26.JUL.18 | Posta Porteña 1930

El siglo XXI y aquel tango "Cambalache"

Por H Decarli /Libertario

 

Enrique Sánchez Discépolo (de quien se ha escrito era afín al ideal anarquista)  se adelantó cuando compuso el conocido tango Cambalache. Allí expresó la manifestación de una realidad sin compromiso ético dominando al mundo con la apariencia de la inexorabilidad y fatalidad de su existencia. Lo señaló circunscrito al siglo veinte pero se quedó limitado.

Humberto Decarli / El Libertario 25 julio 2018

Es lo acontecido en este momento en el globo terráqueo donde no hay lugar para asombro ante la implacable situación reinante en muchas partes. Es el orbe sin justicia, libertad ni democracia, con efluvios de autoritarismo y dominación. Como muestra tenemos a Vladimir Putin, Donald Trump, Daniel Ortega, Lula Da Silva y Pedro Pablo Kuczynski, Kim Jung Un, Beppe Grillo, la extensión castrista en el caimán del Caribe, la Venezuela arruinada, la China imperial de Xi Jinpin, los refugiados de Siria en el Mediterráneo, los emigrantes llegados a Estados Unidos, el éxodo venezolano, el genocidio de los rohingya en Myanmar, el presidente filipino Rodrigo Duterte con su conducta represiva y misógina, la confrontación entre los musulmanes de Arabia Saudita e Irán en el Medio Oriente y tantos otros casos de personalidades y coyunturas en las cuales la condición humana es desconocida.


La Rusia de Putin

La tradición autoritaria del zarismo y los bolcheviques ha continuado con el heredero de Boris Yeltsin. Se trata de Vladimir Putin, el antiguo jefe de la KGB, quien gobierna a la Federación Rusa con mano de hierro. Estimula la evocación de las viejas glorias militaristas soviéticas como estandarte de su administración a través de ciertas experiencias como la del este de Ucrania, Crimea y Sebastopol y la alianza con Irán y Bashar Al Asad en Siria.
El país de las estepas no ha podido pasar de ser un productor y exportador de materias primas y está lejos de incursionar en las sendas del despegue hacia estadios mayores de la economía. Tiene un control férreo sobre la sociedad en alianza con la Iglesia Ortodoxa rusa, con un aparato policial y represivo que impide cualquier iniciativa hacia la libertad. Ha practicado por intermedio de las autoridades regionales, la homofobia pública en Chechenia y ha perseguido cualquier disidencia como las PussyRiots y al excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov

Ha organizado eventos deportivos y sobre todo comerciales, como las Olimpíadas de invierno celebradas en Sochi y el mundial de fútbol en las principales ciudades de la nación de Tchaikovski, con fines de promoción de su régimen. Las escenas de la final dibujaba la apariencia de su gestión cuando fue resguardado con un paragua mientras que los dos jefes de Estado de las dos oncenas finalistas, los presidentes Emmanuel Macron y Kolinda Graber, estaban empapados por la lluvia al no ser auxiliados por los subalternos rusos. Un hecho aislado y anecdótico capaz de delatar la manera de ser de los autócratas

Donald Trump y el mundo del espectáculo

El empresario inmobiliario y del show busines, Donald Trump, es una muestra de la invasión del universo del entretenimiento en la política como fórmula de reemplazo ante la crisis de la representación. La cantidad de barbaridades en boca de este anómalo presidente ha sorprendido a más de uno al igual que la política capitalista contraria a la globalización mediante el empleo de medidas proteccionistas destinadas supuestamente a promover la producción nacional americana.

Su política migratoria no tiene que envidiarle a los nazis y sus campos de concentración. Las imágenes de los niños separados de sus padres son elocuentes para evidenciar al desalmado. Son fundamentalmente latinoamericanos, mexicanos y de América Central. Tiene el apoyo del tribunal supremo para continuar las razias contra los emigrantes. Ha arremetido contra el programa conocido como Obama Care pero ha tenido resistencia incluso dentro de su mismo partido republicano para derogarlo en el Senado y la Cámara de Representantes. Se ha mantenido impasible ante los hechos racistas cometidos por los supremacistas blancos en el sur. 

En el plano externo se ha embarcado en una guerra comercial contra China, la Unión Europea, Canadá y México, concomitantemente. Durante su gira por el Reino Unido criticó descortésmente a la premier Theresa May incluyendo la opinión de ser Boris Johnson, político conservador reaccionario, quien debiera dirigir el gobierno. Igualmente manifestó su descontento con el oleoducto y el gasoducto ruso hacia Alemania por interés en vender sus hidrocarburos a la nación tedesca quien no se los compra por razones económicas como lo dijo la canciller germana Ángela Merkel. No se escapó ni siquiera Montenegro, pequeño país sobre quien emitió duras y falsas apreciaciones. 

Sin embargo, su cumbre con Putin demostró la empatía con el líder ruso al igual que con el presidente norcoreano con quien departió de lo mejor, gracias a la mediación y presión china sobre el régimen de Pyongyang. Asimismo, en la reunión con la Unión Europea dio declaraciones destempladas contra la primera magistrada teutona así como al presidente galo Macron y aparte se burló de Justin Trudeau, el jefe de gobierno canadiense.

América Latina no es una prioridad para los americanos sobre todo ahora que tienen una soberanía energética con el desarrollo del fracking o presión hidráulica sobre las rocas lutitas que le ha generado una espectacular producción petrolera y gasífera, convirtiendo al Tío Tom en el primer productor de oro negro en el mundo aunque con graves daños ambientales. Sobre Venezuela y Nicaragua, con sus momentos difíciles, ha adoptado una postura agresiva verbalmente pero limitada fácticamente

No obstante, detrás de todas esas barrabasadas se esconde una élite conservadora con las riendas del poder en Washington en una ofensiva para imponer sus criterios tanto en los Estados Unidos como en el comercio internacional. Empero, hay una creciente resistencia interna cuyo final pudiera ser un impeachment contra Trump para erradicarlo del mando

La debacle de América Latina

Nuestra región atraviesa muchas dificultades desde todo punto de vista. Argentina, Nicaragua, Haití, Cuba  y Venezuela, en el peor lugar, representan las vicisitudes por las cuales puedan atravesar seres humanos. Argentina tiene una elevada inflación y el gobierno de Macri hubo de pedir la intervención del Fondo Monetario Internacional solicitando auxilios financieros condicionados a restricciones diseñadas desde el mismo organismo multilateral donde el énfasis del soporte de los sacrificios se impone a los sectores empobrecidos.

Nicaragua presenta fuertes convulsiones humanas por dos causas, una política, inferida de la autocracia impuesta por el binomio Ortega-Murillo; y la otra económica, derivada de la caída de las exportaciones a Venezuela. El conflicto social ocasionado ha terminado en masacres policiales, militares y paramilitares, similares a las perpetradas en nuestro país el año pasado. Los altos niveles de pobreza han generado una estampida hacia Costa Rica y está pendiente un posible desenlace de la crisis o la eternización del nuevo Somoza.

Haití y Cuba son muestras de grandes limitaciones de sus seres humanos por la inicua distribución de la limitada riqueza existente en ambos territorios insulares. La de Petión adolece de una inopia ancestral desde las invasiones americanas y la mayor de las Antillas tienes ingentes estándares de inaccesibilidad a las condiciones mínimas requeridas gracias a un modelo económico productor de miseria como es el socialismo autoritario, una variante del capitalismo de Estado. Ha logrado sojuzgar y oprimir a grandes mayorías con una eficacia política disciplinaria y represiva llevada a cabo por la milicia, las fuerzas armadas, el único periódico, la limitada televisión y el control de los Comités de Defensa de la Revolución, entes eficaces para asfixiar a los hombres y mujeres.

Venezuela merece un comentario aparte. Es un país rentista extractivista que vivía de una ilusión petrolera y maquillaba la moneda, los hábitos consumistas, el estímulo de creerse el mejor país del mundo, funcionaba con mitos bien elaborados como el no haber racismo, la igualdad política, un machismo bien directo, homofobia, misoginia subrepticia, autoritarismo, militarismo, mesiánico y la aparente carencia de religiosidad. Una subjetividad social bien construida desde las alturas para mantener la estructura de dominio sobre todos.

Actualmente Venezuela pareciera transitar una crisis terminal porque todas las circunstancias así lo indican. Hiperinflación, pobreza extrema en más de un 60% y general del 87%, recesión continua y prolongada, megadevaluación del signo monetario, desnutrición, analfabetismo funcional elevado, ausencia de seguridad social, servicios de salud ultraprecarios, inseguridad personal plena, carencia de la más mínima institucionalidad, déficit abultado de vivienda, escasez y desabastecimiento de alimentos y medicinas, resurrección de enfermedades y pandemias, educación mediocre, fallas de luz, agua y servicios en general, el internet más lento de la región, plataformas tecnológicas deficientes incluyendo las páginas oficiales imposibles de acceder para dar puerta a la gestión ilegal, un efectivo monetario representante de tan solo el 2% de la liquidez, acaparamiento, especulación y usura, desmoralización general, ansiedad y angustia ante el futuro, pobres condiciones sanitarias, parque automotriz detenido en un 90% por fallas de repuestos, vehículos inhumanos de traslado de personas denominados popularmente como “perreras”, control y administración del hambre por parte del Estado a través de bolsas de comida y bonos accidentales, impunidad ante la corrupción elevadísima, la destrucción del salario y las prestaciones sociales

Los casos Lula y Kuczynski

Además de la lamentable experiencia venezolana en materia de corrupción, ancestral por lo demás pero profundizada con el militarismo chavomadurista, América Latina plantea casos en esta materia en México, con su saga colegida de la fallida revolución mexicana y el absolutismo del P.R.I. como Peña Nieto lo ha evidenciado, Guatemala, Panamá y Colombia, por mencionar algunos, pero hay dos emblemáticos como son Lula Da Silva en Brasil y Pedro Pablo Kuczynski en Perú, ambos con la marca de fábrica de los sobornos de Odebrecht

Tales mandatarios, el brasileño y el peruano, triunfaron en las elecciones pero el desempeño fue de descomposición. Lula se encargó de promocionar la transnacional de su origen, Odebrecht, como empresa de construcción y servicios cobrando comisiones. Por esa razón se encuentra detenido y condenado a doce años de presidio. 
Uno de sus clientes fue el Estado peruano y el presidente Kuczynski se vio involucrado en tales negociados y luego de un proceso fallido en diciembre, fue destituido en el presente año pero antes presentó su renuncia. Uno autodesignado como de izquierda y el otro de derecha, pero en común el ejercicio corrupto del poder

El escándalo de Odebrecht está lejos de terminar porque tiene directas ramificaciones en Colombia, Venezuela y Perú, aún no concluidas y cuyas averiguaciones, tarde o temprano, concluirán en desenmascarar estos actos de rapiña y corrupción

Irán vs. Arabia Saudita en el Oriente Próximo

Un conflicto generalizado en el Cercano Oriente enfrenta a dos potencias regionales, los persas contra los sauditas. Los primeros chitas y los otros wahabitas en su participación en el islam lo cual los ha llevado a un cruento enfrentamiento en Irak, Siria, Yemen, Qatar, Líbano y Omán. Son apoyados por Rusia y Turquía los iraníes y por Estados Unidos y Occidente los de El Riad. Pero lo hacen a través de sus sucursales sin implicarse directamente

En principio se presentó una balcanización de la guerra por la presencia de ISIS y su Estado Islámico, Al Qaeda y sus aliados en la zona, la confrontación en Libia, el desastre de Siria y la caída de Alí Saleh en Yemen. Todos contra todos en búsqueda de obtener el dominio de la región además de haber una participación rusa en Siria, Turquía en el norte de Siria, Estados Unidos y Europa en Libia, Irak y Siria, la presencia de Israel bombardeando eventualmente a Siria y a Gaza.

Una vez realizada una decantación por la derrota del Daesh en su empeño terrorista de continuar con el establecimiento de un emirato musulmán y el decaimiento de Al Qaeda en Libia, Siria y Yemen, quedan en escena dos polos con contención: el país desértico fundado por la dinastía Saudí y la ancestral nación persa, con ventajas para alguno de sus socios circunstanciales como Rusia y Turquía.

La revolución islámica encabezada por los Ayatolas no tuvo éxito internacional luego de la toma del poder por Khomeini en Teherán. La exportación de este evento se vio frustrado por la sangrienta guerra con Irak, terminada en un empate, la economía destruida y millones de muertos. Apenas si hubo repercusión en el Líbano con los movimientos Amal y Hizbolah, formaciones chitas basadas esencialmente en el valle de Beka y el apoyo directo de la guardia republicana iraní.

No obstante, en el contexto del surgimiento y dominio del ISIS en Irak y Siria, los chitas resurgieron. En Irak son mayoría y pudieron intervenir para expulsar a los extremistas sunitas y aprovecharon Siria para hacer una alianza heterodoxa con Rusia, el gobierno de Bashar Al Asad y sus pares de Hizbolah, consiguiendo ganar hasta ahora, la guerra en ese país.

En Yemen los rebeldes hutíes depusieron primero a Alí Saleh y después a Hadi, con ayuda iraní. Posteriormente Arabia Saudita, encabezando una coalición con los emiratos del golfo arábigo, procedieron a intervenir y estimularon la guerra civil ya existente. El resultado ha sido el horror, el genocidio, los bombardeos sin haber un ganador en el conflicto. Al Qaeda pretendió aprovechar la coyuntura y tomó la capital de Hadhramaut, Al Mukalla, pero después fue desalojada.

Arabia Saudita, con la casa real Bin Salman, ha incursionado en la guerra para detener al régimen de Teherán y para ello ha hecho compras descomunales de armas a Estados Unidos, empleadas directamente en Yemen. Para nadie es un secreto que han fomentado a todos los grupos wahabitas y sunitas en Siria e Irak, incluyendo a Al Qaeda y el Daesh. Ha criticado a Omán por declararse neutral en el conflicto y llevó a cabo un boicot contra Qatar para silenciar a la televisora Al Jazeera, lo cual llevó al Emir de este país a romperlo mediante la importación de comida desde Turquía e Irán, vía marítima, y el establecimiento de cría de ganado en su propio territorio a un descomunal costo. 

Su proyecto de ideas es quizá el más conservador del islam, muy homofóbico, machista, confesional y misógino. Está en combate, auspiciado por las grandes potencias, aunque se ha vista disminuida su importancia porque Estados Unidos cada vez depende de los sauditas en materia petrolera por su excedente generado en la explotación de esquistos y de allí la provocación de Trump al trasladar la embajada americana de Tel Aviv a Jerusalén. Pero algo es cierto: el Oriente Próximo se transformó en un teatro de operaciones de los grandes donde se experimente en menor escala las macro pugnas

El autoritarismo chino

Desde los tiempos de Mao en China no se veía una postura autocrática como la llevada a efecto por Xi Jinping ahora. Las barbaridades maoístas cometidas, vía imposición, del Gran Salto hacia adelante y la revolución proletaria o cultural seguida por Deng Xiao Ping con la masacre de la plaza de Tianamen, ha logrado continuidad con el actual Jefe de Estado. Con una nación de alto crecimiento económico y una dictadura en el plano político y étnico, se ha apuntalado una experiencia de sometimiento cuando se logró, en evento unipartidista, la reelección  indefinida para los gobernantes. Es la señal enviada y aprobada por el actual Jefe de Estado de Beijing. 

La postura de Cathay es de arrollamiento comercial y financiero. Tiene mega proyectos e inversiones internacionales en pleno desarrollo. Empero, pudiesen surgir conflictos sociales por la gran desigualdad, la carencia de sindicatos, la ausencia del derecho a huelga, la discriminación de la mujer, el trabajo esclavo y la labor de los niños. Probablemente miren internamente y promuevan el consumo interno para soslayar estos peligros.
La pugnacidad anteriormente señalada se añade a la étnica porque los chinos han segregado a los mongoles, los tibetanos y los uigures por ser pueblos distintos. La represión en Mongolia interior, el islámico Sin Kiang y el budismo diferente del Tíbet, es palmaria y la mantienen intacta. Adicionalmente tienen una política agresiva por los reclamos territoriales insulares con Japón, Vietnam, Filipinas y Tailandia y con la India, a quien no quieren devolverles el espacio denominado Aksai Chin, arrebatado en la guerra del año 1962.

En síntesis, un gobierno apropiado de una economía en crecimiento, de unos recursos financieros invertidos y una potencial maquinaria de guerra en plena expansión. Una verdadera dictadura con ínfulas de dominación mundial capaz de establecerse como potencia ante Occidente

La alianza italiana

El movimiento Cinco Estrellas fue una referencia antisistema en una nación con tradición de clientelismo y descomposición. Su líder, el cómico Beppe Grillo, era un personaje del espectáculo y encajaba perfectamente en el espacio vacío de la democracia formal. Empero, en la última elección, a pesar de ser el partido más votado, no obtuvo mayoría absoluta y hubo de pactar en una coalición abigarrada y heterogénea con una formación racista como es la Liga Norte. Escogieron a un outsider, Giuseppe Conte, al igual que Macron en Francia, como primer ministro, para edulcorar el modelo representativo.

Las autocracias en Filipinas, Corea del Norte, Myanmar, Kazajistán y Turquía

Los regímenes más despóticos se mantienen en varios lugares del globo terráqueo. Filipinas es uno de ellos, con un presidente, Rodrigo Duterte, capaz de anunciar las ejecuciones de los narcotraficantes y los consumidores de estupefacientes y vociferar que a las mujeres guerrillera izquierdistas no la mata sino dio la orden de disparar a la vagina. Toda una aberración. Corea del Norte con su dinastía de los Kim tiene una ciclópea dominación a su pueblo ahora ratificada con la ayuda financiera derivada de la cumbre con Trump ejerciendo el chantaje atómico.

Myanmar ha perpetuado una estructura castrense renovada con el apoyo de la premio Nobel Aung San Suu Kyi, incorporada al gabinete y practicando tranquilamente  un genocidio sobre la minoría rohingya. Kazajistán en su saga postsoviética con su caudillo Nursultán Nazarbáyev configura un clásico esquema de humillación con el soporte gasífero y petrolero.

El caso turco no es diferente y su presidente Erdogan se ha convertido en un poderoso dirigente gobernando estentóreamente a la nación otomana, convirtiéndose en la némesis de los kurdos en el propio territorio de Ankara y en el norte de Siria. Tiene una concepción integrista del islam y ejerce el poder con extrema fuerza.

Los anteriores son efluvios de severidad en la sumisión de la gente y se podrían agregar, como ya lo hemos descrito, a la experiencia castrista de aproximadamente sesenta años, la chavomadurista que destruyó a Venezuela y la tiranía del tándem Ortega-Murillo en la nación de Sandino. Además, la llamada última dictadura europea, la de Lukashenko en Belarus, los déspotas de África como Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial, Paul Biya en Camerún, Yoweri Museveni en Uganda, Omar Al Bashir en Sudán, Idriss Deby en Chad, Isaías Afewerki en Eritrea y Paul Kagame en Ruanda.

Colofón
 

El autor del tango Cambalache fue poco ambicioso en su prognosis sobre el siglo veinte. Un universo desvalorizado, prescindiendo de la ética y de la sindéresis, bajo el paragua del pragmatismo donde todo es igual y se reduce al ámbito de los pedestres cambalaches de cualquier mercado donde se tasan precios. Pero lo descrito por él trasciende la anterior centuria porque se ha prolongado sine die en el presente siglo

Es la misma idea de los postmodernistas quienes preconizaron la paralización del concepto de progreso promovido por la modernidad pero que el impulso tanático del poder ha llevado al orbe a la destrucción del ambiente y la sociedad. Razón tienen los nihilistas en el sentido de comprender al mundo desde el ángulo de la desazón, del escepticismo. Fue el fin de las ópticas panglossianas de Keynes en avizorar un planeta impregnado de recursos económicos y financieros aptos para elevar el nivel de vida humano. 

Quienes pensamos de manera optimista podemos aseverar vivir en una etapa de transición hacia niveles posiblemente mejores. No se trata de milenarismo ni una apuesta ingenua hacia un paraíso bien perdido ni leyes inexorables de la historia las cuales no existen ni de temas de ciencia ficción. Tampoco actos de ingeniería social para generar un “hombre nuevo” como lo sostiene el socialismo autoritario. Es la esperanza de no reproducir las distopías vividas cuyos resultados hemos sufridos. Es el sueño de buscar una entidad mejor, la utopía por la cual debemos luchar.


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