964 y fue digitalizado por el proyecto Sitios de Memoria, relata cómo rehusó acatar la orden de un jerarca policial de que “hiciera retirar a sus compañeros” de las afueras del Palacio Legislativo, en donde concentraba la UTAA, por lo que se le aprehendió y acusó de “desacato”.
Como consecuencia, pasó más de dos semanas en prisión, una detención que, en tono irónico, el fragmento de prensa sostiene que le permitió a Colacho “purgar” el “delito” de “reclamar justicia, de luchar, junto a los cañeros, por tierra para trabajar”. También ahonda en su “espíritu de lucha”, el cual el suceso no pudo superar, y brinda datos sobre la “alegría unánime en la humildad conmovedora del campamento cañero” que suscitó la noticia de su liberación. Igualmente, narra que Esteves declinó “modestamente” un reportaje de lo ocurrido, algo que el medio caracterizó como un componente de “la lección permanente de lucha” del movimiento y sus impulsores.
Colacho también integró el Movimiento de Liberación Nacional–Tupamaros (MLN-T) y, a partir de 1969, estuvo 15 años preso tras ser capturado por las Fuerzas Conjuntas. Su reclusión supuso solo un paréntesis en el vínculo que guardó con las causas sociales. Una vez liberado, en 1985, retornó a Bella Unión y ayudó a reorganizar la UTAA en el marco de la restauración democrática, durante la cual también renunció al MLN-T.
El incesante interés de Colacho por debatir y atender la realidad de los trabajadores rurales y su compromiso en la lucha por el acceso a la tierra es uno de los puntos que destaca Mario Thedy, uno de sus allegados. Thedy, que inicialmente conoció al referente de la UTAA a través de su padre Ney –otro referente histórico del sindicato–, formó “un vínculo más estable” unas décadas atrás, cuando lo acompañó, junto a otras personas, en ocupaciones de tierras en la zona.
Para Thedy, uno de los aspectos destacables de Colacho como persona es su voluntad para con los demás, algo que iba más allá del vínculo con la UTAA y su preocupación por los peludos, que pasaba también por aquellos “productores chicos” que con esfuerzo habían podido acceder a “un pedazo de tierra” y dejado de ser asalariados.
Es así que lo caracterizó como alguien que era “siempre hincha de aquello que es un problema muy grande” para la zona, y que formaba parte de los tópicos habituales de conversación. “Cuando llegamos a un pedazo de tierra, es difícil hacer esa transición, y bueno, eso eran charlas habituales: por qué aquellos compañeros anduvieron, por qué fracasaron, qué es lo que hay que hacer. Es una cosa que nos viene comiendo la cabeza hace 20 o 25 años”, contó Thedy.
También destacó la figura de Colacho como “uno de los pilares fundamentales” del movimiento por memoria, verdad y justicia, en una zona donde “hay muchos desaparecidos”. Recordó que Esteves, que integró el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia de Bella Unión, cuidaba con mucho celo la Plazoleta de la Memoria de la ciudad, donde “era el encargado de trabajar, de cortar el pasto [y] de limpiar”. “Siempre andaba en actividad”, destacó Thedy, que tildó a Colacho como “ejemplo del hombre trabajador”. “Vemos todos los días muchos que hablan, pero cuando les toca agachar el lomo, no lo hacen. El viejo era de ir a agachar el lomo”, reparó.
“Él era una persona de peso y siempre estaba dando una mano. Se sentía realizado cuando me veía en el campo trabajando con las vacas, y que no tenía un patrón. Eso era parte de la realización de él”, concluyó.