Envíopostaporteñ@ nº667

CONFORMAR UN POLO MARXISTA SERÍA UN DISPARATE?

 opina el aspirante a secretario general del socialismo

por el sector “ortodoxo”    

 

entrevista de Ernesto Tulbovitz 

 

El Partido Socialista (PS), uno de los más antiguos sectores de la izquierda uruguaya, debe dar un “salto cualitativo” y si bien hay que seguir “avanzando en la renovación” interna, esto “no supone tirar lo viejo por la ventana sino hacer una síntesis entre el pasado y el presente”.

Esa es la opinión de José Nunes, de 51 años,  quien en la actualidad ocupa el cargo de gerente general de AFE y es funcionario de Ancap, de cuyo gremio fue dirigente.

Nunes aspira a que el Comité Central (CC) que salga electo del 47º congreso a celebrarse en diciembre lo designe secretario general, misión en la que está embarcado el sector ortodoxo del partido que hoy controla, entre otras, las departamentales de Montevideo y Canelones.

Nunes, quien enfrentará al sector que promueve la candidatura del diputado Yerú Pardiñas (Cerro Largo) como secretario general, evitó hablar de las denuncias contra el ex secretario de la Presidencia, el también socialista Gonzalo Fernández, sin perjuicio de lo cual reivindicó a Emilio Frugoni y a José Pedro Cardoso en cuanto a que “no se puede servir a dos amos”, uno en el sector público y otro en el privado.

 

— ¿Por qué quiere ser secretario general del Partido Socialista?

 

—Creo que el Partido tiene que dar un salto cualitativo en su labor política, integrar a todos sus compañeros a la vida orgánica y yo me siento capacitado para esta tarea trabajando en un marco de respeto, tolerancia y fraternidad con todos los compañeros.

 Entiendo que hay una experiencia de trabajo que desarrollé cuando ocupé la secretaría de organización que ha sido reconocido y que se podría potenciar desde la secretaría general,  además en estos últimos seis años se han hecho cosas positivas y en otras se cometieron errores y de alguna manera se cumplió un ciclo que el propio Eduardo Fernández ha reconocido.

Pero además hay compañeros que entienden que debe haber un cambio y  que valoran la experiencia aquilatada que tengo de haber trabajado cerca de José Pedro Cardoso, José Díaz y Reinaldo Gargano. La idea entonces es seguir avanzando en la renovación del Partido, que no supone tirar lo viejo por la ventana sino hacer una síntesis entre el pasado y el presente.

 

— ¿Qué quiere decir con “salto cualitativo”?

 

—El PS tiene que dar el debate en este congreso de lo que yo llamaría “el mañana siguiente”, como decía Seregni. La izquierda lleva siete años de gobierno, ha hecho cosas muy buenas pero nosotros queremos que el Frente Amplio haga lo mismo y más

 

—Le pregunto por el Partido Socialista...

—El PS tiene que profundizar su propuesta programática en la perspectiva de las transformaciones estructurales, potenciarse como estructura política lo mismo que en su presencia y aporte en el movimiento social. El salto cualitativo sería justamente cumplir esos objetivos integrando a todos los compañeros

 

— ¿Usted reivindica el legado sin reparos de Reinaldo Gargano al PS?

 

—Yo siempre le pongo un pero a todo el mundo. Creo que Gargano ha sido junto con Líber Seregni y Tabaré Vázquez los dirigentes políticos más importantes de la izquierda nacional desde 1985 a la fecha. Y lo digo por su perspectiva estratégica, la estrategia de acumulación de fuerzas, de construcción que condujo a mantener un programa de cambios pero con apertura hacia otros sectores. El papel de Gargano en temas como el referéndum de la ley de empresas públicas, la reforma constitucional, el referéndum de Ancap, ha sido clave

 

—El dirigente Alejandro Domostoj, que se alejó de su corriente, planteó en una carta que circula en la interna partidaria, su rechazo a la idea de conformar un “bloque marxista” dentro del Frente Amplio, algo que de cierta forma —según deja entrever— pregonan sus adeptos

 

—Esto no es cierto. No es nuestra propuesta. Y no recuerdo a ningún compañero haber propuesto esto

 

—Pero se ha mostrado partidario de conversar con quienes tienen una perspectiva socialista...

 

—Pero hay quien puede tener una perspectiva socialista sin ser marxista...

Quiero ser meridianamente claro, conformar un polo marxista sería un disparate. Lo que tenemos que hacer en el Frente Amplio es combatir la polarización, bajar un poco la pelota en la disputa de hegemonía, de la disputa por la mayoría, por ver quién tiene más parlamentarios y tratar de construir un acuerdo con todos en el que debemos participar los principales sectores del FA para darle mayor estabilidad al gobierno

 

—El año pasado, a propósito de las denuncias de presunta conjunción de intereses entre sus actividades como jerarca de gobierno y abogado de Gonzalo Fernández, Reinaldo Gargando dijo que el PS “perdió la honra que históricamente tuvo”. ¿Cómo interpreta esos dichos de Gargano, a quien usted ha señalado públicamente como uno de sus referentes éticos?

 

—Sin duda Gargano para mí y para la mayoría del Partido es un referente ético. Las palabras de Gargano respondieron al gran dolor que sintió por la exposición pública negativa que tuvo el PS en ese momento

 

— ¿Comparte lo dicho por Gargano?

 

—El episodio fue superado y el Partido y el Frente Amplio ya tomaron resolución. Prefiero no seguir haciendo aclaraciones

 

— ¿El caso de Gonzalo Fernández está cerrado?

 

—El Partido, sin referirse a ninguna situación concreta, debe analizar el tema de la función pública y la función privada. Lo digo mirando al futuro

Creo que todos los socialistas debemos levantar la idea del compromiso militante, como una persona solidaria y generosa. Pero esto ha sido erosionado por la sociedad moderna y el neoliberalismo.

 

—Usted habla como dirigente de un partido que atravesó una situación como la de Gonzalo Fernández

 

—Reitero: el tema Gonzalo Fernández es un caso afortunadamente cerrado para el PS y el FA. Hay un debate planteado hacia el futuro acerca de la relación entre la actividad privada y la función pública. En ese debate soy ortodoxo. Pienso igual que Emilio Frugoni y José Pedro Cardoso.

Tiene que haber una separación absoluta y una opción. No se puede servir, digamos, a dos amos. Si uno se dedica a la función pública, eso reporta ciertas limitaciones para la actividad privada. Es mi opinión hacia adelante. No juzgo ni condeno a nadie.