Programa El Cernidor 03.08.2026
Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv
Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso
Falleció Nicolás Estévez "Colacho" fundador de UTAA. Uruguay y las charlas con EEUU por los deportados que quieren que recibamos. Aclaraciones sobre las PER y el NO pago del SNIS FONASA. Los juicios a los militares y las pruebas que se presentan en los juzgados.
https://youtu.be/i47KxIoGD74?si=zHnnPxJ27H-Vsbrd
Cernidor número 303, correspondiente al día 3 de agosto de 2026
El pasado viernes 31 de julio nos enteramos de la muerte de Nicolás Estévez, más conocido como Colacho. Formó parte de la fundación de UTAA, junto a otros trabajadores de la caña de azúcar que más adelante se integrarán al MLN. Colacho también, pero a diferencia de Ataliva Castillo y Bandera Lima, siempre cuidó la separación entre la actividad gremial y la militancia en el MLN.
En las reseñas biográficas que se han publicado, ese aspecto no ha sido mencionado. Se ha dicho, y con razón, que acompañó a Sendic en la formación de UTAA, pero nadie ha dicho que mantuvo con Sendic grandes discrepancias a partir del asalto al banco de Rivera y Arrascaeta por tres militantes de UTAA y ya en el año 1971, cuando Sendic pretendió que UTAA fuera el brazo legal del MLN, Colacho fue uno de los principales dirigentes que lo impidieron.
Si bien participó en las operaciones que miembros de UTAA realizaron en la búsqueda de armas y en las ocupaciones de tierras y que formó parte de los grupos del Coordinador que en los años 1962 y 1963 buscaron en el interior lugares aptos para la instalación de grupos armados, pronunció en lo que se conoce como la Primera Convención, en enero de 1966 una frase que cerró las posibilidades de instalar una guerrilla rural: caminamos al pedo. No quedó otra opción que la guerrilla urbana.
Junto a Colacho y Manera organizamos algunos de los grupos de autodefensa en la segunda y la tercera marchas cañeras y nos reencontramos en Punta Carretas, aunque ahí nuestra relación fue más bien escasa, dado que estábamos en sectores diferentes. Nunca nos volvimos a encontrar.
En la semana pasada también nos enteramos que Uruguay mantiene conversaciones entre la cancillería y el gobierno de Estados Unidos para ver la posibilidad de que Uruguay reciba a inmigrantes deportados por el gobierno de Donald Trump, empeñado en una política de expulsión de extranjeros, en su mayoría mano de obra barata, que está produciendo reacciones contrarias a esa política, ya que se pierde producción agrícola y encarecimiento de esos mismo productos, precisamente porque esas labores las realizan los inmigrantes.
Como está sucediendo en Europa, la excusa es que algunos inmigrantes cometen delitos y agresiones sexuales, convenientemente magnificadas para justificar las expulsiones.
Quienes están dispuestos a aceptar a ojos cerrados la política exterior de EE.UU. dirigida en estos momentos por el dúo Donald Trump y su canciller Marco Rubio, justifican esas conversaciones con el argumento de que Uruguay siempre ha sido un país de puertas abiertas y que nos hemos formado como país sobre la base de la inmigración europea, como consecuencia de las dos grandes guerras mundiales.
Pero esa inmigración era voluntaria y no forzada como la que proponen los EE.UU. Es gente que no quiere salir de EE.UU. muchos de los cuales llevan años residiendo, han formado sus familias y han contribuido, en medio de un mercado de trabajo que se aprovechó de su condición de inmigrantes para explotarlos y estafarlos laboralmente.
Es evidente la presión que el dúo Trump/ Rubio ejerce sobre nuestro país: junto a estas conversaciones se produjo un aumento de los aranceles y una mención a los Tupamaros sobre hechos producidos hace 70 años, en medio de una situación mundial que nada tiene que ver con la actual, amenazando con posibles revueltas promovidas por una izquierda que está desaparecida de la escena mundial.
El mismo Marco Rubio ha dicho que Uruguay aceptó las conversaciones porque necesita o quiere buscar un acercamiento al gobierno norteamericano. En este caso, conversaciones es sinónimo de negociaciones, y en las negociaciones se da y se recibe. ¿A cambio de qué aceptaría Uruguay recibir a los expulsados? ¿A ventajas económicas o políticas? ¿Y cuando uno de los factores que se negocian son seres humanos, no estamos entrando en la trata de seres humanos? Este es para mí el verdadero peligro, del que nadie habla.